Cómo escribir un relato erótico y no caer en las cosas ordinarias habituales.

Por supuesto, estos consejos parten de una óptica totalmente subjetiva. Las personas somos diferentes, y vivimos nuestra sexualidad de múltiples maneras. Lo que una persona considera excitante, otra puede verlo asqueroso.

Así que, intentamos reunir unos parámetros  que pueden considerarse más o menos básicos para los que cultiven (o pretendan hacerlo) este género literario.

1. Antes de nada, plantéate si quieres escribir erótica o pornografía. No hay nada de malo en escribir un relato pornográfico; hay historias muy buenas – y muy excitantes – en las que la línea de separación entre lo erótico y lo porno se difumina. Es difícil establecer con claridad qué corresponde a cada concepto, y más ahora, cuando la moral sexual está por suerte cambiando.

Pero en la práctica general, cada cosa tiene sus reglas. El erotismo es delicado y sensual, sugiere más que muestra, hace metáforas y analiza sentimientos.

Da y pide calidad. La pornografía -«descripción de lo obsceno»- es más instintiva y ruda, muestra todo, utiliza un lenguaje directo y simplista.

Un sólido hilo argumental (incluido el «argumento» del propio acto sexual) corresponde al erotismo. Cien orgasmos bestiales entre expresiones como «polla de 30 cm», «se corrió siete veces seguidas en mi boca», pertenecen al campo de la pornografía (y de la ficción absurda en general)

2. Da a tu historia una base sólida. La experiencia erótica y sexual nunca es igual, como no lo son los lugares, los participantes o las prácticas que se lleven a cabo. No penséis sólo en quienes van a follar como robots. ¿Quiénes son esas personas? ¿Qué les lleva a tal situación, y por qué? ¿Cuánto tiempo transcurre en la historia: minutos, semanas, meses? Todas estas consideraciones previas serán cruciales en la narración.

3. Mantén un tono. ¿Qué queréis decir con la historia? ¿Es el encuentro furtivo entre dos desconocidos que jamás volverán a verse?, ¿la experiencia solitaria de uno adolescentes?, ¿el tenso triángulo amoroso entre una mujer, su marido y su amante? ¿ Cual es la reacción, la actitud, los sentimientos, las dudas y las reflexiones y sentimientos de los personajes ?

Uno debe buscar el concepto original de su relato: por ejemplo, en estos casos podrían ser la fugacidad del deseo, la pérdida de la inocencia y la infidelidad. Cada uno de ellos debe ser tratado de una manera distinta, con lenguajes particulares, utilizando técnicas y recursos tan dispares como el humor, la hipérbole, el flash back o analepsis, el empleo del diálogo en vez de la descripción…

Asimismo, la creación de climas y ambientes según el significado de la narración es vital.

No es necesario que un simple polvo nos haga reflexionar sobre el sentido último de la existencia, pero sí que un toqueteo entre unos amigos de toda la vida no se parezca en nada al arrebato de una vieja que se acuesta con el jovencito del que estaba enamorada.

4.Huye de estereotipos como de la peste. Por favor. La mayoría son sexistas, clasistas y ridículos, cuando no directamente humillantes, y constituyen un insulto para el lector inteligente.

Regla de orojamás toméis la limitada gama del porno comercial como referente.

El manidísimo tema de la «niña buena» dulce y pura que es pervertida, y que se atormenta diciéndose oh qué guarra soy, qué sucia, y sufre todavía más al darse cuenta de que realmente le gusta lo mucho que se la guarrean, es lo peor. No sólo da la imagen de que todas las mujeres, en el fondo, son unas putas; también va asociado con el pensamiento de «aunque diga que no, yo sé que le gusta». Hay que tener un sadismo exacerbado para disfrutar con esta tortura de la chavala,. El sexo es jolgorio, no daño. Además, este argumento no tiene nada de intrigante: se sabe de antemano que todos acabarán tirándosela.

Las mujeres pueden follar. No sólo están ahí para lucir lencería y ser folladas. Asimismo, el hombre no empieza y termina en su pene.

No fetichicéis. Penes largos, tetas enormes, depilaciones de inhóspitos lugares, tacones de aguja, nancygirls que siempre llevan ropa «uy-dios-mío-lo-voy-enseñando-todo»… todo eso que la pornografía ha calificado como «sexy» es cultural, y como tal, puede no gustarle a todo el mundo. Y tampoco tiene porque gustarte a ti el escribirlo. Antes que basaros en elementos impositivos, ajustaos a la forma de pensar de vuestros personajes y a la situación.

Asimismo, tampoco mitifiquéis situaciones. Por ejemplo, nuestra cultura tiene obsesión con todo lo que comprenda la «primera vez» . Pero no os ciñáis a eso: tan interesante puede ser la primera como la quinta o la sexta, porque cada una puede ser primera en su estilo.

El final feliz y la experiencia que siempre resulta la más gratificante de toda la vida de los participantes. ¿Alguien podría introducir algún cambio en esto? ¿Es que no existe el sexo mal hecho, o el dolor emocional (o físico), o siquiera un final que no sea «y comieron perdices»?

5 . Escribe con profusión y sensualidad. No tengáis miedo de narrar después del «fundido en negro». ¡Fuera contenciones! Utilizad adjetivos sugerentes, narrad acciones y percepciones simultáneas. Tenéis que convertiros en los cinco sentidos de los personajes del relato. Vuestra propia historia ha de excitaros, si no de una manera puramente física, al menos de forma espiritual.

6. Mantén un cierto grado de credibilidad para una persona media. O sea, no exageréis. Usualmente, las chicas de dieciséis años no salen a la calle sin ropa interior y participan en orgías junto al mercado con desconocidos. Claro que puede ocurrir, pero sería mucho más creíble que la chica saliese con sus bragas puestas y follara con un ex novio en un callejón oscuro cerca del mercado. A la vez, es bastante absurdo que un chico se encuentre a su primo en la cama y acceda a encularlo sin más preámbulos; ¿qué opinan ambos del incesto? ¿No siente el chico rechazo?

Y como estas, cien: mujeres multiorgásmicas que se desmayan y siguen follando, jóvenes que se suicidan tras hacer el amor, candelabros que se meten en vaginas o culos cinco veces más pequeños… Cuidad de no tener una visión distorsionada del sexo; vuestras historias deben ser plausibles. Si vais a introducir elementos fantásticos o extremos, hacedlo con mesura. Una cosa es el relato erótico y otra cosa el relato de ciencia ficción.

7. Si escribes más de una narración erótica, o varias partes de la misma, varia los elementos. Es algo importantísimo. Todos tenemos nuestros kinks, o pequeños fetiches: situaciones que nos gustan más que otras, parejas que nos excitan, posturas y prácticas que nos agradan… y no es extraño que nos encontremos describiendo cosas parecidas casi con las mismas palabras (esto les ocurre hasta a los escritores profesionales). Pero el sexo está lleno de potencialidades. Dad alas a vuestra fantasía: esforzaos por salir de vuestras preferencias y explorar nuevos territorios. Introducid temas diferentes, ricos, sin prejuzgarlos. Son fantasías. No vais a pervertiros por hablar de una experiencia de sexo en grupo. (Nota obligada: tampoco os tiene que gustar vuestro propio sexo por el simple hecho de que os excite leer o escribir una historia sobre una relación homosexual. Somos humanos)

8. Ten cuidado cuando flirtees con el sexo no consensual. Creo que no se le ha dado suficiente importancia a esto. Una violación es un abuso que constituye una experiencia traumática, y encuentro grosero que alguien la describa como sexy o excitante). Muy bien, los relatos eróticos son sólo fantasías y blablabla, pero dicen BASTANTE de los complejos de quien escribe.

Además, siempre que se plasma una historia que otra persona ha de leer, estamos reforzando unos modelos sociales. Y a poco que nos deslicemos mostrando una violación como gratificante estamos diciendo subliminalmente que «violar es bueno y correcto». Lo mismo con otras actitudes donde el respeto por la persona brilla por su ausencia. No apostamos por aquello de denigre la dignidad humana en ninguna de sus facetas.

Generalmente, yo no disfruto con la idea de que alguien fuerce a otro a hacer algo que no quiere. Sin embargo, he leído cosas que trataban el tema de la violación desde perspectivas paralelas: los sentimientos que podrían llevar a una persona a ello, la recuperación del afectado, etc. En este caso, el asunto entra dentro de un marco más amplio. A la vez, hay toda una serie de eventos que bordean la violación, en el sentido de que la persona no es completamente consciente de lo que (se le) está haciendo: efectos de drogas o alcohol, control mental (ej.: hipnosis), hechizos mágicos… También existen casos en los que la persona consiente a duras penas (presión psicológica). Todo lo que puedo decir al respecto es: cuidado. De estos temas pueden salir historias muy eróticas y muy bien escritas, dominaciones tan sutiles que rebosan morbo o fantasías algo tabúes que resultan estimulantes, pero… hay que ser muy ducho al escribirlos. Y hay que ser responsable y coherente.

9. Clasifica tus historias, marcando especialmente las parafilias. Muchas personas leen una historia buscando algo en concreto, y esto no tiene nada de malo. Especificad los personajes y la identidad sexual de los mismos (en un trío: nene+nena+nene). Si la historia está MUY orientada al sexo, también deberíais hacer una referencia a las prácticas que se llevan a cabo. Hay una serie de códigos anglosajones al respecto que podemos castellanizar, como una historia oral/anal/orgía/gay/hetero, que habría de contener todos estos elementos. En todo caso nunca olvidar que los personajes son (sobre el papel) personas, seres pensantes y sintientes.

10. Infórmate sobre el sexo opuesto. Hombres y mujeres somos mucho más parecidos de lo que algunos creen, pero también somos diferentes. Hay gente que pretende escribir sobre el sexo contrario sin tener siquiera idea de su anatomía, proporciones o actitudes culturales.

En este último aspecto, se suele masculinizar en exceso a las mujeres (ej.: presuponer que están siempre dispuestas a hablar de guarrerías, cuando existe todo un bagaje cultural que lo impide) y feminizar a los hombres (ej.: los hombres, por lo general, no rompen a llorar en cuanto algo les sale mal, tienen costumbre de reprimir sus sentimientos).

Si vais a narrar un encuentro homosexual entre personas del sexo contrario al vuestro -caso de chicos que escriben sobre lesbianas, chicas con historias m/m…-, ocupaos de que lo que está en vuestra imaginación tenga algo que ver con la realidad.

11. Vigila la ortografía, la gramática y la semántica. No os cuesta nada pasarle un corrector ortográfico a vuestro texto, buscar una palabra en el diccionario o poner puntos, comas y mayúsculas donde sea necesario.

Sed claros y concisos en la construcción de las frases. Vigilad la ilación y la estructura; no saquéis consoladores de la nada, a menos que los personajes estén haciendo magia.

Si no estáis seguros del significado de una palabra, sustituidla por un sinónimo. Sed conscientes del sentido general.

Y sobre todo, naturalidad; no pretendáis dar una impresión excesivamente culta o rebuscada. La sinceridad es una de las mayores cualidades a la hora de escribir.

12. ¡Me cagüendiez, es ficción!. La tontería de empezar como si la historia fuese un reality show («Hola, me llamo Pepe y esto me pasó hace un mes con mi amigo Pedro. Me da mucha vergüenza contarlo pero lo voy a hacer, y además, con profusión de detalles») puede resultar de lo mas artificial y ser un insulto a la inteligencia del lector .

El hecho de que un relato se presente como supuestamente real no lo hace más excitante, excepto tal vez para algún bobo que realmente se crea que Pepe va por ahí contando sus experiencias en los foros.

El lector atento y sensible busca en una historia que sea interesante, excitante y que esté bien escrita, y le importa un bledo si ha ocurrido de verdad o no.

Es más: prefiere la ficción que se presenta con valentía como tal, sin trucos tontos. Y le trae al fresco la vida de Pepe o lo que pueda hacer con su amigo Pedro o con el vecino del quinto, porque para mí ambos son en ese momento personajes, y me da igual que existan realmente. Lo que pido es que me cuenten la historia con realismo, no que me aporten un certificado de autenticidad y existencia.

Cabe añadir otras recomendaciones:

La lectura de libros de buena literatura (erótica o no erótica). Esta norma es casi de obligado y lógico cumplimiento. La mejor forma de aprender a escribir, sea sobre el género que sea, es leer mucho y abundantemente.

Inspirarse preferentemente en las propias experiencias (vitales o sexuales), o en las propias imaginaciones. «Situar las acciones, los personajes, las cosas, en un contexto que conozcamos por haberlo vivido, soñado, imaginado o estudiado. Podemos apoyarnos en nuestras experiencias o en experiencias que nos hayan comentado conocidos, o en experiencias imaginarias..

Escribir preferentemente para que las cosas le gusten a uno, «porque si no, difícilmente se podrá escribir algo bueno»

Tras completar un relato, es bueno el dejarlo «reposar» un tiempo, de manera que al volverlo a leer el autor tenga la capacidad de mirarlo con ojos distantes, es decir, como si fuese un lector ajeno al proceso creativo.

Autores:  Elenis & Amigos
Fuente:Islaternura
Vía:Los manuscritos del caos