Criando solo a una nena
Roberto es un hombre vido que se ve en la necesidad de criar solo a una niña, aunque la quiere mucho a veces tendra que pararse duro y darle los catigos que se merece. .
Hola que tal, les presento otra historia, espero la disfruten : )
Roberto un hombre viudo pasa sus días criando a su pequeña y mimada hija. Es un hombre de mediana altura 1.80 bien formado por sus años de ejercicio, de piel trigueña y cabello negro y lasio y aunque no se considera dotado si tiene sus aceptables 19cm de largo de su pene eso si considerablemente grueso.
Hace unos años cuando su hija era una bebe de 3 años su esposa lamentablemente falleció de una enfermedad y se tuvo que ver en la necesidad de criar a su hija solo, por suerte logro encontrar un trabajo en línea que le permite pasar mucho tiempo con ella. Su hija, la pequeña Liz podría considerarse una niña bastante mimada por su papi, aunque este la castiga cuando debe. Es una niña delgada y bajita para su edad actual que es de 11 años, al igual que su papi de piel trigueña y cabello lacio y tan largo que le llega hasta la cintura.
Desde siempre Roberto y su pequeña han sido muy unidos, aunque debido como la mimo de mas pequeña ha tenido sus roces y la ha tenido que castigar varias veces. Es una niña que a sus 11 añitos aun depende mucho de su papi, razón por la que este aun la trata como bebe a pesar de su edad.
De pequeña era normal que Liz se bañara con su mama y su papa y cuando su mami falleció su papa siguió bañándose con ella pues a penas tenia 3 añitos. Roberto le lavababa su lindo cabello con shampoo, le pasaba el jabón por todo su cuerpito tierno y le frotaba su rayita de nena hasta que le quedaba todo bien limpio. Al bañarse el era normal que su pene quedara a la altura de su nena y a veces se le paraba y le rozaba el pene en su carita, pero no veía ningún problema y hasta su nena jugaba con su pene erecto de forma inocente. Así pasaban sus días y como Roberto era una persona muy liberal hasta pasaban desnudos en la casa. Era practico pues no tenia que lavar ropa y podía ver como iba creciendo el cuerpito de su nena. Asi pasaron los años hasta que su pequeña cumplió 8 y comenzó a ser mas vergonzosa, su papi aun la lavaba y le limpiaba el culito después de ir al baño y hasta le escogía sus calzoncitos, era normal en una nena de su edad querer ser mas independiente y aunque su papi no le gusto mucho la idea le dio algo mas de privacidad dejando que se bañe sola. Asi paso el tiempo y ya solo la veía en calzones en la casa y luego solo en shorts pequeños aunque aún podía ver su lindo cuerpito ya no era lo mismo, extrañaba ver su pequeña vagina y sentirla cada vez que se la lavaba o abrazar a su pequeña desnuda y sentir su suave piel y que su pene quede entre sus piernas.
Un día mientras Roberto lavaba la ropa noto algunas manchas inusuales en los calzoncitos de su pequeña y al oler sus interiores noto que olía algo intenso, esto le preocupo un poco pero no le presto la mayor atención. También noto que su nena iba mucho al baño pero pensó que ya se estaba desarrollando sexualmente y se masturbaba o algo, con curiosidad decidió espiarla, pero noto que solo iba a orinar con frecuencia lo que irónicamente le preocupo aun mas que si se masturbara así que con riesgo de que su nena se enojara con el por espiarla hablo con ella.
- Amor me gustaría hablar contigo de algo, Dijo Roberto.
- Si papi que pasa?, respondió la pequela Liz
- Note que vas a orinar mucho al baño y que tus calzoncitos huelen raro, te has estado sintiendo bien?
- Pues la verdad es que he sentido que me arde un poco al hacer pipi últimamente y también me pica un poco ahí abajo.
- Y por que no me dijiste nada amor?
- Es que me da pena
Al saber esto Roberto se preocupó y pensó de inmediato en llevar a su nena ya de 10 años al ginecólogo, pero antes tenía que revisarla el mismo. Su nena andaba solo con una falda corta y unos calzoncitos de barbie por lo que era mas fácil aunque esta o quería pues se había hecho muy vergonzosa.
Al principio Roberto se lo estaba pidiendo de buena manera.
- Vamos amor si ya te he visto entera antes no se cual es el problema.
- Es que ya estoy grande papi me da pena.
Asi siguieron discutiendo mientras Roberto se iba acercando a ella y le iba levantando la falda pero su pequeña simplemente no se dejaba por lo que la situación se comenzó a poner tensa e inevitablemente Roberto se enojo pues necesitaba revisarla para saber si debía llevarla al doctor.
- Bien si no te vas a dejar por las buenas será por las malas, Dijo Roberto mientras se iba quitando el cinturón de su pantalón.
- Bajate la falda y acuéstate en la cama que te voy a revisar.
La pequeña Liz aun sin hacer caso ya se andaba tapando sus nalguitas pues sabia que a pesar de que su papi es muy amoroso cuando se enoja y agarra el cinturón eran latigazos seguros. Hace mucho tiempo que no le pagaba, desde los 8 años cuando le escondió todas sus malas notas y casi se queda de año, recuerda que le bajo el short en plena sala y le dejo sus nalguitas tan rojas que no pudo caminar bien por días.
Se sintió como una eternidad pero a penas habían pasado unos segundos cuando Roberto llego a su limite y agarro del brazo a su nena.
- Espera papi si me quito pero espera un ratito, decía la pequeña Liz ya con lagrimas en los ojos, pero Roberto ya no la iba a espera mas.
Agarrandole los brazon con una sola mano la arrimo contra la cama y le levanto la falda, revelando unos calzoncitos de mi pequeño pony que el mismo le había comprado.
- Cuando yo te ordeno algo tu me haces caso te guste o no – Decia Roberto mientras no paraba de azotar las nalguitas de su nena con su cinturón de cuero.
La pobre Liz solo podía llorar y patalear pues no podía zafar sus bracitos de la mano de su papi, hasta que por fin se le canso el brazo y la soltó.
- Quítate la blusa y la falda, ya – Le ordeno Roberto a su pequeña mientras aun tenia el cinturón en la mano.
Con la carita roja y llena de lagrimas la pequeña Liz se fue levantando la blusa revelando una completa ausencia de pecho, sus pequeños pezones no eran diferentes a los de un niño en realidad, rosados, pero nada abultados y pequeños y planos.
- Por eso hacías problema? Si no tienes nada aun – Dijo su papi.
Luego comenzó a bajarse la falda sin perder de vista el cinturón de su papi hasta que quedo solo en sus calzoncitos.
- Quitate los calzones también si te tengo que revisar toda – Dijo Roberto.
Lentamente comenzó a bajarse sus calzones revelando una vaginita infantil y sin un solo pelito aún. Su papi sabia que aun no le llegaba la menstruación pues el compraba todo pero le sorprendió que no le había cambiado su rayita en los absoluto desde la ultima vez que se la había visto en el baño hace ya unos años.
- Asi esta mejor, ahora arrímate contra la cama de nuevo – Dijo Roberto.
La pequeña liz sabia que se venia otra sesión de latigazos
- Pero ya me quite la ropa – Dijo la nena mientras comenzaba a llorar de nuevo.
- Tu castigo aun no termina, me vas a seguir desobedeciendo? – Decia Roberto mientras se preparaba para agarrarla por las malas de nuevo, pero Liz termino colocándose sola contra la cama y levantando sus nalguitas.
Asi el primer latigazo callo de nuevo en sus ya rojas y ahora desnudas nalguitas infantiles, por dolos la pequeña Liz pusos sus pequeñas manitos para cubrirse.
- Quita las manos o te va a ir aun peor niña – Dijo su papi.
- Esta bien pero ya no me pegues porfa papi – Dijo Liz mientras iba quitando sus manitos.
La sesión de castigo siguió por varios minutos y cada vez que la pequeña Liz se cubria con sus manitos su papi paraba y volvia a comenzar, así hasta que al fin la pequeña pudo aguantar sin bajar sus manitos, aunque dejando sus traserito bien marcado y colorado.
- Espero que eso sea suficiente para que te portes bien, creo que no fue buena idea darte tanta libertad cariño – Dijo Roberto mientras se iba ajustando el cinturón de nuevo en el pantalón.
- Luego te pongo cremita en tus nalguitas, ahora vamos a revisarte.
Ya habiendo cedido por completo fue fácil para Roberto solo agarrar a su nena y ponerla boca arriba y levantar sus piernitas, en la misma posición que la ponía cuando le cambiaba los pañales de bebe.
A primera vista su vagina lucia tan linda como de mas pequeña. Primero la aprecio por unos segundos mientras su pequeña solo se cubría su carita, luego con sus manos comenzó a examinarla, abriendo sus labios con las manos y notando un leve enrojecimiento y lo que debía ser un color rosita infantil típico en niñas de su edad, ahora era obvio que su nenita necesitaba un ginecólogo. Además el olorcito de la vagina de su nena era un poco intenso y hasta noto algo de suciedad en sus labios, su pequeña no tenia una buena higiene ni se bañaba bien al parecer.
- Y así querías bañarte sola? Ni siquiera te sabes lavar bien – Dijo Roberto mientras le pasaba el dedo por la vagina de su nena y luego se lo pasaba por la nariz.
Levantandola del brazo la llevo al baño para asearla como debe ser. Luego de quitarse la ropa ambos entraron al baño y el procedió a enjabonarle bien su vaginita para luego frotarla hasta que su pequeña se quejo pues dijo que le ardía un poco, luego paso a lavarle el culito y a enjabonarle el cuerpo y lavarle la cabeza, acabando así hasta vistiéndola con unos lindos calzoncitos de corazón y llevandola a la cama pues era tarde y al día siguiente le tocaba llevarla al doctor.


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