Gustavito
A diario me encantaba como me veía Gustavito el señor que hacía el acero en el edificio se me hacía un viejo muy caliente.
Cuando pasaba por su caseta me miraba con mucho morbo, hasta en algunas ocasiones al saludarlo, me contestaba con una sonrisa y con voz baja me decía adiós maricon, y yo me hacia el desentendido pero sentía su mirada caliente en mis nalgas pero por más que se las meneaba no se animaba, así pasaban los días y una mañana salí muy temprano hacia calor y por tanto solo corrí al elevador en un cachetero rojo que dejaba ver muy bien mis nalgas y una camiseta con la que mis tetas se veían demasiado bien así que corrí y dejé en el contenedor que está al lado del elevador la bolsa de basura después regresé caminando lento hacia mí puerta y justo antes de entrar siento una nalgada que me plantan y en mi oreja el aliento caliente de un macho, Que buena estás mamacita, yo volteo sorprendido y Gustavito me planta un beso que me metió la lengua hasta la garganta mientras ya no soltaba mis nalgas yo solo lo jale al interior de mi depa mientras murmuraba, Hay Gustavito hasta que te animaste papi, el no dejaba de manosear me y ya buscaba mi chiquito con sus dedos mientras yo tenía de placer me sacó la camiseta, Mamacita que lindas tetas tienes y comenzó a chuparme las tetas, Hay Gustavito que ricos besos me das busque su verga y el señor estaba muy duro parecía de acero su macana estaba enorme solo de sentirla en mi mano me asusté está vez creí que me iban a partir en dos pero ya no era tiempo de pensarlo era tiempo de tragar verga, Gustavito me cargó en sus brazos y me aventó en mi cama se quitó toda su ropa y me dejó ver la gran verga cabezona que me iba a meter en mi culito se acercó y me volteo me puso en cuatro y comenzó a mamar con desesperación mi culito, Aaahhh que me haces Gustavito que rico mamas hay dios mío que rico y el seguía mamando y su lengua entraba y salía de mi ano sin parar luego sin aviso previo me volteo mis piernas quedaron en sus hombros y de una sola vez me dejó ir toda su vergota hasta los huevos, yo solo pude gritar de placer me dolió pero es lo que me gustaba y ahora tenía otro macho más para que me llenará mi culito, comenzó a bombearme delicioso de repente me arqueo elevando mis caderas hacia el y se inclino sin sacarme la verga y sin dejar el mete y saca se empezó a comer mi verguita con todo y sus huevitos, Hay mi amor que rica mamada con tu verga dentro de mi, me estás haciendo más puta así estuve un rato recibiendo su verga y su mamsda y llegué, Vergudo caliente me estoy viniendo papiiiiiii me vas a sacar la leche hay mi amooor y explote en su boca, nunca me saco su verga siguió taladrando mi ano y me beso dándome mi propia leche que disfrutamos los dos ese viejo depravado había lo que pocos, me hizo aventar mi lechita, después me saco solo por unos segundos su verga para ponerme en cuatro ensartando me otra vez con esa infinita cogida que no paraba, Querías que le diera de con a tu chiquito putita ahora vas a quedar preñada mi perrita y comenzó su rica descarga dentro de mi, Desde ahora va a estar bien alimentado este chiquito pinche puta caliente mis nalgas estaban ya rojas de tanta nalgada termino de venirse y a continuación sacudía su vergota dentro de mi y en cada sacudida todavía así de cucharita como me tenía podía sentir más leche en mi culito hasta que me la sacó y quedamos ahí un rato recostados esa noche regreso para seguir haciéndome su mujercita.


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