Faldita
Le puse una falda a mí novio y lo reventé a pijazos.
Siempre me gustaron los contrastes, desde chico supe que me atraían los extremos tocándose. A pesar de ser gay (o eso creo yo) he tenido una atracción por lo femenino siempre, una atracción sexual, y en el otro, no en mí.
Soy Juan, tengo 24 años y un novio llamado Diego de 19. Diego es lo más lindo que tengo, es mi primer novio y yo también lo soy de él, aunque el no fue mi primera vez.
Esta historia comienza un día en el que quedamos en su casa con su hermana Tina, mayor que él, de 23, una chica bastante genial a mí parecer y con quién se puede decir me llevo bien (ahora, antes fui el chico del que su hermanito necesitaba tener cuidado). Ese día de verano estabamos en el patio de su casa fumando un porro, yo novato en eso, mi novio ya más experto siempre aguantaba más. El tema es que hacia calor, y ya estando medio tontos por el porro, Diego y yo nos sentamos juntos a charlar y ver cómo tina recogía la ropa que tenía colgada.
Recuerdo que mientras yo besaba a mi Diego, Martina le perdió su por favor le alcanzaba algo que estaba muy alto para ella, obvio que él se levantó quejándose pero dispuesto a ayudar a su hermana.
Lo ví, como siempre, en shorts solamente como estaba, ese muchacho de 19 años blanquito como la leche, de 1,74, cabello castaño oscuro y con algo de pelo en el cuerpo pero nada en la cara, un culito bastante pequeño y esa cinturita tan chica que tanto me encanta agarra cuando me lo estoy cogiendo. Tiene mejor cintura que la hermana. Me encanta.
Recuerdo que Martina se fue con su ropa mientras Diego bajaba las que quedaban, y las bajó, bromeó sobre la falta de forma que algunas prendas de la hermana tienen.
D – mirá lo que es eso, le decís a un extraterrestre que reconstruya la forma humana a partir de esto y te hace un mutante – decía mientras me mostraba una presa que ciertamente no tenía forma, la ropa femenina.
Yo me reí, más fácil aún habiendo fumado, pero él se quedó viendo una especie de falda, de colo negro, bastante corta pero de esas que tiene abajo tipo short. Me miró, sonrió y se la puso para mí gracia. Aún teniendola puesta encima del la maya que que tenía, le quedó bastante bien. Muy, muy bien.
Creo que esperaba que lo tomara con humor, pero no pude. En cuanto se la puso me quedé maravillado con lo que estaba viendo; mi novio tenia un faldita puesta y le quedaba demasiado bien.
D – Te gusta como me queda? – me preguntó mientras caminaba hacia mí, de manera sexy-cómica (solo sexy para mí)
J – amor, me encanta – atiné a decirle con una seriedad que no se esperaba, realmente no sé qué acababa de descubrir en mí pero era una especie de fascinación nueva que me calentó al toque.
D – qué? Jaja me estás jodiendo que te gusta, es una falda de mi hermana – me contestó mientras se acercaba, yo le tiré hacia a mí aun estado sentado y lo senté en mi ragazo.
J – en serio, amor. Me encanta como te queda, me gustaria hacerte una foto así- le dije y me miró de manera seria, supe que ya estaba entendiendo que lo decía en serio y tal vez esto le descolocó un poco. Yo lo bese de nuevo, primero porque me encantó verlo así, segundo porque cada vez lo tenía tan cerca no me quería controlar.
Se levantó de mí y mientras ví que se pretendía quitar la prenda, saque mi celular y saque unas cuentas fotos rápido. Se volteo, me miró ya un poco molesto y me pidió que deje lo tonto y borre las fotos. Le contesté que no, que las quería usar. Levantó una ceja mirándome y en eso, volteo a ver a su casa y veo que Martina no parecía venir aún. Lo tire de nuevo hacia mí, para que estemos juntitos y le dije en voz baja.
J – no, me calentaste putito, ahora hacete cargo ya o me dejas las fotos y me hago una buena paja – le dije mirándolo a los ojos, la mano de la que lo agarre la guíe rápido a mi verga gomosa ya (por eso miré a ver si venía Martina)
Apartó su mano rápido y miró a ver qué nadie nos haya visto, no suelo hablarle así pero ahora sentí que tenía que hacerlo. Simplemente mira hacia otro lado un poco avergonzado y le dije que mejor llevara la ropa con su hermana, se dio vuelta y lo ví entrar a su casa un poco avergonzado.
Yo en cambio me volví a sentar y pensé en lo que pasó, me gustó mucho verlo con la ropa de la hermana, y también me gustó mucho esa actitud tan sumisa que tuvo. Realmente soy un tipo afortunado por tenerlo.
Me relaje y esperé a que volviera, lo que fue bastante rápido y vino con su hermana también, yo los miré, la escuché decir a Martu que se iba y le dije chau. Lo miré a mi chico y le hice con las palmaditas en frente de mi, para que se siente entre mis piernas. Medio que hacía calor pero igual no me importó, se sentó con ambos obviamente mirando al mismo lado. La agarre de la cintura y lo pegue bien a mí. Yo tenía la verga ya gomosa por la situación anterior, ahora se lo hice sentir más pero sin querer que pase algo más realmente.
– Amor, quiero fumar un poquito más – le dije, algo raro porque jamás le pedí fumar, pero este momento en el que estábamos solos y fumados es muy poco común y me gustaba. El armó y fumamos un poco, soy muy inexperto aún pero la sensación me encanta.
Ahí es cuando no pude más y lo besé haciéndolo mirar hacia atrás por un lado, le bese en cuello, le toqué esas hermosas tetitas rosas que tiene. Estaba caliente ya desde hace rato – me gustó verte con esa faldita, te ves hermoso – acá lo apreté más contes mí – me la dejaste re dura en un momentito
– Juan, eso no me gustó.
Yo no le preste atención, la verdad es que no vine a su casa a nada, yo quería cogermelo, hace como una semana y media que no me da nada. Lo seguí besando, lo hice levantarse y me miró nervioso. Ya sabía qué quería.
Así medio como el que no quiere lo llevé hasta su pieza y lo seguí besando de pie, puerta cerrada, ventana un poco cerrada y mis manos ya tocando todo su cuerpo.
El como siempre simplemente estaba dejándose llevar, sé que aún se sigue poniendo vergonzoso, y no me molesta eso, hasta me parece tierno de su parte
Yo nos hice quedar en boxer y lo tire a la cama mientras solo para tirarme arriva de él entre sus piernas que me dieron paso, quería comerle esos pezones hermosos, mordelos, ponerlos bien duritos. Algo que conseguí fácil mientras con mi cadera le daba ciertas embestidas para que sintiera mi verga dura. Hasta me quise más atención y me recosté yo en el respaldo, adiós boxers, le di un beso suave y le dije – Cometela princesa – yo solo ví su carita de pequeño disgusto que hace cada vez que le hablo en femenino pero nada, más bendecido y bajo a meterse mi verga en la boca.
Lo agarré del pelo y lo hacía subir y bajar, le pedí que utilice bien la lengua en la cabeza que eso me vuelve loco, mientras también levantaba mi cadera para metérsela más al fondo en su garganta. Por fin después de tantos días otra vez sentía esa sensación de estarle cogiendo la boca. Yo quería más.
Lo hice poner de costado y que acerra su cintura a mí, así tenía ese culito a mi alcance, un culito blanquito, chico la verdad pero durito y lampiño (depilado por decisión mía)
Obviamente que mi intención era empezar a dilatar, así que se la saqué de la boca y lo hice pone boca abajo, todo con su siempre vergüenza. Yo miré esa vista y recordé una vez más porque estaba tan enamorado.
Era una espaldita lampiña ancha arriba con una cintura tan chiquita que me enfermaba de lujuria. Ese culito paradito sin un solo vello y unas piernas bien delgadas, terminando en unos pies re lindos que algún día le dejaré llenos de leche. Me lancé a comerle el culo, hermoso, delicioso ese orto tan apretadito, y más cuando empecé a escuchar los gemidos de él porque mi lengua se movía queriendo entrar en ese agujero tan adictivo para mí. No podía no querer cogerlo con la lengua mientras le apretaba las nalgas con mis manos y se las separaba
Tenía la pija durísima yo, tanto que tuve que pajearme porque no aguantaba más, ya quería meterle un dedo a Dieguito así que pare, busque el lubricante que tenemos y le puse un poquito, con mi dedo corazón empecé a penetrar. Dio un saltito porque es cierto que tengo los dedos medio ásperos, pero fue suave y empecé a tratar hacerle masajes que le fueran dilatando mientras yo me pajeaba, que rico era tocarlo así, sentía ese interior suave y resbaloso al mismo tiempo que apretado porque aún estaba bastanta estrecho.
Yo tenía ganas de que el se ocupe de mi un poco así me acosté al lado de él, los dos mirando arriba y le levanté su pierna derecha para poder seguir con mis dedos, mientras podía besar su pecho y sus tetas. Era hora de un seguro dedo que metí suave pero se ve que le molestó un poco.
Ahi lo ví llevar su mano a su pija, pero no quise, le dije que quite su mano, que mejor le pajee a mí. Él me miró y supe que algo en él no quería hacerme caso, pero otra parte estaba muy dispuesta, esa parte es lo que hizo exactamente lo que le pedí. Y ahí estábamos yo metiéndole los dedos y el pajeando la verga que lo iba a romper en un par de minutos. Sin dudas de mis cosas favoritas dedearlo mientras me pajea.
Después de meter un tercero, ahí ya sentí que estaba y yo ya lo necesitaba, tenía la verga chorreante de precum. Lo puse boca arriba y me metí entre sus piernas, las cuales levanté un poco y dejé ese agujero rosa bien humedito a la vista. Yo acerqie la cabeza de mi chota a su entradita y empecé a hacer presión para que poca poco entrara. Poco a poco se pudo, hasta que sentí que podía moverme un poco así iba sentiendolo mejor
El empezó a suspirar y me besó, suavemenre me lo fui cogiendo más profundo hasta que por simple morbo mio se la metí todo lo que podía haciendo que mis huevos toquen sus nalgas, sentirlo así bien ensartado era mágico para mí, lo ponía tan indefenso ante mi deseo y esa idea me calentaba mucho. Así se la saqué y la metí varias veces, todas con él gimiendo de lo que supongo que es placer y algo de dolor.
Es un nene quejoso mi chico, se que le encanta ser sometido, pero jamás deja de quejarse para mí exitacion.
En un momento mientras se la metía al fondo veo que agarra su pene y empieza a pajearse, algo que está vez no quiero, así que le aparto las manos y le doy vuelta, lo pongo en cuatro y empiezo a cogerlo otra vez, duro, me encanta que sienta todo una y otra vez, oir esos gemidos tan de puta que me encantan.
Esa posición, teniendo así agarrado de su cintura tan pequeña me hizo recordarlo usando la falda de su hermana. Puf, para que lo pensé me puso la pija a las no poder, empecé a moverme con una fuerza bestial que le hizo doler sin dudas, se intentó safar de mi agarre pero yo me eche para adelante a media que embestía ese culo rosita y escuchaba esos pequeños gritos ahogados. Pare de golpe dejandosela lo más profundo que pude. Agarre su cuellos con mis manos y le acerque a mí.
Por qué si yo quería no se ponía la falda ahora? Es justamente el momento en que más quiero que la use.
– Ponete la falda, bebé – le dije al oído, él respirando agitado se voltea y me responde que no se una manera que me disgustó de muy mala forma. En la cama se hace lo que yo diga.
Agarre sus manos en un abrazo aún con mi pija ensarta y lo levanté de la cama, lo pegué así contra la puerta de su habitación y mientras lo oiga quejarse y lo comencé a coger más. La iba a buscar y se la iba a poner.
Le dolía, un poco lo estaba golpeado también contra la pared. Y no quiero que se confundan, es él el chico de mis sueños, jamás lo trataría realmente mal o sin amor, pero tengo que enseñarle quién manda.
Le di más duro, tanto que sus gemidos sonaban entrecortados seguramente por la presión que yo hacía en pidiendo que respire bien, y una vez que lo sentí más sumiso le volví a pedir – Ponete la falda.
Esta vez gané, solo escuché su respiración y no se volteo a mirarme, estaba molesto pero resignado.
Miramos que no estuviese nadie, yo detrás de él salimos de su habitación desnudos y por suerte la habitación de hermana estaba al lado, él con cara de orto y el otro roto tomo rápido la falda de dónde el mismo la había dejado y volvimos a entrar, yo cerré y al voltee y verlo, estaba ahí, con su cuerpo palido y cabello oscuro alborotado, con la falda en la mano. Me acerqué, la tomé y baje a sus pies, le puse la faldita.
Otra vez estaba maravillado, que puta tenía enfrente, lo que habría Sido con un topcito uf. Jamás lo imaginé así, porque a pesar de ser un chico al que he hecho completamente sumiso en la cama, es bastante masculino en el resto de los demás momentos. Pero me encanta. Le ajusta la cintura muy bien, le deja ver unas piernas que me vuelven loco y ese culito chiquito pero bien firme me la pone durísima.
Lo besé, aún con su cara de molesto se dejó, nos acostamos, y levanté la tela enrollandola, dejando expuesto su pija que no tenía ganas de usar la verdad y ese culo rosita que iba a seguir cogiendo.
Embesti de nuevo y otra vez empezó a gemir, era hermoso ver mi verga desaparece en ese culo ahora tapado hasta la mitad de esa tela que tan bien le quedaba, así en cuatro lo cogí tanto como pude, le saque fotos y le hice un vídeo. Después lo puse delgado y empecé a metérsela asi mientras lo besaba, lo más rico, hasta el se notaba muy caliente en algún momento, sus gemidos empezaron a ser más fuerte entre mis besos y yo sabía que mi putita quería acabar, algo que toca vez no quería que pasara, pero en algún momento separa su boca de la mía y así como estaba, siendo ensartado de costado, mirándome a los ojos me dice – Más papi, quiero que me dejes la leche adentro – esto que unas me había dicho antes me terminó de hacer que lo de vuelta y lo ponga en la pose misionero, subí la falta y mientras me lo cogía más rápido que fuerte empecé a oajearlo yo a él, alfo que definitivamente necesitaba porque empezó a moverse y terminar más hasta rápidamente empezar a acabar y que su semen quedara en su abdomen. Yo acabé inmediatamente después, agarrándolo del cuello en lugar de mi pijita y dándole tan duro como pude, acabé dentro de él viendolo con mi amno en su cuello, lleno de leche y con esa bendita falda que tan loco me volvía.
La mejor cogida de mi vida, al chico que quiero, fumado y con un nuevo fetiche recién descubierto. Estaba exhausto pero debíamos limpiar la falda, a nosotros y esperar que llegue Martina otra vez, y a hacer como que no me cogí a su hermano vestido con su ropa.


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