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Dominación Hombres, Gays, Sado Bondage Hombre

INCUBUS

La mejor historia de dominación / sumisión de todos los tiempos (relato completo).

Los chicos de nivel 1 tenían una dependencia completa del semen. De hecho, de que les inyectaban la primera dosis a través de los dildos del asiento del vestuario, ya no podían vivir sin él, y la dependencia podía ir en aumento –dependiendo las veces que tuvieran sexo–, hasta necesitar ser follados una vez al día o más –en casos extremos–. Sin embargo los chicos nivel 2 ya no tenían tal dependencia que les hiciera buscar sexo desesperados, porque conocían un secreto y tenían el poder de acceder a una crema gel medicinal para poder esclavizar a cualquier persona.
Había dos tipos de esclavos: los incubus y los súcubus. Cualquier chico del nivel inferior podía terminar siendo esclavo sin saberlo. Un chico de nivel 2 podía encapricharse de quien quisiera y someterlo sin que la víctima se diera cuenta.
—
Andy era un chico joven, pelirrojo, pelo rizo, bien dotado. Tenía 25 años pero ya era nivel 2. Había superado todas las pruebas para serlo y ahora tenía en su posesión las cremas-drogas subversivas de la personalidad. Las cremas eran de aplicación anal. La blanca semi-transparente era para doblegar la voluntad de quien quisieras y convertirlo en tu esclavo que ansiase ser follado por tí cada día y tuviese una dependencia vital de tu semen.
Para lograr convertir a cualquier chico en incubo debías aplicarle 5 veces la crema en el interior de su ano, ya que este proceso no era instantáneo. Tenía que ser un tratamiento prolongado durante unos cinco días, para ir subvirtiendo poco a poco la personalidad.
La crema tenía una potente droga que iba poco a poco a ser absorbida desde las paredes intestinales a la sangre, y hacer efecto, sumándose en cada aplicación, y ahondando en el proceso hasta lograr el sometimiento total. Para ello la crema debía de ser metida en lo profundo de la cavidad anal, pero no valía con los dedos: tenía que impregnarse el interior del ano con el pene. Tampoco valía un dildo, ya que la crema no hacía efecto por sí misma, tenía que mezclarse con semen. De hecho el semen tuyo era lo que le convertía en tu esclavo dependiente de tu semen ya que al juntarse el gel-crema con el ADN la convertía en una mezcla personal, por lo que el esclavo sólo podía ser de un amo concreto. El que le inyectase 5 dosis de su semen a una persona con el gel, –ya que el mismo se mezclaba con el ADN– convertiría a esa persona en su esclavo personal. Dicho proceso debía de hacerse en un espacio temporal máximo, cada dosis. de 24 horas aunque se podía hacer en menos tiempo (si te conseguías correr 5 veces en un día y lograr que tu víctima se dejase, podrías esclavizarlo en un día). Pero lo normal era, entre polvo y polvo, tener un espacio temporal para recuperarse y producir más dosis de semen (algunas personas del rol ‘dueños’ necesitaban ayuda de sustancias para ello).
Una vez la crema se mezclase en el interior de su ano con tu corrida las cinco veces, esa persona pasaría a ser tu esclavo dependiente. Si se aplicaba la crema pero no se mezclaba con tu semen, o se mezclaba con el el semen de otro, o pasados los espacios de tiempo de más de un día entre dosis y dosis, el milagro de la dominación no haría efecto.
———-
Andy se encaprichó de Tommy, un rubio musculado con pinta de macho. A Andy no le gustaban aniñados sino chicos con pinta de hombres: fuertes, independientes. Y Tommy, deportista, con su barba de tres días, la tenía. Aunque Tommy era deportista no estaba muy marcado pero se le notaban algo los músculos abdominales. Tenía un buen culazo.
Ambos eran chicos muy guapos.
De que Andy le vio se dijo a sí mismo que Tommy sería suyo.
Fingió un encuentro casual. Un cruce de miradas bastó para el primer contacto y que los chavales se gustasen. Eran guapos los dos y Andy debió de ser también el tipo de Tommy el deportista, por lo que se dirigieron a un lugar un poco más apartado a follar. Inmediatamente se dieron un abrazo apasionado y sus bocas se mezclaron en un beso de pasión. Andy se dejó hacer y Tommy tomó la delantera. Le agarró ambos glúteos a Andy y su beso de pasión fue bajando por la barbilla, mitad del pecho, hasta el ombligo y, arrodillándose, se metíó en su boca el pene de Andy que se erectó de pasión.
El que Tommy besase a Andy y comiese su pene sólo pretendía que Andy le hiciese lo mismo en un intercambio de igual a igual, y Andy lo captó. Empalmado por la gran mamada que Tommy le había dado con Tommy de nuevo de pié fue él el que se arrodilló a mamarle. Tommy estaba muy bien dotado. Tenía un pene regordete con huevos grandes con vello rizado y rubio casi blanco, que Andy devoró. El pene rubio de Tommy cobró vida y se empalmó y Tommy no pudo esperar, y preso de pasión giró a Andy y le folló el culo, caliente tal como estaba de la boca de Andy, que le acababa de empalmar. Andy no se lo esperaba…de hecho era él el quería esclavizar a Tommy, pero se dejó follar. No quería levantar sospechas.
Tommy agarró de las caderas a Andy y le empezó a follar más y más fuerte inmovilizándole. Se iba a correr dentro de él. Le quería impregnar y no podía dejarle escapar. Así que en un último arreón sujetó a Andy de las caderas para que no se moviera, y con su gordo pene largo dentro de él, se corrió.
Andy no se lo había esperado pero con esta corrida se recargó de fuerzas. El semen de Tommy corría en el interior de su ano, y él, en su interior, clamaba venganza. Había sido dominado por quien quería que fuese su presa! Y eso le obcecó: la revancha iba a ser terrible. Tommy tras dos minutos de haber eyaculado, se separó de él con el pene lacio. Andy lo giró y lo volvió a besar. Así engatusó a Tommy que asumió que le iban a follar (era normal este tipo de intercambios bis a bis, de igual a igual), y Tommy asumió que ahora le tocaba el turno de poner el culo a Andy, así que se giró y se preparó para ser penetrado.
Andy le besó el cuello por la parte de atrás comiéndole las orejas, excitándole. La polla de Tommy cobraba vida de nuevo con el aliento de Andy en su cogote y estaba ya semiempalmada. Andy bajó por la espalda y arrodillándose le separó las nalgas y le comió el culo a Tommy metiéndole la lengua, lo que le terminó de empalmar. Ambos chavales estaban súper excitados. Andy le comió el culo a Tommy como si le fuese la vida en ello, salivando abundantemente. Ya tenía el culo de Tommy preparado para ser penetrado porque estaba relajado y a la par lubricado abundantemente. Tommy soltó un jadeo de placer cuando Andy le metió la punta de su lengua en el ano.
Andy se levantó rápidamente incorporándose de pie. Tommy seguía de espaldas medio erguido, apoyando sus manos contra una mesa dejando expuesto su culo para ser penetrado por Andy. Como estaba de espaldas a Andy no pudo ver que Andy se impregnaba la punta de su polla con el famoso gel-crema blanco. Echó una abundante cantidad en la punta de su pene y, en un movimiento muy rápido que pasó completamente desapercibido a Tommy, y le penetró el culo. La lubricación abundante con saliva facilitó la entrada del pene de Andy impregnado con esta sustancia. Tommy no notó nada. pero en lo profundo de su ano ya estaba el pene de Andy impregnado de la droga disuelta en el gel. Andy abrazó a Tommy por la espalda y sin sacar su pene de él le susurró al cogote excitándole más. Tommy estaba muy bueno, lo que le excitaba de por sí, pero esa sensación de dominación y saber que lo estaba impregnando empalmó como nunca a Andy. Sabía que con su pene estaba poniendo dentro del ano de Tommy la droga de dominación, lo cual le conferiría todo el poder. Andy además había sido follado con pasión, por sorpresa (le había pillado de improviso), vigorosamente por Tommy, y ahora Andy se estaba vengando. Tommy lo sabía pero se dejó dominar por el ímpetu y pasión de Andy, que aumentó la velocidad y potencia de la follaba, aumentando el modo dominación. Andy no tardaría en correrse en el interior de Tommy. Tommy sabía que a Andy le quedaba poco para estallar dentro de su interior y poseso como una puta por el placer que le estaba dando Andy le dio más facilidades. Apoyó sus manos sobre sus rodillas, de pie pero algo flexionadas, para darle mejor acceso y más placer a Andy con el roce del ano sobre su pene en cada acometida… Y Andy se corrió.
–Aghhhhh… me voy… me corro… exclamó y aferrando con ambas manos las caderas de Tommy para no dejarlo escapar (acto reflejo, Tommy no pensaba ni de lejos escaparse), y le soltó en su interior el primero de cinco trallazos de lefa.
–Ohhhh –fue el segundo chorro de semen.
–Ahggg –la tercera ráfaga.
Las caras de pasión de ambos chavales dejaban ver que ambos estaban disfrutando de una corrida como nunca antes habían tenido. Y en el caso de Tommy era literal.
La sustancia del gel se disolvía al contacto con el semen en el interior del ano de Tommy, y empezaba a ser absorbida por la pared intestinal haciendo poco a poco el efecto.
–Ohhhhhhhhhhhhhggggggg -exclamó Andy cuando eyaculó por cuarta vez soltando un nuevo chorrazo de semen en el interior del culo de Tommy. La sustancia del gel que le había metido con la punta del nabo ya estaba diluida con el semen y siendo absorbida por las paredes del ano de Tommy sin que este se percatara.
–Ahgggggggg. Fue el quinto y último trallazo de semen en el interior de Tommy, pero Andy no le soltó. Aún agarraba a su chico por las caderas.
A Tommy, que manaba precum de su rabo por el éxtasis sexual, no le pareció nada raro, porque era habitual que para que no se desperdiciase nada de semen una vez eyaculado se pasasen un par de minutos dentro de la pareja para que el semen fuese absorbido por los intestinos. Sin embargo en esta ocasión Tommy notó algo raro. No muy fuerte, pero sintió su ano hipersensibilidad gozando más aún si cabe del placer de cada vena del pene de Andy. Una sensación rara notaba en su ano. Lo sentía frío pero a la vez caliente de pasión. Él no sabía nada pero estaba siendo impregnado. Algo se empezaba a incubar en sus adentros.
cap 2 IMPREGNACIÓN
La primera dosis se le había puesto. Tommy, tras la primera sensación del momento, no notó nada. El pene de Andy lacio, salió de su ano, y se fueron a la francesa, sin despedirse, como si nada hubiera pasado. En la isla era habitual este tipo ds encuentros apasionados y cambios de pareja. Sin embargo Andy debería de volver atraerlo hacia él mañana sin más dilación. Tenía 24 horas para impregnar (eyacular de nuevo en el intestino de Tommy) para que este empezase el proceso de reversión y fuera su esclavo. Si no lograba correrse en el culo de Tommy cinco veces en total en los próximos cinco días, nada habría logrado y quedaría nulo el proceso. La cuenta atrás había comenzado. Y Andy no tenía que levantar sospechas.
—-
A la mañana siguiente Andy ya se había recuperado de su súper eyaculación en el culo de Tommy, y estaba preparado para darle una segunda dosis. Ahora tendría que encontrarle para volver a follárselo, y hacerlo con naturalidad. No era habitual repetir sexo con la misma pareja: algo se tendría que inventar para no parecer sospechoso: tenía que hacer creer a Tommy que el encuentro era casual, ya que los chicos en la isla practicaban sexo esporádico sin lazos ni ataduras ni repeticiones.
——
Tommy era nadador así que Andy lo encontró entrenando. La cuenta atrás del reloj había comenzado tras la primera eyaculación y apenas le quedaban dos horas para volver a impregnarlo, o de nada habría servido la primera eyaculación. Lo vio entrenando y se colocó estratégicamente de espaldas a él en la salida, para que Tommy se tropezase con él.
—
Píiiiiiii -sonó el silbato del entrenador. Tommy y otros cinco chicos musculados salieron de la piscina con un speedo azul ajustado que no dejaba nada para la imaginación. El portentoso paquete del rubiazo que Andy quería dominar y someter se marcaba en todo su esplendor en el bañador mojado, al igual que su culazo.
Los chicos se despidieron acabado su entreno. Andy se puso dando la espalda a Tommy que no vio que estaba delante de él porque se estaba despidiendo de sus compañeros de equipo hasta el entreno de mañana, cuando se tropezó con Andy al que casi hace caer.
–Perdón, no le había visto –dijo Tommy
Andy se giro: –No, no pasa nada, estaba aquí parado, distraído. No le ví llegar –le respondió.
–Andaaa ¡¡si eres tú!! –exclamó Tommy cuando Andy se giró y le vio la cara.
En su boca se dibujó una sonrisa recordando lo bien que lo habían pasado la jornada anterior. Tommy pensó lo bueno que Andy estaba y lo bien que se lo habían pasado y propuso a Andy repetir encantado. Andy era lo que quería oír. Además la propuesta había salido de Tommy, así que no había nada que sospechar que todo estaba premeditado y preparado. El malévolo plan urdido por Andy estaba saliendo a las mil maravillas.
Ambos chicos se fueron a un lugar un poco más apartado. Tommy con la toalla blanca se acabó de secar y se quitó el bañador aún mojado que llevaba de entrenar, mostrando su portentoso paquete a Andy que se arrodilló ante él y se lo comió hasta los huevos, que por cierto eran enormes. Andy agarró a Tommy de sus glúteos y con el pene de Tommy enhiesto en la boca, le lubricó el ano con la crema-droga metiéndole la misma en el culo con sus dedos, lo cual hizo hipersensibilizarle la zona de forma tan erógena con el frío gel lubricante –pensó él– que sintió como que le estaban follando. El placer de los dedos de Andy en su ano y la boca en su pene hizo que Tommy no aguantase y se corriese en la boca del muchacho con el que minutos atrás acababa de tropezar. Andy se tragó todo el semen de Tommy recargándose fuerzas (ya sabemos que el semen era un líquido vital que daba potencia y fuerza). Mientras Tommy eyaculaba Andy dio placer a Tommy sellándole su pene con su boca.  Aunque pudiera parecer que volvía a pasar lo contrario (cazador cazado y que Andy era la presa de Tommy en vez de su esclavo, Andy savia que quien algo quiere algo le cuesta y, aunque nos pudiera parecer humillante, tampoco hacía ascos a tragarse una dosis de semen del pene de Tommy (muchacho al que había elegido como víctima) que, extasiado de placer, agarraba la cabeza de Andy sujetándole de forma dominante para que no se moviese hasta que hubiese eyaculado del todo en el interior de su garganta.
–Ohhhhhhhggggg Diosss ¡¡qué bien la mamassss!! Síiiii –y soltó otro trallazo que bajó por la garganta de Andy mientras él miraba al cielo.
—-
Dos minutos después Andy se levantó y besó a Tommy aún con restos de semen en su boca. Tommy probó su propio semen de la boca de Andy, aunque Andy se lo había tragado casi todo porque Tommy le metió su polla hasta lo más profundo de su garganta. Andy dio a Tommy un fuerte abrazo tras el beso de pasión, y se colocó sigilosamente en sus espaldas. Con el pene enhiesto, completamente excitado como estaba, a Andy no le fue difícil penetrar a Tommy por segunda vez en la segunda jornada consecutiva. De hecho durante la mamada lo había lubricado con la crema especial. Sólo quedaba eyacular dentro de él para impregnarle en esta segunda jornada de sumisión. Y Andy, con lo excitado que estaba no tardó en eyacular dentro del culo de Tommy. El proceso de sumisión estaba empezando. La segunda dosis anal del gel le había impregnado.
cap 3 TERCERA DOSIS
Tommy no sabía por qué pero se sentía enamorado. Quería volver a ver a Andy y fue él el que al tercer día buscó a Andy para follárselo. Las cosas no le podían salir mejor a Andy: su víctima iba hacia él sin saber que lo estaba esclavizando.
Andy estaba jugando solo al baloncesto con sus shorts calados que le llegaban hasta la rodilla. Tommy se acercó a él por la espalda cuando Andy iba a lanzar a canasta.
–Cú-cú ¿qué soy? –le dijo tapándole los ojos
Andy no se esperaba esta sorpresa pero le reconoció por la voz:
–Tommyyyyyy
–Síii ¡¡acertaste!!
Ambos chicos se giraron y se dieron un beso apasionado.
Cómplices se pusieron manos a la obra. Solo pensaban en sexo. Tommy quería ser follado por el gran pene de Andy y con las dos manos le bajó sus pantalones de baloncesto hasta los tobillos dejándole expuesto.
–Oye. Me encantó la sensación, el placer que me dio ayer el lubricante que usaste. Tenía una sensación como de frío y calor que me hizo sentir cada vena de tu pene como nunca me había pasado. ¿Aún lo tienes? –dijo Tommy a Andy.
–Clarooo (Andy bosquejó una sonrisa interna pensando que ya no tenía que poner ninguna excusa ni ocultar la aplicación del gel en el ano para subyugar a Tommy: él mismo se lo estaba pidiendo.)
–Pero luego te lo tengo que poner yo, eh. –añadió Tommy
Andy dijo que sí, que aceptaría. No podía dejar que Tommy sospechase que la crema no era un lubricante sino una droga de la sumisión. De hecho cuando le eyaculara ya irían 3-0 y Andy siempre llevaría dos dosis de ventaja. Y una corrida no le podía afectar si no se repetía una segunda en el tiempo de 24 horas. Además siempre llevaría ventaja, con lo que Andy tenía el papel ganador.
Andy lubricó el culo de Tommy y le empezó a follar.
-Ahhh ¡¡qué bien se siente!! Causa sensación -dijo Tommy. Y ciertamente, la crema hipersensibilizaba la zona haciendo que Tommy sintiese perfectamente cada pliegue o rugosidad del pene de Andy, que lo estaba perforando su cavidad anal.
De hecho el gel producía sensaciones de frío y calor, generando el doble de placer por los cambios de temperatura.
La primera dosis sólo había hecho mella, y abierto la puerta al placer anal extremo, pero la segunda había comenzado la tarea de sumisión –por ello Tommy ya quería volver a tener encuentros sexuales con Andy–. La tercera dosis de gel acentuaba e incrementaba los efectos empezando la dependencia del gel. Tras esta dosis Tommy querría volver a ser follado. Su cuerpo empezaba a cambiar y a doblegarse a su amo (aunque esto ya había empezado con la segunda eyaculación sin que se diera cuenta.) Sin embargo la tercera ya acentuaría esa dependencia y la búsqueda continua del placer que Andy le estaba dando. Esa era la sumisión.
Tommy ignoraba por qué ‘le gustaba’ o ‘se estaba enamorando’ de Andy. No sabía que la primera vez Andy le había inyectado con su pene una dosis de este gel. Y la segunda también ignoraba que el gel era una droga súper avanzada que modificaba su personalidad y lo estaba convirtiendo en un sumiso adicto al semen de su amo. De hecho creía que era un simple gel lubricante (al alcance solo de los chicos alfa de la isla).
Mientras todas estas cosas pasaban por nuestra mente los chicos estaban disfrutando de lo lindo, gozando como nunca habían gozado. Con la pantaloneta de basket en los tobillos Andy se estaba follando de nuevo a Tommy por la espalda hasta que en una de estas se corrió en su interior.
-Ahhh, que me corro, me corro, me corro ahhhhhgggg. -Y se corrió
Una oleada de obnubilación llegó a la mente de Tommy que no sabía qué estaba pasando en su cavidad anal, y respondió:
–Sí, dámelo todo, papi –dijo Tommy sin saber por qué. Estas palabras excitaron aún más a Andy que se corrió de nuevo y con más cantidad en el ano de Tommy, que estaba disolviendo más cantidad de gel, mezcla que estaba siendo absorbida por las paredes intestinales de Tommy que empezó a perder su voluntad y a decir más guarrerías, cosas que pensaba pero que nunca se había atrevido a expresar:
–Sí, ¡¡cógeme!! soy tu guarra, Andy. ¡¡córrete en mi interior!! estoy gozando ¡¡Soy tu puta!!
Tommy oía sus propias palabras y no daba crédito a lo que estaba diciendo. Mientras Andy se sentía aún más excitado y le follaba aún más fuerte impregnando a su esclavo con un séptimo trallazo de lefa que le dejó exhausto cayendo sobre su espalda extenuado de placer.
Tommy seguía debajo y Andy encima suyo con su pene aún clavado en su culo.
La reacción química hizo todo su efecto. La tercera dosis se había inoculado.
cap 4 REVANCHA
Los chicos permanecieron largo tiempo tendidos uno encima del otro. De hecho se durmieron, agotados, y cuando despertaron no sabían cuanto tiempo había pasado. Andy seguía, con su pene ya lacio, dentro del culo de Tommy, que había recobrado la consciencia y no se acordaba de nada de lo que había pasado ni de las palabras groseras que había dicho dando rienda a sus más ocultos deseos de ser poseído y follado como una perra.
–¿Cómo estás?
–Estoy bien, Andy. No recuerdo nada de lo que ha pasado, sólo que vinimos a follar y que tenía yo un gran deseo.
–Eso es -le respondió Andy sacando su lacio pene de su ano.
–Bueno, ahora me toca a mí. Me lo prometiste.
–Eso es –respondió Andy.
Tommy cogió el tarro de crema y embadurnó el culo de Andy y comenzó a follárselo. Andy disfrutaba de la polla de Tommy. Tommy era un chico guapo y deportista, fibrado, y estaba bien dotado. Por eso Andy lo había escogido con la mirada para el primer encuentro sexual, y por eso quería hacerlo suyo.
Andy gemía de placer mientras Tommy lo follaba por detrás. Andy se dejaba.
Tommy se puso detrás de él y lo folló con ímpetu.
Andy tenía ahora una postura sumisa, genuflexionado, con las manos sobre sus rodillas y la espalda encorvada, dejando a Tommy fácil acceso a su ano.
–¡¡Que bueno estás!! -gritó Tommy mientras le follaba con más ímpetu
–Ahhhg, ahhhg, -gemía Andy de placer. El gel lubricante/droga de dominación, uno de los primeros efectos era hipersensibilizar la zona donde se aplicaba para favorecer la absorción tanto del gel como del compuesto que se formaba al mezclarse con el semen. Por eso, al permeabilizarse las paredes intestinales para favorecer la absorción del compuesto químico un efecto secundario era que el pene de tu penetrador se notaba más intensamente.
–Diosss, síii…. sí… –clamaba Tommy follándole rudo
–Ohhggg, ohhhg -gemía Andy de placer, lo cual a la vez excitaba más a Tommy, su ahora penetrador en un intercambio de papeles al que Andy había accedido para no levantar las sospechas de Tommy (que era lo que hubiera podido pasar de negarse a que Tommy, al que quería convertir en su esclavo, le follara).
–Ahhgggg ¡¡me corrooo!!! ¡me corro!! –clamó Tommy poco antes de empezar a eyacular en el interior del ano de Andy que, sumiso, empezó a notar los primeros efectos de la droga de dominación, que estaban haciendo efecto en su ano.  Andy no había dicho nada a Tommy para no levantar sospechas, y le había hecho creer que se trataba de un simple lubricante y se dejó ser follado.
Tommy se terminó de correr en el interior del ano de Andy y la mezcla de semen y gel empezó a surtir efecto en Andy. Afortunadamente sólo sería una dosis que al no tener continuación en las 24 horas siguientes, perdería su efecto.
…
La primera corrida de Tommy con el gel incubus yacía en el ano de Andy y empezaba a hacer efecto… pero Andy tenía ventaja, y tenía que ser más rápido para esclavizar a Tommy. Y esta descarga de semen en su ano no hizo otra cosa que agudizar sus fuerzas y rabia de indignación, pero Andy si algo había aprendido al convertirse en ‘dominador’ u hombre de negro (jefe follador) era que quien algo quiere algo le cuesta, así que sacándose del ano el pene de Tommy le cogió de las muñecas y se las llevó hacia atrás de su cabeza inmovilizándolo sensualmente. Poniéndose de rodillas sobre el suelo entre sus piernas Andy sujetó a Tommy, tumbado cabeza arriba frente a él, de los pies, y le respondió feliz con una voz de niño entre inocente y malvado:
–¿sabes qué?
–¿Qué? -preguntó Tommy inocente, aunque por la polla de Andy que había engrosado tamaño y se había erectado ya podría intuir qué.
–Que ahora me toca a mí –le respondió Andy con una sonrisa pícara.
Andy levantó las piernas de Tommy sobre sus hombros, lo cual le daba acceso a su ano e impedía que Tommy viera que se estaba untando la punta del rabo con la famosa crema. Crema que se echó de forma abundante embadurnando todo su glande. Lo que sobró de la crema se lo aplicó al ano de Tommy lubricándolo. Con una sonrisita malvada que Tommy interpretó picarona y coqueta, Tommy se dejó lubricar sin saber lo que estaba pasando, dando por hecho que se trataba solo de un juego sexual de parejas de intercambio sexual de roles. Ignoraba completamente lo que Andy estaba tramando y que Andy era un ‘dador’ y hombre de negro que le quería esclavizar a él. Creyó que Andy era un muchacho más de su edad y que todos aquellos encuentros de los últimos tres días habían sido casuales. Nada delataba a Andy y nada hizo sospechar a Tommy que todo había sido planificado en un malévolo plan.
—-
Cuando Andy se había preparado cogió los pies de Tommy y los echó hacia atrás de su cabeza exponiendo completamente el ano del musculoso deportista a su pene, que lubricado como estaba y en aquella postura tan expuesta, lo penetró con suma facilidad. De hecho el simple peso de la gravedad hacía que lo hubiera penetrado profundamente como nunca antes lo habían penetrado.
Tommy gimió de placer cuando la puntita de Andy le penetró. Hasta ahora Andy sólo le había follado por detrás, o a lo perrito. Pero ahora estaban cara a cara viendo sus caras de placer.
Su chico estaba encima de él, y él, con su ojete completamente expuesto, estaba notando que la larga polla de Andy le penetraba más profundamente que nunca había llegado en aquella postura de sumisión. Sabía que Andy la tenía larga pero no recordaba nunca que le hubieran lastimado aquellos 21 centímetros de polla, y puso una mueca de dolor.
Andy, que estaba a dos palmos de su cara y le acababa de dar un beso, le vio la mueca, y sádico, le espetó.
–¿Qué? ¿Te duele?
–Sí. En esta postura me penetras más profundamente.
–Je je je ¡¡qué larga polla tengo! –exclamó Andy, macabro. La respuesta de Andy confundió a Tommy que no sabía qué estaba pasando. Andy se echó hacia atrás sacando casi todo su pene de Tommy, y Tommy creyó que le hacía caso. Pero Andy no sólo no paró, no salió de Tommy sólo sacó la parte larga de su pene dejando sólo dentro de él la punta del glande. Se fue hacia atrás cogiendo fuerza para penetrarlo más profundamente. Y con todas sus fuerzas, cogiendo impulso, le dió un arreón y le clavó de golpe con fuerza los 21 centímetros de pene llegando incluso más profundo que antes por el impulso que había tomado.
–Ay! -gimió Tommy de nuevo– ¡¡para!! ¡¡Me duele!!
El dolor le excitó a Andy más y sacó su vena oculta: –¿cómo que te duele? ¡¡Puta estúpida!! Vas a ser mi esclavo. Y yo seré tu señor. Acostúmbrate a este pene, y a que te penetre, puta escoria!
El cerebro de Tommy estaba confuso con estas palabras. Su chico lo estaba maltratando. Le había pedido que parara, que le dolía, y no sólo no paraba sino que lo follaba con más fuerza y dureza.
–Andyyy, por favorrr…. Paraa. No es broma. Mi culo arde.
–¿Cómo que Andy? –le arreó una bofetada a mano abierta que le dolió la cara– ¡¡A partir de ahora te vas a referir a mi como amo!! Puto perro de mierda.
Tommy no sabía qué estaba pasando. Aquel que creía su amigo, su compañero de sexo, lo estaba violando con gran fiereza. Y cuando le pidió que parara no sólo no paraba sino que le penetraba con más fuerza y más rapidez enrojeciéndole el culo, que ahora ya le escocía. A Andy le excitaban más los gritos de dolor de Tommy, y se le puso más duro el pene. De hecho ahora parecía que le estuvieran metiendo a Tommy un hierro ardiendo por su ano. Andy nunca había estado tan excitado. Su joven y largo pene era siempre un garrote, pero nunca había estado tan tieso y duro como ahora. Las palabras de dolor y los sollozos de Tommy, el poder de dominación que estaba experimentando, le estaban excitando como nunca.
Andy se volvió loco y follaba como loco a su deportista favorito que no paraba de gritar, jadear y sollozar mientras lo estaba penetrando con más y más fuerza. Ambas situaciones se retroalimentaban: a más quejidos de Tommy más se empalmaba Andy, que follaba más duro a Tommy, que gritaba más de dolor.
La situación agónica no se prolongó muchos minutos mas. En una de estas Andy le miró profundamente y yendo hacia atrás para coger carrera le clavó su pene hasta las tripas y se corrió.
La cuarta dosis ya se había inoculado.
–Ya eres casi mío, cabrón –dijo Andy a un Tommy que ahora yacía debajo de él confuso y derrotado, víctima de una violación. El semen de Andy inundaba el ano de un Tommy que se estaba convirtiendo en esclavo.
cap 5 YA ERES MIO
Tommy se había desmayado mientras Andy se había corrido. El peso de Andy sobre el lo había inmovilizado. La penetración profunda y el dolor habían extenuado a Tommy, que perdió durante unos minutos la consciencia. Minutos durante los cuáles el semen de Andy, en el interior de su ano, hizo efecto con la cuarta dosis de gel, que fue penetrando por los vellos intestinales en su torrente sanguíneo. Andy se salió del culo de su amigo ya casi esclavo.
Andy aprovechó el estado inconsciente de su amigo-compañero de sexo para atarle las manos y pies a una camilla con ruedas, donde le había colocado sin que nadie los viera, metiéndolo en una habitación a la que sólo él tendría acceso.
Tommy yacía boca arriba con las manos atadas y los pies atados hacia sus hombros: una postura que exponía y dejaba su culo al aire, totalmente indefenso, al borde de la camilla.
No había tiempo que perder. Tommy ya sospechaba algo y no lo podía liberar. Tendría que correrse rápidamente de nuevo dentro de él aplicándole la quinta (y definitiva) dosis del gel de sumisión.
Aprovechando esa postura que dejaba completamente vulnerable a Tommy, que aún seguía inconsciente tras la última violación, Andy le puso en el ojete la boquilla del tubo del gel lubricante de sumisión y apretó. El gel empezó a fluir fuera del frasco llenando el ano expuesto de Tommy, que aún permanecía desmayado.
—
Cuando Tommy recobró el conocimiento seguía yaciendo tumbado boca arriba en lo que parecía ser una cama. No sabía en donde se encontraban pero no en el exterior, donde habían follado, porque ya no veía el cielo azul despejado sino un techo de gris hormigón. Estaban en una estancia interna. No sabía donde se encontraba, y eso le puso un poco nervioso. Más aún cuando empezó a recordar lo que había pasado en su cuarta penetración de Andy, que lo había vejado y humillado.
Cuando Tommy quiso ponerse en pie descubrió, agobiado, que no podía moverse para salir de allí y escapar ¡¡Estaba atado a una camilla de pies y manos con su culo expuesto al cielo!!  Tenía sus manos esposadas a ambos lados de la camilla, y sus piernas también permanecían atadas, hacia atrás, hacia los hombros, exponiendo todo su culo a Andy. Estaba inmovilizado en una postura que lo dejaba completamente vulnerable. Miró al techo y a las paredes: eran de hormigón. Parecía una celda. ¿Estaría en una mazmorra?
–Mira la princesita, la bella durmiente ya ha despertado –dijo Andy con sorna.
Tommy no respondió, desnudo como estaba, con el culo expuesto, su pene arrugado de terror, y Andy sujetándole, encima de él, sólo podía mirar la cara de su anterior amigo y ahora violador.
–Te he impregnado con una droga todos estos días –le empezó a explicar Andy.–Una droga que te convertirá en mi esclavo. Sólo me queda inyectarte una dosis y pasarás a ser mío, mi esclavo.
Los ojos de Tommy eran una expresión de rabia e impotencia. No sabía qué decir. Se mostraban llorosos.
Nunca se había sentido tan vulnerable.
–No te preocupes. No hay nada malo en ser un perro mío. No hay nada malo en ser mi esclavo. De hecho mi pene te gusta mucho. Y es lo que tendrás, en tu ano, cuando yo quiera. De ahora en adelante, vas a ser un agujero en donde depositar mi semen. No te enterarás. Además tú lo desearás. Ahora no lo deseas porque no sabes muy bien qué quieres. No tienes las ideas claras. Pero no te preocupes. Ya pienso yo por tí. ¿Recuerdas aquel día que te describiste y te llamaste zorra y puta? Pues voy a dar rienda suelta a tus fantasías sexuales más sórdidas, esas que no sabes que tienes. Dejaré tu mente libre para que des rienda suelta a todos esos deseos de placer que hasta ahora te has callado y reprimido, zorrita mía –le dijo Andy en tono burlón e intimidatorio.
Andy, de pie, con su pene tieso se acercó al culo de Tommy.
–¿Alguna última cosa que decir antes de pasar a ser un trapo y no te acuerdes de nada? Porque en unos instantes, con la quinta dosis, pasarás a ser una piltrafa sin cerebro.
–No, Andy, por favor. No sigas, te lo suplico. Haré lo que quieras.
–Claro que sí, que vas a hacer lo que quiera.
–No, eso no. No. Por favor. No se lo diré a nadie. Déjame ir.
–Pues nada, si no tienes nada más que añadir ¡¡buen viaje! –dijo Andy traspasando con su glande el culo lubricado del joven deportista atado.
Tommy puso los ojos de terror cuando notó que Andy lo penetraba. Tenía las piernas dobladas por las rodillas y amarradas, al igual que sus manos. Su culo quedaba completamente a disposición de su amo que de pie, frente a él, lo empezaba a penetrar mirando frente a frente, sus caras, sus gestos, sus muecas, mientras estaba siendo perforado.
Andy puso sus manos sobre la parte anterior de los muslos de Tommy cuyo pene empezó a manar precum en su ombligo mientras Andy lo penetraba.
–¿Ves? Putaaaa… ¡¡Te excita!! No sabes lo que quieres, por eso no mereces vivir como un hombre. A partir de ahora vas a vivir como un perro…. mi perro… mi puto esclavo.
Fueron las últimas palabras que Tommy recordó. Andy lo penetró con más y más fuerza durante unos minutos que se le hicieron eternos. Luego se corrió en su ano depositando la quinta dosis de su semen, que con la quinta dosis de crema lubricante que había vertido dentro de su ano cuando Tommy estaba desmayado, se descompuso en la sustancia que absorbida por sus paredes intestinales empezó a ir a su torrente sanguíneo. Tommy notaba algo raro. Los efectos se habían ido acumulando en cada dosis haciéndole sentir más, luego más dependiente, luego desinhibiéndole y sacando de su interior sus más ocultos deseos y más bajas pasiones que compartió con Andy en su tercera penetración: no iba a tener secretos para su amo.
A medida que su intestino iba absorbiendo el preparado de semen y gel esta quinta dosis Tommy, incapaz de hablar y pensando lo que le acababa de gritar Andy, fue notando que perdía su voluntad, y cómo se le nubló la memoria. En unos segundos culminó el proceso.
10 Lecturas/14 enero, 2026/0 Comentarios/por AlbertYag
Etiquetas: anal, cogiendo, culo, follando, follar, semen, sexo, viaje
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