Maltratado por mi tío
Mi tío Luis, ex-preso y recién divorciado, me toma como su puta en mi habitación..
En pandemia mi tío Luis. Un hombre fuerte y muy velludo. Pasó por una situación difícil.
Apenas había salido de la cárcel y se había divorciado de su anterior mujer. Estuvo preso
porque ella puso una falsa denuncia en donde lo acusaba de haberla golpeado. Así que estaba
en una muy mala situación luego de eso. Apenas si lograba conseguir algunos trabajitos como
mano de obra para construcción.
Una mañana, como él estaba sin casa, habló con mi padre para ver si lo dejaba vivir con
nosotros durante un tiempo. Mi papá no se negó a ello, pero le dijo que tenía dos opciones:
dormía en el sofá o dormía conmigo en mi habitación; pues solo había dos cuartos de dormir
en la casa. Él aceptó a dormir en mi habitación.
La verdad es que no me importaba. Yo era un muchacho joven de tez morena y delgado con
una vida muy aparte a la de mi familia. Así que no me importaba lo que pasase en mi casa.
Menos me importaba compartir mi cama con él. No me molestaba en lo absoluto.
Cuando llega con sus cosas a la casa, el día transcurre como siempre. Pero yo estoy fuera de la
casa y llego ya para el anochecer. Me baño y busco las prendas más cómodas que tengo para
dormir: un pantalón corto medio roto que hace que se me vea un poco el culo y una camiseta
blanca. Ya era algo tarde así que me acuesto para revisar un poco el celular y dormir.
Mi tío entra a la habitación mojado porque se estuvo bañando. Pero se colocó su ropa de dormir
en el baño. Llevaba puesta una camiseta y unos boxers blancos que le marcaban el enorme pene
que cargaba. No podía dejar de mirar de reojo ese bulto. Yo era un homosexual empedernido,
pero era algo que mi familia no sabía. Así que tenía mucho cuidado al observarlo.
Cuando se acuesta a mi lado decido apagar el celular y acostarme de costado mirando hacia la
pared. Mi ti se acostó boca arriba. Y así comenzó la noche. No podía dormir sabiendo que tenía
a ese hombre con un pene tan apetecible detrás de mí. Puede sentir que él aún no estaba
dormido. Así que me moví un poco para hacer ver más mi culo y acercarme más mientras fingía
que seguía durmiendo.
Pude sentir el movimiento de la cama mientras se volteaba en posición de cucharita hacia mí.
En un momento percibo una mano acariciando una de mis nalgas y yo solo fingía estar dormido
mientras él se aprovechaba de mí. En un movimiento, él se acerca un mucho más y siento como
su vuelto se restriega en mi culo.
En ese momento ya un pude más. Me volteé y le toqué el pene por encima del boxer. Se
sobresaltó un poco y solo me dijo “que puto eres”. Yo bajé un poco y comencé a lamerle su
erección por encima de la ropa interior. El sujetaba mi cabeza mientras lo hacía. En un instante
me dice “lo quieres en la boca perra sucia. Se nota que lo quieres”. Solo le dije que sí y él solo
se sacó el pene y yo comencé a succionarlo como si mi vida dependiera de ello.
Él me tomaba de la cabeza y me embestía la boca hasta el fondo de mi garganta. Su pene era
moreno, muy venudo y grueso. Me encantaba. Quería sentirlo en mi culo. Entonces dejo de
mamarlo y el me suelta una bofetada muy suerte y yo solo la disfruto como nunca. Le digo
“métemelo tío. Rómpeme el culo, por favor. Soy tu puta”.
Él me da la vuelta muy bruscamente y me levanta las nalgas mientras se pone detrás de mí. Me
comienza a dar nalgadas muy fuertes y yo solo puedo gemir. “más fuerte, tío. Golpéame más”.
En un momento él me rompe la ropa, me toma del cuello y me embiste si ningún perdón. Yo
solo suelto un “¡Aaaaah!”. Me duele mucho. Pero quiero que siga. Comienza a ahorcarme muy
fuerte mientras me embiste duro y rápido el culo. “Eres una zorra” decía él y yo solo podía
contestar “¡sí! ¡sí! Soy tu zorra. Dame tu leche papi”. Me daba muy fuerte y y gemía
descontroladamente. Él me tapó la boca y e dio una trompada en la cara. Me dijo “cállate, que
tu padre no nos escuches. Gritas mucho, puta”.
En un segundo me cambia de posición y ahora yo estoy debajo frente a él con las piernas
abiertas y él se coloca entre ellas. Metiéndolo de una sola. Yo trato de contener los gritos. Él
me toma del cuello y me sigue dando bofetadas. Luego me aprieta fuerte de la cintura.
Vi e cielo cuando él bojó su boca a mi cuello y comenzó a morderme fuerte. “¡Aaaaah! ¡Síii!
¡Aaaah!”. Sin previo aviso se me sale todo el semen y mancándonos a él y a mí. Él me da dos
bofetadas más antes de venirse por completo en el interior de mi culo.
Se tumba encima de mí y yo solo siento como me duele todo el cuerpo y que quiero que vuelva
a hacer todo lo que me hizo hoy.


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