Como perdí la vergüenza y el deseo de jugar cartas.
Después de perder una partida de cartas, en la que había apostado a su mujer el perdedor pretende escapar y su esposa lo convence de que hable con el acreedor..
Me gusta leer y escribir.
Después de perder una partida de cartas, en la que había apostado a su mujer el perdedor pretende escapar y su esposa lo convence de que hable con el acreedor..
Una ama de casa por curiosidad mantiene contacto sexual con su perro, al que se va volviendo adicta..
Cuando me dijo. Soy un chico, no una nena. Lo único que se me ocurrió decirle fue. Me da lo mismo lo que tú seas, yo lo que quiero es conocerte de verdad..
Mi nombre es Alfredo, estoy casado Raquel, y por cosas que pasan, ella descubrió que yo era su chulo, proxeneta, o cabrón. .
Mi nombre es Arturo, y reconozco que soy apostador empedernido, y por ello en múltiples ocasiones, tras perder en un sin número de ocasiones, me he visto en la obligación de pagar, y en alguna de esas ocasiones, había llegado apostar lo que no se debe apost.ar.
Por accidente o mejor dicho por andar distraída llegué a otro piso, y en consecuencia toqué la puerta de otro apartamento, probablemente de haberlo sabido no hubiera entrado, pero entonces me hubiera perdido la oportunidad de estar en mi primera orgía..
Tanto como yo ocultaba mi voyerismo, posteriormente nos hicimos novios, y fue cuando pensamos que éramos el uno para el otro, cuando descubrimos que aparte de nuestro amor, creímos ser la pareja perfecta..
Yo me quedé tirado en el piso con mi culo completamente abierto, y toda mi cara llena de su leche. Algo que no podía quitarme de la mente era la manera en que mi novio, me miraba mientras que esos dos tipos me clavaban sus vergas, dentro de mi cuerpo..
No esperaba que fuera a dar una fiesta, después de lo que le confesé por primera vez todo, lo que me había sucedido durante el corto tiempo que él estuvo preso..
A ciencia cierta no me acuerdo exactamente, cuando comencé a preguntarme que se sentiría eso de que le dieran a uno por el culo. Lo que sí sé es que fue después de que a unos chicos del barrio los escuche decir que habían sorprendido al hijo del carnicero, cuando alguien le estaba dando por […]