Por 50 Reales me adueñé de la virginidad de una niña vendedora ambulante
Isobel, así se llama la niña tiene apenas 13 años. Es extremadamente pobre, sus ropas son andrajos y casi no tapan su hermoso cuerpo. Su remera permite ver sus pechos en forma de pera, llenos, con pezones agresivos y puntiagudos. En su calza desteñida resaltan sus nalgas. Toda una belleza esta niña.
