Destapando un inodoro encontré una gran verga de goma, y el joven que me llamó negó que fuera de él, pero me di cuenta de que mentía y me lo clavé.
Un joven que es descubierto en una mentira por el administrador del edificio, recibe gustoso el castigo que él le aplica..
Desde hace varios años trabajo como administrador y conserje de un edificio, por lo que cuando recibí una llamada de uno de los apartamentos informándome que uno de los inodoros se había tapado luego de cambiarme de ropa y buscar mis herramientas me dirigí al apartamento, del que me llamaron.
Apenas entré en el apartamento le pregunté a la joven que me abrió la puerta si ella tenía idea de que era lo que obstruía el inodoro, a lo que me respondió un simple no, en ese instante le dije. “Señorita, puede ser que se le haya caído una barra de jabón, un cepillo, o quizás un rollo de papel de baño, y saber el de que se trata, me ayudaría mucho.”
En ese momento lo único que se le ocurrió responderme fue. “Yo no soy una chica, y no sé qué es lo que está tapando eso.” Quizás mi equivocación se debió a que esa persona es de baja estatura, delgadita, de facciones finas, con una abundante y larga cabellera castaña clara casi rubia, de finas facciones, y sin ningún vello en su cuerpo, de inmediato me disculpé, y sin hacer más comentarios, me coloqué mis gruesos guantes, y extraje de mi caja de herramientas, lo que llamó la serpiente que es una especie de resorte largo, con una pinza en la punta, de inmediato introduje esa cosa por la boca del inodoro, y tras varios minutos lo extraje, trayendo en la punta una cosa aparentemente de goma, de color rosado carne, y de forma fálica, como de unos veinte centímetros de largo y unos dieciocho de diámetro, de inmediato me di cuenta que el chico al verlo sintió un gran alivio, pero cuando agarré esa cosa con mis guantes, y colocándolo frente a su cara y le pregunté si era del, de inmediato me dijo que no, fue cuando agarrando una bolsa plástica, y luego de separarlo de las pinzas, introduje esa cosa dentro de la bolsa, diciéndole. “En vista de que no es tuyo y de seguro no sabes de quien es, yo tengo la obligación de entregárselo al dueño del apartamento.” Eso ultimo que dije me lo inventé justo en ese momento, para ver la reacción del chico.
Por lo que el temor de que se lo fuera a entregar a sus padres, se le ocurrió decirme que eso era de su mamá, y que le había pedido a él que se lo guardara, y que cuando lo iba hacer, accidentalmente se le había caído dentro del inodoro, de momento me di cuenta de que el chico como que se quería burlar de mí, mi rostro cambió, y mientras lo agarraba con fuerza por uno de sus brazos, le dije. “Yo entiendo que te de vergüenza, el decirme que esa verga de goma es tuya, y que la estabas usando cuando se te cayó dentro del inodoro, pero lo que no acepto es que quieras verme la cara de idiota, y me vengas con mentiras, y que encima de eso le eches la culpa a tu madre.” casi de inmediato, sin soltarlo tiré la bolsa al piso, y con esa misma mano prácticamente le arranqué el pantaloncito, dejando sus nalgas al aire, para luego de la misma forma, arrancarle la camisilla, quedando él por completo desnudito ante mí.
Mientras continué regañándole, al mismo tiempo, su pequeño miembro se le puso bien duro, y cuando me di cuenta de eso se lo hice notar, y de inmediato le ordené que me mostrase sus nalgas, aunque el chico no hizo nada por complacerme, de un jalón que le di por el brazo, quedó de espaldas a mí, con sus piernas y culo bien abiertos, el chico estaba ya por ponerse a protestar, cuando comenzó a sentir varios de mis dedos que lo penetraban por el culo, diciéndole. “Aun tienes el hueco embadurnado de vaselina, y más abierto que la entrada de un túnel, por mentiroso te voy a dar un castigo que no vas a olvidar, para que aprendas a no ser mentiroso, y no le eches la culpa a otras personas.” el chico se quedó como paralizado, sintiendo como varios de mis dedos lo penetraban repetidas veces, hasta que de momento los saqué, y casi de inmediato comenzó a sentir mi dura y caliente verga, más gruesa y larga que el juguete que había estado usando.
Salvajemente le empujaba toda mi verga por su abierto culito, mientras que el chico con porte de chica, no paraba de gemir y casi de manera inconsciente me pedía que le diera más y más duro, al tiempo que restregaba sus nalgas contra mi cuerpo, el mariconcito, se encontraba dentro de un éxtasis de placer, ya que sin tan siquiera tocarse él mismo, se ha venido, y al rato después de haber estado bombeando su culo divinamente, saqué mi verga de entre sus nalgas, y en un dos por tres se la he puesto a mamar, sin importarle de donde la había sacado, el chico se dedicó a chupármela, hasta que su boca y garganta se llenaron de mi semen, por lo que no pudiendo hacer otra cosa terminó tragándoselo todo.
Pienso que de todos los castigos que le han dado en su vida ese fue el que más le gustó, tan es así que el tiempo que sus padres estuvieron de crucero, yo destapé su cañería un sin número de veces, pero una vez que sus padres regresaron, es él quien viene donde mi para que le siga destapando su apretado culito.


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