CONTROL MENTAL III
En esta oportunidad continúan las aventuras de Vicente, la etapa universitaria acaba y entra al mundo real en compañía del don que posee, entonces hagamos seguimiento a las vivencias de nuestro personaje, disfruten el relato.
La vida universitaria ya había llegado a su fin, en definitiva para Vicente habían sido los mejores años de su vida, esos años se convirtieron en un compendio de deportes, popularidad, éxitos académicos, buenas notas, fiestas alcohol y mucho pero mucho sexo, ya a estas alturas el Vicente que entró en la universidad antes de recibir el don, no era ni la sombra del hombre que era hoy, con los años se había convertido en un hombre guapo, exitoso, seguro de sí mismo y muy extrovertido, se había convertido en un abogado con un futuro prometedor, había hecho las pasantías en el mejor bufete de la ciudad, claro le dio ciertas orientaciones el dueño y socio mayoritario para su admisión y luego para que lo dejara fijo trabajando allí por un muy buen sueldo. Dentro del paquete laboral incluyó comisiones por acuerdos lo cual le garantizaba muy buenos ingresos. Había cambiado de carrera en la universidad de administración de empresas se cambió a Derecho, el ejercicio de esta carrera era un ejercicio de decisiones por lo que su don le sería de mucha utilidad.
Era su primera mañana de trabajo formal después de graduado, entraba en la torre de ventanas espejo del centro financiero de la ciudad, las oficinas del bufete quedaban en el Pent House de la torre, sacó su tarjeta de identificación del bufete y la colocó en el lector del torniquete el cual dio acceso inmediato al recién llegado. A esa hora 7:55 de la mañana la afluencia de personas por el lugar, todos tanto hombre como mujeres vestidos de traje de buena confección algunos de no tan buena pero todos elegantes, zapatos de piel bolsos de diseñador y perfume caro era la constante en todos los presentes.
Tomó el ascensor y llegó a la última planta, salió al pasillo y se dirigió a la puerta de vidrio que daba acceso a las oficinas del bufete, le llamó la atención la persona que estaba en la puerta dando acceso, el vigilante pues, era un negro bellísimo de excelente cuerpo y estatura facciones finas y sonrisa encantadora, vestía un traje que se veía barato pero que en él aumentaba su valor, de inmediato en Vicente creció un interés especial hacía ese hombre pero ya tendría tiempo de dedicarse a él el día de hoy tenía otras cosas a que dedicarse sobre todo instalarse en su nueva oficina. Delante de él iba una rubia bellísima con el culo muy apretado en la falda de su traje taller que se entallaba como un guante a su cuerpo curvilíneo, el negro la veía con deseo pero con cortesía sus ojos brillaban de lujuria en su mente le hacía de todo a esa rubia despampanante, mostraba todos sus dientes en una sonrisa maravillosa que iluminaba el lugar al llegar a la puerta la rubia le dijo con simpatía y picardía
R: buenos días Jaime
J: buenos días Doctora como amanece, veo que bien –dijo en doble sentido mirando como ese culo delicioso de movía por el pasillo rumbo a su oficina-
Vicente quedó fascinado con su sonrisa y con lo guapo de ese hombre, al llegar junto a él, el hombre lo detuvo cambiando totalmente su facción la cual se volvió dura y soberbia como todo hombre negro se pone ante un hombre blanco que considera superior a él (complejo de inferioridad) y es que no era para menos, ante él tenía a un guapo ejemplar blanco de estupendo cuerpo casi igual que el de él, vistiendo un traje gris carísimo en camisa azul clara y corbata plata enfundando en zapato de piel y portafolio de diseñador era el prototipo de hombre blanco que Jaime odiaba porque representaba todo lo que él hubiese querido ser (eso jamás lo diría en voz alta), la amabilidad de ese tipo de personas hacia él las tomaba como consideración lastimera que se tiene hacia la servidumbre, así lo hacían sentir, en definitiva era lo que se llama un negro acomplejado. Se dirigió a Vicente con sequedad:
J: buenos días que desea
V: soy el Doctor Vicente Montilla y hoy es mi primer día en el bufete –dijo Vicente de modo altivo para furia del negro- y tú quién eres?
J: soy Jaime Doctor el portero –se arrepintió al decirlo, se sintió que se autohumilló-
V: muy bien un gusto, nos veremos seguido por aquí –dijo con prepotencia siguendo de largo a la oficina del jefe-
Jaime lo siguipo con la vista con mirada de desprecio, una alarma se encendió en él, tenía instinto para detectar maricones, tenía experiencia, a lo largo de su vida había tenido que lidiar con muchos maricones de diferentes formas, algunas sutiles y otras no tan sutiles, y este era maricón donde vaya. Por otra parte Vicente había sentido el desprecio delportero y eso no hacía sino incrementar su interés, lograba sentir su homofobia y una furia entrañable lo carcomía. Qúe se creía ese negro de mierda para despreciarme de esa forma yame ocupare de él –se dijo Vicente con rencor-.
Los días iban pasando, y el negro era cada vez más indiferente y poco amable con Vicente, no perdía oportunidad para asomar sutilmente su desagrado y desprecio hacía ese abogadito maricón como le decía, por otra parte el éxito de Vicente en el bufete era galopante, caso que tomaba caso que ganaba sólo necesitaba una reunión en privado o no tan en privado con el juez o fiscal estrecharle la mano y darle órdenes sobre lo que debía hacer o decidir, eso lo llevaba poco a escalar posición dentro del bufete y por ende a hacer dinero,la fama de buen e implacable abogado recorrió toda la torre y lo miraban con admiración y envidia, nada de esto cambió la postura de Jaime seguía siendo seco y parco y veces solapadamente antipático, así que Vicente decidió ser más amable con el negro quería conquistarlo sin tener que inducirlo le gustaba demasiado.
Una mañana venía entrando a la oficina como siempre impecable y perfumado, delante de él venía Helena la rubia buenota del primer día y le entregaba un café a Jaime:
J: como siempre el que me gusta, late con vainilla gracias Doctora
H: de nada Jaime disfrútalo
V: buenos días Jaime
J: buenos días Doctor –respondió con sequedad borrando la sonrisa hermosa que tenía-
A la mañana siguiente Vicente llegó a la oficina con un late vainilla en la mano par agradar a su negro.
V: buenos días Jaime, aquí te traje un café late vainilla como te gusta
J: muchas gracias doctor –dijo tomando el café- pero yo no tomo café, de todas formas muchas gracias .-dicho esto arrojó el café a la papelera con rostro ceñudo dejando en evidencia su molestia, para su interior se dijo: maricon de mierda qué se piensa, cómo se le ocurre.
Vicente quedó impávido ante el gesto del vigilante, en su vida le habían hecho tal desprecio, ese negro de mierda había sellado su destino, él había intentado hacerlo por las buenas entonces sería a la mala, lo convertiría en su puta personal y lo humillaría de todas las formas posibles, lo convertiría en una piltrafa -se dijo con rencor-. Y ese día comenzó a fraguar su plan.
Una semana después un muy atareado Vicente había notificado a su jefe que se quedaría hasta tarde trabajando en la oficina, tenía un caso complicado que debía armar y necesitaba quedarse toda la información la tenía allí, al notificarlo a jefe, éste le dijo:
Jefe: Vicente claro que se puede pero recuerda que eso tiene una logística, el vigilante se tiene que quedar hasta que termines (cosa que Vicente sabía), hay que pagarle horas extras y comprarle comida, pasa la solicitud a tu secretaria y ella se encarga de tramitar todo, hay un formato para ello, a ellos les gusta esas jornadas especiales ya que se las pagan bien.
V: ok excelente ya tramito todo
La secretaria de Vicente hizo las gestiones y le notificó a Jaime que tendría jornada especial, el negro se alegró ya que era más dinero pero se le borró la sonrisa cuando le dijo que el Doctor Montilla era quien iba a trabajar hasta tarde, sintió una pequeña inquietud en su interior el quedarse solo en a oficina con ese doctorcito maricon no lo hacía sentir cómodo, pero ni modo dinero es dinero.
Esa día ya para las 6 de la tarde la oficina fue quedando poco a poco desocupada a las 7:30 de la noche ya quedaban solos Vicente y Jaime en todo el piso, a las 9 de la noche tal como se tenía previsto llegó el delivery con la comida, dos pedidos uno para Jaime y otro para Vicente, lo recibió el portero quien ya moría de hambre, tomó la suya y llevó la de Vicente a su oficina, tocó la puerta:
J: doctor buenas noches
V: sí Jaime adelante que pasó
J: su cena doctor
V: gracias Jaime, trajeron la tuya?
J: sí doctor muchas gracias
V: ok que tengas buen provecho
J: igual para usted – dicho esto se retiró
De allí en adelante Vicente se puso alerta, estaba eperando que el negro entrara al baño de hombres que quedaba frente a su oficina, tenía total visión del espacio a través de las paredes de vidrio de su oficina, el momento esperado llegó 45 minutos después, Vicente sintió pasos por el pasillo, sabía que el momento había llegado, bajó la vita al monitor para dar la impresión que no vio la presencia del negro, este miró al abogado concentrado trabajando y entró al baño. Trancó la puerta tras de sí y se dirigió al urinario se estaba meando desde hace rato, llegó directo al sanitario y de inmediato se sacó el pene grande y negro y empezó a descargar, en esas estaba cuando entró Vicente, el negro volteó y se puso inquieto ante la presencia del blanquito, lo miró de reojo y siguió en lo suyo vigilando al abogado de reojo, Vicente sólo necesitaba un breve contacto, caminó directo al vigilante con decisión y tocó el hombro del hombre y la orden fue inmediata:
V: muéstrame tu pene
Jaime abrió mucho los ojos ante lo que dijo el hombre, una furia enorme subió por sus entrañas, intentó decir algo pero algo más fuerte que él le hizó voltear de frente al abogado con su pene aun en la mano emanando meados.
V: deja de orinar –el orine se detuvo-
V: desnúdate y arrodíllate
El negro de inmediato procedió a quitarse a la ropa ante la mirada atenta de Vicente, el negro se sentía profundamente humillado, su interior gritaba de impotencia pero algo más fuerte que él lo llevaba a realizar la acción, en segundos estaba desnudos ante Vicente, el negro era un espectáculo de hombre, sus grazos eran grandes y de hombros redondeados, sus bíceps marcados y protuberantes, sus pectorales redondos y grandes con tetillas grandes y marcadas, su vientre marcado y plano de sus ingles destacaba los musculos en V que desembocaban en una verga grande y gorda que caía pesada aproximadamente 16 cts en estado flácido, sus piernas musculosas y marcadas daban paso a unas pantorrillas abultadas y fuertes culminando en unos pies grandes y marcados de venas.
V: date la vuelta
El negro se volteó y el panorama no podía ser mejor, espalda ancha musculada que caía en V a la cintura estrecha nalgas grandes de negro, lisas sin pelos Vicente las acarició y apretó a gusto, se paró de frente al negro y volvió a ordenar:
V: ahora arrodíllate
Así lo hizo Jaime, Vicente le volvió a ordenar que se masturbara y comenzó el negro a sober su pene grande arriba y abajo cuando ya tenía una enorme erección que hizo que Vicente se relamiera los labios, el abogado se sacó el pene ya erecto blanco y rosado y le ordenó que abriera la boca, Jaime lo hizo y temió lo peor en ese momento, Vicente comenzó a orinar apuntando a la boca del negro sin poder poner resistencia, su paladar hizo contacto con el liquido salado y creyó morir pero no pudo resistirse, cuando Vicente terminó de verter su desecho líquido sobre el negro llegó la orden temida por Jaime:
V: mámamelo
Jaime avanzó hacia el pene ya erecto de Vicente, cerró los ojos y metío la cabeza brillante de precum en su boca, se detuvo cuando hizo contacto con el paladar y avanzó sin remedio, su suerte estaba echada, avanzó y llegó a la campanilla, sintió una arcada y se detuvo, la proxíma orden no se hizo esperar:
V: trágalo hasta el fondo y disfrutalo, llénate de placer
Ante esa nueva orden Jaime llegó hasta el fondo tragando los 18 cts gruesos de Vicente, para una persona sin experiencia en mamar pene era demasiado, pero poco a poco se iba adaptando a los 5 minutos tragaba como un experto gimiendo como una puta barata tal como se le había ordenado, a estas alturas Vicente agarraba la cabeza del negro mientra gemía como desesperado al tener contacto físico con el negro mentalmente le iba dando órdenes una tras otra, así le ordenó que disfrutara el mamar guevo, que de ahora en adelante era eso lo que iba a desear, cada hombre que viera iba a imaginar su guevo y a él tragándoselo, que su vida se reduciría a buscar guevos que tragar y mamar, le ordenó ponerse de pie y montar la pierna sobre el tope del lavamano exponiendo su culo grande y que se abriera las nalgas con las manos, así lo hizo y dejó expuesto su virgen ano oscuro y peludo, allí se dirigió Vicente y lo comió con hambre ya no hacían falta más órdenes el palcer de sentir una lengua en su culo fue demasiado para el pobre negro y empezó a menear ese culo con ganas buscando esa lengua y más placer, estaba ciego de gozo en un instante gritó:
J: cógeme de una vez…méteme ese guevo lo necesito
V: ponte en 4 en el piso
Y así lo hizo, se arrodilló en el piso de mármol de ese baño con las manos apoyadas en el piso y las piernas abiertas con el culo levantado esperando ser penetrado, un desnudo Vicente se arrodilló detrás del negro con su pene muy duro y lo dirigió al oscur ano del vigilante apoyó su cabeza en la entrada y empujó, el beso negro que le dieron y lo excitado que estaba fueron suficientes para que esa entrada oscura dilatara y recibiera al invitado blanco, avanzó dentro del canal cálido y húmedo y esperó que se adaptara un poco cuando hizo tope, comenzó a ir y venir aumentando el ritmo para placer del negro quien jadeaba y pedía más, Vicente sentía el orgasmo cerca y no tardó en llenar ese culo negro de leche cayendo casi desmayado en la espalda fuerte y musculosa del negro.
Se recuperó un poco y regularizó la respiración pero aun había un aspecto que le faltaba por cumplir, le ordenó al negro acostarse en el piso boca arriba al hacerlo el pene enorme del vigilante quedó como un mástil largo, duro y parado, Vicente no se pudo resistir y se monto en horcajadas sobre el negro quien callado veía lo que iba a suceder, no entendía como su pene aun seguía tan duro nunca había durado tanto con una erección, Vicente tomó ese gran palo y lo dirigió a su culo se puso pucha saliva y bajo poco a poco se fue autoemplando, de verdad ese negro de mierda tenía un pene maravilloso y pensaba disfrutarlo, se sentó y bajó hasta hacer tope esperó unos instante para adaptarse y reducida la presión comenzó a subir y bajar aumentando el ritmo, hacía mucho tiempo que no se sentía tan lleno y de verdad era una cosa maravillosa disfrutar un pene como ese que no abundan, lo dejó adentro un buen rato mientras su culo giraba sobre la pelvis de Jaime, gemía a todo pulmón y una vez más su orgasmo llegó, con todo ese pene adentro se movió adelante y atrás muy rápido y la leche salió disparada sobre el torso y la cara del negro, la presión apretó mucho su pene lo que hizo que se deslechara dentro del culo del abogado dando un aullido de placer al llenar ese culo blanco y delicioso con su leche de negro.
Ambos quedaron tendidos y desmadejados sobre el piso del baño baño, por primera vez Vicente se acercó a la cara del negro y lo besó metiendo su lengua bien hondo en la boca del negro y saboreó la misma disfrutó largo rato de esa lengua grande y gruesa, esa iba a ser su última marca sobre Jaime con ese beso sellaba su humullación. Deshizo el beso y pegó la frente a la del negro:
J: todo esto es por despreciarme, de ahora en adelante no podrás vivir sin esto, y cada día me vas a desear y te masturbarás mil veces pensando en este momento porque esta será la última vez que vamos a estar juntos, me vas a desear como nada en tu puta vida negro de mierda, pero no me vas a tener y ese será tu castigo.
Dicho esto Vicente se puso de pie, se lavó la cara, se secó con toallas de mano que había se vistió y salió de ese baño dejando a un roto Jaime en posición fetal llorando desconsolado en el piso, fue a su oficina apagó el equipo y salío del edificio camino a su casa con una sonrisa en sus labios.
Después de ese día nada fue igual para Jaime, su existencia se convirtió en un torbellino de sensaciones y deseos ocultos, salía cada día de su trabajo y de camino a su casa su mirada se fijaba en cada hombre que se topaba y su mirada se iba a la bragueta imaginando cómo era su pene, se convirtió en asiduo visitante de saunas y sitios de cruising donde un hombre como él, siempre encontraba quién lograra satisfacerlo, cada mañana era una tortura sentir como su corazón daba un vuelco de emoción cuando veía llegar a Vicente todo hermoso y perfumado, de inmediato acudía a abrirle la puerta y éste seguía de largo sin siquiera mirarlo, se había convertido en un ser invisible ante el hombre que amaba, porque sí estaba enamorado de ese blanquito, lo deseaba más que nada en su vida, pero sabía que nada iba a volver a suceder entre ellos, soñaba despierto y dormido con lo que habían vivido en ese baño, a veces iba a ese luegar a masturbarse evocando los momentos vividos allí, cuando había personas Vicente lo saludaba con amabilidad y cortesía, pero cuando lo encontraba solo no le dirigía la palabra ni lo veía, pero ahora esa era la vida que le tocaba vivir, nunca más volvió a tocar una mujer, sus preferencias sexuales habían cambiado por completo.
FIN
ESPERO QUE EL RELATO HAYA SIDO DE TU AGRADO, COMENTA Y VALORA PARA SEGUIR CON LA SAGA.



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