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Dominación Hombres, Gays

El día de mi Violación

Continuación de mis relatos de la infancia..
Durante un periodo de tiempo me sentí intranquilo, tenía miedo que mis padres se dieran cuenta de lo que había pasado y también me sentía muy solo con la partida de Emma y su familia, prácticamente me había quedado sin amigos con quien jugar, solo tenía a los amigos de la escuela, pero desafortunadamente vivían algo lejos y era muy difícil que nos reuniéramos fuera de la escuela.

Yo trate de seguir con mi vida y la rutina de niño, lo cual era; jugar, estudiar, pasar y disfrutar del tiempo con mis primos cuando se podía, ver televisión o jugar con mis videojuegos y poco a poco fui olvidando el incidente con el hombre que me vio desnudo, a consecuencia del juego que tuvimos con Emma.

Pero el destino tenía otros planes… Cuando ya había pasado un largo  tiempo y ya pasaba los 11 años, entré a un equipo de fútbol, aunque no era muy bueno, mis padres pensaron que era buena idea que me inscribiera, para tener más amistades y que hiciera a la vez un poco de ejercicio.

Las prácticas eran por la tarde, los martes, jueves y sábados de 4 a 7 pm, como no estaba muy lejos de mi casa, me iba solo caminando, a veces pasaba por mi un nuevo amigo que había hecho en el equipo que se llamaba Omar.

Cuando ya tenía aproximadamente un mes entrenando, la tarde de un jueves ocurrió lo que marcó mi vida, mi amigo Omar me llamó por teléfono a mi casa, que no podría ir ese día a entrenar porque tendrían una salida en su familia, así que poco antes de las 4 salí de mi casa a las canchas, llevaba mi mochila con mis cosas, me despedí de mis padres y me fui tranquilamente.

Tomé el camino de siempre, el más corto, había una zona de terracería, con algunas bodegas y granjas donde estaba muy solo, pero como ya lo había hecho tantas veces y en mi pueblo era muy poco común que algo malo pasara, no me ponía a pensar en el peligro, cuando ya estaba en la zona más despoblada escuche que un coche venia, no era raro que por ahí pasaran algunos, me hice a la orilla para dejarlo pasar y pasó, dio vuelta en una esquina y lo perdí de vista, seguí mi camino, hasta llegar a la misma esquina, ahí estaban unos árboles grandes y a dos cuadras estaban las canchas.

Vi que el auto estaba estacionado pero no vi a nadie así que supuse que habían llegado a las granjas y seguí caminando, no tenía ni pizca de preocupación, pasé por los árboles y avancé, cuando de pronto sentí que alguien me tomó desde atrás y me tapó la boca, el miedo se apoderó de mi y escuché la voz, que decía: «ahora sí niño está vez no te me escapas, desde hace tiempo que te traigo ganas y hoy las voy a saciar».

Inmediatamente reconocí la voz de aquel hombre que me había visto desnudo y que con tanta insistencia quería que le abriera la puerta de mi casa cuando jugábamos con Emma, traté de liberarme pero obviamente era más fuerte que yo y no pude, él rápidamente sacó un pañuelo y me lo amarró a la boca por instinto me llevé las manos al pañuelo intentando quitarlo pero no pude, después me tomó de las manos me las hizo hacia atrás y me las amarró, abrió la puerta trasera del coche y me empujó, caí abajo del asiento no me pude levantar, sentí un golpe en la espalda, me había aventado la mochila.

Escuché que entró al coche y lo puso en marcha, yo empecé a llorar y él habló:

Hombre: Cállate no importa todo  que llores, hoy serás mío lo quieras o no. Sabes te he estado vigilando desde hace mucho, siempre planeando el mejor momento para capturarte, pero siempre las veces que lo quería intentar estabas acompañado de otro escuincle, o te me adelantabas y alcanzabas a llegar donde estaba la gente, pero hoy, hoy yo gané.

Yo solo lloraba, así avanzamos por unos minutos que para mí fueron eternos hasta que llegamos a dónde el hombre me llevaba,  escuché que se bajó y abrió la puerta, oía como entraba a ese lugar  y metió el coche para después cerrarla.

Abrió la puerta trasera del auto y me jaló de un pie bruscamente, me sacó del coche y vi a mi alrededor, era un taller mecánico había, herramientas, autos y un montón de cosas más, olía extremadamente a aceite de coche, me jaló de la playera hacia atrás y luego me empujó hacia adelante obligándome a caminar, llegamos a la parte interior del lugar estaba muy sucio y había un sillón de auto que imagino usaba de asiento, estaba igual de sucio que el resto del lugar, me aventó al sillón y caí boca abajo.

Se acercó a mi y me quitó el pañuelo de la boca, lo primero que hice fue gritar y en ese momento me dio una bofetada y me agarró fuerte de las mejillas y me dijo que me callara o me iría muy mal.

Hombre: Será mejor que te calles si no quieres que te vaya mal, aquí nadie te va a escuchar, nadie te va a ayudar, no te van a salvar, pero los gritos me molestan así que cállate o te rompo la nariz de un golpe.

Yo: por favor señor no me haga nada y déjeme ir yo no le he hecho nada le dije asustado.

Hombre: jaja pero si esto lo causaste tu por andar mostrándote desnudo en la calle niño, ahora enfrenta las consecuencias y si te dejaré ir en un par de horas, pero por ahora  te voy a hacer algunas cosas que las vas a disfrutar y recordar siempre.

Sin perder tiempo me volvió a aventar al sillón y empezó a quitarme la ropa, me sacó los tenis, me quitó uno a uno los calcetines bruscamente, yo trataba de patalear pero me volvió a dar un golpe ahora en un costado que me hizo toser.

Hombre: Deja de moverte y no te resistas  será mejor que cooperes ya te dije que nadie te va a salvar, si te resistes, más vas a sufrir, mejor facilítame las cosas y para ti también.

Ahí fue cuando lo entendí, que hiciera lo que hiciera, él haría conmigo lo que quisiera y tenía razón nadie me iría a ayudar porque nadie sabía dónde me encontraba, mis padres creían que estaba entrenando y en el equipo era común que faltarán así que no sería raro que no asistiera y no preguntarían por mi, así que me resigne y solo empecé a llorar en silencio.

Sentí como puso sus manos en el elástico de mi short, y fue la siguiente prenda que bajo sin piedad, ya solo conservaba mi playera y mi ropa interior.

Hombre: Como había soñado con este momento, tus nalgas se ven tan ricas con esos calzones, van a ser los segundos calzones tuyos para mí colección, aún tengo el otro lo puedes creer.

Yo no dije nada, solo esperé el momento en el que le dejaría desnudo y a su merced, y no tuve que esperar mucho, después de unos momentos que me estaba acariciando las nalgas y las apretaba, sentí como puso las manos a los costados y bajo mi ropa interior, sentí como los fue bajando hasta que salieron por mis pies, en ese momento mi miedo se incrementó y me oriné encima, el lo notó y me dio una fuerte nalgada que me hizo llorar.

Hombre: Espero que con esa orinada que te diste hayas sacado el miedo, tendré que limpiarlo más tarde o cuando se seque olerá a tus miados. Pero bueno es hora de empezar.

Vi como se alejó de mí y se empezó a quitar la ropa, lo primero que se quitó fue la playera, pude ver su estómago bastante peludo al igual que su pecho, sus brazos eran fuertes y al igual peludos, después se quitó el pantalón sus piernas también estaban muy peludas y eran gruesas  y el calzón negro que traía se notaba muy abultado de la zona del pene y se lo tocó con sus grandes manos y venosas.

Hombre: Te gusta lo que ves, mira como me tienes eso es lo que provocas, esto es lo que te vas a comer.

Yo estaba más nerviosos, vi como se lo quitó y dejó ver un pene algo grande y moreno con mucho vello y veía como palpitaba, al igual que sus testículos como colgaban, era la primera vez que veía un hombre desnudo, me dio algo de curiosidad y a la  vez más miedo.

Se acercó a mi y me empezó a tocar por todos lados, me tocaba las piernas, las nalgas, me las abría y sentía como me tocaba mi ano,  me daba nalgadas y decía muchas cosas, lo rico que estaba, y las ganas que me tenía. Yo a pesar del miedo empecé a sentirme algo raro, una especie de emoción me corría internamente con sus toqueteos, entonces sentí como se acercó y me abrió mis nalgas y sentí algo húmedo que me hizo estremecer, volví a sentir esa rara sensación y así estuve sintiendo entre cosquillas y emoción, hasta que entendí que ese hombre me estaba chupando y lamiendo mi ano, y no solo eso me chupaba mis nalgas, me daba mordidas.

De todas esas sensaciones que estaba sintiendo, por un momento el miedo desapareció y empecé a relajarme, aunque sabia que era algo malo, me estaba gustando y mi pene se empezó a poner duró, él se dio cuenta.

Hombre: Te dije que te iba a hacer cosas que las ibas a disfrutar, ya vi que te está gustando lo que te hago y créeme que a mí más, pero vamos empezando aún no viene lo mejor.

Siguió con sus chupadas y sentí que con la lengua intentaba entrar por mi ano y sentía un poco de incomodidad pero me gustaba, me estremecía más y más, hasta que paró de hacer eso y sentí que algo más rígido intentaba entrar, era un dedo, me hacía sentir más incómodo y con un poco de ardor, hasta que lo metió más y sentí un dolor punzante que me hizo querer moverme.

Hombre: No te muevas deja que se acostumbre tu agujero a mi dedo no luches porque no te lo voy a sacar y te va a doler más, y nada de poner tus nalgas duras.

Yo hice un esfuerzo para aguantar y poco a poco el dolor fue pasado, él lo metía y sacaba,  mi pequeño ano se estaba acostumbrando a su dedo, así siguió el proceso con dos dedos, al principio me molestaba mucho pero en cuanto me adaptaba el dolor se iba y sentía unas cosquillas internas que me gustaban.

Hombre: Ahora sí, te llegó el momento, vas a ser mío te voy a terminar de romper el agujero.

Sin darme tiempo a reaccionar me levantó del sillón, me puso de rodillas a la mitad y me empujó hacia adelante, mi cara chocó con el respaldo, me hizo arquear la espalda y me separó las piernas, me dejó completamente a su merced, tenía una posición perfecta de mi ano, se puso detrás de mi, me tomó de mis nalgas y las abrió, sentí como puso su pene en mi entrada y empujó sentí como me abría, empecé a sentir un ardor y una punzada horrible, con mis manos atadas intentaba bajar mis dejos para detenerlo pero era inútil.

Hombre: Aguanta ya entró la punta ahorita te va entrar todo.

Empujó más y solté un grito, con súplicas de que lo sacará que me dolía, pero él lo ignoró, empujó más y sentí como lo metió completo, yo no paraba de llorar, sentía una presión fuerte en mi ano, mis lágrimas bajaban por mis mejillas, temblaba de todo el cuerpo por el dolor, pero de nada servían mis súplicas él me tenía completamente ensartado y no tenía la intención de sacarlo.

Así lo dejó durante un rato, no se si mi ano se acostumbró o si por la resignación me relajé  pero el dolor pasó poco a poco, y él me empezó a bombear, lo sacaba pero no del todo, y lo volvía a meter,  me daba nalgadas, me las apretaba y seguía con el mete y saca.

Hombre: Que rico, mira como te lo estás comiendo todo, estás bien apretadito, soñaba con este momento de tenerte así tu disfrutar este agujero.

Yo estaba completamente resignado cerré los ojos y pasaron muchas cosas por mi mente, que sería de mi vida, que estarían haciendo mis papás, ellos sin saber que a su hijo lo estaban violando y que un hombre hacia lo que quería con él.  Llegó el momento en qué empecé a sentir como que algo cambió en mí, estaba sintiendo una sensación rara de nuevo, el hecho de que me sacaba y metía el pene me daba un cosquilleo interno, en ese entonces no sabía que era, ahora se que era placer.

Él se detuvo y me sacó el pene, pensé que ya había acabado, pero solo me cambio de lugar, me desató las manos, pero no hice el intento de defenderme estaba agotado y pensé que no tenía caso, ya me había usado y no cambiaría nada con defenderme.  Me acostó me sacó la playera y me dejó completamente desnudo y me levantó los pies, así puso su pene en la entrada de mi ano roto y volvió a empujar, yo ya no hice ningún gesto, por un momento, quedamos mirada con mirada y pude apreciar su rostro varonil, con barba cerrada, ojos verdes claro y una piel morena ligeramente.

Hombre: Así me gusta que te entregues a mí, disfruta de esto que nunca lo vas a olvidar estoy seguro y yo tampoco lo olvidaré.

De rato cuando ya estaba con sus mete y saca constantes, incrementó el ritmo y puso una mirada algo perdida, yo también estaba sintiendo mucho placer, hacia ruidos de gemidos y mi pequeño pene estaba muy duro, sentía como si quisiera ir al baño, sentía como lo metía hasta el fondo y sus testículos me golpeaban mis nalgas.

Yo: Ahh ahh ahh mmm mm mm ahhhg.

Hombre: Así cabrón, disfrútalo, siente como te lo clavo todo, cómete todo mi pito.

Así estuvimos unos rato más, cuando empecé a sentir como el pene de este hombre se movió en mi interior y sentí como me lleno de algo caliente en mi interior, el hacía ruidos con su boca pero no podía entender que decía, con esas sacudidas que dio su pene adentro, yo también sentí algo que me recorrió de la punta de mi pene hasta los dedos de mis pies.

Yo: Ahhgg Ahhgg, mmmm mmm hay, ya mmm Ahhhg.

Hombre: Ufff Ahhhhh, que rica venida tuve ahhh, toma mis mecos ya te preñé, ahhh,  veo que también lo disfrutaste al final, mira como tienes el pito duro, jajaja al final disfrutamos los dos, te dije que lo ibas a disfrutar.

Se levantó y me sacó su pene, se escuchó un plop y dejó caer mis piernas, yo estaba exhausto y me sentía culpable y confundido.  De repente me dieron unas ganas inmensas de ir al baño y le dije que tenía que ir al baño.

Hombre: Ven vamos a qué saques mis mecos que son los que quieren salir.

Me llevó al baño y me sentó, puja dijo, yo tenía vergüenza pero aún así lo hice, y se escuchaba unos peditos con algo de agua, él solo se reía, cuando terminé de hacer me paró y me agachó para limpiarme.

Hombre: Mira nomás como quedó ese agujero, bien rojo y abierto jajaja, desde hace mucho que se merecía que lo rompieran.

Cuando yo vi el papel y el inodoro era una mezcla de algo viscoso con un poco de excremento mío y sangre, eso me asustó mucho y empecé a temblar de nuevo. Él le bajó al baño y me cargó y me volvió a aventar al sillón.

Hombre: No llores ni te pongas a temblar, no te va a pasar nada, solo te va a arder tu agujero por unos días, claro que te iba a salir sangre pues te lo rompí, pero no te saldrá más por ahora, te voy a poner esto y no te va a doler por un rato.

Me puso una especie de pomada en mi ano y no dudó en volver a manosearme.

Hombre: Bueno es hora de irnos ya son las 6 y ya casi es hora de que salgas de tu entrenamiento de fútbol Jajaa.

Yo: Y usted cómo sabía que yo tenía entrenamiento.

Hombre: te dije que he estado pendiente de ti no recuerdas te estuve vigilando, se empezó a vestir, yo veía su cuerpo marcado por el trabajo, imagino que al cargar cosas o  aplicar las fuerzas para reparar los carros lo habían dotado de un cuerpo así, esa imagen la tengo grabada en mi mente,  como ese hombre estaba desnudo delante mío con el pene ya flácido y colgando al igual que sus bolas, completamente velludo de todo el cuerpo, terminó de vestirse.

Sin dame oportunidad me dio la vuelta bruscamente y me volvió a atar las manos, fue hacia un cajón de a lado y sacó una cámara de esas de antes que sacaba fotos instantáneas, me tomó como 5 de todo el cuerpo yo me sentía con mucha vergüenza, le puso de nuevo de rodillas con el ano a su vista y me sacó una última. Me enseñó esa foto de mi ano se me veía abierto y oscuro ya que las fotos eran blanco y negro,  al terminar me vendó los ojos con el pañuelo.

Hombre: Vámonos así no sabrás dónde estuviste.

Me cargó y me aventó desnudo en el asiento del carro. Y de rato sentí como me aventó la ropa,  abrió la puerta se subió al auto y lo sacó del taller, escuché como salía a cerrar la puerta y nos fuimos del lugar.

En el camino yo iba en silencio, me punzaba mi ano y me sentí muy raro y pensaba en todo lo que había pasado.

Hombre: Ya estamos cerca, cuidado con que vayas a contar lo que te pasó o vas a ver cómo te va a ir mal, yo te tengo bien vigilado.

Escuché como se detenía el carro y me dijo que me quedara abajo porque venían unas personas y así lo hice, tenía miedo de que me hiciera algo más si no obedecía y vergüenza de que me vieran desnudo o que me fueran a reconocer.

De rato me dijo que ya no había nadie, abrió la puerta del carro y me jaló hacia a él, me quitó la venda de los ojos,  agarro mi ropa y la aventó hacia afuera al pasto crecido por los árboles, también aventó mi mochila, después volvió conmigo y me desamarró las manos y me agarró para cargarme y también me aventó del carro. Cerró la puerta y se subió.

Hombre: Ya te puedes ir y cuidado con lo que dices ni una palabra o le van a llegar unas fotos a tus padres jaja. Si quieres más luego nos vemos, te estaré cuidando. Jaja.

Y se fue y me dejó ahí desnudo sin ningún remordimiento, yo me di prisa a tomar mi ropa y vestirme por si alguien venía, me puse la playera, buscaba mi calzón pero no lo encontré, hasta que recordé que me había dicho ese hombre que se lo iba a quedar para su colección, cuando estaba por ponerme mi short vi que un niño en bicicleta dio vuelta la esquina y se me quedó viendo, me alcanzó a ver mis nalgas y solo se fue riendo pero no lo conocí,  me terminé de vestir y me fui a casa.

Iba caminando con dificultad por las molestias de mi ano, al llegar a casa mi padre estaba en la puerta y me sonrió yo le regrese una ligera sonrisa solo le dije ya vine,  sentía vergüenza, luego adentró mi mamá me abrazó y me dio un beso, me preguntó que como me había ido que porqué caminaba raro y que porque había llegado antes, le dije que bien y que me había caído por eso me habían dejado venir antes,  ella solo me dijo hay pobre de mi niño sube, cámbiate y descansa.

Subí a mi habitación me cambié y me acosté en mi cama, lloré en silencio por la vergüenza y culpa que sentía ya que en parte me había gustado lo que pasó, obviamente por vergüenza nunca les dije nada, pasé unos días asustado y con molestias al evacuar pero como me dijo ese hombre con el pasar de los días eso desapareció  y respecto a ese hombre, esa no fue la última vez que lo vi…

160 Lecturas/9 enero, 2026/0 Comentarios/por Cristian_130392
Etiquetas: amigo, amigos, baño, escuela, familia, hijo, padre, primos
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