• Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Relatos Eróticos
    • Publicar un relato erótico
    • Últimos relatos
    • Categorías de relatos eróticos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Publicar Relato
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (6 votos)
Cargando...
Dominación Hombres, Gays

De macho me convertí en Puta 03

La tercera parte de como me convertí en puta.
Es importante leer los 2 relatos anterior y por favor clasifica y comenta para animarme a terminar esta historia

 

Fueron unas semanas increíbles. Entre Gonza y Luis me tenían loco. Hacía dos meses que había iniciado el verano y no podía creer lo que estaba viviendo. Estaba cada día más putita y eso me encantaba, con ganas de seguir probando pollas. Faltaban sólo dos semanas para retomar el instituto y las quería aprovechar.

La semana la inicié yendo al club a disfrutar de la pileta. A la mañana solía ir poca gente por lo que podía nadar tranquilo. Le escribí a Gonza para que me acompañara. Ante los ojos de los demás éramos amigos como todo el resto.

Promediando la mañana me empecé a sentir caliente. La única opción para follar era ir a la casa de Luis pero Gonza no había aceptado volver a hacer un trío. Entonces le dije a Gonza que me iba a las duchas y luego a mí casa. Y le pedí que me siguiera. Hasta ese momento sólo había follado en la casa de mis amigos, pero de a poco me iba animando a más.

En la ducha estábamos sólo nosotros, desnudos uno al lado del otro. Si alguien entraba nos íbamos a enterar, nos iba a dar tiempo de separarnos. Gonza ya estaba empalmado, por lo que aproveché y le chupé la polla debajo del agua. Estaba deliciosa, pero justo escuchamos que alguien entraba y nos tuvimos que separar. Se trataba de Oscar, uno de los chicos del grupo. Era un chico lindo pero nunca me había fijado en él, salvo en su hermoso culo. Era un chico bajo, rubio, con un rostro muy bello y angelical. No era mi tipo, pero debo admitir que sus piernas y su cola redonda y parada daban ganas de ser activo.

Cuando entró disimulamos, nos empezamos a secar y los saludé. Oscar y Gonza eran más amigos ya que sus casas estaban enfrentadas y se frecuentaban. Estaba un poco decepcionado por el polvo interrumpido por lo que fui a la casa de Luis y estuvimos follando el resto de la mañana.

El martes fue muy aburrido. Luis tenía que preparar un exámen para la universidad y Gonza no me había respondido. Aproveché para dormir mucho y estar en el club con el resto de mis amigos, pero me preocupaba la mula respuesta de Gonza.

El día siguiente me desperté con una respuesta de Gonza, de que me esperaba en su casa después del almuerzo. Estaba contento ya que Luis seguía estudiando. Por lo menos tenía dos horas él. Pero al llegar a su casa fue otra decepción. No estaba sólo, sino que acompañado de Oscar. Cuando lo vi no me sorprendió. Cómo había dicho eran vecinos. Sólo me sorprendió. Y a Gonza lo notaba distinto, con cara de preocupación.

Nos sentamos en la cocina a conversar y Gonza se fue al baño a los minutos de estar hablando. Cuando estábamos a solas con Oscar, este se paro interrumpiendo la conversación parandose frente a mi. Por unos segundos me observó y luego soltó: «lo se todo». Sus palabras me pusieron muy nervioso, pero no tanto como podría haber reaccionara meses atrás. Y Oscar continuo: «Gonzalo me lo ha dicho todo, de que eres un maricon». Yo no podía pronunciar palabra y me sorprendía que ese chico de cara angelical se pusiera tan rudo, pero más me sorprendió lo que vino a continuación: «quiero que me chupes la polla como se la mamas a él». Mí reacción fue largar una carcajada. Un poco por nervios y otro poco por sorpresa. Aunque debo admitir que ese trato me estaba gustando.

«Y por qué supones que haría eso?», le respondí. «Porque te va a gustar». Y acto seguido se bajó sus shorts dejándome de piedra. Ese chico bajito tenía una polla descomunal. Jamás lo hubiese imaginado. Era gruesa y más larga que la de Luis. Se me hizo agua la boca y no podía reaccionar. Oscar acercó su pija a mi boca y no me pude resistir. Yo sentado, el parado frente a mi, me dio de mamar esa verga exquisita. Lo agarré de sus hermosas nalgas y se la empecé a mamar. Se ponía durísima. Quien hubiese pensado que ese chico con rostro angelical escondiera semejante atributo.

Mientras chupaba, de reojo vi que se acercaba Gonza y empezaron a hablar entre ellos: «te dije que me la iba a mamar», «viste lo bien que lo hace, es una putita», «ven, descarga tu también». Gonza sacó su verga y lo empecé a pajear y luego los fui mamando alternativamente. Estaba enojado con Gonza por lo que había hecho, pero en ese momento sólo quería disfrutar. Luego nos fuimos a su cuarto y nos recostamos en la cama con Oscar. Yo me puse en cuatro entre sus piernas para seguir mamando y dejando mí colita a disposición de Gonza que me la empezó a chupar y meter dedos, para luego follarme con ganas. Era la segunda vez que tenía una pija en mí boca y otra en mí colita, estaba en la gloria, aunque quería la pija de Oscar, quería esa herramienta dentro mio pero no se pudo dar. El chico empezó a descargar su leche en mí boca que fue a parar al fondo de mí garganta. Una acabada descomunal que no pude tragar toda. «Que putita que sos», dijo cuando terminó de acabar. Se despidió de Gonza que seguía concentrado en mí penetración y se fue. Mí amante me terminó de follar y cuando acabó y nuestro cuerpos se relajaron lo increpe por lo que había hecho. Que era una locura andar por ahí confesando nuestro secreto. Gonza me pidió disculpas y me explicó lo sucedido. Me contó que Oscar me había visto entrar a su casa varios días a la misma hora, que coincidía cuando no había nadie y luego retirarme a la hora. Y que el día que nos encontró en el vestuario le pareció muy raro y le empezó a preguntar, intuyendo que éramos dos maricones, que le iba a contar al resto del grupo, por lo que no tuvo otra opción que confesarle rogando que no dijese nada. Pero que lo sorprendió cuando le dijo que él también tenía ganas de sacarse la leche y que no le importaba si era con un putito y que lo obligó a que ese día me invitara.

No podía creer lo que escuchaba. Al final son varios los que querían a una putita como yo para descargar su calentura y eso no me disgustaba, aunque me hubiese gustado que Gonza me avisara para ir preparado. Lo disculpé y le volví a hacer una mamada antes que llegaran sus padres y luego regresé a mí casa.

Le conté a Luis lo que había pasado, sabía que esas cosas le calentaban. Se lamentaba por estar estudiando pero quedamos en vernos al día siguiente en su casa.

Esa tarde con Luis fue muy apasionada. Queríamos recuperar el tiempo perdido, pero no me podía sacar de la cabeza el pollón de Oscar. Había sido una única vez? Tendría la oportunidad de volver a probar semejante verga?

Esa tarde mientras regresaba a mí casa recibí el mensaje tan esperado. Era Oscar preguntándome si nos podíamos ver. Era difícil ya que en mí casa y en la de él no se podía. Siempre había gente. Las opciones eran la casa de Gonza por un par de horas o en la de Luis donde estaríamos más tranquilos. Oscar no sabía nada de lo mio con Luis, Gonza sólo le contó de lo nuestro. Esta vez quería ser yo el que lo sorprendiera, por lo que lo invité a casa de Luis para el dia siguiente. Previa consulta con Luis, le dije que iba a estar solo en su casa disfrutando de la pileta ya que mí amigo se tenía que ir a estudiar. Que ahí podíamos estar tranquilos si me quería ver.

Ese día me desperté muy ansioso y nervioso. Me calentaba mucho la idea de estar con Luis y Oscar, pero no sabía cómo iba a reaccionar. La idea era decirle que Luis al final no tuvo que irse de la casa, que era una decepción pero que se quedara a pasar la tarde con nosotros.

Cuando Oscar llegó y lo vio a Luis su rostro fue de enojo y me miró fijo como cuestionando de por qué no le había avisado. Le dijo en secrete que Luis acababa de llegar y que no me dio tiempo para advertirle, pero que se quedara a pasar la tarde así Luis no sospechaba. Pero Oscar se dio cuenta de que algo más sucedía, que no era una casualidad. Me soltó una sonrisa cómplice y me dijo al oído: «eres una putita». En ese momento supe que la mesa estaba servida para mi, que tenía que tomar la iniciativa y la iba a pasar muy bien.

Estábamos en la pileta y ya me sentía muy caliente. Una tarde para mi con esas dos pollas. Me acerqué a Luis y le dije al oído que se la quería mamar, mientras le tocaba el paquete. Él lo miró a Oscar que observaba expectante. Luego se dirigió hasta los escalones de la pileta para que se la mame más cómodo. Yo lo seguí y sin más vueltas le bajé el bañador dejando al desnudo su hermosa polla casi erecta y luego lo empecé a mamar. Me sentía caliente y libre. Esperando la reacción de Oscar que se puso al lado de Luis ofreciéndome su pollón. Se las chupe alternativamente, disfrutando cada centímetro de ambas pollas. Las tenía bien duras. Las juntaba y hacía que se rocen para lamerlas juntas y a ninguno parecía molestarles.

Luis me invitó a que fuéramos al césped para estar más cómodos, arrojó una manta y Oscar se recostó para seguir recibiendo mí mamada. Luis me bajó el bañador y empezó a mamar mí culito de la forma deliciosa en que lo sabía hacer. Yo estaba en las nubes, quería una polla en mi colita y Luis no se hizo esperar. Me empezó a follar con intensidad y profundidad. «Que putita que sos», me repetía. Yo quería sentir la verga de Oscar antes de que se corra. Quería que me llene la cola. Me salí de Luis y rodeé a Oscar con mis piernas para cabalgarlo. Agarré su polla y la coloqué en la entrada de mí colita. Mi mano no podía abarcar su grosor. Estaba dura y palpitante. Mí colita estaba bien dilatada por la polla de Luis pero no sabía si era suficiente.

Fue bajando de a poco y su capullo me abrió como nunca antes. Me salí y me coloqué mucha saliva para que lubrique y volví a intentarlo. Una vez que tuve su capullo adentro seguí bajando lentamente. Creo que me entró la mitad y no pude más. Empecé a cabalgarlo suavemente. En cada movimiento mi cola se abría cada vez más. Me dolía un poco pero me sentía muy lleno. De a poco me iba animando a moverme más rápido y Oscar me acompañaba con sus movimientos pélvicos. Yo gemia, mis ojos estaban cerrados, todo mí cuerpo estaba concentrados en el placer anal. Oscar me agarraba de mis nalgas y me daba con más fuerza. Luis se paró a mi lado y me ofreció su polla. Ahí estaba en el medio del patio cabalgando el pollón de Oscar y recibiendo la verga de Luis. Era un sueño.

Oscar no aguantó mucho más y la contracción de su cuerpo anunciaba mi tan esperado premio. Me sali de a poco quedando un gran vacío en mi cola que la sentía muy abierta. Me recosté boca abajo en la manta y fue Luis quien ocupó su lugar. Follandome con fuerza desde atrás. Yo solo disfrutaba y gemia, hasta que Luis volvió a acabar en mí interior. Me quedé recostado unos minutos, sintiendo la brisa en mí cuerpo desnudo, mi colita bien abierta y llena de leche.

Cuando recuperé mis fuerzas fui a dame un baño para refrescarme. Luis y Oscar estaban cada uno por su lado, aún desnudos. No podía dejar de apreciar la cola de Oscar. Y Luis también lo admiraba. Pero había sido sufi por esa tarde. El rubio se excusó y se despidió de nosotros. Luego Luis me volvió a follar mientras yo me hacía una paja para descargar toda la calentura acumulada.

El fin de semana la pasamos de fiesta con nuestros amigos. El verano acababa pero yo estaba feliz de todo lo que había vivido. Mí última semana de vacaciones no podría haber empezado mejor. Oscar me invitó a que fuéramos a la pileta del club y en las duchas nos amamos con pasión. Por suerte esta vez nadie nos interrumpió y pude gozar de la polla de Oscar. Antes de salir de las duchas me dio un suave beso con sus carnosos labios que me dejó flipando.

Almorzamos algo en el club y nos fuimos juntos a la casa de Gonza que nos esperaba muy contento. Ni bien entramos empezó el desenfreno y la pasión. Nuestras manos pasaban de un cuerpo a otro. Me arrodillé entre los dos y empecé a pajearlos, comerme sus pollas. Dejamos nuestra ropa en la sala y nos fuimos derecho al cuarto de Gonza donde seguimos la faena. Oscar se sentó en la cama y yo me arrodillé entre sus piernas a comerme su pollón. De reojo observaba que Gonza se acercaba y me quedé de piedra cuando Oscar empezó a chupar la polla de su amigo. Lo hacía con ganas, sin ningún tapujo. Luego Gonza se recostó en el respaldar de la cama con sus piernas abiertas y Oscar lo siguió mamando, dejando su hermosa cola lampiña y redonda bien parada. Se me hacía agua la boca. No pude evitar tocarla y luego besar sus suaves nalgas. A Oscar le gustaba porque movía su culo para que mí cara se pegue con más fuerza.

No quería avanzar más, tenía miedo que le moleste. Por lo que después de probar ese manjar me puse en cuatro al lado de él y entre los dos le comimos la polla a Gonza. En un momento nos apartó porque no quería acabar y me quería follar antes. Yo me quedé en cuatro y Gonza se colocó detrás mio para follarme mientras Oscar me dio su verga en la boca. Podría haber estado horas así, pero algo tenía que salir mal. Las risas que escuché en la puerta me descolocaron. Los tres nos sobresaltamos mirando atónitos a la hermana de Gonza y una amiga de ella que nos miraban desde la puerta.

La ropa en la sala nos había delatado y por el desenfreno nos olvidamos de poner llave a la puerta. Las chicas se reían y luego se fueron. Gonza se puso unos shorts y fue a hablar con ellas. Oscar y yo nos fuimos sin mirar atrás. Caminamos durante 10 minutos sin rumbo hasta llegar a una plaza. Estábamos muy nerviosos. Ahora se podía enterar todo el barrio. Estábamos a la espera de Gonza que llegó una hora más tarde.

Llegó serio, con cara de preocupado. Le dijo a su hermana que era la primera vez que pasaba, que estábamos haciéndonos unas pajas y se descontroló por la calentura. La hermana y su amiga no le creyeron pero al verlo tan desconsolado le prometieron que por ahora iban a guardar el secreto, pero que querían hablar conmigo y Oscar. En ese momento no se podía, sus padres habían regresado. Yo me calmé un poco, Oscar también, pero a Gonza se lo veía mal. Nos dijo que todo esto había sido una locura, que a él le gustaban las mujeres pero que venía muy cachondo en el verano y se dejó llevar, pero lo mejor era no vernos más. Lo entendí y sabía que era por el mal momento que vivimos aunque estaba seguro que me iba a volver a llamar cuando estuviera caliente.

Oscar me dijo que iba a hablar con la hermana de Gonza que la conocía muy bien, que yo me despreocupara. Volví a mí casa apesadumbrado, me estaba gustando mucho la vida con mis amantes, los tríos que estábamos haciendo. Todo eso se podía derrumbar y lo peor era que se haga público entre mis amigos del barrio.

—————————

El martes me quedé en mi casa, sin muchas ganas de hacer algo. Luis me escribió invitandome a su casa pero no le respondí. La última semana de vacaciones no estaba siendo como la había planeado.

El miércoles recibí un llamado de Luis, preocupado porque no le respondía. Me dijo que sabía lo que había pasado en casa de Gonza. Cómo lo supo?! Me comentó que de eso me quería hablar. Que le había contado Oscar que había estado en su casa y que habían pasado una tarde hermosa. Que él nos había invitado a los dos y le sorprendió que Oscar vaya solo. Pero que después se dio cuenta por qué. Le había comido la polla y luego se lo follo. Yo no daba crédito a lo que escuchaba. Y debo confesar que me puse un poco celoso. Me gustaba ser la única putita.

Luego me invitó esa tarde a su casa, que también iba a ir Oscar. Me gustaba la idea de poder follar ese culo que me volvía loco y acepté. Traté de sacarme la escena en  la casa de Gonza y cuando llegué a lo de Luis me empecé a relajar. Los roces, los besos entre los tres iban calentando el ambiente. Con Oscar nos besamos durante varios minutos. Me encantaban sus labios, la suavidad de su piel. Bajé a comerle la polla que estaba bien dura. Cada vez que se la chupaba intentaba tragar más pija, pero era imposible abarcar toda. Luis se arrodilló detrás de él y luego abrirle las nalgas empezó a comerle el culo. Oscar estaba en la gloria, recibiendo una mamada mia y una chupada de culo de Luis.

Luego el anfitrión nos llevó de la mano a su cuarto y nos pidió que nos pongamos los dos en cuatro, cola con cola. Era muy caliente estar así con Oscar y nos empezamos a besar, mientras que Luis nos iba comiendo nuestros culos alternativamente. Empezó con Oscar de manera suave. El rubio ponía cara de dolor y yo intentaba relajarlo acariciando su espalda y su cola. Le decía al oído que relaje la colita, que se entregue. De a poco se fue relajando y gimiendo, hasta que Luis cambió y me empezó a dar duro. Fueron varios minutos follándonos. Luego Oscar se acostó boca abajo y yo lo hice arriba de él, dejando nuestras colitas juntas a disposición de Luis que nos folló hasta terminar en la cola del rubio. Yo me incorporé para chuparle la cola y tratar de rescatar la leche que salía de su agujerito. Estaba muy caliente y necesitaba algo más. Estaba bien abierto y lubricado, por lo que decidí follarlo. Era mi primera vez, la primera vez que penetraba a alguien en mi vida. Se sentía muy rico, me calentaba mucho Oscar. El gemía y se movía golpeando su cola contra mi pelvis. Luis sonreía mientras nos observaba. No fueron más de dos o tres minutos hasta que acabé a chorros dentro de la cola de Oscar, quedando rendido sobre su espalda.

El resto de la tarde fue maravillosa, recibiendo pija de los dos, los dos recibiendo de Luis. Durante la jornada Oscar me contó la conversación que tuvo con la hermana de Gonza, quien le volvió a asegurar que el secreto estaba guardado y que no nos hiciéramos problema por su amiga ya que no era del barrio y no conocía a nadie de nuestro grupo, pero que de todos modos quería hablar con nosotros dos apenas se de la oportunidad y que hagamos de nuestro culo un florero (esta será otra historia). Además había hablado con Gonza que seguía muy preocupado. Su hermana le pidió disculpas por la reacción infantil que tuvo con su amiga y que no tuviera vergüenza. Si fue algo de una vez estaba todo bien, si era algo en lo que quería seguir experimentando también. Pero Gonza seguía con cualpa y que seguro se le iba a pasar pronto. La conversación con Oscar me relajó, parecía que todo volvía a estar bien aunque quería seguir viendo a Gonza…

49 Lecturas/17 enero, 2026/0 Comentarios/por Jotarico
Etiquetas: amiga, amigos, anal, baño, follando, follar, hermana, vacaciones
Compartir esta entrada
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en X
  • Share on X
  • Compartir en WhatsApp
  • Compartir por correo
Quizás te interese
A un pastor y un Sanbernando se la Mame
Mi hermana, mi ama
Continuación… (lo q se puede llamara una vida normal de hetero)
Darko y yo
METAMORFOSIS 120
Mi mayor deseo era seguir penetrando a la mujer, sin importarme que su marido me fuera a clavar su verga a mí, por el culo.
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Buscar Relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.358)
  • Dominación Hombres (4.096)
  • Dominación Mujeres (3.008)
  • Fantasías / Parodias (3.270)
  • Fetichismo (2.718)
  • Gays (22.119)
  • Heterosexual (8.255)
  • Incestos en Familia (18.258)
  • Infidelidad (4.517)
  • Intercambios / Trios (3.139)
  • Lesbiana (1.159)
  • Masturbacion Femenina (998)
  • Masturbacion Masculina (1.906)
  • Orgias (2.060)
  • Sado Bondage Hombre (449)
  • Sado Bondage Mujer (185)
  • Sexo con Madur@s (4.306)
  • Sexo Virtual (265)
  • Travestis / Transexuales (2.437)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.519)
  • Zoofilia Hombre (2.210)
  • Zoofilia Mujer (1.670)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba