El Aprendiz de Merlin 2 : El Ritual
Merlin lleva a Jhonathan al límite .
Merlín observó cómo Jhonathan, aún trémulo tras el primer encuentro, se erguía con una vitalidad renovada. El mago no perdió tiempo y decidió que la siguiente lección sería una de «conexión profunda». Llevó al muchacho hacia una mesa de piedra fría, grabada con runas que brillaban con un tenue azul, y le ordenó que se tendiera de espaldas.
El Despertar de la Carne
Merlín, con un movimiento de su mano, hizo que la túnica de seda del joven se desvaneciera, dejando su cuerpo lampiño y rosado totalmente expuesto al aire cargado de magia. El mago se despojó de sus propios pantalones de cuero, liberando su miembro que, grueso y palpitante, buscaba ya el contacto.
— La magia no solo se siente en las manos, Jhonathan —susurró Merlín, inclinándose sobre él—. Se siente en las entrañas.
Merlín comenzó a pasar su lengua por el abdomen del muchacho, bajando lentamente hacia su entrepierna. Jhonathan soltó un grito ahogado cuando sintió la barba del mago rozar sus muslos internos. El joven aprendiz ya estaba completamente erecto de nuevo, su pequeño pero firme pene goteando un pre-seminal cristalino que Merlín recogió con un dedo para luego saborearlo frente a sus ojos.
La Unión de los Cuerpos
Sin más preámbulos, Merlín tomó las piernas del muchacho y las subió hasta sus hombros. Jhonathan, con la mirada perdida en el techo de la torre, sintió cómo el mago aplicaba un ungüento cálido y resbaladizo en su entrada, dilatándolo con dedos expertos que le hacían retorcerse de puro placer.
- La Penetración: Con un empuje decidido, Merlín se introdujo en el estrecho y caliente interior del aprendiz. Jhonathan soltó un alarido, no de dolor, sino de una plenitud abrumadora que lo hizo convulsionar.
- El Ritmo: El mago comenzó a embestir con fuerza, el sonido de la carne chocando contra la carne llenaba la estancia. Cada estocada de Merlín llegaba hasta lo más profundo, golpeando la próstata del joven y haciéndolo gemir de forma descontrolada.
- La Respuesta: Jhonathan, con las manos aferradas a los brazos de Merlín, comenzó a venirse sin siquiera tocarse, simplemente por el roce interno y la intensidad del acto.
El Clímax Alquímico
El calor en la habitación era sofocante. Merlín sentía cómo las paredes del recto del muchacho lo succionaban con cada movimiento. Aumentó la velocidad, sus embestidas se volvieron salvajes y erráticas, buscando el fondo del joven aprendiz.
— ¡Maestro, me voy! —gritó Jhonathan, con los ojos en blanco mientras su cuerpo se arqueaba violentamente.
El muchacho expulsó chorros de semen que salpicaron su propio pecho y la cara del mago, mientras Merlín, soltando un rugido gutural, descargaba una enorme cantidad de su propia semilla dentro del muchacho, llenándolo por completo. Ambos quedaron unidos, jadeando y sudorosos, mientras la magia residual de su orgasmo hacía que los objetos de la habitación levitaran por unos instantes.
Merlín se retiró lentamente, viendo cómo su semen goteaba de la abertura del muchacho, marcándolo como suyo para siempre.


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