Iniciando a mi hermanito de 11 tengo 16
Tengo un hermano y siempre le he tenido ganas.
Hola a todos este es mi primer relato porque quiero iniciar a mi hermanito de 11 años yo tengo 16 no vamos a dar nombres pero sepan q somos de Colombia.
bueno asi como pa no darle tantas vueltas al asunto vamos al grano. Yo queria q mi hermano me viera la verga
y lo logre
empieza relato
El calor estaba del carajo ese día, como siempre cuando el sol no da tregua. La casa full de ruido: mi mamá en la cocina regañando porque alguien dejó la puerta abierta, el pelao del vecino con el reggaetón a todo volumen, y nosotros dos moviéndonos por ahí como si nada.
Yo venía notando desde hace rato cómo mi hermano me echaba unas miraditas cuando andaba en short o sin camisa, pero nada serio, solo esa curiosidad que uno guarda y no dice. Ese día decidí probar un toque, sin planearlo mucho.
Me metí a bañar después del almuerzo, sudado hasta las patas. Me quité todo, dejé la toalla grande colgando en el gancho del pasillo pa’ que estuviera “lejos”, y me metí desnudo bajo la ducha. El vidrio esmerilado dejaba ver la silueta: cuerpo mojado, verga colgando pesada, medio parada por el agua caliente y por el morbo que ya me estaba dando vueltas.
En un momento grité normal:
“¡Parce! ¿Me pasas el estregador que está afuera en el pasillo? No alcanzo sin regar agua por todo lado.”
Tardó un ratico, pero llegó. Abrió la puerta poquito, metió la mano con el estregador. Yo me giré un poco pa’ agarrarlo, y la puerta se abrió más por el movimiento. Ahí me vio clarito: verga gruesa al aire, mojada, semi-dura. Se quedó tieso un segundo, mano temblándole, cara poniéndose roja. Tragó saliva fuerte y soltó un “ufff” bajito. Le dije tranqui:
“Gracias, marica.”
Le quité el estregador despacio y cerré la puerta con el pie. Él se fue rápido por el pasillo, caminando raro, como si se estuviera acomodando el short.
Salí del baño como a los 20 minutos, todavía caliente por dentro. Me puse una pantaloneta deportiva gris finita, sin camisa ni nada. El bulto se marcaba clarito: verga gruesa, glande dibujado, huevos pesados. Bajé a la cocina a buscar agua fría.
Él estaba ahí, apoyado en la encimera, mirando el celular. Pero cuando entré, los ojos le bajaron directo al paquete. No disimuló mierda. Se quedó mirando fijo, sin pestañear casi, respirando más rápido, mordiéndose el labio de vez en cuando sin querer. Se acomodó el short un par de veces, pero mal, porque se notaba que estaba duro o al menos creciendo.
Yo abrí la nevera, me agaché pa’ sacar la botella, me estiré pa’ agarrar un vaso… y cada movimiento hacía que la tela se moviera, que se marcara más la verga, que se viera todo el contorno. Él no quitaba la mirada, cara ardiendo, ojos clavados con ese deseo puro, sin esconderlo ya. Tragaba saliva cada rato, respirando agitado, como si estuviera luchando por no decir nada.
No hablamos de eso. Solo esa mirada fija, cargada de ganas contenidas. El aire se sentía pesado, caliente. Yo fingí no darme cuenta del todo, pero por dentro me ardía saber que lo tenía así.
Ahí se quedó la vaina: él viéndome con deseo, sin parpadear, y yo sintiendo esa electricidad flotando en la cocina.


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