HISTORIAS DE DESENCUENTRO III
La presente historia da cuenta del encuentro de dos almas solitarias que se cruzan para llenar espacios vacíos, el encuentro de soledades romperá las barreras de la edad, el género y la raza, disfruten la lectura..
Omar Martínez, era un exitoso médico cirujano de la ciudad, había dedicado más de la mitad de su vida a formarse para ser lo que es hoy día, el mejor en su campo, no había sido fácil el camino, le había resultado empedrado pero superó con creces todos los obstáculos, así era de empeñado. Tenía dos empleos fijos el público donde desfogaba su vena altruista y el privado que era el que le daba dinero y del bueno como socio en una clínica, todo ello sin contar con los foráneos donde lo llamaban de diferentes instituciones privadas para realizar complicadas intervenciones que sólo él podía realizar, poco se iba haciendo de un nombre hasta convertirse en la autoridad quirúrgica que es.
Desde el punto de vista familiar no tenía, sólo unos primos lejanos que nunca veía y vivían fuera de la ciudad nunca se veían, nunca se llamaban, nunca se contactaban, sólo eran él y su madre la cual 3 años atrás un cáncer repentino y agresivo se la llevó de su lado en 2 meses, nunca se perdonó no haberse dado cuenta, no ver la señales, estaba tan ocupado en sus cosas que no miró alrededor, ella nunca dijo nada, nunca se quejó, cuando lo hizo ya era tarde bastaron algunos estudios para verificar lo que sabía, la llevó a quirófano pero no hubo nada que hacer ya la situación de metástasis era total, con el corazón roto suturó de nuevo y se dedicó a atenderla y complacerla lo que le quedaba, durante ese tiempo puso a un lado todo hasta que el momento llegó y partió feliz tomada de la mano con su amado hijo y una sonrisa que reflejaba la satisfacción del trabajo bien hecho.
Después de eso todo fue trabajo, ocupación, compromisos, cirugías, todo aquello que sirviera para llenar el vacío que su corazón tenía, estaba solo en el mundo, su mamá había muerto y su papá los abandonó cuando él era pequeño en una etapa de crisis económica y desempleo, no aguantó la presión y un día salió a buscar trabajo y nunca más volvió y no se supo nada más de él su madre no tuvo mucho tiempo para enfrascarse al dolor y a la pérdida, tenía que trabajar y sacar adelante a su hijo. A los 35 años Omar era un hombre exitoso, adinerado, muy guapo, era rubio con ojos verdes esmeraldas almendrados y cuerpo trabajado en el gimnasio al cual acudía 3 veces a la semana, más que por salud y hacer ejercicio lo hacía por realizar una actividad diferente, en un espacio diferente, con gente diferente, con la disciplina con la que realizaba todo, el resultado era un cuerpo hermoso lo que daba un plus a su atractivo.
Otro aspecto que se suma a la personalidad de Omar, es que es gay, discreto, bajo perfil, pero igual gay, ya ese tema está resuelto, no hay dudas, ha tenido sus experiencias lo que le ha dejado claro sus gustos, es pasivo sin remedio, su placer, es tener clavado en su culo un buen pene, le gustan largos y gruesos aunque a la hora de urgencia no desdeña otras dimensiones inferiores, había tenido sus acercamientos, parejas foráneas que sólo buscaban sexo al igual que él pero con ninguna cuajó una relación.
Esa tarde salía de la clínica un poco más de cansado, había tenido 4 intervenciones desde la mañana y estaba cansado se montó en su camioneta del año la encendió, prendió aire acondicionado y salió del estacionamiento, en el exterior no se había percatado que llovía de manera copiosa como solía suceder en su ciudad con frecuencia, manejó rumbo a casa con el tráfico pesado. En una parada de semáforo a través de la lluvia en un banco del parque le llamó la atención un muchacho negro que estaba sentado en el banco tranquilamente como si nada bajo la lluvia, le llamó la atención su actitud indiferente como si no notara que estaba lloviendo, estaba totalmente empapado mirando la nada.
El semáforo cambió y avanzó pero sin saber por qué como un autómata se orilló casi al lado del banco, echó atrás un poco y se puso al lado del banco con poca separación lo que daba la acera, el muchacho bajo la lluvia ni se inmutó, Omar bajó el vidrio del copiloto y le habló:
O: hola cómo estás, que haces allí bajo lluvia. –el muchacho lo miró con extrañeza y respondió-
M: en realidad nada, aquí viendo pasar todo, sin tener dónde ir.
Sin saber cómo ni por qué, las palabras salieron de la boca de Omar sin pensar:
O: sube…no te mojes más, te invito a tomar lago caliente, te puedes enfermar
El muchacho miró con extrañeza, no era común que alguien se preocupara por él, algo en su interior se movió se sintió conmovido, miró al cielo como consultando o agradeciendo no supo precisar qué fue y se levantó del banco y se acercó a la ventanilla.
M: es en serio lo que me ofreces?, no te conozco, no sabes si podría ser peligroso para ti, aparte te voy a mojar ese carro tan nuevo.
O: si tienes razón pero es real el ofrecimiento, mis intenciones son buenas no sé las tuyas, no sé ni por qué me paré, sólo te vi allí y me detuve es todo, en cuanto a mojar el carro no te preocupes eso se seca y tengo una toalla aquí. –dijo tomando del asiento trasero la toalla ya seca del gimnasio.
El muchacho se encogió de hombros y abrió la puerta subiendo al lujoso vehículo, total que más le podía pasar, estaba abandonado a los designios de Dios, por algo pasan las cosas como decía su mamá.
O: mucho gusto soy Omar. –dijo extendiendo la mano al muchacho y sonriendo-
M: mucho gusto soy Miguel y disculpa que te moje tu carro, -dijo tomando la toalla que le ofrecía Omar y secándose, se sentía apenado de mojar un carro tan bonito-
O: no te preocupes, sécate te puedes enfermar, y por qué estás allí tan solo.
M: es que estoy solo en realidad.
Luego de allí el muchacho empezó a narrar su historia, su nombre era miguel, tenía 16 años y vivía solo con su mamá en una zona humilde en los bordes de la ciudad, ese día había enterrado a su mama la cual enfermó y duró un mes en el hospital muriendo el día anterior, no tenía casa donde vivir, un vecino ofreció comprársela aprovechando la necesidad del muchacho de comprar medicamentos y después de mucho pensarlo no tuvo más alterativa y aceptó la oferta, aunque poca le fue suficiente para alimentarse unos días comprar las medicinas y luego de la muerte de su madre un entierro humilde y sencillo, ese día había sido el sepelio, al salir del cementerio no tenía a donde ir, estaba en la calle y caminando se sentó en ese banco a esperar y apareció él, no tenía más de lo que llevaba encima aparte de unas pocas monedas en su bolsillo, estaba allí pensando en qué hacer.
Omar escuchó la historia atónito y conmovido, en instantes se conectó con el muchacho y su situación, lo ayudaría pensó para sí, no le costaba nada en realidad y le servía de mucho al muchacho, le contó que dentro de poco tendría 17 años y estudiaba el bachillerato, nunca había trabajado su mamá no lo permitía, trabajaba día y noche para darle techo y comida al muchacho y cubrir los gastos de sus estudios, desde que su mamá enfermó no había podido acudir a clases tenía que estar en el hospital cuidando de ella, pendiente de todo.
O: muy duro lo que me cuentas, lo que te hizo el vecino es una bajeza aparte de ilegal, tú no tienes edad para vender propiedades y más si no están a tu nombre, te embaucó, se aprovechó de tu situación.
M: sí lo sé pero no tenía opción, tenía que comprar medicinas para mi mamá debía salvarla, nada más tenía importancia, pero de nada valió -dijo el muchacho mirando al frente y se le llenaron de lágrimas los ojos. Sin saber por qué Omar tuvo el impulso de frenar el carro y abrazarlo pero se contuvo-.
Sólo lo miró y allí lo detalló, era un muchacho alto, un poco más alto que él que rondaba el 1.80 mts, era de raza negra y por naturaleza de constitución fuerte, su franela mojada se pegaba a su cuerpo y dejaba ver un torso marcado y musculado sus jeans al cuerpo como lo usan los jóvenes evidenciaba unos muslos gruesos y un interesante y prometedor paquete –internamente Omar se reprochó ese pensamiento, la falta de sexo haciéndose presente-, llegaron a un centro comercial y bajo techo dejó su carro se bajaron y Omar sacó del maletero una remera y se la dio al muchacho.
O: quítate eso mojado y ponte esto para que no te resfríes.
El muchacho obedeció al instante, se quitó la franela mojada y dejó a la vista un torso musculado de chocolate, abdominal marcado, cintura en V y unas tetillas gruesas y paradas por el frio, la mirada no pasó desapercibida por el muchacho pero no le dio importancia, se puso la remera con capucha y caminó junto a Omar, entraron en un café y se sentaron, el mesero llegó con la carta se las entregó y se retiró discretamente.
O: debes tener hambre
M: sí y mucha, no he comido desde ayer.
O: pide lo que quieras
Omar levantó la mano y llamó al mesero, éste se acercó de inmediato, le llamó la atención esa pareja de ese hombre distinguido y bien vestido junto al muchacho guapo y moreno de pantalón mojado.
O: por favor traiga una limonada caliente para el joven y a mí un chocolate caliente
Mesero: sí señor de inmediato le traigo su orden
Mientras miguel miraba el menú Omar lo detalló, de verdad era guapo el muchacho, sus facciones eran finas a pesar de ser negro su nariz perfilada piel pareja y lisa sin vellos, sus ojos eran color miel claro con pestañas largas lo que era un contraste, su boca grande y carnosa, su cabello riso un poco de más con corte bajo de verdad le gustó el muchacho. Omar vio duda en su rostro y preguntó con atención.
O: qué pasó sucede algo?
M: en realidad no sé qué pedir nunca he estado en un restaurant.
O: bueno a ver qué te gusta comer
M: cualquier cosa…mi mamá me enseño a comer de todo, lo que haya está bien, jajajaja.
O: está bien, así es como debe ser. Pide hamburguesa aquí son buenas y traen bastante papas.
Y así fue, Miguel comió de manera frugal y agradeció la atención por parte de Omar. Al terminar salieron serenos y caminaron un rato por el centro comercial un rato.
O: y que vas a hacer ahora, a donde vas a ir
M: no tengo donde ir, me quedaré por allí y esperar que amanezca, mañana debo buscar trabajo, hay que sobrevivir, pensé ir al mercado mayorista allí siempre buscan gente que sirva de caletero pagan diario, con lo que gane veré que hago será buscar una pensión, algo barato donde pasar la noche, ya veré. De verdad te agradezco lo que has hecho por mí, la comida y sobre todo la compañía en un momento como éste me hacía falta.
O: en realidad no sé qué me pasó, no suelo interactuar con extraños y menos montarlos en mi carro, pero contigo fue una acción sin pensarlo, Dios mismo sería o tu mamá desde el cielo.
El muchacho escuchó sus palabras y sus ojos se anegaron de lágrimas y sin pensarlo se arrojó a los brazos de Omar quien lo recibió de manera cálida, se sentía seguro y protegido al lado de ese hombre. Algo en su interior se movió, nunca se había sentido atraído por hombre alguno pero en sus brazos Miguel se sentía cálido y seguro, se separaron y se miraron fijamente sin percatarse del entorno.
O: hagamos algo, vente conmigo a casa, no voy a estar tranquilo sabiendo que estás en la calle. Con total confianza te voy a llevar a mi casa, no te conozco y estoy confiando en ti, espero no me defraudes.
M: no se preocupe que no lo voy a defraudar, soy una buena persona y mamá me crió con valores y principios, con honestidad puede tener confianza
O: sé que así será, vamos a casa.
Se montaron en el carro de Omar y fueron al apartamento de Omar ubicado en una de las mejores zonas de la ciudad, era un pent-house, de cuatro habitaciones dos niveles y terraza, Miguel quedó sorprendido del lujo del lugar.
M: guao tremenda mansión en la que vives y a que te dedicas tú se ve que ganas dinero.
O: soy médico y sí no gano mal, en primer lugar vamos a que te des un baño y te cambies llevas demasiado tiempo con la ropa mojada te vas a enfermar.
Lo ubicó en la habitación al lado de la suya, era amplia e iluminada con gran ventanal y balcón como todas las habitaciones del departamento, cama queen y baño propio, Omar alucinó con la habitación nunca había estado y menos dormido en un espacio tan bello.
O: dormirás aquí, mi habitación es la de al lado, allí está el baño metete a la ducha, el grifo de la izquierda es el agua caliente, mientras te duchas te busco algo de ropa para que te cambies, somos más o menos de la misma talla, duerme hoy y descansa, mañana veremos que hacemos no pensemos en eso hoy, ya te busco que ponerte.
Miguel se metió al baño se desnudó y se metió en la ducha, dejó la ropa doblada sobre el lava manos, el agua caliente empezó a salir se metió bajo la ducha, el agua tibia relajó su cuerpo y se sintió calmado después de tanto días, terminó su ducha, cerró el agua y sintió que Omar entró al cuarto a dejar la ropa, lo llamó en voz alta:
M: Omar por favor tráeme una toalla, aquí no hay
O: uy sí ya voy, disculpa
Tomó una toalla del mueble de lencería en el pasillo y se la llevó entró al baño sin pensar y cuando alzó la vista se encontró a un desnudo y relajado Miguel que mojado esperaba la toalla de la manera más natural y sin cubrirse. Omar no pudo dejar de ver el hermoso cuerpo del muchacho y sobre todo el pene ENORME que tenía el muchacho, aquello era una cosa larga y gruesa que caía pesada sobresaliendo como 4 dedos por debajo de la bolsa escrotal que ya de por sí era grande y caída, dio una mirada rápida y levantó la vista hacia el muchacho entregando la toalla, el muchacho la tomó y comenzó a secarse y Omar salió despavorido del baño muy avergonzado. Al rato un Miguel relajado y recién bañado salía de la habitación y bajó las escaleras hacía la cocina donde Omar preparaba un café caliente para los dos, afuera todavía llovía a cantaros.
O: no sé si tomas café pero te estoy preparando uno
M: yo tomo café siempre, gracias
Tomaron café en silencio viendo la lluvia a través de los ventanales.
M: de verdad gracias
O: por qué?
M: por salvarme, por recatarme de este día lluvioso, por darme resguardo, por todo pues.
O: no sé cómo ni por qué, pero aquí voy a estar para ti, no sé a dónde va a llegar esto pero aquí estamos y ya veremos. Pues jovencito me voy a la cama debo madrugar, mañana opero temprano, que tengas buenas noches, estás en tu casa cualquier cosa estoy en la habitación de al lado por si se te ofrece algo.
Dicho esto Omar se acercó al muchacho, le dio un abrazo y un beso en la mejilla, no fue morboso fue cálido y sincero y así lo sintió Miguel, Omar subió a su habitación y lo dejó allí terminando el café, lavó las tasas y se retiró a su habitación. Una hora después el muchacho dormía plácidamente como no lo hacía desde hace tiempo se encontraba en bóxer y sin franela como solía dormir y un estruendo casi lo tumba de la cama, su mayor temor se hizo presente, los truenos, un pánico se apoderó de su cuerpo y temblaba sin control, desde niño no había podido superar dicho miedo y cuando sucedía corría a la cama de su mama que incluso ya grande lo abrazaba para darle consuelo, un nuevo estruendo estremeció la habitación y salió corriendo al cuarto de al lado, abrió la puerta de golpe y se paró a la orilla de la cama viendo a Omar despertarse de la sorpresa de verlo allí parado y temblando.
O: qué pasó? Qué tienes?
M: hay truenos me dan mucho miedo
O: ven métete aquí conmigo –dijo abriendo la cobija dándole espacio, Omar igual estaba en ropa interior y sin camisa-
M: disculpa es algo que no he podido superar desde pequeño
O: no te preocupes dijo paternal abrazando al muchacho quien se acurrucó en su pecho y poco a poco dejó de temblar.
M: gracias no sé qué hubiese pasado si estuviera solo en la calle
O: eso no iba a suceder, es por eso que nos cruzamos, para que eso no pasara
El muchacho se abrazó más a Omar hundió su cara en el pecho del mayor y le dio un beso, nada morboso, dejó una mano entre los cuerpos haciendo contacto con el pene del mayor estaban abrazados de frente y de lado entrelazaron sus piernas y cada uno pasó un abrazo por la espalda y se abrazaron mutuamente y se acariciaron, Omar besó su cabeza y poco a poco miguel fue relajando el cuerpo mientras los truenos sonaban apretándose más al cuerpo al cálido cuerpo de Omar.
O: te sientes mejor?
M: si mucho mejor, me siento seguro
O: quiero decirte que mi cuerpo está reaccionando al contacto, tengo mucho tiempo sin tener sexo y bueno uno no es de piedra, si te sientes incomodo no hay problema si te quieres apartar un poco, no tienes que hacer ni soportar nada que no quieras, lo que hago por ti es porque quiero hacerlo y no espero nada a cambio.
M: nadie me está forzando a nada y yo me siento igual, mira. –el muchacho tomó la mano de Omar y la llevó a su entrepierna la cual estaba muy dura-
Omar apretó el miembro del muchacho por encima del bóxer, sintió su dureza, su excitación, al apretarlo el muchacho levantó la cabeza y gimió quedó y bajito, Omar se acercó a su boca y lo beso suavemente, el muchacho abrió los ojos con sorpresa pero no se apartó, Omar retrocedió y se vieron a los ojos, en ese momento Miguel avanzó y volvió a besar al mayor esta vez se enfrascaron en un beso a toda regla, Miguel no sabía besar, nunca había besado a nadie y de eso se dio cuenta Omar, al rato imitando los movimientos del mayor Miguel se convirtió en un excelente besador, las caricias no se hicieron esperar, Miguel exploró todo el cuerpo de Omar con sus manos, acarició su erección apretó su pene duro y jugoso, acarició su espalda y llegó a esas nalgas redondas y blancas que ya había observado las amasó a gusto, exploró entre ellas y con un dedo llegó al centro con su dedo medio y presionó sólo hubo una pequeña resistencia y avanzó en el interior del mayor, Omar gimió en la boca del muchacho y su placer aumentó con la entrada y salida de ese dedo grueso y largo, ante esta caricia Omar cruzó sus brazos en la espalda del muchacho y lo trajo hacia sí quedó con el muchacho encima y las piernas abiertas mientras se besaban y el negro lo dedeaba sabroso, estiró la mano, abrió la gaveta de la mesa de noche y allí encontró el pote de lubricante, sin dejar de besarlo sacó el dedo y se puso mucho del líquido viscoso, le puso a Miguel en el pene muy duro y largo y se acomodó para guiarlo dentro de él necesitaba ese pene de chocolate dentro de él, el pene hizo contacto con su ano boqueante y el muchacho por instinto empujó suavemente invadiendo el interior del maduro, al hacer tope se miraron a los ojos con sorpresa y placer, Omar nunca había estado tan llenó y la sensación era maravillosa, Miguel nunca había penetrado a nadie era virgen y lo apretado, suave y cálido de ese culo era la cosa más maravillosa que había experimentado y comenzó a ir y venir, primero lento, suave, disfrutando el contacto luego fue urgente, el placer aumentaba y sentía el hormigueo en su interior, aceleró, aceleró y aceleró y sin remedio se derramó dentro de Omar, que al sentir lo caliente y abundante del líquido en su interior acabó derramando su simiente entre los dos cuerpos entre aullidos de placer. Luego vino la calma se miraron a los ojos con amor, se besaron, se acariciaron y se prometieron estar juntos sin importar las condiciones.
Esa noche no durmieron, ni Omar fue a trabajar al día siguiente, tenían mucha urgencia de estar juntos, de amarse y probaron todo, se besaron, se lamieron, se dieron besos negros por turnos, se volvieron adictos a sus culos, Miguel amaba ese par de nalgas grandes y redondas y sin un solo vello, Omar lo enseñó a comérselas y darle placer, así mismo Omar amaba esas nalgas de chocolate no tan grandes pero redondas y firmes y muy lisas, ese anillo apretado se convirtió en un vicio. Se mamaron los penes a placer Omar descubrió con sorpresa que el muchachito tenía entre las piernas nada más y nada menos que 25 cts de carne dura y gruesa, la midió incrédulo, la besó, la mamó, la adoró. Omar tenía sus nada desdeñables 19 cts de pene que el muchacho también disfrutó al máximo guiado por el adulto en el cómo se atendía un pene, y por último Miguel manifestó su deseo de probar el ser penetrado entonces con mucha paciencia Omar lo penetró y disfruto por primera vez las delicias de un culo virgen y así duraron más de 24 horas en la cama. Fue una jornada titánica y renovadora de sexo, al salir del cuarto a darle de comer al cuerpo ya eran distintos, mientras comían Omar se quedó pensativo, evaluando y Miguel lo notó.
M: sucede algo?
O: sí muchas cosas, tenemos que organizar nuestras vidas juntos porque en definitiva no puedo ni quiero dejarte ir, pero tú también tienes que desearlo con mi deseo no basta.
M: yo igual quiero estar contigo, claro si tú también lo quieres pero tengo que buscar qué hacer
O: precisamente de eso quería hablarte, lo primero es que debes continuar con tus estudios en ese aspecto no hay negocio, lo otro es que me gustaría que trabajaras en algo a medio tiempo, eso te dará independencia para tus cosas aunque aquí nada te faltará y yo te apoyaré siempre, lo otro es que como comprenderás tengo muchos años viviendo solo y tengo mis costumbres, te deberás adaptar a ellas a modo de garantizar una convivencia agradable. Te parece?
M: sí me parece, no te preocupes que pondré de mi parte no tendrás quejas de mí.
O: me alegra escucharlo
Y así fue como empezaron una vida juntos, poco a poco se fueron acoplando a la convivencia, miguel retomó los estudios y se graduó de bachiller donde un Omar emocionado y con lágrimas en los ojos lo vio recibir su título, consiguió un trabajo medio tiempo en una tienda cercana que acudía después de clases hasta las 7 de la noche donde llegaba a casa y preparaba la cena, mantenía la limpieza ya que una señora iba dos veces a la semana a limpiar profundo, su mundo eran los estudios, su trabajo y atender a Omar quien no llegaba casa antes de las 9 de la noche para ser atendido por Miguel, en los primeros tiempos el sexo fue intenso pero ese ritmo poco a poco fue bajando, el amor mutó y ya Omar no lo veía como un compañero sexual sino como un hijo, ya Miguel había entrado a la universidad quería ser médico como Omar y éste estaba feliz, una noche lo conversaron y llegaron al acuerdo que ya no se veían como compañeros sexuales sino que era un amor más puro y dejaron de tener sexo. Omar amaba ese muchacho, llenaba su vida, le había dado un sentido y responsabilidad, lo llenaba el tener que preocuparse por alguien, ya Miguel tenía 19 años y estudiaba el 2do año de medicina era brillante y estudioso, Omar lo apoyaba y explicaba cosas académicas para que saliera mejor. Un día Omar llegó con un amigo a casa, había conocido a un enfermero en el hospital y se enamoraron a primera vista, era joven de cuerpo grande y negro como le gustaban, la química con el muchacho fue inmediata y así sin más se convirtieron en una familia homo parental, Miguel llamaba a Omar papá y a Ulises (el enfermero), le decía pa, en poco tiempo vivían juntos. Miraban divertidos como Miguel llegaba a casa con amigos que se encerraban “a estudiar”, entendían que tenía y estaba disfrutando su sexualidad plenamente, las sesiones de sexo entre Omar y Ulises eran intensas se entendían súper bien en ese campo, eso los solidificó como pareja. Con los años Miguel se graduó de médico y se especializó como cirujano plástico, era de los mejores e hizo mucho dinero en esa rama. Con el tiempo abandonó el hogar familiar y se fue a vivir solo y hacer su vida pero nunca olvidó a sus padres que con ojos de orgullo lo vieron crecer y superarse. Del muchacho inseguro y miedoso del inicio no quedaba nada, se había convertido en un hombre guapo independiente y próspero.
FIN
PD: ESPERO HAYAN DISFRUTADO EL RELATO, VALORA, COMENTA Y SUGIERE QUÉ QUIERES QUE ESCRIBA, LOS LEO.


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