El degenerado Wilman me violó
Relato publicado originalmente en SexoSinTabues.com por Anonimo.
Una mañana hace como 6 meses y como todas las mañanas leía el diario en mi casa mientras desayunaba y vi una vez más una nota en la sección cultural de diario El Universo, sobre un local al que nunca había asistido porque realmente no me llamaba la atención ya que no es el tipo de locales al que me gusta asistir, se trata de un bar al que denominan “Barricaña”, está ubicado en el centro de Guayaquil en una zona que es considerada peligrosa de muy mal tono, además ahí funcionaba antes el cine Centenario, un cine de películas pornográficas en donde los homosexuales daban rienda suelta a sus desenfrenos haciéndole sexo oral a cientos de miles de hombres degenerados que excitados por la película que veían se dejaban mamar sus penes, ese cine fue clausurado y en su lugar ahora funciona el bar Barricaña. Constantemente leo que este local está dedicado ha hacer cultura y eso me llamó la intención así que fui una noche luego de mi trabajo para ver una presentación de danzas folklóricas montubias que es algo muy pintoresco.
El local lucía desagradable realmente, era como una cantina de pueblo olvidado, sucio y mal oliente, el hedor a servicios higiénicos era totalmente desagradable y el aspecto de la gente que estaba dentro peor, habían prostitutas, afeminados, y gente con facha de maleantes por todos lados. La verdad me arrepentí de ir y cuando me disponía retirarme antes de que alguno de esos malandrines me asalte, me detuvo un tipo como de unos 45 años, grueso, moreno, barbado, con el pelo largo y rizado, la verdad, con muy mala facha pero con una personalidad muy llamativa, porque hablaba mucho, se las daba de simpático o de guapo, que se yo!, y me dijo: oye, no te había visto antes por aquí verdad?”. No, le dije, es la primera vez que vengo por curiosidad y ya me iba ha retirar. El tipo sonriente a mas no poder, me dijo: “como te vas ha ir, si es la primera vez que vienes debes ser recibido como corresponde” y acto seguido ordenó que me sirvan patacones, chorizos y una cerveza, por más que le dije que no se molestara el tipo no me dejó ir por lo insistente que era y me presiono prácticamente para que me quedara, se sentó en mi mesa y no paraba de hablar y hablar sobre el: me dijo que se llamaba Wilman Ordóñez y que en su juventud fue bailarín de danzas folklóricas y que ahora tenía un grupo de danzas al que llamaba Retrovador y que el mismo reclutaba a los jóvenes para que sean integrantes de este cuerpo de baile. Me di cuenta que luego de probar el jarro de cerveza que me sirvieron comencé a sentirme extraño, era como si sintiera un calor tremendo de repente, y comencé a abrirme el botón de la camisa para recibir algo de brisa en mi pecho que sudaba mucho, la verdad no me di cuenta de que me habían drogado en ese momento porque no lograba identificar los síntomas, solo se que ese calor se fue intensificando mucho y que además involuntariamente comencé a excitarme sin ningún motivo, pues no había ninguna mujer bonita cerca, ni nada de eso, simplemente mi miembro se erecto hasta ponerse tan duro que era imposible ocultarlo aunque estaba debajo de mi pantalón pero apuntaba para un lado y lucia como un tolete de policía y yo sentía incomodo por la presión del pantalón así que le dije a Wilman Ordóñez que me indique donde había un baño para hombres con la idea de entrar al baño y acomodarme bien el pene para que la gente no lo note, entonces Wilman me dijo: “claro, amigo, ven conmigo, yo te indico en donde está el baño de hombres pero te voy ha llevar al privado para que estés cómodo porque el público podría estar un poco sucio” yo acepte enseguida porque no quería ver un baño sucio ya que si el salón donde estaba el publico olía mal no quiero saber como era el servicio higiénico general del local.
Una vez en el baño privado, me traté de acomodar el pene pero no había forma porque no se bajaba por nada del mundo y seguía sin comprender que lo había puesto tan duro sin explicación, en todo caso, algo mejor que antes lo acomode y me subí el pantalón y Salí, afuera estaba Wilman y me dijo que el me llevaría nuevamente al área del bar, yo me deje llevar sin darme cuenta de que me condujo por otra ruta pero como yo no conocía el lugar deje que me guiara, llegamos a una habitación que tenia una cama, un televisor y una pared completamente cubierta de un espejo gigantesco y el tipo me toco el paquete que formaba mi pene erecto debajo de mi pantalón, yo no pude oponer resistencia porque algo extraño me ocurría y cuando el toco mi bulto yo solo pude suspirar excitado al sentir las caricias de su mano sobre mi sexo ardiente. Wilman me dijo: “que lindo que están papito y parece que estás armado con buen calibre no?” yo seguí sin decir nada, solo lo miraba extasiado mientras sentía que sus manos abrían mi pantalón bajaban mi cierre y sacaban al exterior mi pene, solo me limitaba a mirarlo embobado, como hipnotizado, sin poder oponerme
Luego el tal Wilman se arrodillo y me comenzó a mamar mi pene de una manera que enloquecía, yo sentía las sensaciones al máximo, que cosa tan extraña y deliciosa, nunca me ha gustado que otro hombre me toque ni que me haga sexo oral pero no lograba defenderme, era victima de algún tipo de droga que impedía que me oponga, al contrario sus caricias y mamadas lograban poderme cada vez mas y mas excitado, me hizo gemir como loco y pedirle que me lo siga mamando el me preguntaba: “te gusta papito?” y yo solo respondía como en trance:
“sssi” el tipo me desnudo por completo y me acostó boca arriba en la cama, luego de seguir mamándomelo mas y de ver que mi pene parecía que iba a estallar, se desvistió, vi que Wilman era un gordo y peladísimo, normalmente eso daría asco a cualquiera pero la droga que me pusieron en la cerveza hacía que lo vea sexi e irresistible al asqueroso hombre que sin demorar más se sentó en mi pene y con su culo lleno de vellos negros se fue devorando mi pene de forma impresionante, se lo tragó todo! y luego comenzó a moverse como licuadora son mi pene adentro subiendo y bajando al tiempo que acercaba su rostro lleno de pelos a mi cara y me besaba fuertemente en la boca, yo sentía que mandaba su lengua a mi interior, me mordía los labios, la cara, el cuello, me hacia estremecer con sus besos salvajes mientras que sentía que mi verga se lo estaba culpando locamente! Luego se incorporó y se puso en cuatro sobre el colchón y me gritó levántate y culéame y yo obedecí enseguida, me puse de pie al borde de la cama le introduje mi pene en su ano peludo y se lo mandé de una hasta el fondo para luego entrar y salir de el culiándolo con grosería con salvajada mientras el me gritaba: “así, así papacito, culeame bien, hazme tuya!!!” el hombre hizo que me lo culpara durante mucho tiempo y no fue si no en el momento en que se recostó sobre la cama con el culo engrasado apuntando al tumbado y que yo me le encaramé encima y me lo culpé como un poseso endiablado que eyaculé en su interior clavándole mi pene hasta el fondo y descargando mi semen tras varios chorros que salían disparados como un cañón para inundar su hueco por completo. Luego de esta eyaculación tan demencial mi pene no se puso aguado para nada, al contrario seguía cada vez mas duro y yo cada vez actuaba mas como un demente sexual y solo quería seguir culpando! Pero Wilman Ordóñez quedó satisfecho con mi culiada así que abrió la puerta del cuarto y dejó entrar a un negro enorme, gordo y desnudo por completo quien me lanzó a la cama, me colocó boca arriba y levantó mis piernas sobre sus hombros para acto seguido pegarme una salvaje culpada con una verga oscura y súper gruesa que me abrió el ano desgarrándomelo por completo mientras yo gritaba como loco del dolor hasta que el negro asqueroso me cubrió la boca con su boca enorme impidiendo que yo pida auxilio y mordiéndome labios , lengua y metiéndome su lengua enorme hasta la garganta.
No se que mas ocurrió, porque perdí el sentido y cuando lo recuperé me encontraba en un hospital de Guayaquil completamente golpeado, con un ojo morado, la boca partida, moretones por todas partes y el ano desgarrado, me habían tenido que coger puntos, estuve en terapia intensiva varios días, mi familia me fue a buscar al hospital, al principio no recordaba nada y cuando al fin lo recordé no se me ocurría contar nada a nadie por la vergüenza terrible que siento pero creo que denunciarlo por esta vía ayudará a muchos a que no pasen por algo similar en este local llamado Barricaña que es tan peligroso, a no ser,. Claro que lo deseen.
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