Juego de escondidas con mi primo parte 3
Después de 5 años, mi primo vuelve al barrio y la primera noche me cita para reventarme el culo con su verga de 20cm llenandome de leche.
Hola a todos, disculpen por la gran demora de la continuación con mi primo. He estado muy ocupado, pero aquí vamos.
Después de la mejor noche que había tenido, no volvimos a hacer nada, quedó todo en secreto. Claro que a veces había miradas y roces, pero nada más. Aproximadamente un año después mi primo junto con todo el resto de su familia se mudaron a otro estado. La verdad no me hacía mucha falta, pero claro que a veces se me venía a la mente todo lo ocurrido con él y pues le llegué a dedicar muchas pajas. Durante 5 años no lo vi más que en una fiesta familiar, pero solo de lejos, no sabía mucho de él, pero me informaba un poco por redes sociales, siempre se le veía con su cuerpo escultural, sin camisa, sudoroso, con esos abdominales marcados que hacían mojar mis bóxers de solo verlo. Se había vuelto un mejor jugador de fútbol y tenía un buen equipo, tan así que hacían bastante viajes, sinceramente no entiendo mucho, pero sabía que estaba bien. Y se veía muy rico en las fotos que publicaba.
Él hace poco había cumplido 23 años y yo ya tenía 19 años. Me metí al gimnasio y pues me había puesto un poco fuerte y más culón…
Y bueno, hace unos meses gracias a mi mamá me había enterado que él estaba muy aburrido de su familia y que tenía muchos problemas, y que llevaba muchas mujeres a la casa y me imagino que no podía hacer las cosas que él quería. Entonces él contactó a mi mamá para saber si no había una casa disponible por acá donde vivimos, a lo que mi mamá le afirma que hay una casa en renta, cerca de lo que fue su anterior casa. Mi primo no lo pensó dos veces y 5 días después ya estaba mudándose a esa casa. La verdad es que yo no tenía ni idea que ya estaba por acá, yo ese día iba saliendo de mi casa y me estaba dirigiendo a la tienda, iba con mis auriculares sin poder escuchar nada a mi alrededor, pasé por la casa en la que se estaba mudando mi primo sin recordar que era él el que se estaba mudando. Cuando siento que alguien toca mi hombro y rápido me quito los audífonos y volteo… Era él, mi primo, estaba mucho más delicioso en persona y me quedé en shock después de no haberlo visto cara a cara desde hace años. Él me saludó muy contento, y me dio un abrazo al cual claramente yo correspondí y sentí esa espalda toda marcada y todos esos músculos tan deliciosos. Yo solo sentía que mi corazón quería explotar.
Él me habla y me dice:
—Cuánto tiempo, primo, ya me hacías falta.
Me vuelve a abrazar, solo que esta vez siento como me roza un poco su paquete contra mi abdomen porque había crecido bastante.
—Te ves más rico que nunca, cabrón.
Me dice susurrando al oído.
Se separa de mí, me guiña el ojo y me dice que después hablamos, que estaba muy ocupado con la mudanza. Yo sin decir nada solo volteé y seguí mi camino a la tienda con el corazón al mil y con la verga como una piedra.
Todo el resto del día no supe nada de él y no pude pegar el ojo en toda la noche pensando en él. Eran las 2 de la mañana y yo estaba a punto de empezar a jalármela pensando en él y viendo sus fotos en Facebook. Cuando de pronto me llega un mensaje en Messenger de mi primo, me quedé helado y abrí el mensaje y decía:
—¿Dormido ya, primito?
—Para nada jaja.
Le respondo yo.
—¿No quieres venir a ayudarme a desempacar unas cosas? La puerta está abierta por si gustas.
Y me adjunta una foto de él sin camiseta posando con su brazo y con esos abdominales y músculos al aire, y un short gris que se le veía su gran paquete. Tenía una luz tenue.
Y yo le respondo:
—Uy primo, hace rato no te veía así jaja (mentira, sí pasaba viendo sus fotos). La verdad no sé, primo, ¿un poco tarde no?
Yo estaba resistiéndome. Pero en eso me envía una foto igual a la anterior, solo que esta vez tenía su verga al aire, unos 20-21 cm tenía agarrada, se veía más gruesa, venosa y su glande brillando por el pre-semen.
—¿Estás seguro, primito?
Yo no le respondí, agarré mi suéter, me puse mis tenis y me salí con precaución y con mucho silencio por la ventana. Llegué a la casa de mi primo, abrí la puerta y mi primo estaba sentado en el sillón con las piernas abiertas, la verga tiesa, bombeando lento con la mano. Se me queda viendo con un deseo y me dice:
—Yo sabía que extrañabas esta verga, putito.
Me acerco despacio con el corazón a punto de explotar, y cuando estaba a un metro me agarró del brazo y me jaló fuerte hasta tenerme encima suyo, el olor de macho, bolas cargadas, verga caliente.
—Mira cómo creciste, putito, tu cara me dice que necesita verga urgente.
Me empujó un poco y me quitó toda la ropa mientras yo estaba montado en él, después de quedar completamente desnudo me tumba al suelo y me agarra la cabeza y me dirige a esa verga, él soltó una risa baja, y me rozó la punta de su verga en mis labios, caliente, salada, ya punto de estallar, me la metió a la garganta sin piedad, gemí alrededor de su carne, los ojos se me llenaron de lágrimas al instante, pero no resistí, empecé a chupar como loco, tragándome esa verga gruesa hasta las bolas que me golpeaban la barbilla.
—Puta madre… qué boca más rica tienes ahora. Se ve que has estado practicando, putito.
Sacó la verga un segundo, me dejó jadear y le dije:
—Sí, papi… no sabes cuántas veces me he pajeado recordando la vez que me rompiste el culo.
Eso al parecer le dio morbo, me dio una cachetada suave en la cara, me escupió en la boca y me volvió a meter la verga a la boca.
Yo estaba en el cielo, había esperado este momento durante muchos años y jamás pensé que lo cumpliría.
Me tuvo un rato así, follándome la boca como si fuera un culo más, la baba chorreándome por el mentón hasta el pecho, en un momento me levantó y me dijo:
—Date vuelta, putito, quiero ver si ese culo sigue tan apretado como lo recuerdo.
Me agarró con sus brazos exquisitos y me tiró al sillón.
—Ponte en cuatro, putito.
Me dice.
Yo obedecí y sentí sus grandes manos abriéndome las nalgas, sin delicadeza, su aliento caliente. De repente su lengua, me comió el culo como un animal hambriento, metiéndome la lengua hasta adentro, chupando, mordiendo. Yo gemía como la puta que dice que soy y rogándole que no parara.
Me metió dos dedos directo, me dolía rico, ardía pero quería más.
—Estás más suelto que antes… ¿te habrán cogido otros?
Yo le confesé que sí, pero que nunca habían sido como tú, no te llegan ni a los pies.
—Cállate, puta.
Me dice.
Se paró atrás mío, se escupió la mano y se untó la verga, y de una estocada me la clavó hasta los huevos, grité, pero me tapó la boca con la mano rápido.
Jamás había sentido tanto dolor y placer a la vez. Mi primo es el mejor hombre de este mundo.
Me empezó a bombear fuerte, sin piedad, sin esperar que me acostumbre. Cada embestida me llegaba al estómago, los huevos golpeándome las nalgas de lo más rico con el ruido húmedo, yo lloraba de dolor y placer, mi verga chorreando semen sin tocarme.
Me dio vuelta, me puso boca arriba en el sillón, y me puso mis piernas en sus hombros, y me seguía cogiendo mirándome a los ojos… yo estaba súper fascinado y enamorado de mi primo.
—Qué culo más rico, mierda… más caliente que hace años, primo, te voy a dejar mi leche bien adentro, putito.
Me empezó a besar con su lengua adentro, mientras me reventaba el culo, yo le arañaba esa espalda que desde que me abrazó deseaba hacer eso.
Después de un tiempo de estarme dando duro, me corrí por segunda vez sin tocarme, chorros de leche caliente saliendo por mi verga en mi abdomen sudado, él soltó un gemido, me clavó hasta el fondo y sentí cómo se hinchaba dentro, cómo me inundaba de leche, chorro tras chorro, ufff.
Se quedó adentro de mi culo un rato, jadeando, besándome lento ahora, casi tierno. Después sacó la verga con un sonido húmedo y me bajó y me la puso en mi boca para que la limpiara.
—Esta es tu casa ahora también, putito, más te vale venir todas las noches que yo quiera.
Me dejó tirado en el sillón, con el culo roto, lleno de leche, el cuerpo temblando. Y él se fue a bañar y yo a como pude me levanté y me vestí y salí temblando con su semen chorreándome por el muslo. Llegué a mi habitación, me metí a mi cama y me dormí con una sonrisa.
Después de eso me ha seguido cogiendo varias veces. De vez en cuando veo cómo mete a zorras a su casa y me pongo súper celoso, pero pues… no puedo hacer nada.



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