Me perdona si hice algo que lo hubiera ofendido, es que cuando mezcló pierdo la cabeza, y termino haciendo cosas que después me arrepiento.
Un tipo que se da cuenta que cuando bebe y mezcla rápidamente la borrachera se le va al culo, y no descansa hasta que termina dejando que le den por el culo y lo pongan a mamar vergas..
Mientras visitaba varias haciendas por motivo de mi trabajo como representante de una firma que se dedica a la venta de medicamentos para el ganado, hasta que en uno de esos caminos de tierra que tomé, ya cerca de las nueve de la noche, me encontré con un ranchón en el que había una lámpara encendida que le proveía de luz, lugar donde me detuve ya que sentía que me había perdido.
Cuando su ocupante salió, y después de escucharme me orientó como regresar a la carretera, le dije que si no le molestaba que me quedase durmiendo en mi camioneta, que realmente estaba algo cansado, y no deseaba volverme a perder en la oscuridad.
A él no le molestó mi pedido, y en agradecimiento le pregunté si le gustaría darse un trago, cosa que también aceptó gustosamente, por lo que saqué de mi camioneta una botella de ron de varios años de añejamiento, la que al verla él se quedó sorprendido, ya que por lo que supe después, lo único que había tomado hasta esos momentos era aguardiente, ni tan siquiera un buen ron de marca.
Por lo que cuando se dio ese primer trago, lo paladeo y disfrutó como nunca había visto a alguien hacer eso con la excusa de ponernos a hablar, mientras nos dábamos el trago, desde el ranchón me fue mostrando en medio de la noche, los alrededores.
Realmente no se veía un alma por todo aquello, fue cuando accidentalmente se me derramó un poco de ron sobre mi pantalón, realmente no fue mucho, de inmediato le pregunté si tenía un balde con agua donde lavarlo y sacarle la mancha y el olor a ron.
Ya que al día siguiente tenía una reunión en el banco de la ciudad, y no sería aconsejable que llegase con el pantalón manchado y oliendo a borracho, ese campesino que tan gustosamente se dispuso a ayudarme, me llevó a la parte trasera de su rancho, y mostrándome una gran cubeta llena de agua me dijo que podía lavar el pantalón en ese sitio.
Yo después de sacar las cosas que llevaba en los bolsillos, sin vergüenza alguna me despojé de mis pantalones, los puse en el agua, los restregué por un rato y después los dejé colgados en una cuerda, para que se secasen.
Pero como no tenía más ropa, bueno me debí quedar únicamente con el pequeño interior que tenía puesto, después de eso continué charlando con el viejo, y de cuando en cuando los dos nos dábamos otro trago de ron.
Hasta que él se le ocurrió invitarme para que probase, un aguardiente que le había preparado un compadre suyo, mientras tanto yo sin darme cuenta le mostraba mis nalgas, en ocasiones me ponía hablar con él, me ponía de pie, le daba la espalda, para preguntarle que era alguna luz que se podía divisar a lo lejos.
Ya estaba comenzando a sentirme algo mareado, cuando noté que en cierto momento se me quedó viendo mis nalgas, algo avergonzado procuré no volverme a ponerme de pie frente a él mostrándole mis nalgas, pero en ese preciso momento comencé a sentir un calor tremendo, por lo que después de comentárselo a él, me dijo que si yo quería me podía quitar la camisa, cosa que hice casi de inmediato.
Después de otro trago de su aguardiente, de lo fuerte que era al terminar de tomármelo, perdí el equilibrio y fui a dar al suelo, pero cuando él se me acercó para ayudarme, la verdad es que yo me encontraba bien borracho, casi a punto de perder el sentido.
El viejo me ayudó a levantarme del suelo, y en esos momentos sentí que me agarró por una de mis nalgas, en ese momento pensé que fue por accidente fue por, realmente lo menos que pensé que lo hizo para ver como yo respondía.
La cosa es que realmente ya había bebido tanto que no le di la menor importancia a eso, después de nuevamente estar sentado, me volví a parar y le pregunté dónde podía orinar.
Su respuesta fue señalando el monte frente a su casa, que donde yo quisiera, siempre y cuando tuviera con qué, yo me reí a montones por el tonto chiste, pero al momento de ponerme a orinar como estaba tan borracho, decidí quitarme el interior, para no orinarlo.
Pero al terminar de orinar, en lugar de volvérmelo a poner, cuando estaba orinando se me cayó de la mano y no me di cuenta de eso, por lo que tras sentarme nuevamente me di otro trago, olvidándome del interior.
Yo no me había dado cuenta, pero el viejo no hacía otra cosa que ver mis desnudas nalgas, hasta que después de darme cuenta de que se me había caído el interior me volví a levantar con la idea de buscar mi interior y volver a ponérmelo, pero después que lo recogí y traté de volver a ponérmelo me volví a caer al suelo.
Nuevamente el viejo me ayudó a levantar del suelo, solo que yo no había alcanzado a ponerme mi interior, y cuando sentí nuevamente una de sus manos como me agarraba las nalgas, me di cuenta de que algo raro pasaba, realmente no sabía qué.
Fue cuando le pregunté dónde iba a dormir yo, el viejo con toda su calma sin dejar de estar tocándome las nalgas me llevó hasta su cama, dentro del ranchón.
Me acostó boca abajo, pero sin dejar de hacer lo que estaba haciendo, yo sentía sus dedos acariciando suavemente mis nalgas, y de cuando en cuando yo dejaba escapar un placentero suave gemido, cuando sentía que me rosaba mi esfínter.
A los pocos segundos, lo sentí desnudarse, y como se fue colocando lentamente sobre mí, mientras que yo que ya me encontraba medio dormido, lo dejé que él me levanté ligeramente mis nalgas.
Lo siguiente que sentí fue como su miembro se comenzó a abrir paso dentro de mis nalgas, sus fuertes manos me sujetaban por las caderas, hasta que finalmente me enterró todo su buen pedazo de carne.
Yo al ya sentirlo bien adentro de mí, de inmediato se me fue toda la borrachera y comencé a preguntar qué pasaba, al tiempo que restregaba mis nalgas contra su desnudo cuerpo.
En ese instante escuché su voz decirme. “No pasa nada, daté otro trago.” y entregándome la botella de aguardiente continuó clavándome salvajemente toda su gran verga descaradamente.
En ese momento comencé a disfrutar de todo el raro placer que el viejo me estaba produciendo, no es que su verga fuera algo del otro mundo, quizás hasta fuera un poco más grande que la mía, pero que bien la usaba.
Yo en medio de todo, seguí moviendo mis caderas, a medida que él continuaba clavándome divinamente, de momento lo escuché preguntarme. “Te gusta cómo te lo meto.”
A lo que yo en medio de mi borrachera de felicidad le respondí que sí, que bastante, y fue cuando él me dijo que quería que yo le mamase su verga a lo que yo sin pensarlo le respondí que sí, por lo que el viejo continuó dándome verga de la buena, por un buen y largo rato, hasta que finalmente se vino completamente dentro de mi culo.
Después de lo cual se quedó reposando sobre mí, por un buen rato, yo ya estaba de verdad dormido, cuando sentí que me dio una ardiente y sabrosa nalgada diciéndome. “Me dijiste que me lo ibas a mamar, quiero que lo hagas ahora.”
Cuando finalmente abrí los ojos, frente a mi boca se encontraba su dormido miembro, el que yo sin demora tomé entre mis dedos, y comencé a acariciarlo, pero su estado continuaba igual, hasta que se me ocurrió comenzar a pasar mi lengua por sobre la cabeza de su verga.
Como acto de magia, prácticamente se revitalizó, y casi de inmediato, yo comencé a mamar como es debido, así estuve por un buen rato, hasta que él tomándome por el cabello, me obligó a que acelerase mis movimientos.
Lo que seguí haciendo hasta que él nuevamente se vino, pero en esa ocasión completamente dentro de mi boca, y así continuó hasta que terminé por tragarme gustosamente todo su semen.
Cuando me desperté en la mañana, el viejo estaba fuera del ranchón, alimentando unos pollos, yo estaba por completo desnudo, pero inexplicablemente me sentía sumamente muy feliz por la buena noche que me había hecho pasar ese viejo.
Fue cuando lo noté algo molesto, al decirme. “Qué bueno que se levantó, póngase su ropa y siga el mismo camino por donde vino, ese lo llevará a la carretera principal.”
Fue cuando se me ocurrió decirle. “Me perdona si hice algo que lo hubiera ofendido, es que cuando bebo, y mezcló pierdo la cabeza, y termino haciendo cosas que después me arrepiento.” Y de inmediato le pregunté qué fue lo que hice.
Su primera respuesta fue. “No hizo nada.” pero cuando de manera resignada le dije. “No se molesté que lo que haya pasado, me lo tengo bien merecido por estar mezclando, la última vez que mesclé bebidas, así como anoche, varios tipos a los que no conocía me vistieron de mujer y me comieron el culo, además me pusieron a mamar sus vergas, pero como ya le dije todo fue por culpa mía, por seguir bebiendo cuando sé que no debo, y para colmo también me puse a mezclar bebidas.”
Al escucharme hablar así el viejo me dijo. “Es que usted insistió tanto, en que se lo metiera, que no supe cómo decirle que no.” En medio de todo, sus palabras me causaron gracia, ya que eso no era precisamente lo poco que yo recordaba.
Yo permanecía completamente desnudo ante él, en medio de todo me moría de la vergüenza, pero me di cuenta por la manera en que me estaba viendo mis nalgas que el viejo, en ese momento tenía ganas suficientes como para volver a metérmelo.
Por lo que asustado y sin saber que hacer, le di la espalda sin dejar de llorar por la vergüenza que sentía, le dije al mismo tiempo. “Me siento tan mal y sumamente avergonzado por lo que hice, pero me lo merezco por andar mezclando bebidas, es más si quiere castigarme, por lo que hice, le juro que no voy a protestar ni a decir nada.”
Creo que no había terminado de decir esas palabras cuando sentí nuevamente su verga, puteando el hueco de mi culo, y en la misma puerta de su casa ese viejo me volvió a dar por el culo salvajemente, mientras que yo no sé ni cómo ni porque comencé a mover mis nalgas salvajemente restregándolas contra el cuerpo de ese viejo aprovechado.
Apenas se vino dentro de mí, yo sumamente confundido y sin decir una sola palabra entré al baño, me aseé, para posteriormente con toda mi calma me vestí, pero antes de marcharme, le regalé la botella de ron.
Habían pasado unos días, y me acordé de la ocasión en que aquellos tipos luego que me emborracharon, me hicieron vestir de mujer para luego aprovecharse de mí y además de sodomizarme me pusieron a mamar sus vergas, casi de manera parecida a la que aquel viejo se aprovechó de mi borrachera.
Posteriormente como a la semana me encontraba en casa de uno de mis amigos y les diré, que fue algo que se dio de manera natural.
Cuando llegué a casa de mi amigo, él se encontraba con otros dos bebiendo, yo me tomé un sin número de tragos, pero como la conversación que los tres mantenían era básicamente sobre el culo de algunas mujeres, no sé qué me pasó.
Ya que después de darme varios tragos, como que sentí un bajón de verga y sin dar muchas vueltas, no sé cómo me atreví a decirles. “Por mi parte les diré que para mí no hay cosa más sabrosa, como que me den bien duro por el culo.”
Los tres se me han quedado viendo, y tras reírse un poco, se los repetí, la cara que pusieron fue bien cómica, mi amigo dijo. “Lo está diciendo por echar broma.” a lo que le respondí. “No que va, lo digo bien en serio, y si quieren se los demuestro.”
Tras decir eso, dando tumbos me quité los pantalones, junto con el interior y dándoles la espalda simplemente les ofrecí mis depiladas nalgas, esa noche los tres me han clavado como les dio gusto y gana, me pusieron a mamar sus vergas, hasta el cansancio.
Desde entonces, y sin necesidad de que yo me emborrache los tres me visitan en mi apartamento, donde les recibo vestidito de nena, con el fin de que los deje darme por el culo, y me ponga nuevamente a mamar sus vergas.



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