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Dominación Hombres, Fantasías / Parodias, Gays

Harry Potter «La transgreccion de la Amistad» Parte 1

Harry Fantasea con Draco Malfoy y termina haciendole una felacion a su mejor amigo.
En la penumbra de la habitación de Gryffindor, donde los sueños y los secretos se entrelazaban, Harry Potter yacía en su cama, la mente danzando en un torbellino de pensamientos prohibidos. La imagen de Ron Weasley, su mejor amigo, se proyectaba en su mente, no como el compañero leal y bromista que conocía, sino como un objeto de deseo, una fuente de una lujuria inesperada y abrumadora.

La luna, plateada y distante, filtraba su luz a través de las ventanas, bañando la habitación en un halo fantasmal. Los ronquidos suaves de sus compañeros de cuarto, dormidos en sus camas, creaban una banda sonora de tranquilidad, un contraste irónico con la tormenta que rugía en el interior de Harry.

La fantasía, como una serpiente venenosa, se deslizó en su mente. Imaginó la piel pecosa de Ron, el cabello rojo desordenado, los ojos azules que solían brillar con alegría, ahora nublados por la pasión. Imaginó el cuerpo de Ron, fuerte y musculoso, expuesto a su mirada, a su tacto.

Un calor inusual se extendió por su cuerpo, comenzando en el centro y extendiéndose hacia las extremidades. Su respiración se aceleró, su corazón martilleó contra su pecho. La erección, dura y palpable, se manifestó bajo las sábanas, un testimonio silencioso de sus pensamientos pecaminosos.

Harry se removió inquieto, luchando contra la marea de deseo que lo arrastraba. Sabía que lo que estaba pensando era incorrecto, que traicionaba la amistad que compartía con Ron. Pero la lujuria, como un monstruo hambriento, no conocía la razón ni la moral.

La tentación, con su voz susurrante, lo instó a ceder. Le prometió placer, éxtasis, una liberación de la tensión que lo consumía. Y Harry, débil y vulnerable, se encontró al borde del abismo.

Con una lentitud deliberada, Harry se deslizó fuera de la cama. La madera fría del suelo le erizó la piel. Se acercó a la cama de Ron, su corazón latiendo con fuerza en su garganta. La respiración de Ron era profunda y regular, su rostro relajado en un sueño profundo.

Harry se detuvo, vacilante. La culpa lo asaltó, un aguijón punzante en su conciencia. ¿Qué estaba a punto de hacer? ¿Cómo podría justificar esta traición a su amigo?

Pero la lujuria, implacable, lo empujó hacia adelante. Se arrodilló junto a la cama de Ron, sus ojos fijos en el bulto prominente que se formaba bajo las sábanas. La erección de Ron, grande y orgullosa, era una invitación, una promesa de placer.

Sin pensarlo más, Harry extendió la mano. Sus dedos temblorosos tocaron la tela, sintiendo la forma dura y caliente que se escondía debajo. La excitación lo invadió, un torrente de sensaciones que lo inundaron por completo.

Con una respiración entrecortada, Harry deslizó la mano bajo las sábanas. Sus dedos encontraron la piel suave y sedosa de Ron, y luego, la erección. La sintió palpitar bajo su tacto, una respuesta física a su presencia.

Harry se inclinó, su aliento rozando la mejilla de Ron. La tentación se apoderó de él, borrando cualquier duda o remordimiento. Abrió la boca y, con un gemido ahogado, envolvió la cabeza del miembro erecto de Ron con sus labios.

El contacto fue eléctrico. Una descarga de placer recorrió su cuerpo, intensificando su excitación. Chupó y lamió, sintiendo la piel caliente y sensible contra su boca. El sabor salado y masculino lo embriagó, avivando las llamas de su deseo.

Ron se removió en la cama, un gemido ahogado escapando de sus labios. Harry se detuvo, el miedo lo paralizó por un instante. ¿Lo había despertado? ¿Había arruinado todo?

Pero Ron no se despertó. Permaneció dormido, inconsciente de la transgresión que se estaba cometiendo. Harry respiró aliviado y continuó con su tarea, su boca trabajando con una intensidad creciente.

La erección de Ron se endureció aún más, latiendo contra su boca. Harry sintió la excitación de Ron, su cuerpo respondiendo a su toque. La lujuria, como un fuego voraz, lo consumía por completo.

Profundizó la mamada, succionando con fuerza, sintiendo el miembro de Ron llenando su boca. El placer se intensificó, una ola de sensaciones que lo arrastraron. Se olvidó de todo, de la culpa, de la amistad, de cualquier cosa que no fuera el placer que estaba experimentando.

Ron gimió, su cuerpo se tensó. Harry sintió la erección de Ron palpitar, preparándose para la liberación. Continuó chupando y lamiendo, saboreando cada momento, cada sensación.

De repente, Ron se despertó. Sus ojos se abrieron de golpe, la sorpresa y la confusión brillando en ellos. Vio a Harry, arrodillado junto a su cama, con su miembro en la boca.

Harry se detuvo, petrificado. La culpa, como un puñal, le atravesó el corazón. ¿Qué había hecho? ¿Cómo podría explicar esto?

Ron no dijo nada. Sus ojos se fijaron en Harry, la sorpresa dando paso a la excitación. Su cuerpo se tensó, su respiración se aceleró.

Harry, avergonzado y aterrorizado, intentó apartarse. Pero Ron lo detuvo, agarrando su cabeza y profundizando la mamada.

Harry se quedó paralizado, incapaz de moverse. La vergüenza y el miedo se mezclaron con el placer, creando una tormenta de emociones en su interior.

Ron se movió, su cuerpo se agitó. Harry sintió la erección de Ron palpitar, preparándose para la explosión. La tensión se acumuló, el placer se intensificó.

Y entonces, sucedió. Ron se corrió en la boca de Harry, un torrente de semen caliente y espeso que inundó su garganta. Harry tragó, ahogándose con el sabor salado y masculino.

Ron se apartó, jadeando. Sus ojos brillaban con excitación y satisfacción.

Harry, cubierto de vergüenza, intentó disculparse. «Lo siento, Ron, yo…»

Pero Ron lo interrumpió. «Gracias, lo necesitaba», dijo, con una sonrisa.

Se levantó de la cama, sin mirar a Harry. Se dirigió al baño, dejando a Harry solo en la habitación, con el sabor del semen de Ron en la boca y el peso de la culpa en el corazón.

31 Lecturas/10 enero, 2026/0 Comentarios/por jeraro
Etiquetas: amigo, baño, compañero, compañeros, mamada, semen
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