La fábrica del señor Smith, el comienzo (2)
Por error en el sistema, no se concluyó la primera parte, continuamos….
Por un error en el sistema, no se concluyó la primera parte, pero continuaremos en el punto exacto de la historia…
Mi rostro reflejo sorpresa, mi mente no formulaba palabras, lo único que sentía en ese momento era mi pene erecto bajo mi pantalón de mezclilla, ver aquella jovencita, quien antes de retirar aquella tanga roja, pensaba que lo era, en esa posición con ese lindo trasero negro, con ese plug palpitante entre sus nalgas y esa pequeñas bolas, me bloqueaba totalmente.
En cambio el señor Smith con una total serenidad y si como aquello fuera de lo más normal, retiró el plug en un solo movimiento, dejando que aquella belleza de trabuco, soltara un gemido tan agudo que mi mente volvió en si.
Sr Smith: Como verá mi estimado, esto no es normal y podría jurar que jamás alguien le ha contado o enseñado algo por el estilo.
En ese momento me disponía a responder cuando nuevamente el señor tomó la palabra:
Sr Smith: Mire vallamos al punto y aclarando que no me interesa saber que hará con la historia que contaré, no me interesa saber quien es usted, solo me interesa contar mi versión y así poder quitarme este peso de encima.
Nuevamente mi cabeza pensó, ¿Que peso? ¿Que paso?
Sr. Smith: Así que por favor no me interrumpa mientras hablo, en algún momento yo haré una pausa para aclarar alguna duda que tenga, si es que existe, para consentirnos mejor, “Elena retírate de inmediato”
La jovencita se levanto y sin decir nada todo en plug quien estaba en la mano del señor Smith, y camino hacia las escaleras que al parecer llegaban a un segundo piso.
Sr. Smith: Bueno, empezaré por el principio y aclarando que significa “Empresas Smith y asociados” y a que nos dedicamos.
Sr. Smith: En la época de los 80 mi padre, un hombre acaudalado de la zona en la que estamos, vivió lleno de todo tipo de riquezas, nunca le faltó nada en cada época de su infancia y hasta su adolescencia donde ya a los 16 años, había tenido relaciones con media servidumbre que en ese momento los acompañaba.
Nunca nadie cuestionó su forma de ser, lo que lo llevó a querer experimentar más, provocando que a los 17 años, el hijo de 8 años de la que se encargaba de lavar la ropa de toda la familia, fuera el comienzo de esta gran empresa.
Un día en la lavandería que estaba al final de las habitaciones de servicio, mi padre llegó con una bolsa de ropa, que él decía estaba sucia, situación que no era verdad lo que él buscaba en ese momento era un espacio a solas con aquel pequeño.
Al llegar a aquel cuarto y no ver a nadie más que a su presa, mi padre que nunca tuvo límites, se quitó la ropa quedando totalmente desnudo, acercándose al pequeño quien tenía puesta la vista en la lavadora que hacía girar ma ropa. Al darse cuenta de mi padre aquel pequeño pego un pequeño brinco pero se quedo congelado al ver a mi padre sin ninguna prenda, mi padre sin remordimiento alguno, agarro al pequeño, jalándolo del cabello, y obligándolo a mamar su pene que de por si ya estaba duro como piedra, el pequeño en cada estocada, se escuchaba una arcada y salía saliva como si una manguera se hubiera rompí do.
En ese momento mi padre no era una persona, era una bestia, sedienta de sangre, buscando acabar con la inocencia de aquel pequeño.
Después de unos minutos de estarlo obligando a mamar su pene, mi padre retiro el pequeño short que acompañaba al niño de 8 años, y se lanzó como cuando un perro ve carne, lamiendo con dureza aquel año virgen, gritos salían del pequeño ya que no dimensionaba que pasaba, una vez terminado, solo faltaba una cosa por hacer, penetrar aquel culito virgen, y así fue, de un movimiento de cadera y después de ensalivar aquella entrada, el pene de mi padre entraba y salía a duras penas de aquella cuevita ya ni virginal de aquel pequeño.
Gritos, lágrimas y saliva salía y caía al suelo del cuarto de lavado de aquella enorme casa, tanga era la concentración de mi padre que no se percató que en la puerta estaba la madre de aquel pequeño, observando como le reventaban el ojete por primera vez.
Mi padre envuelto en todo ese egocentrismo, no se inmutó ni un poco y disfrutando mas el espectáculo, aceleró el menéo de cadera, terminado dentro de lo que era un culito virgen.
Fue tanto el semen que salió de aquel ano rojizo, que se escuchaba como caía al piso, mi padre sacando ya su flácida verga de 17 años, voltio hacia su madre y dijo con sarcasmo, “que linda niña tienes, a partir de mañana la quiero vestida con vestidos y trusas de niña, o vete buscando un nuevo empleo donde te acepten con una mariquita y te pagen como mis padres”
El rostro de aquella mujer que aun no asimilaba que habia pasado, solo asintió con la cabeza, y mi padre salió como si nada riéndose de lo que había pasado.
Hubo una pausa prolongada en el relato del señor Smith, yo ya no podía más, no sabía que me molestaba más, el no ver el culo moreno de Elenita, mi verga dura en mi pantalón, o que no podía sacarme de la mente aquellas imágenes.
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!