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Dominación Hombres, Gays

De macho me convertí a puta

Continuación del relato anterior .
Es importante leer el capítulo anterior y comentar . Eso anima a quienes escribimos. Sea ficción o realidad .

La noche estaba cálida, mi cuerpo cansado y relajado. Aproveché para recordar la tarde que había vivido con Luis y volver a masturbarme. A la mañana me desperté con esa sensación de incomodidad en mi colita pero con ganas de recibir nuevamente una pija, pero me vino bien el fin de semana a solas, aclarando mis pensamientos. Me daba cuenta que sentía cariño por Luis, pero sobretodo me unía una gran calentura y haber descubierto mi deseo. Además, me sentía seguro con él, sabía que lo que pasaba dentro de su casa era nuestro secreto. El verano recién empezaba y no quería desperdiciar ni un día sin sentir el placer que había descubierto, aunque no me imaginaba todo lo que el verano me iba a regalar.

El lunes por la tarde regresé a su casa. Los dos estábamos ansiosos. Pase a la cocina a buscar un vaso de agua pero la calentura no se hizo esperar. Mientras bebía al borde de la mesa, Luis me agarró por detrás sobándome la cola. Cuánto desee volver a estar ahí. Se arrodilló detrás mío para comerme la colita mientras mis piernas temblaban de placer. Luego hizo que me recueste sobre la mesa pero mientras me mantenía parado y mi colita a su disposición. Que hermosa follada que recibí. Más aún cuando coloqué una de mis piernas arriba de la mesa. Esa posición me encantaba, sentía cada centímetro de su polla y cómo se abría mi colita.

Las siguientes dos semanas fueron intensas. Ya no había tapujos. Nuestras hormonas no nos dejaban descansar. Mi macho me daba dos y a veces tres polvos en un día. Yo le pedía su polla, su leche y él me trataba como su putita. Mi colita se había adaptado muy bien a su polla y la recibía con ansias cada día. Sabía que algún día nos íbamos a aburrir, pero por el momento nos deseábamos frenéticamente. Una de esas tardes, mientras Luis me follaba en cuatro en su cama, mientras me decía que era una putita traga pollas, me empezó a decir que le encantaría verme chupar otra polla, que una colita tan rica como la mía la tenía que poseer otras pijas. Sus palabras me calentaban mucho. Me preguntaba si quería otra polla y yo le decía que si, que me encantaría comer una pija mientras el me follaba. Ese morbo se volvió algo repetido, yo también lo calentaba a él diciéndole al oído que quería otro macho mientras lo cabalgaba y el me agarraba con fuerza de mis nalgas. Yo lo tomaba como una diversión, como parte del morbo, pero no me imaginaba que Luis tenía otros planes…

Una tarde luego de follar, Luis me preguntó si quería que invitara a otro chico. La pregunta me sorprendió y me puso muy nervioso. Sobre todo porque pensé que le había contado a alguien de lo nuestro. Me pidió que me tranquilice, que jamás lo haría sin mi consentimiento, pero que se le ocurría un chico para proponerle. La persona en cuestión era Marcos, un conocido del barrio más grande que nosotros, de 25 años. Me comentó que hace un año se habían follado a una chica entre los dos, que el fulano era muy vicioso y que una noche medio borrachos le confesó que de vez en cuando iba a un pub gay a follarse a algún chico que anduviera buscando polla. En su momento Luis no le había dicho que a él también le atraía la idea de follar con chicos, por lo que luego Marcos le dijo que era una broma, que no era maricón, pero Luis estaba seguro de que hablaba en serio. El chico en cuestión era muy lindo. A mi no me caía bien por ser tan fanfarrón y siempre que lo escuchaba presumía de sus conquistas, pero no me iba a negar a ser una de ellas. Morocho de buen cuerpo, de una altura similar a la mía, daba la impresión de ser una persona que se desenvolvía bien en el arte de amar, al menos mostraba esa seguridad.

La idea empezó a gustarme, además no era alguien tan cercano a mi grupo de amigos. Le dije a Luis que no hablara de mi, sino que conocía un chico que creía que le gustaba la polla pero que no estaba seguro y que se había acordado del comentario que le hizo esa vez. Si la carnada picaba, íbamos a preparar un plan para estar los tres juntos.

El verano iba por la mitad, hacía más de un mes que disfrutaba de mi sexualidad y de la polla de Luis. De Marcos no teníamos noticias. Luis le iba a hacer la propuesta si lo cruzaba personalmente, para que no quede algo planeado. La última semana habíamos espaciado nuestros encuentros. Ambos necesitábamos ver y frecuentar nuestros amigos. La casa de Luis, que tantos secretos escondía, volvió a ser un lugar frecuentado por nuestros amigos. Recuerdo bien esa tarde. Luego de estar en la pileta por varias horas, nuestros amigos se fueron yendo y nos quedamos con Luis y Gonzalo, un chico de mi edad, con algunos kilitos de más de tez blanca como yo y de mediana estatura. Era muy simpático, aunque no tenía suerte con las chicas. Seguro era virgen. Cuando quedamos los tres nos pusimos a jugar un torneo de Play. Mientras salían distintas conversaciones, empezamos a hablar de la chicas, de lo calientes que eran algunas de nuestras amigas. Gonza me preguntó si seguía siendo virgen a lo que le respondí que si. Luis sonrió. Le dije que estaba cansado de pajas, que quería algo de verdad pero que no se me daba. Luis me siguió el juego a ver dónde quería llegar. Intervino en la conversación contando que hace unos años cuando también era virgen, se echaba una mano con un amigo. Gonza lo miró serio, pero Luis continuó no dándole importancia, diciendo que a él siempre le gustaron las chicas, pero que esas manos entra amigos eran un alivio.

Gonza no decía nada, no había rechazado el comentario de Luis diciendo que eran mariconadas, por lo que di un paso más allá, recordando cómo empezó todo. Dude un instante pero lo solté, les dije que yo no tendría problema en hacerlo pero que los chicos son muy lengua larga y que no me gustaría quedar como un maricón. Luis dijo que no se hiciera problema por él, que nunca diría nada. Yo sonreí y propuse que el que perdiera el torneo de Play tenía que masturbar a los otros dos. Gonza que escuchaba atento seguía sin decir nada. Me daba cuenta que la idea le gustaba. Luis aceptó el trato y lo interpeló a nuestro amigo que sólo soltó un tímido «vale». No se si a Gonza le gustaban los chicos, pero me imaginé que al igual que yo, sus hormonas estaban revolucionadas y que cualquier experiencia sexual le podía apetecer.

Confieso que esta vez me dejé perder, sabía que tenía que ser yo el que diera el primer paso. Cuando perdí contra Luis y ya estaba definido, reinó el silencio en la sala. Mi macho tomó la iniciativa y se paró frente a mi y se bajó el bañador dejando su hermosa verga frente a mi cara. Me dieron unas enormes ganas de mamarla, pero podía espantar a Gonza. Hice como si estuviera tímido, con miedo y delicadamente se la empecé a tocar. Gonza observaba hasta que Luis lo alentó: «vamos Gonza, saca la polla que estamos entre amigos». El chico se paró al lado de Luis y se bajó el bañador hasta las rodillas. Tenía la polla dormida, como con miedo. Mientras masturbaba al morocha se la empecé a tocar pero no reaccionaba. Luis le agarró una de sus manos y se la colocó en su polla y el chico aceptó. Mientras que Gonza tocaba a Luis me animé a dar un paso más a ver si su polla reaccionaba y me lancé a chuparla. El chico suspiró y Luis me alentó: «que rico lo que le haces, después quiero lo mismo». La polla de Gonza empezó a reaccionar. Lo invité a recostarse sobre el sillón para que se relaje y se la seguí chupando. Estaba con los ojos cerrados disfrutando y yo en cuatro entre sus piernas mamando. Mi macho no perdió oportunidad y se colocó detrás mío bajando mi bañador para luego jugar con su lengua en mi colita. No era el trío que habíamos planificado, pero me estaba gustando. La polla de Gonza no estaba nada mal, de una extensión como la mía pero más gorda con una linda cabeza.

Yo estaba concentrado en lo mío hasta que Luis pidió el cambio, por lo que sin decir nada me di vuelta para mamar su polla, dejando mi colita frente a Gonza. Yo estaba muy caliente y ya no me importaba guardar apariencias. Y al parecer a Luis tampoco. Al ver que Gonza no tomaba ninguna iniciativa, se incorporó dejándome en cuatro a disposición de ambos. Y escuchaba como Luis lo alentaba: «vamos Gonza, si eres virgen acá tienes tu oportunidad. Esto queda entre nosotros». Hubo silencio por unos segundos hasta que sentí las manos del chico posarse con delicadeza sobre mis nalgas para luego colocar su polla en la entrada de mi colita. Hizo un poco de presión y entró con facilidad. Se movía un poco torpe, se le salía y la volvía a meter, por lo que tomé la iniciativa y me empecé a mover. Luis se puso frente a mi para que se la chupara. Al fin se me había dado, tenía dos pollas para mi. Las embestidas de Gonza empezaron a ser más coordinada y mi colita chocaba contra su entrepierna, pero en el mejor momento sentí su descarga dentro mío.

Una vez que terminó, buscó su bañador para cambiarse e irse de ahí, pero Luis que estaba recibiendo mi mamada se paró para frenarlo: «Gonza, puedes venir cuando quieras a sacarte la leche, pero no puedes decir nada de esto porque yo podré contar mi versión». El chico no dijo palabra y se fue. Era tarde y los padres de Luis estaban por llegar, por lo que me dio una follada rápida hasta terminar dentro mío.

Regresé a mi casa sintiendo cómo se escurría la leche de mis amantes pero lejos de sentir remordimiento o preocupación por lo que Gonza pudiera decir, me sentía muy calienta y feliz por esa tarde que no había planificado, deseoso de que se volviera a repetir.

—————————

Al día siguiente me desperté con tal calentura que fui directo a la casa de Luis para follar. Además esa tarde teníamos el cumpleaños de una de las chicas y no podríamos disfrutar.

Lo que nos sorprendió fue que Gonza no estaba. Nos preocupamos, pensamos que se estaba comiendo la cabeza por lo que pasó el dia anterior.

La próxima tarde, la del viernes, me fui a pasar el último día de nuestra semana con mi amante. Los viernes eran días reservados sabiendo que por el fin de semana no podíamos follar.

Luis estaba extraño, se la estaba mamando y no se le paraba. Me confesó que estaba preocupado por Gonza, que le podía contar a alguien. Intenté que se relaje pero no podía, por lo que se me ocurrió que le mandara un mensaje a Gonza invitándolo. A lo mejor estaba esperando que nosotros tomemos la iniciativa. Mi amante aceptó pero no hubo respuesta. Eso no hizo otra cosa que preocuparlo más y ese día no pudimos follar. Me volví frustrado, no me importaba Gonza. Sabía que era un niñato atemorizado pero que no diría nada. Esa noche sali con parte de mis amigos del barrio y me acosté muy tarde. Me levanté cerca del mediodía y para mí sorpresa tenía un mensaje de Gonza: «disculpa que te moleste. No sé si está bien lo que estoy haciendo, pero me gustaría hablar contigo esta tarde. Si quieres puedes venir a casa, estará sólo mí hermana, podemos estar tranquilos».

Lo primero que hice fue reenviarselo a Luis para que se tranquilizara y luego le acepté la invitación. No podía adivinar las intenciones de Gonza pero lo mejor era averiguarlo.

Cuando llegué a su casa me recibió su hermana que estaba con una de sus amigas. Estaban tomando sol en el patio y me indicó que fuera al cuarto de Gonza. Al entrar lo noté preocupado, sólo me saludó tímidamente. No tenía ganas de pasar por la situación de escuchar sus lamentos. Le dije que lo que pasó era nuestro secreto, una calentura entendiendo que somos jóvenes y necesitamos experimentar. Que se despreocupe. Gonza asentía y lo notaba más tranquilo, por lo que me pare para irme. No tenía más nada que hacer ahí, pero cuando me estaba por retirar, como si fuera algo que si no lo decía en ese momento se iba a arrepentir, me pidió que no vaya. Mirando al suelo me dijo que le gustó lo que había pasado. «Y lo quieres repetir?». Gonza asintió. «Ven».

Le tendi la mano y nos recostamos en su cama. Le pedi que no hiciera ruido, cerré la puerta con llave y luego le quité sus pantalones. Intenté que se relaje. Lo acaricié entre sus muslos regordetes, toque su polla, pasé mí lengua por su abdomen. Empezaba a reaccionar y me comí su polla. Gonza gemia suavemente, la tenía muy dura. La estaba disfrutando, pero su inexperiencia lo traicionó otra vez y sin aviso llenó mí boca de su néctar. Tragué todo lo que pude y me encantó. Atinó a pedir disculpas pero lo relajé. Luego empezamos a hablar de otras cosas, le conté sobre el cumpleaños y volvimos a hablar como amigos.

Pasamos la tarde juntos hasta que su hermana se fue con su amiga, dejandonos solos. Yo no me quería ir sin recibir nuevamente su polla. Estábamos en la cocina preparando unos licuados y empecé a tocar su polla por encima de sus shorts. Esta vez reaccionó rápido. Se lo notaba más relajado. Pero no iba a cometer el error de chupársela de nuevo, por lo que una vez que la sentí bien dura, me bajé el bañador quedándome con mi remera y mis zapatillas y me puse en cuadro en el piso de la cocina, ofreciéndole mí colita.

Gonza no lo dudó y se arrodilló detrás mio para follarme. El calor de su polla abriendo mí colita me llenó de placer. Por fin podía culear como correspondía. Relajados y sin que se viniera a los segundos. Agarraba mis nalgas con fuerza y me embestía con ganas. Luego nos incorporamos porque nos estaba molestando nuestras rodillas. Lo invite a sentarse en una silla y lo cabalgue con ganas. Gonza disfrutaba del placer de mí colita hasta que se vino a chorros dentro mío. Yo estaba muy caliente, siempre había sido pasivo con Luis, nunca me había chupado la polla y tampoco lo deseaba, pero al ver a Gonza con esa cara inocente, esos labios rozados, me dieron unas terribles ganas de que me la chupe.

Me incorporé parandome a su lado y le ofrecí mí polla que estaba bien dura. Gonza lo dudó un instante pero accedió. Era tal mi calentura que al sentir la tibieza de su boca no pude aguantar mucho. Gonza no tenía idea de que hacer, pero el calor de su lengua, el roce de sus labios hizo que me venga inmediatamente. Al sentir la primera descarga apartó su cara y yo seguí soltando chorros de leche en el piso.

Estaba cayendo la noche por lo que me despedí y volví a mí casa. En el trayecto le mandé un mensaje a Luis para que se quede tranquilo, que estaba todo bien con Gonza y luego le conté todos los detalles de nuestra tarde juntos.

129 Lecturas/15 enero, 2026/0 Comentarios/por Jotarico
Etiquetas: amiga, amigos, cumpleaños, follar, gay, hermana, mamada, virgen
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