A pedido de mis amigos me comporte como una chica, por lo que les mame sus vergas, y me dieron por el culo, todos ellos.
Un joven que desde niño le encantó jugar con muñecas en lugar de jugar con soldaditos, fue descubriendo poco a poco su verdadera inclinación, hasta que en una ocasión compartiendo con sus amigos se vistió de nena y se dejó dar gustosamente por el culo. .
Todo comenzó siendo aún muy niño, me acuerdo que me encantaba jugar mucho más con las muñecas de mis hermanas que, con los rifles, soldaditos, y pelotas que me regalaban, por lo que poco a poco aprendí que eso no debía jugar con las muñecas frente a otras personas, ya que siempre me regañaban.
Así que ya de adolescente, por curiosidad comencé a probarme la ropa de mis hermanas, para ver cómo me quedaba, claro sin que ellas lo supieran, ya que también aprendí que eso no les gustaba a mis padres, y también poco a poco comencé a ir robándome un qué otra de sus prendas íntimas, vestiditos, faldas, blusas, y hasta zapatillas.
Las que a escondidas me ponía en el abandonado almacén de la casa, al poco tiempo aprendí a maquillarme y me dejé el cabello largo, además en ese lugar había llevado un gran espejo, en el que me podía ver de cuerpo entero, y también tenía un mueble de muchas gavetas, donde mantenía escondida toda esa ropa, además de un gran sofá en el que me acostaba.
Aprovechando que mis viejos se habían ido con mis hermanas a la ciudad, en una ocasión llevé a varios compañeros de clase, al viejo almacén, donde nos pusimos a beber y jugar la botella, aunque al final él que terminó vestidito de nena fui yo frente a todos ellos.
Debido a lo mucho que yo había bebido, a pedido de mis amigos también comencé a comportarme y hablar como una chica, de eso a comenzar a bailar con ellos y dejarme acariciar las nalgas, y que me besaran no pasó mucho tiempo, hasta que al final pasó lo que tenía que pasar, mis compañeros de clase, me convencieron fácilmente primero de que les mamase sus vergas, y posteriormente les fue mucho más fácil convencerme de que me dejase dar por el culo, por todos ellos.
Habíamos comenzado a beber, y como todos nos encontrábamos aburridos, se nos ocurrió ponernos a jugar la botella, así que mientras bebíamos seguimos jugando y por cosa del destino, yo terminé vestidito de nena, pero en lugar de detenerme seguí jugando y bebiendo, y como parte del juego en las penitencias, que tuve que cumplir al perder, además de vestirme de nena, y de comportarme como una, es decir hablar y actuar como si yo fuera una chica, cuando uno de ellos se le ocurrió sacarme a bailar, tuve que aceptar.
Ya mucho antes de la media noche, varios de mis amigos me habían agarrado las nalgas, así como también me obligaron a que me dejase besar, hasta que uno de ellos me puso a mamar sin que yo por lo mucho que había bebido me opusiera, la cosa es que después de que mamé la primera verga me hicieron ponerme a mamar todas las demás, sin que yo dejase de beber.
De eso a que todos ellos terminasen comiéndome mi culo, realmente no pasó mucho rato, ya que a medida que fui mamando sus vergas, más de uno de ellos continuó acariciando mis nalgas, y para cuando me vine a dar cuenta, ya me tenían ensartado, al tiempo que yo disfrutando de todo lo que me hacían movía mis caderas como si en ello me fuera la vida.
Esa noche mis cinco amigos, hicieron conmigo todo lo que les dio la gana, ya que aparte de darme por el culo y ponerme a mamar repetidas veces sus vergas, yo durante toda esa noche actué todo en todo momento como una putita, dejándome hacer de todo.



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