De Raul a Renata parte 2
Raul sigue explorando su sexualidad ahora va por la hormonizacion.
El whisky de malta ardía en la garganta de Charly mientras observaba a Raul moverse por la cocina. Desde que descubriera su perfil en Only Fans, cada vez que lo miraba sentía una mezcla de orgullo por su roommate y un deseo que le recorría las venas como el propio whisky que bebía. Charly se había convertido en un suscriptor secreto, devorando cada video donde Raul se entregaba a otros chicos, sumiso y ardiente.
Una noche, con el líquido ámbar calentándolos por dentro, Charly decidió romper el silencio.
—He visto tu trabajo en Only Fans, Raul —dijo directamente, sin rodeos—. Eres increíble.
Raul se tensó un instante, luego se relajó y se sirvió otro whisky. —¿Tú también? ¿Cuántos de mis fans conocen en persona? —bromeó, aunque su voz tenía un matiz de sorpresa.
—Solo yo. Y quiero algo más que solo ver —confesó Charly, acercándose—. He visto los videos donde te vistes… con ropa más delicada. Lencería. Quiero eso para mí.
Raul lo miró con intensidad. —Charly, eso es trabajo. Es para la cámara, para los desconocidos que pagan por ver…
—Exacto. Pagaré —interrumpió Charly, sacando su billetera y dejando varios billetes sobre la mesa—. Quiero que te vistas para mí como lo haces para ellos. Quiero que seas mi sumiso esta noche.
El silencio se prolongó mientras Raul consideraba la propuesta. Finalmente, con una sonrisa pícara, recogió el dinero. —Aceptado. Dame cinco minutos.
Cuando Raul regresó, la transformación era completa. Llevaba un conjunto de encaje negro que apenas contenía su piel pálida, con ligas sosteniendo medias transparentes que realzaban sus muslos firmes. El contraste entre la delicadeza de la lencería y su masculinidad era abrumador.
Charly se acercó lentamente, su respiración se volvió más pesada. Sus manos exploraron el encaje que cubría el cuerpo de Raul, sintiendo el calor underneath. Sin más preámbulos, lo llevó al dormitorio, donde lo empujó suavemente contra la pared.
Los labios de Charly se encontraron con los de Raul en un beso apasionado y hambriento. Sus manos se deslizaron por el encaje, encontrando el camino hacia la piel caliente. Raul respondió con igual intensidad, sus dedos aferrándose a la espalda de Charly mientras sus lenguas bailaban en una batalla de dominio.
Charly deslizó sus dedos bajo el elástico del tejido, liberando la erección ya prominente de Raul. Sin perder tiempo, se arrodilló y tomó la longitud caliente en su boca, provocando un gemido profundo de Raul. Sus movimientos eran rítmicos y precisos, llevando a Raul al borde del éxtasis.
—No te vengas todavía —ordenó Charly, levantándose y girando a Raul para que enfrentara la pared.
Con movimientos rápidos, Charly se preparó y entró en Raul con una fuerza que hizo que ambos gritaran de placer. Cada embestida era más profunda y más intensa que la anterior, llenando la habitación con los sonidos de su encuentro apasionado. Raul se aferró a la pared, sus músculos tensos mientras Charly lo tomaba brutalmente, sin piedad ni contención.
El orgasmo los golpeó a ambos casi simultáneamente, una ola de placer que los dejó temblando y sin aliento. Cayeron en la cama, sus cuerpos sudorosos entrelazados mientras recuperaban el aliento, la lencería de Raul ahora arrugada y desordenada.
Mientras tanto, en Dublín, Chen sonreía al ver las notificaciones de su teléfono. Había sido él quien convenció a Raul de empezar en Only Fans, viendo el potencial en su roommate irlandés. Aunque habían compartido algunas noches de pasión, nunca hubo sentimientos involucrados, solo una comprensión mutua de sus necesidades y deseos.
—Nadie se enamora de nadie —murmuró Chen para sí mismo, recordando su pacto con Raul mientras se preparaba para su propia sesión de fotos.
De vuelta en Londres, Charly y Raul yacían en silencio, la satisfacción palpable en el aire. Pero Charly tenía algo más en mente.
—Raul —dijo suavemente, acariciando el cabello sudoroso de su roommate—. Has sido increíble esta noche. Más que increíble. Eres natural en esto. No me refiero solo al sexo, me refiero a todo… a ser esta versión de ti mismo.
Raul abrió los ojos, mirando a Charly con curiosidad. —¿Qué quieres decir?
—Deberías considerar seriamente la transición —propuso Charly—. Las hormonas, el proceso completo. Podrías ser mucho más exitoso en Only Fans, y más importante, podrías ser finalmente tú mismo por completo.
La sugerencia dejó a Raul sin aliento. Había pensado en ello antes, en momentos de soledad, pero nunca lo había dicho en voz alta. —No es tan simple, Charly. Necesitaría autorización de mis padres. Aún dependo de ellos para muchas cosas.
Una sonrisa calculadora se dibujó en el rostro de Charly. —Eso no es problema —dijo con confianza—. Yo me encargo de conseguir su autorización. Tengo formas de convencer a la gente.
Raul lo miró, una mezcla de miedo y emoción en sus ojos. —¿De verdad lo harías por mí?
—Por ti y por mí —corrigió Charly, besándolo profundamente una vez más—. Imagina lo que podríamos construir juntos.
En ese momento, Raul supo que su vida estaba a punto de cambiar drásticamente. Con la promesa de Charly resonando en su mente y el sabor del whisky y el sexo aún en sus labios, asintió lentamente, listo para comenzar el viaje que transformaría no solo su cuerpo, sino su destino por completo.



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