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Dominación Hombres, Gays, Travestis / Transexuales

El viejo de la tienda por dinero me convirtió en maricón, o yo ya lo era…

Un joven poco a poco es convencido por el dueño de una tienda para que lo masturbe, le mame su verga y se deje dar por el culo, para posteriormente hacer que se vista de nena…
Un día, en entré en la tienda del viejo tendero, recién había cumplido los veinte años, y conocía al tipo ese de vista únicamente, ya que mi madre era clienta suya, de seguro él se dio cuenta de que pasaba algo raro, por lo que se me quedó observando, ya que cuando un policía se acercaba a la tienda, me puse nervioso, ya que cargaba marihuana en mis bolsillos, aunque realmente no era mucho, pero me podía hacer pasar un mal rato por eso, por lo que e viejo de la tienda como que se dio cuenta, y me dijo. “Si quieres te puedes pasar a la parte de atrás, y cuando el policía terminé de pasar te aviso.” rápidamente tomé el pequeño paquete que cargaba, y pasé a la tras tienda, al poco rato, el dueño de la tienda entró a la tras tienda, y me dijo. “El policía ya se ha marchado, pero si quieres, te puedes quedar viendo algunas revistas dando tiempo a que no quedase nadie por la calle.” al terminar de decirme eso, regresó al frente de su tienda.
Cuando al poco rato regresó a la tras tienda para decirme que ya el camino estaba libre, me encontró, sentado en un sofá ojeando algunas de las muchas revistas que él tenía de mujeres desnudas, en ese momento me dio algo de vergüenza, y sin saber qué hacer, comencé a despedirme, pero con unas ganas locas de llevarme, aunque fuera una sola de esas revistas, pero el dueño de la tienda me dijo de inmediato. “Si quieres, después de que en el parque te fumes eso, puedes venir a verlas, puedes hacerlo aquí, pero no te las lleves, después te la encuentra tu madre, y me metes en tremendo problema”.
De inmediato me di cuenta de que él tenía toda la razón, pero antes de que decidiera seguir mi camino, me volvió a decir. “Si quieres verlas puedes hacerlo aquí, nadie te va a molestar.” tras lo cual salió nuevamente de la tras tienda, regresando al negocio, desde ese día por las siguientes semanas, me convertí en un asiduo visitante a la tras tienda.
Un día mientras veía unas de las revistas, comencé a pasar mi mano por encina de mi pantalón acariciando sin darse cuenta mi erecto miembro bajo la tela, hasta que el dueño de la tienda me dijo. “Si quieres hacerte una paja, por mí no te detengas, que yo también me la hago cuando veo esas fotos”. al él levantar mi vista, él se encontraba bien cerca de mí, y también se estaba acariciando su verga bajo el pantalón.
Mientras yo miraba la foto de una rubia, con sus piernas bien abiertas e introduciendo sus dedos dentro de su coño, el dueño de la tienda de inmediato dio media vuelta dejándome a solas, y sin perder tiempo saqué mi parado miembro y comencé a masajearlo entre mis dedos, al principio lentamente, pero a medida que seguía viendo la foto de esa rubia, comencé a acelerar los movimientos de mi mano, una y otra vez hasta que me vine entre mis dedos.
Con el pasar de las semanas, cada vez yo me sentía mucho más cómodo, masturbándome en la tras tienda, y en ocasiones ante la presencia del dueño, que con una amplia sonrisa me observaba, por eso un día en que yo ojeaba una de las muchas revistas, no me extraño que él tomase asiento a mi lado, y mientras yo me comenzaba a masturbar, él sacó su enorme verga, que en comparación con la mía es mucho más grande, y al igual que yo comenzó a masturbarse justo a mi lado, así por lo menos una vez a la semana, tanto el dueño de la tienda, como yo nos masturbábamos juntos, mientras que me decía que me imaginase a esa chica con su coño abierto frente a mí.
Pero un día de esos, en que estábamos a punto de comenzar a masturbarnos, él me preguntó si lo dejaba tocar mi miembro, y que si yo lo deseaba yo podía también tocar el del, en esos momentos no pensaba aceptar, pero al nuevamente preguntármelo, y después decirme. “Deja que yo te lo toque un poco para que veas lo rico que se siente.”
Eso me dio algo de curiosidad por saber que se sentía y al decirle que sí, rápidamente colocó su mano sobre mi pequeño miembro, y de inmediato comenzó a mover su mano de arriba abajo, y el placer que sentí, rápidamente se reflejó en mi cara, tanto que rápidamente me vine entre sus dedos, después de eso él fue al baño, se lavó las manos y me dijo que nos veríamos la siguiente semana, lo cierto es que él me presionó, pero a la semana siguiente, me propuso que al mismo tiempo que él me tocaba a mi yo sé la tocase a él.
Tomando en cuenta lo bien que me había sentido, y como él era tan bueno conmigo, finalmente acepté, cuando agarré por primera vez, su verga entre mis dedos, sentí mi mano tan caliente y palpitante, que me quedé impresionado, él también me agarró mi miembro y como la primera vez no hizo nada más que tocármelo para que me viniera inmediatamente, a diferencia del que por más que yo movía mi mano sobre su verga él no se venía, hasta que después de un largo rato, eyaculó un fuerte chorro de leche.
Me quedé bastante sorprendido con lo que había pasado, pero al terminar me dio las gracias, y justo antes de irme a mi casa, me introdujo un billete en mi bolsillo, cosa que a mí no me molesto, en las siguientes ocasiones en que pasaba a visitarlo a su negocio, sin perder tiempo, yo comenzaba a masturbarlo, cosa que le comenzó a gustar mucho.
Así continué hiendo a su tienda una y otra vez, hasta que un día mientras nos masturbábamos mutuamente, me preguntó si lo dejaba tocar mis nalgas, al tiempo que sacaba otro billete y lo colocaba nuevamente en mi bolsillo por lo que sin pensar en las consecuencias le dije que sí, además, ya las fotos de las chicas no me llamaban tanto la atención, como el ver su erecta verga entre mis dedos y el sentirla en mis manos, en ese momento, calmadamente me bajé tanto los pantalones como mis interiores, y sin que me lo pidiera me los quité completamente, y en su rostro vi una gran sonrisa de satisfacción, tomó asiento en el sofá, y suavemente comenzó a pasar sus dedos por sobre mis nalgas, lenta y suavemente, con toda su calma continuó acariciando mis nalgas, hasta que, de la misma manera suave y constante, continuó presionando sus dedos entre la unión de mis nalgas.
Casi como un susurró me pidió que abriese un poco mis piernas lo que cuando terminé de hacer, él continuó pasando la yema de sus dedos entre mis nalgas hasta que llegó a donde debía llegar, a todo el centro del medio del hueco de mi apretado culito, en ese instante dio un pequeño respingo, cuando con una mano comenzó a tocarme más profundamente, mientras que con la otra él me masturbaba a mí, a medida que me tocaba, yo por mi parte, comencé a masturbarlo y cuando sentí sus dedos acariciando mi esfínter, sin poder controlarme finalmente me vine, en esos momentos él se detuvo, me dio una suave nalgada y me dijo que nos veríamos otro día.
Yo estaba deseoso por volver a sentir sus acaricias entre mis nalgas que, al día siguiente, como de costumbre, pasé a la tras tienda, y de inmediato me quité toda la ropa, y mientras lo esperaba él dueño de la tienda me había dejado unas revistas de chicos con tetas, algunos vestidos de mujer, pero a los que en su mayoría otro hombre se encontraba tras ellos empujándole la verga, esas imágenes capturaron toda su atención, pero al él entrar a la tras tienda dejé de ver las fotos, yo no quería que se diera cuenta de que las estaba viendo.
Al pararse a mi lado me puse de pie y le di un abrazo, y de inmediato sus manos comenzaban a toquetear todas mis nalgas y mi apretado culito, yo tomé asiento en el sofá, y me coloqué de espaldas a él, abriendo ligeramente mis piernas y mostrándome todo mi culo, el cual yo de inmediato siguió acariciando, tal y como lo había estado haciendo el día anterior, solo que cuando comencé a masturbarme, de manera suave y colocando una de sus manos sobre las mías me impedí que continuase haciéndome yo mismo la paja.
Justo en ese instante al voltear a verlo, me di cuenta de que ya tenía fuera del pantalón toda su erecta verga, y supe lo que me esperaba, sin decir una palabra permanecí de espalda y con la misma suavidad que me había tratado me tomó por la cintura y lentamente fue dirigiendo su verga hacia mis paradas nalgas, antes de continuar, me untó el culo con algo de vaselina, tras lo cual continuó acercando más y más su verga a mis paradas nalguitas.
Cuando sintió el calor de mi esfínter y yo sentí la dureza de la cabeza de su glande, fue algo increíble, si me dolió, pero a medida que me comenzó a penetrar, comencé a quejarme de ese insoportable dolor, pero a los pocos segundos, me dejé de quejar, y comencé a mover mi culo, finalmente me encontré totalmente empalado por mí amanté y bien sujeto entre sus brazos, de momento comencé a mover mis nalgas, de un lado a otro a medida que él sacaba y metía por completo, toda su verga dentro de mi culo.
Era tanto el placer que sentía, que insistentemente con voz afeminada, le pedía una y otra vez que no parase de hacerme eso, lo que no dejó de hacer hasta que finalmente llenó toda mi tripa con su leche, cuando sacó finalmente su verga de mi culo, una rara sensación de haber sido utilizado se apoderó de mí por unos instantes, pero de inmediato también sentí que yo también lo había utilizado a él para darme el gustazo de que me comiera el culo de manera tan sabrosa.
Al terminar mi amante me indicó que podía entrar al baño, para que me lavase, después de que salí me entregó mis pantalones y después de ponérmelos, me observó caminando con mis piernas ligeramente abiertas, y me marché a casa, en siguientes ocasiones en que lo visité, una y otra vez volvimos a tener relaciones y en una de esas ocasiones, apenas había terminado de desnudarme totalmente, me pidió que le mamase la verga, como de costumbre no lo pensé mucho, así que mientras él tomaba asiento en el sofá, me agaché para acercar mi boca a su verga pero, además, antes de que colocase mis labios sobre su glande, mi amante derramó un poco de leche azucarada sobre la cabeza de su verga.
Yo tomé su verga entre mis manos y lentamente e dediqué a lamérsela completamente, retirando la con mi lengua los hilos de leche azucarada que corrían por el tallo de su parada verga, y apenas se la limpié completamente comencé a mamársela, sentí la calentura de su verga dentro de mi boca chupándome toda su verga, hasta donde ya no podía más.
Colocó sus manos sobre mi cabeza, y de esa manera fue guiando la sabrosa mamada que le estaba dando, hasta que finalmente mi boca se llenó con toda su leche, la que en gran parte gustosamente me tragué, yo quedé satisfecho, pero con unas tremendas ganas de continuar, me dijo que me acostase en el sofá boca arriba, separando mis piernas, y untándome sus dedos con más vaselina, y comenzó a introducirlos dentro de mi culo, al principio uno después dos, luego tres hasta que finalmente llegó a meterme casi toda su mano dentro de mis nalgas, mientras que yo como una puta movía mis caderas y me masturbaba, en siguientes ocasiones, me fue convenciendo poco a poco de que en ocasiones me pusiera algunas prendas femeninas, hasta que un buen día terminé completamente vestida como toda una niña.
Ese día ni tan siquiera abrió su negocio, los dos nos quedamos encerrados, mientras que él me besaba intensamente, y acariciaba casi todo mi cuerpo, yo procuraba hablarle todo el tiempo como si fuera toda una chica, la que a medida que me besaba, le pedía incesantemente que me lo metiera, hasta que finalmente lo volvió hacer, subiendo la pequeña falda a cuadros que yo estaba usando en esos momentos, y tras bajar mis pantis me volvió a penetrar, mientras estuve con él, le conté que un día estando en el baño del club deportivo, accidentalmente me le quedé viendo, la verga a uno de mis compañeros de equipo, mientras se daba una ducha después de estar practicando fútbol.
Y como éramos los últimos, se pueden imaginar lo que sucedió, pero de eso y otras cosas les hablaré en otra ocasión.

13 Lecturas/2 abril, 2026/0 Comentarios/por Martehijodejupiter
Etiquetas: baño, culito, culo, joven, madre, mamada, mayor, puta
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