Me «aprovecho» de mi cuñado borracho
Adolescente aprovecha que su cuñado está ebrio para manosearlo.
Todo comenzó cuando yo era niño. Mi hermana y su esposo se fueron a vivir una temporada con nosotros, y como fue de improviso, se quedaban en un cuarto que estaba atrás de la cocina.
Cuando tenía 9 años pasé por el cuarto donde ellos dormían y me tocó ver a mi cuñado desnudo. Aunque no era guapo, tenía un cuerpo agradable, relativamente delgado y con buen culo. En ese momento solamente aprecié la belleza de sus nalgas, pues mi verga aún no se paraba. Pero esa imagen quedó profundamente grabada y hoy, a mis 42, aún vive en mi mente.
Durante diferentes épocas se estuvieron mudando con nosotros y a mí me repugnaba su forma de ser. Era un borracho abusivo. Pero me aguantaba porque yo era menor de edad.
Sin embargo, años después, ya siendo adolescente, me tocó disfrutar el cuerpecito de mi cuñadito. resulta que un domingo él estaba completamente alcoholizado y dormido en uno de los cuartos. Mi mamá y mis hermanas estaban platicando en otra área de la casa. Yo volteé y lo vi acostado boca abajo. No resistí la tentación de acercarme a la cama y empecé a tocarlo. Sin quitarle la ropa ni quitármela yo, me trepé encima de él. No reaccionó y comencé a frotar mi verga encima de ese culito redondo. Aún recuerdo que llevaba puestos unos vaqueros negros. No me aguanté y me chorré con mis calzones puestos. Claro que el miedo a que me descubrieran me acomañó mucho tiempo. Aún así, a veces lo espiaba cuando se bañaba. Durante años viví con el miedo de que sospecharan, sobre todo porque él a veces me hacía malas caras.
Muchos años después, ya siendo yo un adulto, mi papá se enfermó y mi mamá y mi hermana tuvieron que cuidarlo en el hospital. Esa noche mi cuñado se quedó en la casa. Estábamos él y yo solos. Ambos sobrios. Él me empezó a hacer plática y la típica pregunta de «¿qué dice la novia?». Después me sorprendió viendo porno gay y se quedó ahí. Me comentó que no quería dormir solo (acababa de perder a un familiar muy cercano) y se sentó a un lado de mi cama. Le dije que no tenía problema en que durmiera conmigo. Dijo que él dormía desnudo (antes de que terminara la frase yo ya me había encuerado). El muy estúpido dijo que yo le recordaba a mi hermana y me confesó que a veces se daba sus escapadas. El muy maricón se acostaba con otros hombres y yo viviendo con la culpa de haberlo «abusado» años atrás. Al principio quería cogerme (yo siempre he sido flaco y con apariencia frágil), pero le dije que no. Quería frotarle la verga en sus nalgas. Cuando vio mi verga me dijo: «Cuñado, la tienes más grande que yo». El caso es que se le antojó y más tarde que perezoso ya lo tenía en 4, con ese culote invitándome a que le hiciera lo que yo quisiera. La verdad, el remordimiento y el miedo me dominaron, y solamente le froté mi pitote en ese culo que seguramente ya estaba bien usado. Le eché mis mecos bien rico en el culo y me fui a acostar a la sala.
Al dia siguiente no mencionamos el tema. Después de el ofrecimiento de su culo dejé de obsesionarme aunque él siguió mandándome mensajes. Y ya no lo haría, no por moralista, sino porque ya se descuidó.


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