Estando completamente desnudo, cometí el gran error de decirles, a esos dos matones “Yo hago lo que ustedes quieran, pero no me maten.” Segunda parte.
Un joven cuenta lo que le sucedió después de regresar a su casa, tras ser sodomizado al principio en contra de su voluntad, pero posteriormente se da cuenta de lo mucho que lo disfrutó, y vuelve a disfrutar gracias a unos amigos de él..
Mi única preocupación en esos momentos era que nadie se enterase de todo lo que me había pasado, por lo que cuando llegué a mi casa, mis padres se encontraban visitando a unos parientes en la capital, lo que me dio un cierto alivio.
Así que mientras me daba un baño, me puse a pensar en todo lo que me había sucedido, al principio llegué a la conclusión, de que yo no soy maricón, solo que, estaba muy borracho, y que debido a que no sabía lo que hacía realmente, tanto que sin tener idea disfruté mucho que me comieran el culo.
Pero a medida que me seguía bañando, me di cuenta que cuando en agradecimiento me ofrecí a mamarle la verga al viejo, y que posteriormente cuando este me pidió que me dejase dar por el culo, no tuve ningún problema en hacerlo, y lo peor de todo es que, ya no estaba borracho, y la verdad es que me gustó y mucho, que aquel viejo me hiciera todo eso.
Por lo que comencé a preocuparme, ya que, desde mi punto de vista, aunque cuando estaba borracho, disfruté el dejar que esos tipos que se encontraban en el negocio del viejo, me clavaran sus vergas, no me quedó duda alguna de que en todo momento lo disfruté.
Lo más sorprendente para mí fue que, al momento de bañarme, al recordar todo lo que el viejo, y lo que aquellos tipos me hicieron tras el negocio del viejo, e incluso lo que me hicieron los dos matones, sentí una fuerte erección.
Pero a medida que seguía recordando todo lo que me pasó, creo que involuntariamente comencé a masturbarme, pero nada más bastó que de momento al principio me provocó meterme uno de mis propios dedos dentro de mi culo.
Pero al ver un largo y grueso envase plástico de champú, luego de enjabonar bastante mi esfínter y mis nalgas, sin dejar de masturbarme tirado en el piso de la ducha, me lo introduje casi por completo dentro de mi culo, y a medida que con una mano me masturbaba, con la otra me empujaba todo ese embace dentro de mí, hasta que acabé divinamente.
Después de lo cual, no me quedó la menor duda de que todo eso, me había gustado, al punto que sentí un gran deseo de volver a ser penetrado por otros hombres, pero diciéndome a mí mismo que no podía dejarme llevar por esos sentimientos, a los que yo mismo identificaba como de maricón.
Pero aun seguía preocupado, por una parte, no quería que más nadie se enterase de todo lo que me había ocurrido, mientras que, por otra parte, tenía ese fuerte deseo de volver a pasar por la experiencia de nuevamente ser penetrado, y de ponerme a mamar una gran verga.
Sin saber que hacer, procuré no pensar más es todo eso, por lo que rápidamente me vestí, y salí de casa con el fin de distraerme, ya estando en la calle me encontré a mis dos mejores amigos, y uno de ellos al ver mi cara de preocupación, me preguntó que me sucedía.
Al principio le negué que algo malo me pasara, y es más cuando él me invitó a que los tres nos fuéramos a beber, sin pensarlo mucho acepté, pero en lugar de irnos al bar o a la cervecería, compramos varias de botella de aguardiente barato, y nos dirigimos a su casa.
Ya llevábamos un buen rato bebiendo cuando nuestro otro amigo, me volvió a preguntar que era lo que me sucedía, y nuevamente, me debí haber quedado callado, y de seguro nada hubiera pasado, pero quizás por lo mucho que ya había bebido y por bocón, comencé a contarle a mis dos amigos, sin entrar en detalles, todo lo que me había sucedido.
Al principio, mientras me tomaba otro trago, uno de ellos, me dijo que no me creía, por lo que nuevamente volví a contarles todo, pero con lujo de detalles, y peor aún, no sé como también se me ocurrió dramatizárselo.
Es decir que a medida que se lo fui contando, le fui mostrando por todo lo que yo había pasado el fin de semana, llegando al punto que, en cierto momento, sin más ni más también me desnudé completamente, con el fin de demostrarle de manera más clara y precisa, por todo lo que pasé.
Así que mientras seguíamos bebiendo, yo les fui contado lo que me ocurrió por querer aprovecharme de una chica, y como su padre y sus guardaespaldas me encontraron completamente desnudo en el cuarto en el que me encontraba.
Como fui asacado de la casa, frente a todos los invitados, ya que se esta dando una fiesta en esa casa, y luego como el par de matones, a punta de pistola y amenazas, tras emborracharme me dieron salvajemente por el culo, y me pusieron a mamar sus vergas.
Les conté todo sin pasar por alto nada, incluso les dije a mis dos amigos, en cierto momento pregunté a los matones, cuando era que me iban a comer el culo, y luego como posteriormente fui yo mismo quien separé mis nalgas con mis propias manos.
No conforme con eso, también les conté como esos dos hijos de la gran puta me abandonaron completamente desnudo en una carretera de tierra, y como los tipos que estaban bebiendo en un pequeño negocio, sin mucho esfuerzo de su parte, a todos ellos aparte de que les mamé sus vergas, también les di el culo.
Pero a medida que yo les seguía contando a mis dos amigos todo, ellos por su parte como ya me había tomado toda mi caneca de aguardiente, me dieron otra, la que me seguí bebiendo, sin detenerme a pensar.
Y para finalizar, les dije lo que me había sucedido con el viejo que, tras haberme quedado dormido, de tras de su negocio, él me recogió, y me llevó a un catre donde dormí casi por un día entero.
Pero que, al despertarme, en agradecimiento voluntariamente me ofrecí a mamar su verga, pero finalicé dejando que también me diera salvajemente por el culo, para luego regalarme un pantalón y una camisa vieja, y en su vieja camioneta llevarme hasta mi casa.
Al terminar de contarle todos a mis dos amigos, se quedaron con la boca abierta, pero más sorprendidos quedaron cuando yo, después de darme otro gran trago de, mostrándoles mis nalgas, no sé como me atreví a preguntarles, sí querían hacerme lo mismo, que me hicieron los tipos de los que les hablé.
Mis amigos se vieron mutuamente, y tras murmurar algo entre ellos dos, el que me invitó a su casa, me preguntó. “¿Estás dispuesto a ponerte ropa de mujer?” A lo que yo, sin soltar la caneca de aguardiente, gustosamente y de inmediato, le respondí que sí.
Por lo que acompañado por ellos dos entramos a una habitación, así que el dueño de la casa me dijo que después de que falleció su tía en un accidente de tránsito, jamás se le ocurrió hacer nada con dicha ropa, hasta ese momento.
Mis dos amigos me dejaron solo en la habitación, mientras que yo revisaba todas las prendas, en especial las intimas, y al mismo tiempo que revisaba los pantis y sostenes, alegremente, me decía a mí mismo como era posible que actuara de esa manera.
Pero tras darme otro trago a pico de botella, me dediqué a ponerme las prendas que ya había escogido, peiné y luego me puse una peluca rubia de abundante y larga cabellera, quizás exageré un poco al maquillarme, ya que esa fue la primera vez que lo hice, quedando con mi rostro extremadamente blanco, pero mis labios bastante coloreados de rojo intenso, así como mis cejas que las marqué de un color marrón oscuro.
Por lo que, al salir de la habitación, mis dos amigos se me han quedado viéndome, al mismo tiempo que yo tratando de imitar la voz y la manera de moverse de una chica, les preguntaba que era lo que deseaban hacer.
Seguramente por pasar el rato, o por joder, me dijo que me pusiera a bailar, lo cual hice, después de que él puso algo de música, y meneando mis caderas provocativamente frente a ellos, comencé a moverme al tiempo que acariciaba mis nalgas, y me daba otro trago.
Lentamente ambos se me fueron acercando, y cuando estuvieron a mi lado, uno de ellos me propinó un fuerte golpe en la boca del estómago, llamándome maricón, debido a eso caí al piso, golpeándome la cara, por lo cual casi pierdo el sentido, en ese momento me encontraba completamente confundido, asustado, en pánico, ya que jamás me hubiera esperado que mis dos amigos, me hicieran eso.
Así mientras lloraba tirado en el piso, agarrándome el estómago, los dos me han saltado encima, y entre golpes, e insultos, me fueron arrancando parte de la poca ropa intima que tenía puesta, lo que me dejó mucho más confundido, y asustado.
De momento uno de ellos, empujándome con el pie hizo que me quedase acostado bocabajo, y de igual manera hizo que separase mis piernas a puntapiés, por lo que yo no dejaba de llorar, y gritar preguntándoles que pasaba.
Así que mientras uno colocó una de sus botas sobre mi cuello, él otro que seguramente se había bajado los pantalones, y sacado su verga se me fue encima, haciendo que mantuviera mis piernas bien abiertas, al tiempo que comencé a sentir como su verga a la fuerza comenzaba a penetrar de manera bien dolorosa mi culo.
Yo no dejaba de llorar, pidiéndoles a gritos que no siguieran lastimándome, pero como que a medida que más les pedías que se detuvieran, con más fuerza y saña el hijo de la gran puta me seguía penetrando, produciéndome un gran dolor.
Al tiempo que el otro, retiró su bota de mi cuello, y colocándose frente a mi cara, me tomó por la larga peluca rubia, pero de inmediato se quedó con ella entre sus manos, luego la tiró a un lado y me agarró por mi cabello, haciendo que a la fuerza levantara mi cara.
AL levantarla, me encontré con su verga frente a mi boca, y sin más ni más, a la fuera me obligó a que me la metiera dentro, y casi de inmediato me exigió que me pusiera a mamar.
En esos momentos, no entendía que pasaba, aunque estaba consciente de que no les dije, ni hice nada que los ofendiera, pero aun y así él que me tenía clavado por el culo, seguía de manera violenta metiendo y sacando su verga de entre mis nalgas.
Al tiempo que no perdía oportunidad de seguir insultándome, y nalgueándome con mucha fuerza, tanto que el ardor que sentía sobre mis nalgas, su dolor era casi igual al que sentía dentro de mi culo.
Ambos siguieron penetrándome, a la fuerza, tanto por mi culo como por mi boca y garganta, hasta que después de un buen rato, en el que yo dejé de llorar y quejarme, y a medida que me seguían penetrando, comencé a menear mis nalgas, y a gemir a pesar de tener esa enorme verga dentro de mi boca, la que seguí chupando con gusto, pero al poco rato perdí el sentido, momentos después de que los dos se vinieron por completo dentro de mí culo y boca.
Cuando me vine despertando, los dos hijos de la gran puta, se encontraban bebiendo cerca de mí, y al verme despierto, ambos me levantaron del piso y arrastrando mis pies me llevaron a la ducha, yo me encontraba aterrado por todo lo que me habían hecho, es más casi ni me movía por miedo a que nuevamente me golpeasen.
Fue cuando uno de ellos me dijo. “Ahora lávate el culo, o mejor aún báñate bien, que apenas y hemos comenzado.” al terminar de ducharme, y de expulsar todo lo que dejaron dentro de mí, se me acercaron, pero de manera mucho más suave, y considerada, comenzaron acariciar mis nalgas, mis pequeños pezones, mi nuca y orejas.
Y como si fueran otras personas, de manera suave hicieron que me recostase, pero en uno de los sofás de la sala, en la que nos encontrábamos, yo en todo momento me encontraba muerto de miedo, temiendo que me volvieran a golpear, pero en lugar de eso, uno de ellos agarró un tarro de vaselina, y con eso embadurnó mis adoloridas nalgas.
Mientras que el otro, se dedicó lentamente y suavemente a pasar su verga por mis labios, por lo que por miedo a que nuevamente me fueran a golpear, al principio me dediqué a lamer su colorado glande, para posteriormente ir introduciéndolo dentro de mi boca.
Al tiempo que el otro, comenzó a ir penetrándome, pero de manera mucho más suave y lenta, toda su verga dentro de mis nalgas, después de eso, el resto de la noche seguimos bebiendo, y yo dejando que indistintamente los dos hicieran conmigo lo que les daba la gana.
Al día siguiente, ni yo hablé de lo sucedido, ni ellos dos tampoco, aunque les diré que pensé en ir al cuartel de la policía a denunciarlos, pero como que tuve el sentido común de quedarme callado.
Ya que, si haber vamos, yo no quiero que más nadie se enteré de que ahora, aparte de que me dan por el culo, y me ponen a mamar sus vergas, también descubrí gracias a ellos dos, que me encanta usar pantis y sostén, así como el resto de la ropa de las mujeres, además de que eso de que a la fuerza me obliguen a que les dé el culo me fascina.
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