El conserje del instituto fue el primero en darme sabrosamente por el culo y ponerme a mamar su verga.
Un estudiante comienza a relacionarse con el conserje del instituto donde estudia, hasta que se enamora del, por lo que sin mucho esfuerzo se deja dar por el culo por el conserje. .
Todo comenzó cuando me cambié al Instituto Académico, en esos momentos ya había cumplido los 18 años, y procuraba seguir mis estudios en dicho instituto, pero desde que llegué me di cuenta de que como que yo no era del agrado de la mayoría del resto de los estudiantes, cosa que a la hora de la verdad no me importaba.
Con la única persona con la que disfrutaba hablar en ocasiones era con el conserje del Instituto, pero que a su vez la mayoría de los estudiantes, lo trataban de manera grosera, y sin consideración alguna, quiero decir con eso que ellos lo trataban como si él fuera un animal, mientras que yo actuaba de manera bien diferente a todos mis compañeros de clase.
Hasta que un día mientras el conserje se encontraba orinando en el baño de hombres, yo me encontraba oculto tras una de las puertas de uno de los inodoros, con mis pantalones e interiores hasta las rodillas mientras me masturbaba viendo al conserje orinando, probablemente debido al ruido que hice mientras me masturbaba, él se dio cuenta de mi presencia, al principio me pareció que él, no le dio ninguna importancia a eso, pero de momento me preguntó directamente si a mí me gustaban los hombres.
Yo por el susto al ser descubierto, me quedé como paralizado, mirándolo fijamente sin saber que decir o hacer, hasta que él me agarró por el hombro, y eso hizo que yo de lo emocionado que me sentí al sentir su mano sobre mi persona, que sin poder contenerme me vine de inmediato, derramando mi semen sobre el ruedo de su pantalón.
Yo esperaba que el conserje se molestase conmigo, y hasta sentí un miedo tremendo de que por lo menos me fuera a dar un golpe, o peor aún que armase un escándalo dentro del baño, y que todo el instituto se fuera a enterar de lo que yo estaba haciendo, pero nada de eso pasó, en su lugar sin dejar de verme con una agradable sonrisa me preguntó. “¿Por qué te has corrido tan rápido?”
Mientras que yo aún muerto de miedo, al mismo tiempo que me disculpaba me arrodillé ante él, para limpiarle la leche que le había caído sobre el ruedo de su pantalón, aunque el conserje me dijo que no me preocupase que él luego lo limpiaba, de inmediato me detuve mientras que le repetía una y otra vez que haría cualquier cosa que él me ordenara para que me perdonase.
En ese instante el conserje como que se dio cuenta del alcance de mis palabras, y me preguntó algo asombrado. “Cuando te refieres a cualquier cosa, quieres decir que te puedo pedir que me lo mames”.
Al escuchar al conserje decirme esas palabras, mis manos se dirigieron de inmediato y de forma automática a la cremallera de su pantalón, se la bajé y con mis dedos busqué su grueso y largo miembro, y una vez que lo tuve fuera de su interior sin importarme que minutos antes hubiera estado orinando, me lo llevé a mi boca, y suavemente comencé a pasar mi lengua por encima de su colorado glande.
Al principio lentamente comencé a pasar mi lengua, procurando no prestarle atención al fuerte sabor a orín, aunque ya de por si su miembro en comparación con el mío, el miembro del conserje es extremadamente grande o sea que además de largo, también es grueso y bastante venoso, mientras que el mío es apenas como un pequeño botoncito, comparado con el de él, aun en estado de erección.
De pasar mi lengua repetidas veces por su colorado glande, suave y de manera lenta lo comencé a ir introduciendo dentro de mi boca, al tiempo que comencé también a chuparlo suavemente, justo en ese instante el conserje me preguntó si yo había mamado antes, a lo que sacando su verga de mi boca le respondí que era mi primera vez, para de inmediato gustosamente seguir mamando completamente toda su verga.
El conserje no lo sabía, pero a mi manera yo estaba enamorado del, por lo que el que me pusiera a mamar su verga de manera tan salvaje, para mí en lugar de sentirme mal por eso, para mí fue todo un regalo, pero fue tanta su excitación, que colocó sus manos sobre mi cabello, y con más fuerza guio mi cabeza haciendo que su grueso y largo miembro entrase por completo dentro de mi boca y gran parte de mi garganta, hasta que de momento se vino dentro de mi boca y yo terminé por tragarme casi por completo todo su semen.
Por un momento pensé que todo había pasado, cuando el conserje sin quitarme la vista de mis nalgas, me dijo. “Date la vuelta.” Yo sin idea de lo que realmente iba a pasarme le obedecí, por lo que mis nalgas quedaron apuntando hacia él, y fue cuando sus callosas manos comenzaron acariciar mis nalgas.
Sus caricias poco a poco se fueron intensificando, hasta que con uno de sus dedos, comenzó a ir penetrando el ojete de mi apretado culito, al principio creo que uso algo de su propia saliva, pero ya al poco rato, en lugar de un solo dedo, tenía dos, y al poco rato fueron tres, los que continuó empujando una y otra vez dentro de mi cuerpo, al tiempo que yo no sé por qué comencé a mover mis caderas, y hasta gemí de placer profundamente, a medida que él seguía enterrándome sus dedos dentro de mi apretado culito.
En esos instantes le rogué que me diera más duro, y casi de inmediato extrajo sus dedos de mi cuerpo, y acto seguido comencé a sentir el colorado y caliente glande de su verga, presionando el ojete de mi culo, por cada centímetro que me penetraba, mi cuerpo se iba estremeciendo, por lo que él pensó que me estaba haciendo daño, o que yo quería que se detuviera y me lo sacara.
Debido a eso algo preocupado y asustado me preguntó si me dolía mucho, a lo que yo de inmediato, aun cuando mis lagrimas me corrían por mi cara, para sacarlo de su error le dije que, todo lo contrario, que era tanto el placer que yo estaba disfrutando en esos momentos que deseaba que por favor continuara metiéndome toda su verga, que todo eso era como un sueño para mí.
En ese instante el conserje entendió que yo me encontraba completamente enamorado de él, y cuando me preguntó si eso era cierto, le respondí que si, además también le dije que él era la única persona que siempre había sido amable conmigo, por lo que yo estaba bien dispuesto a dejarme hacer todo lo que él quisiera.
En esa ocasión mi amante, se volvió a correr, pero dentro de mi culo, pero a partir de ese día nos seguimos viendo en el sótano del instituto donde el guardaba todas las cosas de limpieza, además de que también tiene un viejo sofá, donde también hemos tenido sexo, además también en ocasiones voy a su apartamento, y en otras ocasiones nos encontrábamos en los terrenos de algún abandonado parque.



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