La nena salvaje
Una pendejita que se comportaba como una salvaje, pero yo la terminé domando..
Hace unos años me mandé una cagada, una de esas que me podría haber costado la vida o la libertad. Me lo guardé mucho tiempo pero hoy aprovecho este espacio para contar mi historia.
Vivo en Argentina, tengo 23 años, tengo novia, estudio ingeniería, voy al Gym. Mido 1.80, cabello rubio oscuro, familia con buen pasar.
La historia es así: mi viejo es ingeniero (no importa de qué) por lo que lidera proyectos en varias partes del país, incluso en el extranjero. Lo cual viaja mucho y depende de la magnitud y el tiempo que lleve, mi mamá y yo (si puedo) nos movemos con él.
Aquella vez papá tenía un proyecto en el noroeste argentino, a kilómetros de las cataratas. Mamá alquiló una casa quinta a una familia amiga. Una casa enorme estilo colonial pero aggiornada; con parque, canchas de fútbol, gimnasio y pileta.
Mamá también la trajo a Vivi, la señora que ayuda con la limpieza de casa. A Vivi la quiero como una tía, básicamente me crió ella a mí y a mis dos hermanos mayores.
Viví trajo a sus nietas, que viven con ella porque la hija de Vivi cayó en las drogas y le quitaron la custodia hasta que se rehabilite. Nosotros las conocemos desde bebés. Cielo y Luna se llaman.
Cielo es una nenita dulce y se porta como una princesa, una señorita, pero Luna…. Luna es terrible.
En ese momento tenía 8 años la pendeja y todavía no sabía hablar bien… gritaba, hacía berrinches, pegaba, de todo. Viví no la podía manejar, era una lucha bañarla y peinarla, hasta a veces andaba descalza o se sacaba alguna prenda de vestir.
Mamá que no tiene nietos y está aburrida de la vida la ayudaba con Luna, por lo menos a ella le hacía un poco más de caso.
Yo en chiste le decía «la salvaje» pero mamá decía que tenía no-se-qué, un problema neurológico. Retrasada como tal no es, porque era bastante pilla para hacer maldades pero normal no tampoco.
Cielo que es dos años más chica es mucho más madura y la tenía que andar conteniendo y cuidando mientras Vivi trabajaba. Pobrecita a veces ligaba golpes de su hermana por intentar detenerla de hacer algo indebido.
Una tardecita como cualquiera después de almorzar, estaba en mi habitación encerrado tratando de estudiar para una cátedra que me fue mal. Digo tratando porque me estaba haciendo la cabeza con Abril, mi novia que se había ido de viaje de egresados. Me sentía re cornudo, para colmo mis amigos me daban cuerda de que seguro Abril ya andaba chupando pijas mientras yo estudiaba cómo un tonto.
Les juro que estuvimos a punto de cortar antes que se fuera porque yo me imaginaba que la iba a pasar mal con mis celos. Pero ella se hizo la ofendida, despues me juró y recontrajuró que me iba a ser fiel. Pero eso no me tranquilizaba.
Ví en sus historias de Instagram como fue vestida al boliche la noche anterior, con un vestido negro que apenas le tapaba la cola. Puta de mierda… encima tenía el teléfono apagado… La puta madre! Seguro se puso en pedo y se garchó alguno de los compañeros o coordinadores del viaje que siempre son unos pajeros y se culean a alguna pendeja. Las imágenes se me venían a la mente. Me daba bronca… Pero a la vez me excitaba un poco.
Sin darme cuenta me empecé a tocar la pija.
-Puta de mierda… Mirá como te fuiste… Seguro te cogieron toda la noche…
Ya estaba empezando a pajearme cuando escucho gritos y ruidos. Después más gritos y llantos.
Me sacó de trance así que sali de la pieza a ver qué pasaba.
Cielo en el piso, con la cabeza sangrando. Se había caído por las escaleras. Mamá y Viví a los gritos. Luna en la planta alta, salió corriendo, al parecer ella la empujó.
-Cielo… Cielito… Mi amor… Estás bien? Mirame nena
-Ay, Ceci! No reacciona la nena…
-Alzala y vamos ya al hospital del centro.
-Qué le hiciste a tu hermana pendeja de mierda?! -gritó Vivi a Luna que andaba escondida por algún lugar de la planta alta.
Mientras que mamá agarraba su cartera y las llaves de su auto le ofrecí llevarlas.
-Quieren que las lleve, ma? Así llegamos más rápido.
– No no hijo, vos quedate. Fijate dónde se metió Luna y no la pierdas de vista. No la podemos llevar con lo inquieta que es. Haceme ese favor.
Apenas salieron me dispuse a buscar a Luna. La encontré escondida detrás de la cortina de la ducha.
-Viste lo que hiciste nena? Casi la matas a tu hermanita.
-‘llate (callate) feo! – me dice tirándome un golpe.
La agarro del brazo y la saco a la fuerza. Me la llevé al living, le puse algo que le guste en la tv y la dejé en el sillón.
– Te quedas ahí! -le dije enojado.
Me preparé un café y me senté con la notebook y los apuntes en una mesa al costado donde pudiera verla. Iba ser una tarde larga.
Me dispuse a estudiar y de a ratos checkeaba las redes para ver si mi novia dabas señales de vida. Le mandé un dm a su mejor amiga la cual me clavó el visto. Ya me estaba haciendo la cabeza. Mientras tanto Luna miraba la tele y saltaba sobre el sillón y balbuceaba.
Tuve la mala idea de buscar en X sobre sexo en viaje de egresados y encontré testimonios, capturas y hasta videos. Me preparé un café y seguí mirando. Pensaba en Abril siendo garchada por ese culito hermoso, sentía rabia y excitación a la vez.
Aprovechando que la nena estaba distraída me bajé un poco el short y me empecé a pajear de nuevo. No podía ir a pajearme al baño o mi pieza porque la pendeja esa es terrible, no la podés perder de vista. Pero necesitaba sacarme la leche acumulada porque no me podía concentrar. Eran varios días sin coger y yo soy muy caliente.
Veía videos de pendejas siendo garchadas por compañeros o coordinadores y yo me la imaginaba a Abril. Casi todas alcoholizadas o drogadas, muy desatadas. Yo me pajeaba caliente pero enojado. En eso veo que Luna se había quitado el short que tenía puesto, quedando en bombacha y top. La iba a retar pero preferí hacerlo después y seguir con lo mío.
A los dos minutos cae sobre mi mesa una bombacha, Luna se la había quitado y me la había tirado. Si algo tiene la pendeja es que si no le das bola, se porta mal como para llamar la atención, cómo si disfrutara hacerte enojar.
-Que hacés nena!? Ponete esto ya!
– No quelo! Prrr 😛 -me grita desafiante y sale corriendo.
No me iba a levantar a correrla. Tenía tiempo para hacer que se vistiera y muy lejos no podía ir porque cerré todas las puertas.
Volví con la paja y vi un vídeo donde una flaquita estaba tan borracha que casi ni se movía pero su amiga le empezaba a sacar la ropa y hacerle de todo. Me excitó mucho y no sé por qué pero agarré la bombacha de Luna y me la llevé a la cara.
Aclaro que nunca me excitaron las nenas ni soy pedo pero ese olor a conchita sucia y meada me hizo poner la pija durísima. Yo le había olido las tangas a mis novias, cuñadas y hasta mi suegra. Todas tienen diferente aroma.
Estaba tan ensimismado viendo porno y oliendo esa bombachita que no me di cuenta cuando fue que Luna volvió. Pero como no le di atención, agarró una ojota y me la tiró. Pegó en la taza de café caliente que se me cayó encima y sobre el teclado de la notebook y los apuntes.
-Aaaaah ! Qué hacés pendeja de mierda! La concha de tu madre! Aaah!
Me levanté, me quemaba el pecho, por suerte el café no estaba tan caliente y menos mal que no me cayó arriba de la verga sino eso hubiese sido muy doloroso.
– Jajajaja! Tontooo – 🫵🏻😆 se burlaba tirada en el sillón con las piernas abiertas.
Me levanté enojado, me saqué la remera manchada y saqué como pude la notebook y la mesa.
– Me vas a arruinar la compu y la remera pendeja de mierda! Ponete ya la ropa!
-No! Puto! llate la boca!
Me paré frente a ella, podía ver su conchita. Muchas veces la vi sin ropa pero nunca me llamó la atención. Ya dije que no soy pedo. Pero ahora que estaba caliente, enojado y encima me cortó la paja dos veces, algo cambió. Abierta de piernas podía ver bien sus labios vaginales separados, rosaditos y su hoyito vaginal y anal.
– Ponete YA la ropa, Luna!
-Nonono. Puto! puto! 🖕🏼
– Qué me decís puto pendeja de mierda? Querés ver si soy puto? Ahora vas a ver…
Me bajé el short y le pelé la pija frente a su cara. La agarré del pelo y le dije
– Abrí la boca pendeja, chúpamela. – mientras le daba pijazos en la cara.
– Sotame puto! – decía corriendo la cara y empujando mi pelvis.
-Ya te dije que no me digas puto! Ahora te voy a coger para que veas…
Me volví a subir el short. Era mala idea meterle la pija en la boca porque me iba a morder. Así que la agarré del brazo y ella se tiró al piso. Casi que la lleve al arrastre, la levanté y la llevé a mi habitación. Ella se sacudía y pataleaba, me arañó y hasta quiso morderme.
La tiré en la cama y me quiso pegar. Con una mano agarré sus dos bracitos flacos y los puse sobre su cabeza.
Estaba tan frustrado, tan enojado y tan caliente que no me importó lo que pasara después. Me saqué el short, escupí mi mano para lubricarme la verga y me acosté sobre ella.
– Sotame! Me poto bien, me poto bien
– Cállate pendeja, vamos a ver si me decís puto ahora…
Apenas encontré su hoyito vaginal empujé con mis caderas y le metí el glande y un poco más de un sólo empujón. Ni imaginé que le iba a entrar.
-Aaaaaaay! Lele (duele) Lele musho! 😫
– Uy Lunita que apretadita que estás, nena!
– Lele ! Buuuuuuuu…. Sotame 😭 – gritó quebrando en llanto.
– Shhh shhh… Quédate quietita sino te va a doler más.
Una vez que toqué fondo (no entraba toda mi verga) empecé a cogerla como a una puta. Ella trataba de empujarme de encima o de zafarse con sus piernas pero no podía detener las penetraciones.
– Malooo 😭
– Cállate putita, esto te pasa por decirme puto. Ves que no soy puto?
Aumenté el ritmo y ella dejo de llorar y se quejaba agitada. Parecía que en parte le gustaba y le incomoda a la vez. Poco me importaba con la acumulación de leche que tenía no duré ni dos minutos que le llené la conchita de leche y ella se largó a llorar otra vez cuando acabé.
Nunca en la vida me hubiera imaginado que cogerse una nena sería tan rico. Ahora entendía a esos degenerados que violan nenas, porque escucharla llorar y que intente resistirse, por alguna razón hacía sentir mejor la cogida.
Cuando se la saqué, Luna se dió vuelta y quiso gatear para bajarse de la cama e irse. Pero la agarré de un tobillo y la jalé de nuevo al centro de la cama. Me quiso patear con la otra pierna.
Le di un chirlo en la cola. Esa colita chiquita pero firme, con marcas de bronceado ya que siempre andaba en bombacha.
– Qué haces nena!? Todavía no terminé con vos.
– Sotame.. po’favó… Me poto bien 🙏🏻- me dijo haciendo gesto de súplica con sus manitos. Pero no le creí.
– Te pensas que soy tonto? A tu mamá siempre le decís lo mismo y te seguís portandote para la mierda.
Me senté sobre sus piernitas, ella cola para arriba. Agarré su pelo enmarañado y despeinado como siempre, y lo enredé en una mano. Con la otra mano guíe mi pija de nuevo a su vagina y se la metí.
La tomé de la cinturita y empecé a cogerla así, agarrándola del pelo como a una putita. A diferencia del primer polvo, Luna ya no se resistía. Solo hacía sonidos que eran una mezcla de queja y gemidos.
-Aaah, viste como te gusta putita ahora.
– Ah ah ah ah
– Mirá cómo te domé a pijazos, pendeja.
– Ah ah ah ah
Desde esta posición podía ver cómo le entraban unos 8 o 9 centímetros de pija, o sea la mitad de mi pene.
Luego de unos minutos viéndome cogerme a esa nena que era la mitad de mi tamaño, no aguanté más y volví a vaciarme dentro de ella.
Luna quedó rendida en la cama. Ni siquiera hizo esfuerzo por escaparse está vez. La levanté y la llevé a la ducha. Nos metimos y me encargué de lavar bien su cuerpo sobre todo su vagina. Estaba totalmente dócil. Hasta le ordené que me chupara el pene y lo hizo. La sequé, la vestí y hasta se dejó peinar. Miré la hora, no pasaron ni 3 horas que mamá y Lili salieron.
Le puse algo que le guste en la TV y me encargué de darle de comer bastante para que se durmiera, se veía cansada. Yo me senté a revisar mi notebook antes mojada con café, mientras trataba de ordenar mis pensamientos. Tenía mensajes de Abril, pero ya no me preocupaba. Me preocupaba más pensar que acababa de violar a una nena, porque sí, eso fue lo que hice.
Traté de estudiar hasta que mamá, Viviana y Cielo llegaron.
– Hola hijo, gracias por cuidar a Luna.
– No es nada, ma.
– Cómo se portó? – preguntó Vivi.
– Al principio me hizo renegar un poco pero después me hizo caso en todo.
– Ya veo, hasta se dejó peinar… Cómo hiciste?
– No sé, me puse serio nomás.
Mamá se fue a bajar las cosas del auto. Cielo, se sentó a ver la tele pero lejos de su hermana, con miedo.
Luna vio a su mamá y le dijo:
– Maaa, lele la cola – señalándose la zona vaginal.
– Mirá, ni me importa qué te duela, andate a la habitación vos. Casi matas a tu hermana, estás castigada.
– No quiero! – gritó pataleando.
-Nena! Hacele caso a tu mamá!- le dije mirándola fijo a los ojos.
Luna me miró asustada y se fue corriendo a su habitación.
Viviana me agradeció por la ayuda y yo suspiré aliviado que no le haya prestado atención a lo que decía su hija de que le dolía la cola.
Más tarde se fueron todas a dormir. Yo traté de seguir estudiando, ignorando las llamadas perdidas de la putita de mi novia, pero pensando en quién era más salvaje; una nena con problemas para hablar y comportarse, o yo que la había cogido a la fuerza como a una puta.


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