El pervertido payaso risitas: La cruda violación de un pequeño colorín. Parte 2
El pervertido payaso risitas ya tiene a su pequeña presa, un niño de 5 añitos, al cual someterá y violará una vez más. Más morboso, sádico y pervertido..
Este relato es ficticio y busca explorar el lado más pervertido de un violador de niños. Esta historia puede ser cruda, morbosa y pervertida, si no estás seguro de leerla no lo hagas.
Antes de leer este relato debes leer: El pervertido payaso risitas: La cruda violación de un pequeño colorín parte 1.
~No olvides leer y comentar mis anteriores relatos. Agradezco mucho tu puntuación y comentario.. me ayudan a mejorar o saber que les gusta. Les respondo.~
Luego de haber encendido aquel juguete, Mario, desde su posición, presionó un botón que indicaba el nivel n°1 y fue ahí, cuando éste comenzó a vibrar y soltar shocks eléctricos desde la base, en ascenso hacia la punta, repitiendo el ciclo una y otra vez.
El niño, apenas sintió los shocks eléctricos en su anito y entrañas, dió brincos de dolor sobre la cama, hasta que de pronto «gritó» para quejarse de dolor.
-Aaah…. ayyyy… mmm…fff…-Gritó Martín con su agudo tono de voz, bueno, al menos lo intentó.. pues se encontraba casi afónico debido a sus gritos de la madrugada.
El menor se retorció de dolor, y por ende comenzó a moverse de su posición, arrastrándose sobre la cama, la misma en la cual había sido violado sin compasión horas atrás. Sin perder más tiempo, el pervertido payaso risitas, presionó el nivel n° 2 de intensidad de su juguete, el cual comenzó a vibrar, detenerse y luego seguir, soltando unos shocks electricos aún más fuertes que los anteriores, pero solo en su punta.
El niño, sentía un dolor inmenso, al mismo nivel de su violación. Aquellos intensos toques de electricidad en su interior parecían querer freirle las entrañas. Por otra parte, Mario, jugaba con el niño como si de un hombre adulto se tratase, sometiéndolo a una brutal sesión de sexo.
~Cualquier persona cuerda lo hubiera pensado 3 veces antes de aceptar de forma voluntaria una sesión de sexo así~
Martín intentó ponerse de pié, pero cada shocks electrico y vibración anal, lo volvía a derrumbar sobre la cama. Entonces, nuevamente la desesperación se comenzó a apoderar de él, al límite de generarle una crisis de pánico, en la cual solo sentía miedo y un profundo dolor interno, el cual hizo que volviese a actuar de forma errática.
El niño, recostado boca abajo sobre la cama del hombre, comenzó a tironear de su propio cabello, apretar su rostro e incluso pellizcarse, pues aquellas sensaciones inexplicables también comenzaron a apoderarse de él, y no sabía cómo lidiar con ellas.
Mario, al percatarse de la desesperada reacción de sufrimiento del pequeño niño quiso observar en todo su esplendor su rostro, ojalá suplicándole piedad, es por ello que el hombre se subió a la cama, luego se sentó acomodándose contra el respaldo y abrió las piernas, dejando a Martín entre ellas. Acto seguido, sin soltar el control remoto de su mano, acercó al niño frente a su dura verga de 18 cm, sujetándolo de un manojo de sus cabellos, haciéndolo gatear rápidamente para así disminuir el dolor que le provocaba el tironeo.
Una vez lo tuvo frente a su verga, el payaso risitas, detuvo por un momento su juguete, y tomó el frágil cuello del niño con una de sus fuertes manos, haciendo que lo observáse directamente a sus ojos. Aún tenía algunos rastros de la pintura de payaso pero era irreconocible aquel personaje infantil, ahora solo era el rostro de un viejo pervertido y lujurioso.
Aún con el cuello agarrado, al asustarse y sentir dolor, el niño quiso gritar.. pero fue detenido inmediatamente por el aumento en la presión que ejercía la mano del hombre en su garganta.
– Ah..a.. fffff…..-Dijo Martín intentando gritar, pero debido al terror que sentía, expulsó su última bocanada de oxígeno.
-Ah?, ¿Que ibas a decir amiguito? jii..jii..jiji.-Habló el hombre mientras ría burlón y de forma macabra frente al rostro del pequeño.
Para el pervertido hombre, el observar al niño retorcerse de desesperación por la falta de oxígeno, era un gran placer. Al verlo tan frágil e indefenso, la verga del pervertido hombre se puso aún más dura, dejando lucir sus prominentes venas.
~El tener al niño en aquella situación, lo hacía sentir poderoso e imponente, y así se lo demostraba el pequeño niño quién sometido a su poder, luchaba para obtener un poco de oxígeno, con sus ojitos colorados, al igual que su rostro.~
El hombre comenzó a divertirse con ese cruel juego que le realizaba al pequeño, pues le gustaba apretar y soltar su frágil cuello, verlo retorcerse y suplicar compasión con la mirada. En algún momento del perverso juego, el niño, logró llevar ambas manos hacia la cual lo aprisionaba e intentó quitarla con fuerza, pero no pudo, solamente logró obtener una brutal bofetada por parte del hombre, volviendo a abrir la herida provocada en su labio durante la madrugada.
-Quedate quieto mierda!, niño maricón….-Dijo el hombre al golpear el pequeño infante y luego escupirle sobre su rostro.
Ese golpe inesperado lo hizo tranquilizarse inmediatamente, pues la fuerza de Mario era tan desmedida, que lo hacía desconectar del mundo. Aquello fué un momento ideal para el payaso, debido a que le permitió soltarlo y meter su verga dentro de la caliente boca infantil
~El rostro del pequeño estaba colorado por la reciente opresión de su cuello, por la brutal bofetada que le habían propinado, y ahora, por lo atragantado que se sintió con la verga del hombre en su boca.~
-Uffff mierda!!.. que rica se siente una pequeña boquita de bebé Martincito…-Dijo entre gemidos el hombre mayor, con voz de lujuria, mientras le lanzaba otro escupitajo en el rostro.
-Aggh.. Aggh…-Se escuchó salir de la boca del niño cuando volvió en sí, era efecto de su saliva revuelta por las penetraciones que le realizaba Mario a su boca.
~A Mario, no le importaba en lo más mínimo lo que pudiese sentir el pequeño niño, para él era primordial su propio placer, pues en su mente él merecía sentirlo y los niños merecían ser follados, por andar tentando hombres pervertidos como él.~
Así, aprovechando que tenía la boca del niño ocupada y con su cabeza afirmada produciendo el vaivén, el hombre repentinamente hizo funcionar de nuevo su juguete, pero está vez, en el nivel n°3 de intensidad. Este era el nivel más alto y duradero de los shocks eléctricos que producía el juguete sexual.
-Aahggg.. ggg…-Se escuchó levemente un grito ahogado por la penetrada hasta la garganta que le propinó el pervertido hombre.
El nene, al sentir el nivel más intenso del plug anal, se quiso safar nuevamente, posó sus manos contra la cama y contra los muslos del hombre mayor, pero le fue imposible, seguía retorciéndose de desesperación, seguía luchando por obtener nuevamente aunque sea una pequeña bocanada de oxígeno.
El hombre estaba en el paraíso sexual, pues sentía la deliciosa boquita de Martín comiéndole toda la verga, la cual le llegaba hasta la garganta y luego se devolvía, para volver repetir una y otra vez aquel riquísimo acto. El niño, aún lo miraba pidiendo compasión, pero Mario no la conocía, sus miradas, sus gritos, sus llantos, con él siempre serían inútiles.
El juguete sexual seguía con sus funciones, dando despiadados shocks eléctricos en las entrañas, los cuales hacían saltar al menor como un pez fuera del agua, mientras sus ojos se ponían en blanco y sus lágrimas, y los escupitajos de Mario, le seguían mojando el rostro.
~Repentinamente, el hombre lo soltó de su agarre y apagó el juguete, esto, con el propósito de ver como reaccionaba Martincito una vez fuese liberado.~
El mismo, al sentirse libre, abrió rápidamente la boca, apoyó ambas manos en los muslos del pervertido payaso, y se separó de su verga, la cual lo tenía desesperado por la escasez de oxígeno que le provocaba y por lo mucho que estiraba su boquita, al punto de hacerle doler.
Cuando realizó este acto, el pequeño comenzó a toser y respirar hacia adentro, como si de estuviese ahogando, y es que no había sabido regular su respiración. Al percatarse de la estupidez del niño, el hombre le dió una fuerte bofetada al otro lado de su rostro, para que así dejáse de chichar como lo hacen los cerdos asustados.
-Estúpido de mierda… respira bien!.-Gruñó el hombre, mirando a Martín luego de abofetearlo brutalmente.
-Ayyyy…mamiiiii…. mamiiiii.-Gritó cómo pudo el niño. Increíblemente aquella brutal bofetada, le había servido para recuperarse levemente de aquel ataque de pánico, de aquella hiperventilación que sufría por el terror del momento.
-Heee!!, así mierdita…¿No te das cuenta que esos chillidos de marrano son molestos?… ¿hee?..-Gruñó el «payaso risitas», mientras volvía a tomar por el cabello al niño.- Tú mamá no está te dije mierda!, la muy puta debe estar ensartada igual que tú.-Siguió grueñiendo el hombre, pero está vez dándole un zamarréo de cabello sin compasión.
~Mario sintió una mezcla de emociones, frente a la reacción del pequeño Martincito, en primer lugar, se alegró debido a que aquel golpe había funcionado, y detenido los molestos chillidos del niño, y en segundo lugar, se molestó porque el nene llamase una vez más a su madre.~
Lo anterior, debido a que no comprendía porqué el niño insistía en llamarla si ahí, con él, en ese momento, tenía todo lo que había estado pidiendo desde su nacimiento, pues según Mario, el pervertido hombre, su cuerpo lo había delatado, y su ropita también.
Por otra parte, por la mente del hombre transitaba otra idea sobre la madre del nene. Mario staba seguro de que se trataba de una puta que no quería a su hijo, esto, porque vestía al niño de forma provocativa para hombres como él y era despreocupada su cuidado, ya que lo enviaba solo a un cumpleaños infantil dónde podría haber cualquier pervertido esperando su oportunidad.
Repentinamente, el hombre soltó nuevamente el cabello del niño y lo tomó por las axilas, dejándolo de pie sobre la cama mientras el seguía en su postura, de la cual se movió solamente un momento para acercarse a su mesita de noche, tomar los cigarrillos, el cenicero y la videograbadora, la cual encendió luego del cigarrillo. Quería ver al niño reaccionar a su extremo juguete, y para más remate, inmortalizarlo para el recuerdo, así fue como presionó el nivel n°3 en instantes.
El niño, al sentir el extremo jugueteo de Mario, el cual le provocaba intensos y dolorosos shocks electricos en su interior, llevó nuevamente sus manos a su cabello y lo tironeó reiteradas veces por la desesperación, al igual que las llevo a su rostro entre llantos de dolor.
-Aaaaah…. aayyyy… mi culito… Ayyyyy.-Gritaba el niño, afónico con su característico tono infantil, y lo hacía con todas sus fuerzas, pero seguía siendo inútil.
~El n, se desplomó en la cama y el hombre detuvo nuevamente su juguete.~
Sin aguantar más el intenso dolor que sentía en sus entrañas, el niño se desplomó de rodillas sobre la cama. Por otra parte, el pervertido hombre mayor, lo estaba pasando fabuloso, pero le resultaba un poco frustrante que ese pequeño niño no le obedeciera como el quería, así que guiado por la rabia, lo pateó con la planta de su pie hasta casi dejarlo al borde de la cama.
– Aguantaaa mierdita!.-Gritó el hombre mientras con un pié alcanzaba la cabeza del pequeño para aplastarla contra la cama, aprisionándolo como señal de amenaza y de completa sumisión.
-Ayy! no puedo..Buu.. Buu…-Decía entre sollozos el niño mientras aún el juguete sexual seguía con sus intensas vibraciones y shock eléctricos en sus entrañas.
El hombre, a pesar de su frustración por la delicadeza de su víctima.. estaba muy excitado y también divertido, le encantaba oírlo llorar, suplicar, sentir como jugaba con el infante, física y psicológicamente. Por su parte, el cuerpo del niño solo podía inspirar compasión y sumisión total, el hombre mayor lo tenía contra la cama, retorciéndose de dolor, de espasmos musculares producto de los shocks eléctricos del salvaje juguete sexual.
-Si puedes mariconcito.. ya lo tienes todo dentro. Déjate de estupideces, se nota que te gusta.-Le respondió Mario sin escrúpulos, mientras observaba al niño sometido bajo su pie.
-Me duele…. ayyy.. por favor payasito.-Dijo el niño con su rostro contra la cama, suplicando piedad con su mirada y su voz desgastada.
A pesar de su dolorosa situación y su incomoda posición, el niño, llevó ambas manos hacia su trasero, intentando aflojar inútilmente las amarras que sostenían aquel torturador anal. Cuando el hombre se percató de ello, levantó y dejo caer su pié sobre una de las mejillas del n…, repitiéndo en múltiples ocasiones el mismo acto.
-Jiii.. jiji.. jii.. cual payasito?.. soy tu violador niño-Respondió riendo de forma macabra mientras su pie hacia rebotar el rostro del niño contra la cama, dando indicios de que aquel payasito infantil no era más que un maldito pervertido y sin piedad.
Lo tuvo sometido en aquella posición por varios minutos mientras registraba todo en su fiel videograbadora, la cual le permitía no olvidar a ninguna de sus presas, y lo rico que le hicieron sentir con su inocencia y fragilidad. Fumándose uno tras otro cigarrillo, hirviendo de la calentura, el hombre maduro observaba al niño reaccionar a su cruel sumisión, a recibiendo las diversas intensidades de los shocks eléctricos.
Luego de varios minutos observando su juego perverso, el hombre ya tenía su verga a más no poder, de ella brotaban una abundante cantidad de fluidos preseminales, lo cual indicaba que necesitaba penetrar nuevamente el culo infantil del niño, por lo tanto fue a por todo!.
Mario apagó su monstruoso juguete, se bajó de la cama y luego se dirigió donde estaba el niño, al cual posó al borde de la cama con el culo bien parado. A continuación, el hombre procedió a quitarle las amarras al pequeño nene, quien movía inquieto su culito, para poder librarse por fin de aquel doloroso juguete que estaba incrustado en lo más profundo de su ano y entrañas.
Mientras soltaba las amarras de aquella particular ropa interior que sostenía el plug anal, el hombre pudo observar levemente los estragos que había dejado su juguete en el pequeño culo infantil de Martincito. Pudo observar cómo la base de su juguete sexual estaba empapada de fluidos, eran babas anales transparentes, restos de semen, espuma blanca, todo, teñido de un leve color rosa producto de la violación recibida hace algunas horas atrás y por el despiadado «juego» sexual.
Las secuelas de tal tortura sexual eran evidentes, pero todo ello no acababa ahí, el hombre maduro aún debía complacerse liberando sus chorros de semen adulto, y por supuesto iba a hacerlo nuevamente en las entrañas de su culito infantil.
-Ufff.. pobrecito este culito de niño, te lo dejé bien roto bebé. Cualquiera diría que te violaron jii..jii..jii..-Dijo el hombre repentinamente Mario mientras reía y soltaba al n de la última amarra.
-Sii… me duele mi culito….-Respondió Martín con su voz cansada y afónica, era casi inaudible.
~Aquel juguete le había quitado todas las energías, luego de haber estado en alerta varios minutos por los dolores intensos en su interior, el niño se permitió ser débil y dejar de luchar debido a su agotamiento. ~
-Uuuf.. no sabes cómo me calienta saber eso.. quiere decir que lo hago muy bien.- Rugió el hombre mientras se agachaba a la altura del culo del infantil para observarlo en primer plano
El niño, al sentirse libre de las amarras, creyó que era buena idea quitárselo de una vez, así que llevó una de sus manos hacia su ano, logrando posarla en la base del juguete.
~Fue rápidamente detenido por la fuerza del hombre, devolviéndola inmediatamente a su antigua posición.-
-Asi no se saca putito. Yo te voy a enseñar como se hace… ¡AHORA PUJA! como si estuvieras cagando.. .-Gritó el remedo de payaso infantil, mientras llevaba ambas manos del niño a su propia espalda y con la otra le abría una nalga.
-Mmm… mmm….-Gemía el niño mientras comenzaba a pujar fuerte para al fín librarse del invasor anal.
~Pese a qué pujó una y otra vez, no podía, sus fuerzas eran casi nulas, y su hoyito se había cerrado a la base del plug, como si de una verga de perro se tratase, todo por la hinchazón de su anito.~
-Vamosss…! devuélveme mi juguete, no seas ladrón pendejito.-Gritó nuevamente Mario, soltando las manos del niño para así poder abrir totalmente sus nalgas, y verlo expulsar el plug desde su hoyito.
-Ayy.. ayyy.. no puedo.. ayyy…-Gritaba débilmente el nene con su voz entre cortada. Su rostro estaba colorado producto de la fuerza que ejercía.
-No seas ladrón. Mierda! es mi juguete..!.-Respondió enojado el hombre, como si el niño realmente le hubieras robado tal juguete. Entonces, le soltó una nalgada fuerte.
-Ayyy… nooo.. me duele.-Se quejó el niño debido al fuerte golpe que recibió, el mismo que le provocó pulsaciones anales que intentaban naturalmente expulsar el plug.
-Esoo así, sacalo, devuélvemelo…!.-Dijo el hombre maduro, observando aquellos movimientos que realizaba involuntariamente el anito del menor.
El hombre estaba caliente y deseoso de ver los resultados de su dominante juego, quería saber cómo había quedado aquel hoyito luego de tales shocks electricos y vibraciones anales que le provocaba el plug que le habia clavado en lo más profundo. Entonces, cuando el anito del niño comenzó a pujar involuntariamente, el hombre se emocionó y llevó una mano a la base de su juguete, para luego moverlo de un lado a otro, queriendo desprenderlo rápidamente de su interior.
-Mmm.. Auu…-Se le escuchó decir al niño, debil y agotado por toda la liberación de adrenalina.
El niñito, ya no reaccionaba de la misma forma, pues el dolor había disminuido significativamente, ya no sentía aquel dolor desesperante, aunque sí sentía que su anito estaba estirando a más no poder y los movimientos que realiza el hombre, provocaba una especie de incomodidad y cosquilleo
– «mmm», ¿te gusta verdad putito?, naciste para ser un culo roto niño.-Rugió el hombre mientras continuaba con sus movimientos pero a mayor velocidad.
-Ayyy… ayyy…-Decía el nene moviéndose al vaivén del movimiento que realizaba Mario en su anito.
De pronto, el juguete sexual comenzó a soltarse, pues los juguitos mezclados en el interior del anito infantil habían comenzado a escapar con mayor fluidez desde el pequeño orificio. Así fue como el juguete salió poco a poco, como si el niño estuviese pariendo, para por fin liberarse de su torturador anal.
En primera fila, el hombre perpetuador de toda aquella sesión extrema de sexo observó como el plug comenzó a salir de estrecho interior del niño, mientras este gemía con su rostro colorado por el pujar incómodo e involuntario que realizaba su anito, era como aquella sensación de querer ir al baño y no poder aguantarse.
-Mmm.. ay.. ay… mmm..-Gemía y se quejaba Martincito, sintiendo como el juguete se desprendía lentamente de su interior.
~En aquel acto de pujar y la ayuda de Mario, el juguete salió completamente del pequeño anito infantil generando un sonido de ¡Plop! por la repentina liberación de aire, y la lubricación del recto del niño. Por otra parte, el pervertido payaso risitas, quedó maravillado y estupefacto al observar el pequeño ano abierto, escurriendo abundantes fluidos sexuales.~
-Ooh! mierda..! te deje el hoyito bien abierto y roto. Mmm… Que placerrr..!.-Dijo Mario sorprendido y caliente al observar el resultado de su macabro juego.
Al pervertido hombre, le excito al máximo observar que el rosado hoyito del niño se había teñido de un intenso color rojo, que sus pliegues habían desaparecido, que estaban completamente lisos, dejando en evidencia lo abierto y estirado que había quedado el interior y exterior del anito.
Producto de la misma excitación, el hombre llevó dos dedos al hoyito del niño, y con ellos, acarició morbosamente todo su borde, el cual se encontraba húmedo por los fluidos sexuales recientemente escurridos. Al sentir esto, Mario llevó estos mismos dedos hacia su boca, para así, deleitarse con su sabor.
-Mmm.. tiene un sabor delicioso…-Dijo repentinamente Mario, luego de haberse chupeteado muy bien los dedos.
Acto seguido, el hombre dirigió nuevamente sus dedos al hoyito de Martín pero está vez los introdujo profundo en su interior, lo cual fue algo más fácil en comparación a horas atrás. Así, comenzó a masturbar su ano infantil aceleradamente, moviendo sus dedos desde fuera hacia dentro, de lado a lado e incluso en forma circular, todo lo que al pequeño le hacía estremecerse contra la cama, hasta blanquear sus ojos.
-Mmm… mmm.. bfff.. bfff..-Bufaba y gemía contra la cama el pequeño niño, mientras sentía que el hombre le revolvía por dentro, provocándole ardor y un cosquilleo de incomodidad.
-Uff… si se nota que te encanta la verga. Lo supe apenas ví esa carita y ese culazo de putito..-Rugía de lujuria Mario al sentir sus dedos calientes dentro de su pequeña presa infantil.
~Se escuchaba un ruido obsceno y acuoso mientras masturbaba analmente al n… con sus gruesos y ásperos dedos. Al mismo tiempo, Mario comenzó a masajear su dura, venosa y mojada verga adulta, la cual deseaba un espacio estrecho y caliente en donde derramar su semen.
-Este culito me está pidiendo algo, y se lo voy a dar amiguito….ahora viene lo rico, lo que te encanta… la verga.. Jii… jii..jii..-Dijo el hombre maduro mientras soltaba su característica y estúpida risa maquiavélica, al igual que apretaba su verga hasta hacerla derramar sus líquidos preseminales en notorios hilos hacia suelo.
Al no tener respuesta del niño, el cual se encontraba totalmente agotado… Mario, se aprovechó una vez más de la situación, y sacó repentinamente sus dedos del recto de Martincito, haciéndolo brincar sorpresivamente.
– Uff.. este anito hambriento me está pidiendo más verga… mmm… que rico!!.-Dijo el hombre observando el anito abierto del pequeño pelirrojo, el cual tenía una especie de espuma por culpa de aquel jugueteo de sus dedos al anterior del recto.
El perverso payaso risitas, caliente y deseoso de volver a sentir la estrechez del anito infantil de Martincito apretándole su verga adulta, se posicionó directamente tras de éste y dio varios golpes fulminantes en la entrada de su culito húmedo.
~El hombre estaba transformado en un animal salvaje, gruñía y amenazaba al niño con volver a violarlo, hasta satisfacerse completamente.~
-Uff… te voy a volver a violar bebé, ¡Ugh! lo necesito, no sabes lo rico que se siente estar dentro de un bebé tan.. chiquito como tú.-Gruñía el hombre mientras entre golpes intentaba traspasar la abierta entrada del culito infantil
El niño, por su parte solamente gemía, o se quejaba, pero eso era algo casi inaudible, ya no tenía fuerzas. Se entregó a la dominación de su depredador sexual, el cuál de pronto intensificó la fuerza que ejercía para entrar en el recto infantil, y para así, lograr su propósito de satisfacer su hambre sexual
Cuando Mario por fin entró en el niño, volvió a sentir aquella satisfacción que solo le podía proveer un niño de tan solo 5 años. Al sentir la calentura y estrechez que ofrecía el recto de Martincito, se dejó llevar por el deseo, y se enterró hasta sentir que sus huevos chocaron en las nalgas de aquel culito gordo y desvirgado recientemente.
~Al sentir a su invasor dentro, el niño, pensó en la ridícula idea de que la verga de Mario se trataba de una serpiente, larga y gruesa, la cual jugaba a entrar y salir de su pequeño hoyito, generando sensaciones inimaginables para alguien de su edad.~
En paralelo a su ridículo pensamiento, Martín, con el vivo invasor dentro suyo, se sintió extrañamente repleto, lleno, como si el hombre ubiera satisfacido un hambre desconocido pa él. Se sentía extrañamente cómodo, aunque el dolor seguía presente, este no era tan intenso como el juguete sexual expulsado desde sus entrañas o la violación nocturna que le había propinado.
La verga de Mario había llenado aquel vacío pero de una forma menos abrumadora, y más suave, pues sintió la carne contra la carne y como ambos se fundían inevitablemente, aunque no pudiese comprender el propósito de ello, pues para él simplemente se trataba de sensaciones, sentimiento e incluso un maltrato que no comprometida en lo más mínimo.
Una vez totalmente dentro de su infantil presa, el pervertido payaso risitas, comenzó sus bestiales y ansiosas penetraciones, sin tener escrúpulos ni piedad con respecto a las reacciones del menor, solamente le interesaba complacer su deseo, sus ganas de derramar su espeso semen adulto en las entrañas infantiles de Martín nuevamente
Pese a la reacción de rechazo por parte del niño, el hombre siguió con sus penetraciones brutales y frenéticas, mientras que Martín se retorcía contra la cama, soportando su peso, su fuerza y sobre todo su verga, la cual le volvía a invadir hasta lo más profundo de sus ser. El nene, sentía todo a flor de piel, podía sentir en su estrecho anito… lo largo, lo ancho, e incluso las protuberancias de la verga de Mario, sentía como esta entraba y salía completamente de él para luego volver a repetir la misma acción una y otra vez.
Así estuvieron un par de minutos, el hombre adulto follando frenéticamente al niño, mientras sudaba y explía un fuerte olor a macho y sexo. Aquel vaivén de la follada, provocaba que las gotas de sudor cayeran sobre el cuerpo de Martín, del cual ya se había borrado todo rastro de su suave y sutil colonia, pues ahora olía a sexo, a perversión, y a simple vista y olfateo, era un niñito violado.
En la excitación máxima, Mario, quiso observar el rostro de su víctima mientras le llenaba una vez más de sus jugos sexuales, fue así como se desprendió del interior del niño para luego voltearlo sobre la cama, y abrirlo de piernas. En el rostro de Martín se reflejaba miedo, cansancio y confusión, su rostro estaba completamente colorado y mojado producto de sus propias lágrimas, lo cual evidentemente le excitaba aún más a su pervertido violador.
Al tenerlo nuevamente frente a frente, lo observó directamente a los ojos y habló nuevamente:
-Te ves delicioso así, destruido, roto….-Rugió lujurioso Mario.- Eso pasa cuando andas tentando hombres, eso pasa cuando tienes una madre que se es puta! como tú jii.. ji… ji…-Dijo finalmente el hombre mirando fijamente a Martín, mientras le abría y flectaba las piernas, hasta que las nalgas abiertas dejaran nuevamente expuesto su infantil y maltratado anito.
En su nueva posición, al mirar fijamente al hombre maduro, el niño, se sintió aún más atemorizado, pués en sus ojos lograba ver… ¿enojo? o ¿era algo más?, fuese lo que fuese, no parecía ser algo bueno. Martincito no lograba entender muchas cosas, como el porqué el payaso risitas se comportaba así con él, porque era malvado, porqué le golpeaba, porqué, porqué y porqué…. eran demasiadas preguntas sin respuestas, o quizás si, pero invisibles ante su inocencia.
-Uff tienes una cara de putito que no te la aguantas.. y esa boquita…. de mamador…-Rugió nuevamente, luego tomó aire y le soltó un escupitajo en pleno rostro.- Maricón!.-Gruñó luego del escupitajo propinado al menor.
El niño quedó descolocado, al sentir el impacto de la saliva del hombre en su rostro y por lo asqueroso que era aquello, así que con una de sus pequeñas manos quiso limpiarse hasta quedar sin rastro de ello, lo cuál le fue una tarea casi imposible pues al hacerlo solamente esparcía aún más las babas y lágrimas, sin mencionar que el hombre le soltó varios escupitajo mientras intentaba limpiarse, pues le encendía mucho humillarlo.
Cuando se aburrió de ello el hombre tomó su verga entre una de sus manos y la guío nuevamente al anito infantil, y sin avisos traspasó la barrera de entrada ¡a fondo!, haciendo brincar al niño de dolor. La verga adulta de Mario, se marcaba en la pancita perfectamente, su movimiento era evidente, entraba y salía rápido mientras raspaba las húmedas paredes internas del niño y lo hacía «gritar» afónicamente.
-Ayyy..mmm… nooo… me duele mi culito.-«Gritaba» muy despacio Martincito entre tanto apretaba los dientes, para aguantar el dolor y la presión que le provocaba el recibir la verga de Mario en su hoyito, en su recto, en sus entrañas.
-UFFFF! que ricooo se siente!!! Voy a romperte y llenarte nuevamente niño puto.- Gruñó fuerte y sin pudor a ser escuchado (cosa que era imposible) mientras clavaba una y otra vez hacia el interior del recto infantil.
-Ayyy… Buuf…-Lloraba y sollozaba el niño, al sentir nuevamente las brutales penetraciones del pervertido payaso risitas, mientras llevaba sus manos a su rostro, a su boca, a su cabello, a pecho, etc.. la desesperación seguía siendo absoluta, quería que el hombre se detuviera pero no lo lograba pese a sus llantos y súplicas, todo era en vano.
~Fuera de la casa rodante, el ambiente era aparentemente tranquilo y silencioso, los pájaros cantaban y no había la más mínima presencia de personas que pudiesen arruinar aquel delicioso momento. La tranquilidad del lugar, solo era interrumpida por uno que otro grito y golpe, pero nadie veía ni oía que dentro de la casa había un niño de muy corta edad siendo violado y a punto de tener otra crisis de pánico, pues toda aquella situación era totalmente desesperante para él pues se encontraba hace bastantes horas sufriendo, siendo torturado sexualmente, aún sin siquiera comprender el motivo.~
-Mmm que ricoooo bebito, esooo.. llora para mí, se que te emociona recibirme dentro mi amor.-Dijo el hombre disminuyendo la velocidad de sus penetraciones para así sacarlo completamente y volver a introducirlo a fondo pero quedándose varios segundos dentro, sintiendo como las entrañas del niño se contraían naturalmente masajeando y estrangulado su verga
– Mmm.. mmm..-Gimió reiteradas ocasiones Martincito mientras era brutalmente penetrado hasta lo más profundo de su interior por el pervertido payaso risitas, lo cual le hacía blanquear sus ojos y apretar los dientes. No sabía que sentir, el dolor era persistente al igual que el miedo, pero había un cosquilleo que le hacía sentir mínimamente bien entre toda aquella tortura.
-AAHH!! Me voy a correr, ahhh!! voy a llenarte el hoyito, UFF.. SIII, QUE RICOOO!!!!.-Gritaba lujurioso el hombre mientras su verga se contraía y expendía frenéticamente para por fin liberar su semen caliente y espeso dentro de su infantil víctima.
Los movimientos eran bruscos, las penetraciones hacían mover al niño, la cama y por supuesto los huevos de Mario, los cuales chocaban una y otra vez contra las gorditas nalgas de Martín. Por otra parte, el sudor comenzaba a hacerse más y más notorio, derramando sus gotas sobre el cuerpo del pequeño niño, el cual yacía abierto de piernas, gimiendo y quejándose, con los ojos en blanco producto de todo aquel macabro juego sexual que ejecutaba el payaso risitas.
Luego de advertirle en reiteradas ocasiones al niño que lo preñaría con su semen; así lo hizo, y por fin alimentó sexualmente aquel hambre voraz que tenía debido a tan pequeña pero grandiosa tentación (Martín). Entre gritos o rugidos como de una bestia, el hombre, chorro tras chorro, llenó el interior del anito infantil con su abundante, caliente, espeso y blanco semen.
-AHHH! que ricoo!!!.. siiii…. tomaaa!!! bebé. Aprende lo que es un hombre… toma!!!.-Rugía el payaso risitas mientras se enterraba y descansaba por unos segundos en lo más profundo del anito de Martín.
-Ayyy… mmm… Ah!, ah!..-Gemía y se quejaba el niño recostado en la cama, con sus piernas abiertas de par en par recibiendo una enorme verga adulta sin compasión.
Al derramar sus jugos sexuales, la verga de Mario se expandía y contraía naturalmente dentro del anito del niño, el cual al sentir aquello, apretaba sus paredes y palpitaban involuntariamente, lo que sin saber, le causaba un placer exorbitante al pervertido hombre mayor, haciéndolo volver al paraíso de la perversión y el morbo de violar a un inocente nene.
Luego de haberse corrido y utilizar casi todas sus fuerzas, el hombre decidió darse un breve descanso, y entonces, se tumbó sobre el frágil cuerpo del niño, al cual aplastó como si de un juguete se tratase. El menor yacía bajo él casi sin poder respirar, y comenzaba a agitarse con desesperación pidiendo ser liberado para así poder respirar normalmente, mientras golpeaba los brazos de Mario para quitárselo de encima.
-Ayyy me duele… Salga…ah!!. y….-Suplicaba el niño bajo el cuerpo de Mario, casi asfixiado y para colmo aún penetrado sintiendo aún los movimientos internos, el revoltijo de tripas que le provocaba.
-Ahhjj!.. no aguantas nada.. basurita de mierda..-Gruñó el hombre levantándose del cuerpo del infantil para por fin dejarlo respirar correctamente después de ser asfixiado por su peso.
El inocente niñito, tomó bocanadas de aire mientras seguía llorando, su rostro estaba colorado y mojado producto de ello, y es que el hombre era cuel con él, le trataba como si fuese un juguete o como un pasivo adulto, el cuál estaba bajo su propia voluntad recibiendo aquella tortura sexual, pero no, no lo era y Mario lo tenía más que claro, y eso le encantaba.
Al levantarse, sin darle importancia a la reacción del pelirrojo, Mario siguió penetrándolo, esto, con el sólo propósito de asegurarse de empujar hasta la última gota de sus fluidos hacia el fondo de las entrañas de Martincito, bueno, e indudablemente para seguir batiendo su semen dentro de aquel estrecho y maltratado huequito.
Sorpresivamente para ambos, Martincito con cada penetración a fondo que le propinaba Mario, comenzó a soltar uno que otro chorrito de orina, de los cuales algunos llegaban a su panza y otros incluso su cuello. Esto, impulsaba al «payaso risitas» a continuar con sus penetraciones, y su verga le acompañaba, pues estaba durísima aún por toda la excitación del momento.
Con el niñito abierto de piernas y con su verga dentro de su culito, Mario comenzó a acelerar nuevamente sus penetraciones, mientras que su verga palpitaba notoriamente entre las paredes anales de Martincito, hasta que de pronto, se corrió nuevamente dentro de él. Aunque esta vez sus jugos sexuales fueron un poco más acuosos, el hombre descansó con su verga dentro del anito infatil hasta que soltó su último chorro, repletando su interior, y como consecuencia, haciéndole seguir soltando una abundante cantidad de fluidos sexuales por los bordes libres de su ano.
Agotado y satisfecho, el hombre decidió retirarse del interior del pequeño niño, lo cual hizo sin más, sacando su verga sin previo aviso mientras su víctima solamente apretaba los dientes, pues ya no le quedaba voz, solo algunas lágrimas y la resistencia natural de su cuerpo, pues sus fuerzas eran nulas, ya había comprendido que no podía hacer nada y el estaba totalmente agotado de luchar contra ello.
-Mmmmh….-Gimió Martincito al sentir como la verga de Mario salía de su interior rápidamente, provocándole ardor, incomodidad y un inevitable pedo anal jugoso, el cual eran babas, semen y algun rastro sangre.
-Buuuah!!… si que eres un cerdo niño, me sacaste la leche dos veces, no me has dado descanso.-Dijo Mario agitado, alucinado por el delicioso pero pervertido sexo que acababa de tener.
Por su parte, el nenito, inmediatamente se sintió avergonzado por aquel pedo, y otros que salían involuntariamente de su culito, es por ello que las palabras del hombre también le hacían sentir culpable de su acusación, de que era como un cerdo, cochino y sucio. Pese a su dolor, producto de la vergüenza, el pequeño siguió en la misma pose que le había follando Mario, mientras que este se apartó para buscar la ropa interior del niño para limpiarse la verga hasta dejarla notoriamente manchada.
-Me has manchado la cama mierdita.. eres tan sucio.-Dijo el hombre acercándose al cansado Martincito para tomarlo del cabello y sacarlo de la cama a jalones.
-Ayy…. noo… ayyy…-Se quejó débilmente el niñito pelirrojo al ser tomado y arrastrado del cabello fuera de la cama, mientras con sus manitos intentaba safarse del fuerte agarre de Mario.
-Ay siii!!…. ahora me vas a limpiar la cama antes de que me vaya a duchar.-Gruño Mario sin soltar de su agarre al niño, para llevar su pequeño rostro hacia los fluidos que habían quedado derramados sobre la cama, y finalmente embarrarle toda su cara de ellos, sin una pizca de asco.
-Ptú!… Ptú..-Se escuchaba al niño queriendo esculpir sobre los fluidos que le manchaban la cara, y presupuesto sus labios. Le daba asco y vergüenza lo que le hacía hacer Mario, y en su mente le daba la razón, era un cerdo como decía el payaso risitas.
-Limpia mierda!.. no escupas!… Quiero mi cama limpia, asqueroso de mierda! ¡Con la lengua!.-Gruñó el hombre maduro levantando el rostro del niño para darle un escupitajo en su rostro más que mojado. Luego volvió a enterrar su cara contra la cama en un juego constante que le permitía al niño asqueado, seguir las órdenes de su pervertido violador.
Cuando creyó que su cama había quedado lo suficientemente limpia el hombre soltó al pequeño de su agarre, el cual se desplomó rápidamente sobre el suelo, agotado, adolorido y asustado. Mario sin darle importancia, se fue directamente a su clóset y sacó una toalla para irse a duchar, no precisamente por estar sucio y oloroso, sino porque estaba totalmente acalorado.
Una vez listo, se dirigió nuevamente hacia el niño, quién se encontraba desplomado en el suelo, llorando en silencio y sollozando en posición fetal. Acto seguido, el despiadado hombre, con un pié le aplastó la cabeza contra el suelo a Martín y le ordenó que no se moviese bajo ningún motivo mientras se iba a duchar sino tendría que volver a castigarlo.
-Me iré a duchar putito… te mueves de aquí… o te escucho gritar… ¡Te tendré que volver a castigar!.-Dijo al principio con una extraña calma el hombre, para finalmente gritarle y hacerle temblar contra el piso.- ¡¿ENTENDISTE?!, ¡¿o te vuelvo a violar?!.-Volvió a gritar el hombre para asegurarse de obtener una respuesta positiva por parte del niño.
-Sii.. no me muevo… Ay… Porfav..-Respondía débilmente el niño mientras temblaba, hasta que de pronto fue interrumpido por dos estratégicos golpes en su cabeza, los cuales provenían del mismo pié que lo aprisionaba. Aquellos dos impactos, inevitablemente dejaron inconsciente al pequeño contra el piso, pues la fuerza ejercida por su capturador era desmedida.
-No creo en niñitos putos.-Dijo el hombre, sin impresionarse de lo que había hecho, sin sentir culpa. Así mismo, se fue a duchar tranquilamente dejando a su presa inconsciente en el piso.
El cuerpo maltratado de Martincito quedó tirado en el piso como si fuese un condón usado, pues de su anito aún escurrían abundantes fluidos sexuales como resultado de aquel acto de perversión del cual había sido la única victima. Por su parte, el hombre tomó una refrescante, larga y reponedora ducha, para luego asegurarse de que el niño seguía inconsciente y así poder prepararse tranquilamente algo de comer.
Era increíble la insensibilidad del Mario, con los años se había convertido en un despiadado violador de niños pequeños sin sentir un atisbo de compasión ni remordimiento, pues para él solamente importaba satisfacer su voraz hambre sexual de infantes. Luego de su pervertido juego sexual con Martincito, un niño de apenas 5 años, el hombre se mantuvo como si nada, comiendo y riendo frente a su pequeño televisor. .
~No fue hasta luego de una hora aproximadamente cuando Mario se levantó de su sillón para ir a observar al pequeño niño violado que tenía en su cuarto.~
Cuando Mario vió tan frágil e indefenso al niño, el hombre sonrió de pura satisfacción mientras contemplaba su obra. Acto seguido, cuando salió de aquel trance de perversión que le provoca a tal escena, Mario se acercó hacia su mesa de noche, sacó un pequeño frasco de color café y tomó nuevamente la ropa interior de Martín para impregnarla del líquido que contenía y así, asegurarse de que el niñito durmiera profundamente un par de horas más.
Cuando su nuevo plan resultó, el hombre tomó en sus brazos al pequeño niño y se dirigió al closet que se encontraba abierto, el cuál dejaba ver en su parte inferior una pequeña jaula negra, en la misma que cabría perfectamente Martincito.
~Por «suerte» Martincito se encontraba inconsciente, para no presenciar aquel acto de opresión del cual sería víctima. El mismo acto marcaría un nuevo destino para su vida, uno repleto de morbo y perversión, de la cual no tendría escapatoria.~
-Ahí te quedarás putito cerdo…-Dijo Mario depositado el cuerpo desnudo de niño dentro de la jaula, para luego cerrarla con candado, aprisionándolo hasta que él lo considerara pertinente.
Así sin más, el hombre salió del cuarto, seguro de que Martincito no sería un problema, al menos por un par de horas, así que se dirigió a su puesto de chofer y echó a andar nuevamente su casa rodante, ésta vez, para marcharse de San Gregorio pero con su nueva presa.
~Varios minutos más tarde, el pervertido payaso risitas salió del pueblo con el niño aprisionado, el cual seguramente nunca más volvería a su lugar de origen, quedando a merced del pervertido destino que le comenzaba a maquinar Mario.~
@@@@
Pasaron las horas, y Mario continuaba manejado por carreteras remotas, en las cuales se topó con la mínima presencia de personas, de las cuáles en su mayoría eran campesinos. Asi fue como kilómetro a kilómetro se fueron pasando las horas, hasta que Mario llegó cerca de un pequeño pueblo, en el cual se orilló al lado de carretera y tomó su libreta de contactos, la cual estaba conformada por una enorme cantidad de contactos divididos y enumerados por categorías.
Con su libreta en mano, completamente seguro Mario buscó la sección N°12, la cual contenía una gran cantidad de pervertidos que practicaban el sexo con nenitos en conjunto a otra «disciplina», en esta misma, comenzó a buscar algun socio de aquel exclusivo club, el mismo que tenía una trayectoria de más de 20 años. Entre busca y busca, dio con la persona indicada, un N°12 cercano a Santito, el pueblo por el cual estaba transitando en ese momento. Sin esperar más, Mario tomó su antiguo pero útil teléfono celular y marcó el número apuntado en su libreta.
-Aló? Con quien hablo?.-Respondieron en el teléfono luego de un par de segundos.
-Hey socio, hablas con un N°15. Te tengo un intercambio.-Respondió Mario presentándose y dando sus motivos de la repentina llamada.
-Uuff cabrón!.. no sabes cuánto necesitaba un llamado de estos. ¿Dime qué necesitas a cambio?.-Respondió emocionado y curioso el N°12.
-Solo necesito unas botellas de leche entera, me he quedado sin nada.-Respondió rápidamente Mario a la pregunta de su socio.
~Se refería a semen cultivado de caballo. ~
-Uf eso no es problema. Pero… ¿Que tienes para mí?.-Dijo el N°12 curioso de saber cuál sería su ganancia.
-Buah! Cabrón ni te imaginas…te tengo un pendejo de 5 añitos, lo dejé bien usado pero de seguro te puede servir en algo.-Respondió totalmente seguro de que al hombre le fascinaría aquella respuesta.
-Uf rico… ¡Acepto!.-Cerró el trato con Mario el desconocido y pervertido hombre, N°12.
~Ambos hombres, estuvieron charlando por varios minutos, todo para coordinar que el intercambio se realizara aquella misma noche.~
Mario, puso nuevamente en marcha su casa rodante, con un destino claro y fijo, pues su socio, N°12, le había dado un punto de encuentro que conllevaba conducir al menos unas horas más por la carretera, y algunos otros kilómetros por un camino de difícil o desconocido acceso.
~Así, sin enterarse, el pequeño pelirrojo que había salido de su casa para divertirse en un cumpleaños infantil.. se embarcó en una nueva aventura…~
Espero les haya gustado esta segunda parte de relato El pervertido payaso risitas: La cruda violación de un pequeño colorín parte 1. ¿Fue intensa? ¿Les gustó?.. díganme, me gusta leerlos jiji. Lean mis otros morbosos relatos..


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