El juguete de Toby
Como me convertí en el juguete de Toby, un mastín de 3 años .
Suelo meterme por un conocido chat para conocer algún maduro para quedar, tomar algo y lo que surja. Un día conocí a un señor maduro de mi ciudad, muy educado y amable. Yo en esos momentos tenía 34 años, el tenía 67 años. Entablamos una especie de amistad. La verdad que era bastante educado y me gustaba hablar con él.
Debido a esa confianza que habíamos adquirido, un día me propuso ir a una fiesta a la que había sido invitado y, según me dijo, debía ir acompañado.
Yo le mostré mis dudas, era gay en la intimidad, apenas nos habíamos visto, aunque el me insistió tanto, que accedí.
Me vino a recoger en su coche. El iba bastante elegante. Pantalón de pinzas azul oscuro, camisa ancha, azul claro. Bien afeitado y peinado. Yo iba todo de negro, según me había indicado. Me había duchado antes y afeitado.
Estaba nervioso, iba a conocer a sus amigos. Me había comentado que solían quedar cada mes y debían llevar pareja. Me dijo que quizás vería cosas un poco fuertes, si estaba dispuestos ello. Le dije que si. El señor era muy amable y no quería defraudarle, además, no creo que fuese para tanto.
Llegamos a la casa, era más bien un caserón. Rodeada de árboles, y una extensión grande de terreno. Habían más edificaciones pequeñas dentro de la finca.
Cuando llegamos, una especie de mayordomo o asistente nos abrió. Le saludo y le indico;
– En ese cuarto puede dejar sus cosas
– De acuerdo, gracias
Fuimos hacia la habitación indicada. Pasa me dijo, al abrir la puerta, cual fue mi sorpresa!
Allí habían 8 chicos más, todos más jóvenes que yo, vestidos de negro. Todos eran muy guapos, habían negros, mulatos, blancos… Están sentados, esperando. Algunos se les veía tranquilos, otros más nerviosos. Había un chico rubio, delgado, que sillozaba… Pase a la habitación, no sabía muy bien que pasaba, oí que la puerta se cerraba detrás mía.
– Hola, salude
Me miraron,, algunos movieron sus cabezas, en forma de saludo.
Me senté junto a un chico negro. Tendría unos 22 años, se notaba que tenía un cuerpo atlético.
– Sabes que hacemos aquí?
– esperar, me dijo
En eso, que se abrió la puerta. Era el mayordomo.
– Tu, dijo señalando al chico rubio que sollozaba
– Yo? No, no… X favor…
Entro el mayordomo, que lo tomo de la muñeca y tiro de el. El chico se resistió, pero los otros chicos que estaban junto a él, ayudaron a sacarlo de la habitación.
Esto me puso más nervioso aún. Que ocurría aquí? Que hacíamos aquí? Porque no estamos en la fiesta?
Transcurrido un tiempo, que podía ser 15 min o 1 hora, se volvió a abrir la puerta.
– Tu
El mayordomo me señaló. Dude un poco, y cuando vi que entraba a por mi, me levante y le seguí.
Fuimos por unos pasillos, sin cruzarnos con nadie. Salimos a la calle. Aún había sol. Nos dirigimos a otro de los edificios.
– Pasa
Entramos en una pequeña habitación. Solo había un banco de madera.
– Desnudate. Deja tu ropa aquí. Te están esperando. Me han pedido que te diga, que es mejor que no te niegues, que no te resistas e incluso, que disfrutes.
– Como? Quien me espera? Donde?
– No te preocupes si ahora lo verás. Desnudate, te esperan.
Su mirada amenazante, hizo que comenzase a desnudarme. No me había dado cuenta, pero tenía una ereccion.
– Ponte esto.
Me mostró un collar de perro usado, con una argolla metálica grande, un poco desgastada y oxidada.
-eh.. Yo..
– Girate
Ya desnudo, con mi pene erecto, me gire para que abrochase el collar.
– Sígueme.
Abrió la puerta, y salimos. Parecía una vieja granja. Habían pequeños cercos vayados y tierra, con estiércol y paja en el suelo. Olía a granja.
Le seguí, mucho más nervioso y hasta el final del pasillo, donde había otra hueco de una puerta.
Al entrar, era una cuadra más grande. En unos de los lados, había una especie de bancada.
Allí estaban ellos. Todos los señores, bien vestidos, sentados. Al entrar, todos giraron sus cabezas para verme. Eran unos 12. Algunos llevaban una copa en la mano, otros copa y puro. Habían dos chicos jóvenes y guapos, de negro, que les servían. Entre ellos vi a Vicente, el señor maduro que me había traído a la fiesta.
El mayordomo abrió la puerta de la cuadra, y me hizo indicaciones de que pasase. Le seguí hasta el centro. Vi que se agachaba y cogía una cadena y la ataba a la argolla de mi collar.
Vi que se dirigió a la esquina opuesta, donde estaba los señores sentado. Paso junto a ellos y al momento, lo vi regresar junto a un enorme perro. Un mastín enorme, de color canela. El perro caminaba junto a él, tranquilo.
Se escucho el murmullo de los asistentes al verlos entrar.
Yo estaba muchísimo más nervioso aún. Mi pene seguía erecto, pero empezaba a comprender la situación.
– No, no… No… Esto no puede ser… Vicente, Vicente… Oye, oye..
Yo le gritaba, trate de irme, pero la cadena me lo impidió.
– Por favor, por favor… Dejame irme
Le suplique al mayordomo que acercaba al enorme perro.
– Acuérdate, no te niegues, no te resistas, e incluso disfruta. Este es Toby, tiene 3 años. Tranquilo, está entrenado. Esta en celo, si cooperas, acabará pronto
Yo miraba al mayordomo, al perro, estaba a punto de llorar.
– No.. No.. A mi me dijeron, que era una fiesta… Yo no sabía nada de esto..
– Te recomiendo que te pongas un poco de esto en tu ano. Son feromonas femeninas de perra. Eso hará que Toby se excite y te penetre antes. La única condición es que debes ser tu el que te lo pongas y el que guíes a Toby. Si no, no te podré desatar y serás forzado.
Estaba muy nervioso, asustado. Toby estaba sentado en sus patas tarseras. Me miraba, ajeno a la conversación. No puede evitar mirar su pene. Era enorme. Asomaba la punta. Estaba en celo como me había dicho.
– Esta bien, dije. Dame la pomada.
Me la ofreció y la cogí. Me quito la cadena de la argolla.
– vamos.
Lo seguí a los dos, que se acercaron a los allí presentes
Habían dejado sus bebidas, algunos estaban con las piernas abiertas, se les notaba un bulto gordo en el pantalón. Habían más chicos de negro, que empezaban a tocar el paquete de los presentes.
Yo muy avergonzado, apenas podía mirarlos, empecé a ponerme la crema en el ano. Hacía de lubricante también, así que me puse bastante.
– A cuatro, me dijo.
Me puse a cuatro. Toby también estaba a cuatro, junto a mi. Ahora ya más nervioso. Veía como su pene estaba erecto, había descapullado. Era enorme. Le goteaba. Le escuchaba lloriquear del nerviosismo.
– Agacha la cabeza y ponte bajo de este banco.
Metí mi cabeza debajo del banco. Mi culo en pompa, sobresalía del banco.
En esa posición podía ver a los señores que me miraban excitados. Algunos de ellos eran masrurbados o eran chupados por los chicos jóvenes.
Note como unas patas subían al banco, una cosa dura, húmeda, galpeaba mis piernas, mi culo. Los pelos de las patas de Toby que se rozaba con mis piernas.
Sabia que estaba detrás mio y que quería mi ano.
-Cogela y encarala. Tranquilo, esto durará poco
Hice caso. Muy nervioso, busqué el pene de Toby. Lo tome como pude en mi mano. Esta resbaladizo, enorme, y basto con acercarlo a mi ano, cuando de una embestida entró todo dentro de mi
– Ahhh, ahhh
El dolor fue desgarrador. Note como un percutor entraba dentro de mi, una masa dura, grande me reventaba el culo por dentro. No cesaba de empujar, de clavarse, de encularme
Notaba como el mayordomo sujetaba mi cabeza contra el suelo, para evitar que me moviese y me hiciese más daño. Toby no paraba de enpotrarme
Mi culo ardía, dolía, parecía que iba a estallar
El dolor no cesaba, Toby no paraba de empujar. Yo trataba de hacer fuerza, como si hiciese caca, para ayudarle a que entrase dentro de mi y que no doliese tanto.
Escuchaba al mayordomo que me decía
– Bien, vas bien. Agunata. Toby casi ya está. No te preocupes, lo peor ha pasado.
Toby no se movía tan rápido. Algo crecía dentro de mi. Mi culo ya no dolía tanto, apenas lo notaba.
El mayordomo apretó más mi cabeza contra el suelo.
– Toby ha embotonado. Ya está terminando. Ahora, no te muevas, te puede desgarrar.
Me quede quieto, esperando. Un poco más relajado. Los señores me miraban muy excitados. Vi que algunos se habían corrido, otros estaban empalmados. Uno se acerco a mi, con su pene en la mano, y se pajeaba encima de mi cabeza.
Seguido, note como mi culo se mojaba por completo. Como si me hubiese cagado líquido. Toby salía de dentro de mi, se bajaba del banco y se iba.
Note como el líquido salia de mi culo. Caía por mis piernas. Yo, agotado por el esfuerzo y la tensión, caí al suelo. Note como algunos señores se acercaron a mi, y se corrían sobre mi, para luego marcharse
De fueron todos, y me dejaron ahí, corrido, manchado exhausto humillado,
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