A sus 12 años, Juan fue brutalmente violado (parte 2)
Sigue el calvario..
En apenas 15 minutos, la vida del pobre Juancito pasó, de caminar volviendo a casa a tener varios «hilos» de una mezcla de precum con babas uniendo su boquita con la poronga de su vecino el plomero. Con el uniforme escolar en el suelo al costado de su rodilla derecha, la boca bien abierta, con dos manos sujetando su cabeza y con un feroz glande topeando su garganta, la escena no daba lugar a duda alguna: sin consentimiento, al pibe le estaban haciendo una tremenda garganta profunda, que no se detuvo ni por mucho que la víctima se haya pasado dando puñetazos en los muslos de su agresor. Por mucho que golpeaba de la asfixia que le generaba tener las vías respiratorias bloqueadas por tanta pija en su tráquea, lejos de generar compasión en su macho aquello le calentaba demasiado, al punto de acabar cada «ronda» con las palmas de sus manos empavonando su cutis con precum.
Con un brusco movimiento, al borde de la eyaculación, sacó su poronga de la boca de Juancito, repartió pijazos por sus labios y luego agarró al adolescente para colocar su cuerpo boca abajo directo al suelo para así, directo, sin dudas y sin preservativo, con la pija en la raya de sus nalgas el macho soltó todo el peso de su cuerpo encima de la espalda del pibe que, bien aplastado y sin posibilidad alguna de escapar, primero recibió la áspera mano del plomero tapando su boca, para luego impotente recibir al oído la contundente orden de «aflojar»; como tercer acto previo al sexo anal, sentir como abrían al máximo sus piernitas y así, desnudo con la carita sucia, mirando el espejo que tenía en frente; sin poder zafar comprobó con la imagen el estado de su cuerpo sometido, como su carita estaba toda sucia de precum recién esparcido, como en ese instante la boca de su violador se volvía a pegar en su oído y sin poder evitar tener la cabeza de la pija de su macho apoyándose y metiendo presión en la entradita de su virginal asterisco, escuchar la sentencia de su inminente primera vez, la que sin buscarlo iba a recibir esa tarde, en la que en vez de pan con mermelada, estaba por merendar una enorme pija que queria abrirle el culo… «Uyyy mi bebé, no tenés idea de como te voy a comer por el culito, te quiero hacer por atrás igualito que el porno que más me gusta, ojalá me puedas aguantar»… «Aflojá tu culito todo lo que puedas»… «Te va a doler mucho por ser tu primera vez, pero igual te aconsejo por tu bien que no llores, ¿está bien?»… «Te aviso, yo veo una lágrima tuya y ahí sí voy a perder el control y te voy a reventar hasta dejarte en silla de ruedas»…
«Bueno, empezamos, mojame bien mis dedos con tu saliva… Tranquila putita que despacio te voy a dar para empezar, porque la verdad es que la tengo muy grande para ser tu primer macho»…
Continúa en parte 3


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