Debido al pánico que le tengo a las cucarachas y otros insectos, mi compañero de clases, me obligó a vestirme de chica, y a que le diera el culo.
Un chico se da cuenta de que su compañero de clases les tiene pánico a las cucarachas, de lo cual se aprovecha haciendo que su compañero de clases además de que lo obliga a vestirse de mujer lo obliga a mamar su verga, y posteriormente lo sodomiza, convirtiendo a su compañero de clases en su esclava.
Desde pequeño, no sé por qué, siempre le he tenido fobia y pánico a las cucarachas y demás insectos rastreros, incluso hasta a las arañas.
Al igual que a la mayoría de mis familiares por parte de mi madre, ante la presencia de esos bichos, me dan unos profundos ataques de pánico e histeria, y hago todo lo posible por alejarme de ellos y no verlos.
Desde niño, siempre actué de la misma manera, cuando veía un animal de esos, me alejaba lo más rápido posible, lo cierto es que nunca eso, me había causado un mayor problema, por lo menos hasta que llegué a la universidad.
En donde yo tenía un amigo que estudiaba la misma carrera que yo, solo que él es todo un sinvergüenza, y siempre se la pasa metido en problemas.
Ambos nos pusimos de acuerdo para estudiar juntos en mi casa, ya que mi madre y me hermana mayor, se encontraban en otra ciudad visitando a mi abuela, y no regresarían en varios días.
Realmente esa noche estudiamos mucho, ya algo cansados, mientras nos comíamos un sándwich en la cocina, no sé de dónde ni como apareció muy cerca de mí una enorme cucaracha.
Cuando mi compañero de clases me la señaló, diciéndome. “Sería bueno que le dijeras a tu vieja, que fumigase la casa.”
Yo nada más de ver la cucaracha, entré en pánico, me puse a gritar como un desesperado, al mismo tiempo que me paré en una de las sillas de la cocina.
Al principio mi amigo pensó que se trataba de una broma mía, pero al ver la manera en que yo gritaba y prácticamente lloraba, pidiéndole que se deshiciera de esa cucaracha, se le acercó le puso su zapato encima, y luego la agarró y no sé cómo la metió dentro de una bolsa de papel.
Luego se acercó lo tomó la bolsa, la levantó y como si fuera un trofeo, se acercó a mí para mostrármela, fue cuando sentí que casi me desmallaba por el pánico que me dio al tener a ese insecto, tan cerca de mi.
Del miedo que me dio, que fuera a tirármelo encima, le pedí que se deshiciera de eso, él en lugar de ocultarla continuó mostrándome la bolsa, y yo actuando como un desesperado, gritando y llorando, pidiéndole que lo retirase de mi vista.
Fue cuando en medio de mi desespero cometí el tremendo error de decirle llorando. “Por lo que tú más quiera deshazte de eso, y te juro que hago lo que tú quieras.”
El muy desgraciado se me quedó viendo, y de inmediato me preguntó con una maquiavélica sonrisa en su rostro. “¿O sea que, si guardo, tú harás todo lo que yo quiera?”
Yo sin pensar en lo que él me había dicho, sencillamente le respondí que sí, pero como para asegurarse me lo volvió a preguntar, pero añadiendo otras palabras, diciéndome. “¿Si guardo la bolsa con la cucaracha, tú harás todo lo que yo quiera, incluso si te ordeno que te vistas de mujer y me dejas que te dé por el culo?”
Tras escucharlo a pesar de mi lloriqueo, y quedar bien claro que lo había entendido, me dijo. “Está bien cuando la guarde, vamos al cuarto de tú hermana y te pones su ropa, y después me vas a dar el culo y harás todo lo que yo te ordene.”
A lo que yo a pesar de mi lloriqueo resignadamente le respondí, repitiendo sus palabras diciéndole. “Te prometo que me voy a poner la ropa de mi hermana y haré todo lo que tú me órdenes, incluso dejar que me des por el culo.”
Cuando terminé de decírselo, agarró la bolsa con la cucaracha dentro, y la llevó hasta su morral, donde la guardó, fuera de mi vista.
Una vez que dejé de ver la bolsa, con la cucaracha adentro, comencé a calmarme, dejé de respirar aceleradamente, dejé de llorar, y me bajé de la silla, cuando él me tomó por el brazo y me dijo. “Vamos al cuarto de tu hermana.”
En ese momento, me quedé paralizado, y apenas pude decirle, con mi voz entrecortada. “Deja el juego.”
A lo que él acercando su morral a mi rostro me dijo. “Tú lo prometiste, y lo prometido es deuda, así que, a cumplir, o te tiro la cucaracha encima.”
Al tiempo, que me dijo eso, comenzó a mover el morral, y dentro podía escuchar como se movían las cosas dentro de su morral, lo que en ese instante de lo asustado que estaba pensé que era la cucaracha saliendo de la bolsa.
Por lo que, de manera sumisa, comencé a caminar en dirección al cuarto de mi hermana, pero sin dejar de decirle. “Yo soy tu amigo, no me hagas eso, él simplemente, dándome una fuerte nalgada, me mandó a callar.
Al llegar a la habitación de mi hermana, levantando su morral, frente a mi cara me dijo. “Quítate toda la ropa.”
Lo que de inmediato, a pesar de lo asustado que me encontraba, comencé hacer, hasta que me quedé completamente desnudo, en ese momento me dijo. “Búscate, alguna panti y sostén de tu hermana, que te sirvan.”
Yo a pesar de la vergüenza y el miedo que sentía, iba abrir una de las gavetas donde ella guarda la ropa íntima, pero él de inmediato me dijo. “No, de esas no, busca la que ya están usada, para que no se dé cuenta de que te la pusiste.”
Una vez que me puse el panti y el ajustado sostén, con una gran sonrisa dibujada en su rostro, me dijo. “Asómate al espejo para que te veas.” Y tal como él me lo ordenó así lo hice.
Lo cierto es que parecía una chica, por mi abundante cabellera, luego nuevamente me dijo. “Ahora ponte esa faldita corta, esa blusa, las medias tobilleras esas, y cuando termines de ponerte todo, te sientas frente al espejo.”
A medida que me fui vistiendo, me sentía algo raro, nunca había ni tan siquiera soñado con que algo así me pudiera pasar, en esos momentos algo asombrado me di cuenta de que mi miembro se encontraba bastante duro y erecto, sumado a eso al terminar de él maquillarme, y al verme en el espejo, me di cuenta que me parecía más a mi hermana, que a mí mismo.
Cuando él terminó de pintarme los labios, y me puso algo de color en la cara, diciéndome. “Ahora si pareces una verdadera chica.” Yo traté nuevamente de convencerlo de que no siguiera con eso, pero apenas comencé a hablar, colocando su morral frente a mi cara la abrió y cerró, y yo por el miedo de que me tirase la cucaracha encima, de inmediato me quedé callado.
Después de eso, me ordenó que me pusiera unos zapatos de taco de mi hermana, pero me quedaban muy chicos, así que él mismo fue a la habitación de mi mamá y agarró unos parecidos, los que para mi sorpresa me sirvieron.
Ya así vestido, y maquillado, el muy hijo de la gran puta, llevando su morral en su mano izquierda, me agarró por el brazo con su mano derecha y de esa manera me condujo a la sala de mi casa.
Donde prendió el equipo de sonido, y con la amenaza de tirarme la cucaracha encima, me obligó a que bailase con él, a medida que comenzamos a bailar, soltó su morral dejándolo en uno de los sillones de la sala, y de inmediato me agarro con ambas manos, las nalgas.
Yo trataba de no bailar tan pegado, pero en un descuido mío, me ha plantado un tremendo beso, y cuando traté de zafarme, solo dijo. “Saco la cucaracha.”
Por lo que yo de manera resignada lo dejé que me continuase besando, por lo que introdujo su lengua dentro de mi boca, al mismo tiempo que acariciando mis nalgas, y apretándome contra su cuerpo, fui sintiendo nuevamente la erección de mi miembro.
Yo prácticamente ya me había entregado entre sus brazos, a pesar de que nada de eso me gustaba, comencé a sentir algo raro, hasta el momento en que sus manos bajaron los pantis.
Traté nueva e inútilmente de zafarme, mientras que él, apretándome con más fuerza me dijo. “Ahora tu eres mi mujercita, acuérdate que debes hacer todo lo que yo te ordené.”
Nuevamente insistí en que no me hiciera eso, que yo era su amigo, fue cuando me dijo. “O te callas o te meto la cucaracha en la boca, o mejor aún, quiero que te metas mi verga en tu boca y me la mames.”
Apena dijo eso, me soltó las nalgas, y colocó sus manos sobre mis hombros, al tiempo que me fue obligando a que me fuera arrodillando frente a él.
Yo realmente no ofrecí resistencia, por el temor a que cumpliera su amenaza de meterme la cucaracha en la boca, así que cuando mi rostro se encontró a la altura de su miembro, rápidamente extrajo su miembro del pantalón, y colocándolo frente a mi boca me ordenó primero que se lo besara.
Lo que como ya les dije, por el miedo a que cumpliera su palabra de ponerme la cucaracha dentro de mi boca, aunque con algo de asco de mi parte, coloqué mis labios contra su glande, lenta y suavemente comencé a besarlo, hasta que él mismo, me ordenó que se lo comenzara a mamar.
De manera sumisa y bien obediente le hice caso, abrí mi boca, y poco a poco comencé a chupar su erecto miembro, y a medida que lo iba haciendo él procuraba meterlo más y más dentro de mi boca.
En esos momentos me sentía sumamente desgraciado, y más molesto estaba conmigo mismo que con él, por no tener el valor de enfrentarlo, por miedo a que me tirase la cucaracha encima de mí.
Pero a medida que yo seguía mamando su verga, colocó sus manos sobre mi cabeza, y presionándome fue haciendo que yo introdujera más adentro de mi boca toda su verga.
Hasta que de momento me dijo. “Ya está bien, lo que quiero realmente es comerte ese apretado culito que tienes, así que vete recostando sobre el sofá.”
Sollozando, pero sin dejar de hacer lo que él me ordenaba, se me ocurrió preguntarle por qué me estaba haciendo eso, y me recordó que el año pasado yo le gané en un debate, dejándolo en ridículo frente a toda la clase.
Fue cuando yo pensando que, si era por eso, yo le podía dar algo de dinero y ya, pero al decírselo, me respondió. “Es que como sea tú me la tienes que pagar, pero de la manera que yo te digo, así que calla boca y no aprietes el culo porque te va te va a doler.”
En ese instante me encontraba sobre el sofá de la sala con mis nalgas al aire, los pantis en uno de mis tobillos, y la corta falda de mi hermana prácticamente doblada sobre mi espalda.
Fue cuando sentí sus dedos, embadurnados creo que, con vaselina, lentamente me los fue pasando por sobre mi esfínter, y de la misma forma comenzó a ir introduciéndomelos dentro de mi cuerpo.
Al principio uno, luego fueron dos de sus dedos, luego tres y finalmente cuatro, los metía y sacaba, mientras que yo me encontraba como paralizado, esperando sentir un dolor mucho más intenso.
Después de un buen rato me dijo. “Procura relajarte, y no aprietes que entonces si voy hacer que te duela.” Casi de inmediato sacó sus dedos, y comencé a sentir su caliente glande contra el hueco de mi culo, la presión que él comenzó a ejercer permitió que mi esfínter cediera y se fuera abriendo, y dejando que su verga me penetrase.
Aunque si llegué a sentir dolor, quizás por la vaselina, y por haber estado metiendo y sacando sus dedos de mi culo, esté se fue dilatando.
Hasta el punto de que finalmente sentí todo su cuerpo en contacto con el mío, por un rato se quedó quieto, pero luego comenzó a sacar y meter una y otra vez todo su miembro nuevamente dentro de mi culo.
Yo de momento tenía una gran confusión en mi cabeza, no quería que me hiciera eso, pero de momento, como que a pesar de todo lo avergonzado que me encontraba, por lo que él me estaba pasando, de momento comencé a sentir algo completamente diferente y sin saber el cómo o por qué comencé a mover mis caderas, casi sin darme cuenta.
Él me apretaba más y más contra su cuerpo, y yo a pesar de todo comenzaba a disfrutar todo lo que él me estaba obligando hacer, hasta que de golpe me apretó con tanta fuerza que pensé, que me partiría las costillas.
Después de un rato extrajo su miembro de mi culo, y me dijo. “Ahora ve al baño y lávate, que luego quiero que me lo vuelvas a mamar.”
Yo de manera obediente le hice caso, expulsé todo lo que había dejado dentro de mi cuerpo, y después de lavarme regresé a la sala, fue cuando me entregó los pantis y me ordenó que me las pusiera nuevamente.
En ese instante me dijo. “De ahora en adelante cuando te lo ordene, te vistes y ya sabes lo que yo quiero, de lo contrario le cuento a todos los chicos del equipo, que tú me distes el culo, y que porque le tienes miedo a las cucarachas.”
Yo entendí claramente que, si yo le desobedecía cumpliría con su palabra, Así que, a pesar de no querer, tuve que complacerlo en todo aquello que me ordenaba hacer.
Como por ejemplo depilar todo mi cuerpo, y andar todo el tiempo con la ropa íntima de mujer puesta bajo mi ropa.
Durante las siguientes semanas, por lo menos una o dos veces, ya fuera en mi casa o en la suya, yo me veía en lo obligación de vestirme de mujer y dejar que me hiciera lo que a él se le antojase, bajo la amenaza constante de contarles a nuestros amigos lo que él me había hecho.
Posteriormente, sin que yo me enterase, un día compartió nuestro secreto con uno de los chicos del equipo, esa noche apenas llegué a su casa, me ordenó que me vistiera de chica, como de costumbre.
Pero al regresar a la sala me sorprendí al encontrarlo acompañado por uno de los chicos del equipo de futbol, por lo que me vi obligado también a dejar que entre los dos hicieran conmigo lo que les dio la gana.
Al principio se puso a bailar conmigo, mientras el otro chico nos observaba, pero al rato el otro chico, se colocó tras de mí, y mientras uno me besaba, el otro levantó la pequeña falda que yo estaba usando, y comenzó primero acariciar mis nalgas, para luego dedicarse a pasar su desnuda verga por entre ellas.
Hasta que después de un rato, los dos se desnudaron por completo, pero me ordenó que me quedase así vestido, y que para mantener la ilusión de que yo era una mujer.
Mientras uno continuaba pasando su verga por entre mis nalgas, hasta que finalmente me penetró y sentí como me enterraba toda su verga por el culo, al tiempo que el otro, me obligó a que yo le mamase su verga.
El resto de la noche, se la pasaron cambiando de lugar, obligándome a que yo indistintamente me dejase dar por el culo, o les mamase sus vergas.
A los pocos días me volvió hacer lo mismo, pero con otro chico del equipo, hasta que finalmente, la mayoría de ellos terminaron conociendo mi secreto y dándome por el culo salvajemente.
Posteriormente, no sé a qué se debió precisamente, pero creo que terminó preso por falsificar cheques, pero ya para esos momentos, yo había desarrollad un enorme gusto, porque me dieran por el culo, ponerme a mamar vergas, y vestirme de nena, hasta el sol de hoy.
Que buen relato, quiero más aventuras
Qué relato tan cachondo!!!
Como sigue?