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Dominación Hombres, Gays, Sado Bondage Hombre

El pervertido payaso risitas: La violación de un pequeño colorín. Parte 3

El pervertido payaso risitas violará por última vez a su pequeño colorín de 5 añitos pero está vez, en compañía de otro pervertido. Sigue el morbo, la dominación y sumisión sádica..
Antes de leer este relato debes tener en cuenta que: Esta es la tercera parte (3,) del relato «El pervertido payaso risitas: La violación de un pequeño colorín.» Para mayor comprensión visita mi perfil y lee la parte 1 y 2.. son muy morbosas.

Está historia explora el lado más morbo de un pervertido maduro violador y amante de los nenitos varones. Tu puntuación es fundamental para saber si te gusta la historia y me motiva a continuar.

-Disfruta mis otros relatos y comenta todo! Me encanta leer sus opiniones morbosas.

 

Continuamos…

 

Habían transcurrido unas horas luego del llamado telefónico realizado a N°12 y Mario conducía a toda marcha para llegar a su destino y efectuar el ansiado intercambio, todo por volver a abastecerse de algunos litros de leche entera, la cual pensó que sería ideal para un jugueteo pervertido con alguna de sus futuras víctimas.

~Muchos kilómetros más adelante, Mario dió con un punto de referencia muy claro y decisivo para continuar con su viaje.~

Entre medio de aquella remota carretera, de pronto, el pervertido hombre visualizó una llamativa cinta roja que se balanceaba con el viento mientras estaba amarrada a un improvisado «portón» de tablas viejas. Una vez frente a aquella cinta que indicaba el camino correcto, el hombre bajó de su casa rodante para abrir el portón y así poder entrar al discreto camino, luego volvió a bajar para cerrarlo y finalmente continuar por ese escondido trayecto.

El camino era bastante alejado de cualquier zona urbana, se notaba a leguas que por ahí no pasaba nadie, bueno, casi nadie. Era un trayecto entre árboles, maleza y tierra, por el cual Mario avanzaba mientras caía la noche.

En un momento determinado, el hombre sintió un ruido a sus espaldas, el cual provenía de su habitación y es que el niño, había comenzado a dar indicios de querer despertarse del profundo sueño inducido por la droga inhalada horas atrás. En ese instante, el hombre detuvo nuevamente su casa rodante, se dirigió hacia donde se encontraba el infante y se agachó para observarlo en una incómoda posición dentro de la jaula.

~Era sorprendente como el hombre disfrutaba ver un cuerpito tan frágil e indefenso ser sometido por la perversión sexual.~

Una vez frente a la jaula que aprisionaba al niño, Mario, sacó su antiguo celular, tomó dos fotos, y se las envío a N°12 a través de una aplicación exclusiva y privada para socios del club al que ambos pertenecían. El mensaje decía: >Tú pedido está cerca<.

Luego de haberle enviado las fotos a su socio, Mario abrió la jaula pues el niño comenzaba a moverse. Una vez abierta, tomo al pelirrojo entre sus brazos y lo llevó a la ducha, ahí, lo dejó sobre el frío metal y largó el agua fría para comenzar a ducharlo pese a sus débiles balbuceos.

Mientras el agua fría caía sobre el cuerpo del niño, el hombre tomó el jabón y comenzó a restregarlo por todo el pequeño cuerpito, lo hacía con deseo y morbo recorriendo cada recoveco.

Esto le parecía tan excitante al pervertido payaso que repentinamente tomó el rostro de Martincito entre ambas manos y lo beso apasionadamente, metiendole su lengua hasta la garganta. Así estuvo algunos minutos, dejándose guiar por la calentura, hasta que entre besos, comenzó a meter un dedo, luego dos y hasta tres dedos dentro del recto infantil, a lo cual el niño solo respondía retorciéndose y balbuceando débilmente sin lograr despertar en su totalidad.

-Mmm que rica boquita, que rico hoyito… tan caliente y mojado…uff.-Dijo Mario separándose por unos segundos de la boca del niño, mientras sorbeteaba su propia saliva.

El hombre sentía algo delicioso en sus dedos, pués los tenía incrustados hasta el fondo del recto infantil, mientras que con la punta de ellos le masajeaba las entrañas, las cuales se sentían blanditas y acuosas al tacto. Indudablemente, Mario estaba caliente, y por aquel motivo no se detenía, seguía besando y dedeando al niño mientras los restos de fluidos sexuales escurrían por sus dedos introducidos.

-Uff si te dejé bien repleto de semen niñito-Rugió Mario separándose finalmente del nene para terminar de ducharlo apropiadamente, pues aún debía llegar a aquel encuentro con n°12.

Luego de duchar a Martín, el hombre lo sentó como pudo sobre el WC, esto, debido a que el efecto de la droga hacía que el menor se balanceara fácilmente hacia sus costados. Una vez logró estabilizar el cuerpo del niño, Mario, comenzó a secarlo centímetro a centímetro con su toalla, aunque inevitablemente se detenía de vez en cuando para observar las marcas que había dejado en la suave piel blanca de Martincito.

El niño, ya estaba limpio y seco, así que el pervertido payaso lo tomó entre sus brazos nuevamente y lo llevo hasta su desordenada cama para dejarlo ahí, luego se dirigió hacia su nevera y preparó una extraña y viscosa fórmula de leche.

Aquella fórmula contenía leche normal y leche cultivada de caballo (semen), era algo simplemente asqueroso, estando consciente el niño se hubiera resistido pese a su inútil fuerza, pero no pudo hacer nada, estaba inconsciente así que cuando el hombre el hombre volvió donde él, se acomodó y posó el biberón entre los labios del nniño, el cual como un reflejo natural de su reciente etapa de lactancia.. comenzó a mamar, y por ende, a beber la viscosa formula que le había preparado el pervertido payaso risitas.

Cuando terminó de alimentar al pequeño niño, el hombre tomó un viejo y largo bolso negro, en el cual depósito al infante luego de volver a drogarlo con el liquido anteriormente derramado sobre su pequeña e infantil ropita interior. Una vez listo su producto de intercambio, el hombre se vistió con ropa cómoda y por si las dudas, se echó una pequeña pistola de electroshock a los bolsillos de su chaqueta.

Repentinamente, Mario observó la hora y se apresuró para volver a poner en marcha su casa rodante, puesto que eran las 22:00 y el encuentro estaba programado para las 22:30. Así fue como el hombre aceleró a toda marcha por el escondido camino, el mismo que lo llevaría hacia su pervertido socio N°12.

~Efectivamente el niño. era una especie de juguete, pues habían jugado con su inocencia, con su mente, con sus sentimientos, con su cuerpo… y ahora, jugarían con su destino.~

~Eran las 22:36 de la noche y ambos hombres pervertidos se encontraron frente a frente, en un lugar específico de aquel abandonado camino. El N°12 le había dicho que identificaría inmediatamente el sitio de encuentro, pues cerca se encontraban los restos de una antigua casa derrumbada, y así fué.~

Luego de haber avanzado varios kilómetros para acercarse al lugar, el hombre pudo visualizar perfectamente los detalles que le había brindado su socio de club, y fue directamente hasta ahí, pero con los focos de su casa rodante apagados.

Una vez en el lugar indicado, frente a la casa rodante de Mario, se encendieron y apagaron los focos de un empolvado auto negro, era la señal, era el cabrón N°12, una joyita del morbo, con gustos muy peculiares.

En ese instante, Mario salió de su lugar, y se acercó a su bolso negro, el cual contenía el cuerpito maltratado e inconsciente del niño. Iban a efectuar el cambio, el infante a cambio de unos litros de semen de caballo, pues el hombre ya había acabado sus raciones y tenía planeado algunos jugueteos con aquellos fluidos y su próxima víctima.

~Así como Mario bajó de su casa rodante, el pervertido N°12 también lo hizo, con el producto a intercambiar en sus manos.~

-Solo traje 6 por qué el bebito está muy lindo, porque ya lo dejaste bien usado cabrón.-Dijo el hombre mientras dejaba el six pack de botellas de vidrio en el suelo, las cuales contenían semen puro de caballo semental.

-Jajaj.. hay que aprovechar las oportunidades cabrón, y ésta, ni un idiota la desperdiciaría.-Dijo el hombre soltando una genuina carcajada mientras dejaba en el suelo el bolso que llevaba al niñito dentro, esto, para así poder tomar su ansiado producto.

El pervertido maduro, el N°12, tomó emocionado el bolso negro y lo llevo hasta su maletero, mientras que Mario guardaba las botellas con fluidos dentro de su casa rodante. Una vez que ambos guardaron sus productos, se volvieron a acercar, y comenzaron a conversar como dos buenos amigos, amigos pervertidos.

-Que rico usaste al pendejito, con solo mirar las fotos que me mandaste, se le nota que lo rompiste todo.-Dijo el N°12 mientras encendía un cigarrillo y se apoyaba en el capó de su automóvil.

-No todos los días encuentras un bebé de 5 años tan violable. Aparte tu sabes cómo son estos mariconcitos, les gusta andar provocando.. jajaj…-Respondió Mario aún con el humo de su cigarrillo en la boca.

-Eso es verdad, en mis tiempos… ni los de 3 se me escapaban. Pero ya he ido expandiendo mis gustos jajaj.-Dijo de forma juguetona pero con sinceridad el pervertido N°12, mientras le daba un suave codazo a su compañero de club, Mario.

-Que rico!!.. esos son los que gritan y aprietan más rico… y está bien expandir los gustos colega, sino mírame a mi.. jajaj.-Respondió Mario con alegría, mientras se apretaba la verga, pues aquella conversación tan amena y sin tapujos le hacía despertar sus deseos sexuales.

~Ambos hombres se sentían muy a gusto en aquel momento, en un lugar tranquilo, hablando de niños. y lo rico que es follarlos, violarlos y someterlos.~

El N°12 al percatarse del apretón de verga que se había infringido Mario, el hizo lo mismo, pues aquella situación también lo tenía caliente, en exceso. Así fue como apagó uno de sus tantos cigarrillos y planteó una osada propuesta.

– ¿Y si nos violamos al niño aquí?, entre los dos…-Preguntó N°12 casi susurrando, con una evidente calentura en su voz.

-Yo creo que si, le dí un tranquilizante que lo dormirá hasta mañana cabron..-Respondió Mario mientras seguía masajeando su verga sobre el pantalón y observaba a su alrededor.

-Dale, aquí no pasa nadie compadre… yo me he violado a unos cuantos por aquí.-Dijo sin tapujos ni remordimientos, antes de volver al maletero del auto y bajar el bolso negro.

-Uuf que ricoo…-Dijo el remedo de payaso infantil, el pervertido Mario, mientras seguía los pasos de N°12 y se frotaba las manos producto de la emoción y la calentura del momento.

El pervertido N°12 caminó entre medio de la maleza y ramas con una pequeña linterna, hasta que llegó a los restos de pequeña bodega deteriorada por la naturaleza, y tras él venía Mario. Este último, observó el lugar e inmediatamente le dió la razón a su compañero de club, era un lugar discreto y alejado, un buen lugar para violar nuevamente al pequeño niñito.

-Esta muy bueno aquí.. podríamos hacerle de todo y nadie se enteraría aunque estuviese gritando el putito.- Dijo repentinamente Mario entrando al lugar abandonado.

-Te dije, aquí me he violado un par de niños cómo este y nunca he tenido problemas. Solo ellos, por comérsela toda jajaja.-Dijo el hombre mientras dejaba el bolso en el suelo para comenzar a desvestirse.

-Cabrón! Tienes buen escondite.-Respondió con una sonrisa divertida en el rostro, mientras seguía las acciones de N°12 y también se desvestió.

Ambos hombres se desnudaron y solamente se dejaron los zapatos puestos, para así no dañarse los pies con los escombros del lugar. Se miraron mutuamente, estaban demasiado calientes por toda la situación, hace mucho tiempo no se encontraban realizando tal perversión en compañía de otro colega, por lo tanto ambos tenían la verga durísima.

Entonces, Mario tomó la iniciativa, se agachó y abrió el bolso en el cual se encontraba Martincito, luego lo sacó y lo dejó tendido sobre el suelo sucio a la vista del otro maduro pervertido, el cuál apenas lo vió, se agachó a su lado para acariciar todo su cuerpo infantil e inconsciente con sus ásperas manos.

Cuando llegó a su culito, lo apretó, lo nalgueó, y lo acarició hasta llegar a su anito. El hombre sintió que aquella entrada estrecha de 5 añitos, estaba levemente mojada, invitándolo a meter uno de sus dedos.

-Ufff está mojado y cremoso por dentro cabron, aún lo traes relleno de semen.-Dijo repentinamente el N°12, introduciendo su dedo índice a fondo y realizando movimientos circulares, como si estuviera explorando el interior del niño.

-Si, lo deje bien lleno… lo usé hasta que me cansé, aunque es imposible que no se me levante la verga al pensar en un culo tan gordo.-Respondió mientras se masajeaba la verga y miraba al hombre a su lado, quien metía un dedo a fondo en el culito infa6 de Martín.

~A pesar de que el pervertido payaso había duchado al niño antes de realizar el intercambio, su culito siguió expulsando el cremoso semen que le había depositado en sus entrañas, de seguro había sucedido por el movimiento del viaje y por supuesto, por lleno que estaba.~

De pronto el hombre maduro, N°12, acomodó al nene de rodillas, con su rostro en el suelo y le levantó el culito, para dejarlo expuesto en todo su esplendor, y por supuesto, comerlo y saborearlo, incluso con los restos de fluidos sexuales depositados por Mario. Una vez que su lengua tocó su anito y lo saboreó, no hubo vuelta atrás, iba a violarlo. cómo lo había hecho Mario anteriormente.

Por otra parte, Mario, se posicionó delante de martincito, quien se encontraba con su rostro sobre el suelo, entonces, lo tomó de su cabello y lo dejó frente a su verga, para luego abrir su boca y meterla sin escrúpulo, sin importar que el pequeño estuviera totalmente drogado y lo suficientemente violado por el mismo.

Para colmo, el hombre incentivaba y contribuía, a que su compañero siguiera con su propio acto de perversión, abriendo sus peq… pero gordas nalgas, para que el otro pudiese hundir su rostro anciano y deleitarse con el sabor infantil de un niñito.

-Ufff.. ahhh!! Mierda..!! Que rico!.. uuf.-Decía el viejo, con toda su lengua ensartada en el anito del nene, masajeándolo intensamente.

-Mmm comérselo todo cabron!! ¿Ahora comprendes porque lo usé como lo hice?.. ese saborcito a niño putito es irresistible.- Respondió el hombre con su verga dentro de la boca de Martincito, realizándole penetraciones rápidas aprovechándose del no obtener resistencia por parte de éste.

-Mmm… ahora me toca a mí usarlo, y le voy a reventar ese hoyito!..ufff.-Rugió como animal el hombre, separándose por unos segundos del culito infantil de Martín, mientras su verga palpitaba y goteaba hilos de preseminal que caían sobre el suelo.

Que delicioso momento estaban viviendo ambos hombres, eran dos pervertidos en medio de la nada violando a un nene de 5 añitos, mientras uno jugaba con su verga hasta la garganta del pequeño, el otro jugaba intensamente con su anito, pasando de los largos y profundos lengüetazos hacia introduir 2 dedos en el estrecho, pero mojado y cremoso interior del niño.

-Anda meteselo cabrón, este putito aguanta lo que le dés. Ya lo dejé bien abiertito, solo es que se recupera rápido.- Dijo repentinamente Mario, mientras sostenía el rostro del niño con ambas manos y seguía penetrando su boca.

-Uff eso haré, ya le batí bien rico los mecos para lubricarle el hoyito.-Dijo el maduro, N°12, levantándose para quedar perfectamente posicionado con su verga en la entrada del pequeño anito de su nuevo juguete sexual.

El hombre maduro, el nuevo dueño de Martincito, se encontraba caliente a más no poder, le parecía sorprendente tener entre sus manos nuevamente un juguete tan pequeño y frágil. Es por ello, que aprovechó su oportunidad, tal como lo había hecho Mario anteriormente, y escupió sobre la unión entre su verga y el anito infantil para luego comenzar a introducir su verga de 16cm dentro de él y sin perder más tiempo, reclamarlo como de su propiedad.

Se podría decir que ambos hombres follaban al niño en posición de perrito, pero en realidad lo sostenían tan fuerte mientras penetraban por sus respectivos orificios, que el pequeño pelirrojo prácticamente estaba levitando del suelo. El N°12 había introducido toda su verga dentro de su nuevo juguetito infantil, y lo sabía, pero del morbo que le provocaba la situación, llevó su mano a la pancita del menor, solo corroborar si es que su verga se marcaba en ella.

-Uuuh que rico lo chupa este mariconcito.. hasta dormido lo hace bien.. aaaah.-Rugíó sorpresivamente el pervertido payaso al sentir la boquita caliente de su antigua presa.

~Por su parte, la boquita de Martincito había comenzado a salivar naturalmente, esto, debido al fuerte vaivén de la verga de Mario, pues hay que ser sinceros, las papilas gustativas cumplen rol fundamental al querer dilatar una estrecha garganta, y en esta ocasión, las penetraciones bucales, también.~

-Ufff… tomaaa.., Aah.. tomaa..!, toma!. Que rico agujero mierdita!, que ricoo…-Bufaba el compañero de Mario, mientras nalgueaba y le penetraba una y otra vez el infantil culito al niño, haciéndolo elevarse aún más en el aire.

~Así estuvieron un par de minutos, disfrutando del pequeño niñito drogado, al cual le estaban reventando el culito y dándole de comer verga directamente hasta su garganta.~

N°12 se contraía naturalmente su cuerpo entre espasmos musculares producto del éxtasis de las aceleradas penetraciones que le propinaba al menor. Por otra parte, su cuerpo ya estaba completamente sudado y oloroso, expeliendo un fuerte olor a axilas y a verga, lo cual impregnaba el lugar y por supuesto, el cuerpo de su pequeña presa.

-AH!.. AH!… AH… ¡BUUAH! TE VOY A LLENAR… AHH!!.. .-Comenzó a bufar y gruñir como animal el socio N°12 luego de largos minutos penetrando el anito de Martín a toda velocidad y sin medir consecuencias.

~Así, entre gruñidos y veloces estocadas anales hacia el pequeño, N°12, derramó todo su semen acumulado en las entrañas de Martincito, mientras afirmaba fuertemente sus caderas enterrandose hasta los huevos.~

Ambos pervertidos hombres, estaban completamente a gusto en aquel discreto lugar. Mismo lugar donde se podían oír gemidos, gruñidos, golpes y chupeteadas, todo, sin ninguna especie de llanto o resistencia, pues a pesar de la crueldad en sus actos, el niño estaba lo suficientemente drogado para despertar y generarles algún tipo de problema.

~Siguiendo sus más morbosos deseos, ambos hombres intercambiaron de lugar para compartir los deliciosos orificios que le ofrecía aquel pequeño cuerpito de 5 años. Lo compartían como si de un juguete se tratase.~

Mario, al sentir nuevamente el anito caliente del colorín que había cazado, no lo pensó dos veces y metió su verga a fondo, de una, después de todo ya estaba abierto y relleno con el semen de su socio de club. Aparte en ese momento, lo más importante era su placer y no la seguridad de un nilo maricón al cual no volvería a ver después de esa noche.

Las penetraciones que le propinaba Mario al culito del pequeño niñito, generaban un perfecto vaivén de su diminuto cuerpito inconsciente, lo cual ayudaba considerablemente en las clavadas de verga que recibía en su babosa boquita por parte de N°12.

Mientras el nuevo dueño de Martín, se concentraba en satisfacer sus deseos con la pequeña boca del menor, escuchó repentinamente como el pervertido payaso anunciaba que preñaría por última vez el anito de su pequeño colorín.

-AHH!!… ¡MIERDAAA!.. ME VENGO…. AAAH.. QUE AGUJERO MAS RICO.-Gritó poseído por la lujuria y el éxtasis del pervertido encuentro, pues era delicioso estar violando a un niño en compañía de otro pervertido con casi sus mismos gustos.

Mario derramó todo el semen que le quedaba en sus huevos en el interior del pequeño colorín, le había manchado por última vez las entrañas con sus fluidos de maduro pervertido y había sido una experiencia deliciosa, como todas las anteriores. En su paraíso sexual, Mario dejó su verga pegada al anito de Martín, contrayéndose y palpitando en su interior hasta liberar su última gota de semen y disminuir la dureza de su verga.

Luego de unos minutos, la verga de Mario perdió su firmeza y recién ahí pudo salir del inflamado agujero infantil. Cuando por fín se despegó del culo del niño, el hombre maduro salió de su posición y se levantó, mientras observaba escurrir los fluidos sexuales desde el anito de Martincito…

Por otra parte, el pervertido N°12 estaba demasiado caliente enterrandose hasta la estrecha garganta de Martín, mientras que con una mano le tocaba para sentir el subir y bajar de su verga. El hombre seguía sudando y gimiendo como una bestia y Mario, lo comenzó a observar con una perversa sonrisa de diversión mientras se volvía a vestir, estaba »orgulloso» de dejar en buenas manos al pequeño putito colorín.

Repentinamente, N°12 comenzó a relajarse y no por el hecho de volver a correrse, sino por el morboso motivo de estar vaciando sus meados dentro de la pequeña boquita de Martincito. La respiración de N°12 se encontraba agitada pero a medida que llenaba las tripas del pelirrojo fue disminuyendo, al igual que la dureza de su verga, la cual salió por si sola de aquella babosa y ultrajada boquita rosa.

-Ahhh… ¡Diablos cabron…!, hace mucho tiempo que no me daba este lujito tan placentero.-Soltó N°12 una vez recuperado pero aún manteniendo al pequeño niño tomado por el cabello y babeando.

-Este pendejito nació para complacer.. anda a saber tú para que lo quieras.. pero seguro lo vas a disfrutar bastante.-Dijo Mario acomodándose sus últimas prendas de ropa mientras observaba a su pervertido socio restregando su verga por el rostro del niño queriendo limpiarse.

-Uuf tengo unos planes para este putito… es más que seguro de que lo disfrutaré muchísimo.-Respondió N°12 soltando de una vez al pequeño y dejándolo caer al suelo para comenzar a vestirse, pues al igual que su compañero, ya estaba totalmente satisfecho.

-Ahjjjj…eso cabron!. Por mi parte, mi verga extrañará ese hoyito.. pero hay que variar.. me quedan nuevos niños por violar-Respondío mario sin la más mínima vergüenza, era un cara dura y pervertido totalmente.

Una vez que ambos hombres estuvieron vestidos.. entre ambos volvieron a echar el pequeño cuerpito de Martincito al bolso negro, aunque esta vez sucio, repleto de fluidos sexuales e incluso de la orina de su nuevo dueño, N°12. Desde su posición, el niñito solamente tenía espasmos debido al frio del lugar y el maltrato físico que había sufrido, mientras que desde su hoyito fluía en abundancia la mezcla de ambos semenes adultos.

Satisfechos del trío sexual que habían montado junto al niño, ambos maduros encendieron un cigarrillo para cerrar con broche de oro el momento. Cuando terminaron, N°12 tomó el bolso con su niño y se dirigió junto a Mario a la salida, para así, volver al punto de encuentro inicial y luego despedirse como buenos colegas.

-Disfrutalo y violalo rico, se lo merece… jajaja!.- Dijo con picardía Mario mientras estrechaba la mano de su socio de club.

-Ten por seguro que lo haré compadre, gracias por el rico intercambio jajaja… lo necesitaba.-Respondió N°12 mientras correspondía el fuerte estrechón de manos.

-Asi me dí cuenta… aún ni te conoce y ya lo reventaste. Se llevará una gran sorpresa cuando despierte el putito jajaj.-Respondió juguetón el pervertido payaso risitas mientras se separaba de su colega.

-Uff ni me digas.. que me lo imagino y se me levanta de nuevo la verga.-Dijo N°12 llevando su mano libre hacia su bulto.

-Que cabron!… mejor me voy por que sino se me levanta a mi y aquí no terminamos hasta mañana.. jajaja.-Dijo divertidamente Mario imitando la acción de Mario, llevando su mano a su bulto.

-Jajaj.. está bien, chao colega… cuídate y ojalá vuelvas a encontrar uno tan rico como este.-Se despidió N°12 mientras levantaba con facilidad el bolso negro en su mano.

-Jajaja.. seguro que sí, siempre cae un putito. Chao, cuidate colega.-Se despidió Mario levantando una mano en señal de adiós, mientras se daba la vuelta para marcharse y subirse a su casa rodante.

Al volver a su casa rodante, el payaso risitas se dirigió a su puesto de conductor para así marcharse del lugar y en ese mismo instante, vió a su colega hacer lo mismo, pero no sin antes volver a meter el bolso negro dentro de su empolvado automóvil negro, entonces, cansados pero felices, cada hombre se retiró del escondido lugar.

Mario volvió por el camino que había llegado, condujo varios kilómetros, hasta que consideró conveniente detenerse y descansar, pues ya era de madrugada y le esperaba un largo viaje hacia su próximo destino, con el el único interés de volver a cazar una presa como la cual acababa de intercambiar, o mejor.

~No crean que el payaso risitas se quedó nostálgico o con una sensación de vacío cuando se vió sin el niño, pues para él así debía ser, para él eran simplemente desechables y luego de aquella noche, estaba seguro de que había dejado al pequeño colorín en muy buenas manos.~

Apenas detuvo su casa rodante, Mario se dirigió hacia su cuarto, luego se desnudó completamente y finalmente se metió sudado y oloroso entre las tapas de su cama para poder descansar y recuperar fuerzas. El hombre apagó la luz y se puso a dormir, aunque los calientes recuerdos se apoderaban de su mente, los mismos que provocaron una leve erección, leve, debido a que se encontraba delicada y roja de tanto darle uso.

Por otra parte, en un lugar totalmente diferente, el empolvado automóvil de N°12 por fin había llegado a destino, a una gran casa con la pintura deteriorada por el pasar de los años y el polvo del lugar, una granja. Misma granja que desde ahora se convertiría en la nueva prisión del pequeño colorín, el cual ni se imaginaba todo lo ocurrido y las sorpresas que venían para él apenas lograse despertar del profundo sueño.

Apenas bajo del automóvil, N°12 tomó el bolso negro y caminó hacia el interior de su casa. En el instante que abrió la puerta, el nuevo dueño de Martincito fue recibido eufóricamente por su mascota, una grandota y bien cuidada pastora alemán, la cual se subió inmediatamente sobre el pecho de su amo para lamerlo mientras le movía su cola en señal de alegría.

Debido a tan sincera muestra de afecto, N°12 se agachó a la altura del hocico de su amada perra, esto, para poder recibir aquellos langüetazos directamente en su rostro y principalmente en su boca, a lo cual el pervertido hombre respondió de la misma forma, sin ningún pudor, chocando lengua con lengua.

Aquella escena podría haber sido de mal gusto para algunos, pero en aquel hogar, era algo totalmente normal, era una muestra de afecto cotidiana, como muchas otras…

Luego de aquel afectuoso saludo entre ambos cómplices, el hombre se adentró en su casa, dirigiéndose directamente hacia su habitación. Cuando entró en ella, N°12, abrió el bolso negro y dejó el cuerpo del niño en el suelo, para luego comenzar a desvestirse mientras su perra, quien lo había seguido curiosa durante todo el trayecto, comenzaba a acercarse y olfatear a la pequeña criatura que visitaba su territorio.

Al observar a su perra tan curiosa olfateando al niñito, el hombre comenzó a hablarle, para que ésta no reaccionara de forma agresiva puesto que él sabía que cuando se trataba de proteger su hogar y a su amo, ella era bastante territorial.

-Tranquila Sami.. no le hagas nada al putito porque es pequeñito aún.-Le habló el hombre a su perra, mientras ella lo observaba y le movía la cola para luego comenzar a darle una lamida al rostro del niño.

Al escuchar a su amo, Sami, comprendió que aquella visita no era una amenaza, así que con toda confianza… comenzó a olfatear con mayor precisión al niño mientras dejaba un rastro de lamidas. De pronto, Sami, reconoció un olor muy familiar para ella, entonces, se dirigió inmediatamente hacia él

~Y es qué desde el anito del pequeño colorín, aún fluía en abundancia la mezcla de semen depositado por su amo y Mario.~

Al encontrar la fuente de aquel olor familiar, la perra olfateó muy bien, llegando al punto de restregar su nariz en el anito, pues era algo que a ella le gustaba demasiado, el semen de macho, es por ello que de pronto comenzó a lamer, a limpiar desde abajo hacia arriba toda la rajita húmeda por los fluidos sexuales.

-Eso mi nena, sea buena.. se nota que extrañaste mi leche.- Decía el hombre mientras se quitaba la ropa, hasta solamente quedar en ropa interior.

Acto seguido, N°12 se dirigió donde se encontraban aparentemente sus dos perras. Sami seguía concentrada lamiendo el anito de martincito pese a que aún yacía dormido sobre el suelo, y su amo, sonrió de morbo al ver tal escena, pero luego terminó con aquel jugueteo hambriento de su perra, tomando a la pequeña criatura y metiendola entre las tapas de su cama, sin importar lo sucia que estaba.

Luego de acostar al niño para que descansara, el hombre se dirigió hacia su cocina para comer algo y luego volver a su habitación. Finalmente, N°12, se metió semi desnudo entre las tapas de su cama junto al pequeño niño de apenas 5 años, algo que hace mucho tiempo no hacía pero le causaba un profundo placer.

Entonces, N°12, apagó la luz de su habitación e intentó dormir, pero al igual que Mario, el nuevo dueño del pelirrojo se había excitado con los recuerdos recientemente creados junto a su nuevo huésped pero por suerte para el niño, esto no duró mucho debido al cansancio que le provocó el viaje y la frenética follada que ya le había dado a Martincito.

~Tanto Mario como N°12 eran iguales pero a la vez muy diferentes.~

En el caso de Mario, era un pervertido hombre consciente de que extrañaría la estrechez del culo de su presa pelirroja pero también era consciente de que no debía romantizar la experiencia, esto, debido a que esto conllevaba involucrar sentimientos y eso no iba con sus propósitos de vida, pues estaba más que claro que a él solo le interesaba explorar el sexo con la mayor cantidad de niños posibles, pero todos elegidos estratégicamente por sus gustos.

Por otra parte, en el caso del pervertido N°12, se dejaba llevar por la fantasía sexual del momento, esto, porque le parecía algo casi mágico el volver a tener un niño entre sus manos y poder jugar sexualmente con él, pero N°12 no era tan frío como Mario, él si lograba sentir algo de compasión al ver la fragilidad del cuerpo de Martincito, ya que eran evidentes las secuelas de una brutal violación.

Eran así de diferentes ambos socios de club, pero finalmente coincidían en ser dos pervertidos amantes del placer que les provocaba jugar sexualmente con varoncitos, niños pequeñitos como Martín, ambos disfrutaban al máximo el placer que ofrecian aquellos cuerpitos tan frágiles y por supuesto, infantiles.

~Así, luego de un día lleno de emociones y conscientes de la deliciosa presa sexual que era y fué Martincito, ambos hombres se quedaron dormidos por el simple hecho de su cansancio corporal y de la satisfacción que le había brindado el cuerpito de Martín.~

Mientras aquellos hombres dormían satisfechos, muy contentos y orgullosos de la vida tan morbosa y pervertida que llevaban. Por su parte, el niño permanecía inconsciente debido a los salvajes «juegos» sexuales a los cuales había sido sometido y también por consecuencia de la droga que le había hecho inhalar Mario.

Aquellas horas de sueño respondedor serían cruciales en la vida de aquellas tres personas, pues al despertar sus vidas tomarían un nuevo rumbo, para algunos no muy diferente y para otros, Martín, algo totalmente nuevo y sorprendente, pero no en el buen sentido.

…

Bueno, hasta aquí la 3era aventura del pervertido payaso risitas y la cruda violación que le propinó a su hermoso y pequeño colorín. Insisto, se que es cruda y pervertida pero quería explorar ese universo, en el cual un hombre deja de lado su moral, sus tabúes y deja fluir sus institos más pervertidos.

Espero le haya gustado, que me dejen su puntuación y comentario, me encanta leerlos.

NO OLVIDEN LEER MIS OTROS RELATOS Y DEJAR SUS OPINIONES IGUAL 🐷🥰

¿Que opinan del payasito risitas? ¿Que opinan de su socio N°12? ¿Y de Martincito? Los leo

 

108 Lecturas/2 marzo, 2026/0 Comentarios/por Matimorboso
Etiquetas: amigos, maduro, maduros, mayor, recuerdos, semen, sexo, viaje
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