Me lo advirtieron que no me durmiera, y si lo hacía el culo me comerían.
Un recluta recién llegado al cuartel asiste a una actividad en la que solo están los de su pelotón, se sorprende al ver a un soldado mamando, y posteriormente mientras bebe se le acerca uno y le advierte que si se duerme le van a comer el culo..
Recién había llegado al cuartel, cuando después de regístrame y que se me asignara a la compañía y pelotón al cual pertenecía, cuando llegué a la barraca conocí a uno de mis compañeros, él cual me informó que como el sargento a cargo de ese pelotón había pasado a retiro.
Y no habían asignado a su remplazo, nos encontrábamos sin supervisión, por lo que el resto de los soldados decidieron hacer una actividad, ya que no tenían nada que hacer, acepté la invitación, cuando llegamos, ya había varios de los nuevos reclutas y soldados que estaban bebiendo.
Lo que más me llamó la atención en ese momento es que no había ningún suboficial por todo eso, pero lo que me pareció más raro fue que apenas entré, me dieron un trago de ron, y si más ni más enseguida me puse a beber.
Pero después de varios tragos, lo que me sorprendió fue que uno de los soldados que estaba en la actividad, le estaba mamando su verga a otro, fue cuando el que me invitó, al ver lo sorprendido que yo estaba, me dijo. “No te preocupes, es que al nuevo parece que cuando se emborracha le da por ponerse a mamar, y aquí como vez siempre encontrará quien lo complazca.”
La verdad es que eso a mí me pareció bastante fuera de lugar, pero por la manera en que aquel soldado, le agarraba su verga al otro y la cara de satisfacción que ponía, me pareció gustarle mucho lo que estaba haciendo, por lo que entendí que ese no era problema mío.
Yo seguí bebiendo, sin ponerle atención a lo que aquel recluta hacía, o se dejaba hacer, pero después de un buen rato de estar bebiendo, me di cuenta de que entre otros dos compañeros se lo habían llevado aparte tras unas cajas de suministros, donde él, ya no tan solo estaba mamando la verga a uno de los soldados que se lo llevó tras las cajas, sino que se encontraba completamente desnudo dejándose dar por el culo, por el otro.
Yo me hice como el que no había visto nada, por lo que seguí bebiendo, luego uno de mis compañeros de pelotón se sentó a mi lado, y tras darme otra botella de cerveza, comenzó a charlar conmigo, preguntándome que me parecía lo que su compañero le gustaba hacer.
A lo que le dije que eso no era problema mío que, si a él le gustaba, por mi estaba bien, y seguí bebiendo, por lo que, al poco rato, ya me sentía algo mareado.
Tanto que, de momento, el chico con quien estaba charlando, me dijo. “Sabes se ve que tienes un culito sabroso.”
Al escucharlo me puse a reír, como un verdadero pendejo, ya que no sé por qué eso me causó tanta gracia.
Lo siguiente que me acuerdo, fue que ese mismo tipo, me dijo a manera de advertencia. “Ya sabes que, si te duermes, aquí te comemos el culo.” Pero ese comentario, lo seguí tomando como un chiste, o por lo menos eso pensé yo, en ese instante.
Pero al poco rato, quizás por lo mucho que había bebido, y el haber mezclado ron con cerveza, me dieron unas tremendas ganas de dormir.
Aunque realmente no me dormí, había tomado tanto, que mi cuerpo no me respondía, fue cuando otro soldado al ver que yo estaba durmiendo, les dijo a los demás. “Ya este perdió el sentido, quizás alguien le puso mucha droga en su cerveza.”
Yo que lo escuchaba, traté de hablar, para decirles que me quería regresar a la barraca, pero las palabras no me salían, por lo que me comencé a asustar, y hasta traté de ver quienes estaban a mi alrededor, pero mis ojos se me cerraban.
Pero todo lo veía bien borroso, cuando de momento sentí que alguien, me recostó sobre las cajas, de inmediato sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo, fui sintiendo como me quitaba todo el uniforme, hasta dejarme completamente desnudo, frente al resto de los presentes.
En medio de mi borrachera, quería decirles que se detuvieran, pero estaba tan borracho o drogado, que me era completamente imposible, el evitar que continuasen quitándome la ropa, o pedirle que se detuviera.
De momento sentí que me pusieron bocabajo, separaron mis piernas, y sin poder hacer nada para evitarlo, alguien de ellos comenzó a untarme algo de grasa entre mis nalgas.
Yo la verdad es que, en esos momentos, hubiera querido ponerme a gritar, pero ni fuerza para eso tenía, luego quien sabe quién se colocó sobre mí, e hizo que separase mis piernas, y de inmediato comenzó a pasar la cabeza de su verga entre mis nalgas, sin que yo pudiera hacer algo por evitarlo.
Lo cierto es que en el estado en que me encontraba, no podía hacer nada para evitarlo, y de momento comencé a sentir que ese tipo se fue acomodando sobre mí, y que esa cosa comenzó a presionarla contra el hueco de mi culo.
Al principio sentí una molestia entre mis nalgas, y posteriormente ya dentro de mi culo, de inmediato comencé a sentir todo su cuerpo sobre el mío, al tiempo que algo entraba y salía de mi culo, sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo.
Pero a medida que él continuaba penetrándome seguramente ante la vista de los demás, los escuchaba como se reían, y como el que me daba por el culo, les decía a los otros. “Este tiene un culito bien sabroso.”
Mientras que yo sin poder hacer nada, permanecía acostado boca abajo, dejando que aquel tipo siguiera dándome por el culo, como le daba gusto y ganas.
Al rato comencé como a despertar, pero ya tenía toda una verga dentro de mis nalgas, y sentía como me la enterraban una y otra vez, hasta que, al poco rato, seguramente cuando la sacó terminó de venirse sobre mis nalgas, sin que yo pudiera evitarlo.
Yo pensé que todo había terminado, cuando otro de los soldados, uno que me recibió en la puerta, estando completamente desnudo, le dio la vuelta a mi cuerpo, colocándome boca arriba.
Y tras limpiar mis piernas, y ante la mirada de los otros chicos, me tomó por los tobillos separó mis piernas también comenzó a penétrame por el culo, pero de manera mucho más salvaje.
Yo no lo podía creer, pero a pesar de mi gran borrachera, en medio de todo, todo eso que él me hacía, yo estaba comenzando a sentir como su verga entraba y salir una y otra vez de mi culo, no sé sí sería por lo mucho que había bebido o por qué, pero en esos momentos me comenzó a gustar lo que él me estaba haciendo.
Tanto que, aunque me encontraba bien borracho o drogado, y mi cuerpo no me respondía, sí podía sentir intensamente cada vez que me enterraba toda su verga.
Y así después de un buen rato, que él me siguió dando por el culo, una vez que se vino, al poco rato, otro soldado me penetró, pero de manera más suave.
Pero de igual manera, aunque no me podía mover, si sentía como toda su verga entraba y salía, una y otra vez de mi culo.
Así estuve, el resto de la noche, recibiendo una verga tras otra, sin poder hacer nada para evitarlo, yo estaba que ni fuerzas para oponerme tenía, pero llegó otro de los soldados y obligándome a que abriese mi boca metió su verga dentro, y aunque yo no podía hacer nada, él metía y saca su verga de mi boca, hasta que le dio por venirse dentro.
Luego supe que a otros dos soldados más le hicieron lo mismo que a mí, cuando finalmente pude poner de pie, completamente desnudo dando tumbos, pasé frente a todos, hasta que alguien me condujo a un baño.
Tras expulsar toda la leche, que me habían dejado dentro de mi culo, y lavarme lo mejor que pude, cuando regresé a la sala, uno de ellos al verme, me dijo. “Te lo advertí que, si te dormías, te íbamos a comer el culo.”
No dije nada en lo absoluto, me encontraba muerto de vergüenza, de rabia, con ganas de matarlos a todos, ya me iba a recoger mi uniforme, cuando un recién llegado, agarrándome las nalgas, me dijo. “Si quieres podemos seguir.”
Pienso que por lo borracho que aún estaba en esos momentos, en lugar de soltarle un golpe, o por lo menos ponerme mi uniforme y marcharme, lo que hice, de manera gustosa fue recostarme bocabajo sobre las cajas de suministros, y ofrecerle mis nalgas a ese tipo.
Por lo que ya de manera, un poco más consciente disfruté nuevamente de que ese y otros más, me dieran sabrosamente por mi culo, y me pusieran a mamar, por lo que a partir de ese momento me convertí en la puta del pelotón.
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