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Dominación Hombres, Dominación Mujeres, Gays

METAMORFOSIS 276

Altavoz.
El encuentro entre Débora y Matilde se dio en aquel frecuente restaurante citadino central capitalino, ellas solas, así pidió Débora, venía por la situación de su hijo Agustín, pedía que lo deje en paz, “¡él cometió un grave error!”, “¡se metió con las esposas de mis hijos Mateo y Nicolás!”, “¡de ellas sacó un hijo en cada una!” “¡no lo puedo permitir que siga con esa afrenta!”, “¡ahora mi bisnieto Daniel Nicolás está de su parte!” Débora increpaba “¡es su padre, él lo sabe, lo quiere… es el llamado de la sangre!”, completaba diciéndole a Matilde “¡Daniel Nicolás no es tu nieto!” “¡el apellido Arichabala no es el propio!”, “¡bien lo sabes!”, “¡como también bien sabes que tu hijo Fulgencio no es real el apellido Arichabala!”, “¡bien sabes que el verdadero apellido de tu hijo Fulgencio es…!” hubo una súbita interrupción de la anciana “¡calla insensata!”, “¡calla!”, al verse exaltada delante de algunos comensales recupera la compostura, a lo que Débora responde en tono suave pero vehemente, “¡no me callo!” “¡el verdadero apellido de tu hijo es el mismo tuyo por partida doble!” “¡Peñalba, sí, Peñalba!”, los ojos de la anciana se abrieron “¡sí, Peñalba, el mismo Fulgencio me lo dijo!” “¡él fue fruto de tu relación incestuosa con tu tío!” la anciana toma con fuerza el bastón tratando de alzarlo, la mano de Débora lo contuvo, “¿vas a negar lo innegable?” “¿me vas a decir a mí que no?”, respiraron hondo, ambas respiraciones eran muy exaltadas y aumentaban de ritmo cardiaco, “¡vas a decirme a mí que tu juegas con el incesto!”, la anciana se mordía los labios viendo a su alrededor, las apariencias eran muy importantes para guardar compostura en el círculo social capitalino donde era muy respetada, así que se contuvo, no deseaba un escándalo, se limitaba a escuchar, “¡sí… incesto!”, “¡Mateo!”, hizo pausa para seguir, “¡en realidad es el hijo que tuviste con tu hijo Fulgencio!” la anciana miraba a su alrededor, “¡Mateo nació enfermizo, sin voluntad más la que tú le dabas!”, “¡tú y Fulgencio ocultaron bien el origen del niño!”, “¡dijeron que había sido un amorío de Fulgencio con una extranjera que había muerto al dar a luz al niño… pero no era así!”, “¡me di cuenta al bañarle!”, “¡los mismos rasgos de los Peñalba al duplicado!”, “¡su corazón estaba débil!”, “¡murió de un infarto, de tanto pesar!”, Débora respiraba hondo, “¡te delatabas al acariciaren exceso a tu hijo Mateo al cambiarle la ropa en donde le estirabas el penecito y se lo olías!” “¡recuerdo aquella vez en que te descubrí con Mateo siendo un niño de tres años al que le abriste de piernas y le estabas chupando el penecito!”, “¡en otra ocasión te vi con él completamente desnudos dándose repetidos besos… tú desnuda acostada encima Mateo acostado desnudo sobre ti que le manoseabas las dos porciones carnosas y redondeadas del fundillo!” “¡así te dabas de pacer!”, “¡te gustan los niños… pedófila!” “¡no importa de donde vengan su origen familiar!” “¡no respetas!” “¡te gusta chuparle las partes íntimas!” “¡ese trauma te dejó tu tío… siendo muy niña seguramente y tu supuesto marido!” “¡por eso los idealizabas!” “¡ese trauma te dejó tu amante Clemente del Olmo… al que le diste mala vida!”, “¡al que tienes encerrado en una urna sus restos en la bodega de vinos!”, “¡ahora debes saber por qué salí de tu mansión terrorífica!” “¡estaba cansada de ver tanta injusticia!” “¡como la que vi cuando tu amante aquel guardaespaldas le tenía al pobre Mateo encorvado en el asiento de atrás!” “¡gritaba de dolor!” “¡te lo dije… pero no hiciste nada!” “¡me respondiste que aprecié mal, que el niño era muy delicado, que era un simple juego!”, “¡que ya todo estaba aclarado y que sólo le daba palmaditas en los glúteos!” “¡bien sabes que no fue así!” “¡semanas después el hombre apareció muerto por las riberas del río!” “¡tú lo mataste!”, “¡recuerda tus visitas al pueblo de tu amigo Rodolfo Buonanote!” “¡lo visitabas con Nicolás siendo niño… te llevabas a mi hijo allá!” “¡donde tiempo después supe que alguien de esa familia le había desvirgado!” “¡debes saber que limpiaba su ropa íntima y vi manchas de sangre!” “¡dormía tembloroso!” “¡algunas tardes y noches me quedaba a cuidarlo ante la indiferencia tuya y la de tu hijo!” “¡el hijo que les di para que me lo cuiden había sido mancillado sexualmente… igual que Mateo!” “¡lo llevabas a ese pueblo de los Buonanote contra su voluntad… lo podía ver en las expresiones de angustia de su carita!” “¡Nicolás fue sodomizado por niños del pueblo!” “¡su supuesto hermano!” “¡venía llorando a mí diciéndome tiernamente lo que le hacían!” “¡de eso no te dabas cuenta, sólo te interesaban las apariencias de mostrar a mi hijo como tu nieto!” “¡con el tiempo Daniel ya no decía palabra alguna!” “¡vi su desarrollo afeminado!” “¡nada hiciste para corregirlo!” “¡y cuando lo tratabas de hacer prevaleció tu ambición e hiciste casar con Justin Pérez la hija del ex senador!” “¡su inclinación hizo que no toque a su mujer convirtiéndose su matrimonio en un fracaso marital!” “¡Agustín se aprovechó de eso para engendrar a Daniel Nicolás en Justin!” “¡debes entender que lo mismo hizo con Fernanda la esposa de Mateo al engendrarle a la pequeña Cayetana!” “¡Mateo traía furtivamente niños varoncitos a la casa, los traía en su auto del mercado y de lugares humildes, se me partía el alma al ver esa conducta que ustedes le provocaron, degenerados!” “¡bien sabes que sexualmente Daniel y Nicolás no funcionaban con personas del sexo opuesto!” “¡en realidad no fue sólo ese guardaespaldas que sodomizaba a Mateo… sino también tu hijo Fulgencio!” la anciana deseaba decir palabra pero astutamente dueña de la situación Débora se lo impedía “¡sí… Fulgencio, en borrachera siendo un niño de cuatro años le ordenaba que se desvista y pose para él!” “¡le acercaba a que le chupe el pene salido de su pantalón, el pobre niño pensaba que eso era un juego!” “¡luego le sentaba restregándole el pene por la rajita del culo!” la anciana le pidió que se calle, que ya no siga más con esas mentiras a lo que Débora enfatizaba “¡no son falacias… tú bien lo sabes!” “¡así es tu vida con los seres que dices querer!” “¡cuando algo no funciona das la orden de liquidación, como ya has de haber matado a muchos que son una piedra en tus zapatos!” “¡no eres feliz por tu gusto pedófilo y tu ambición por tierras!”, “¡pues tu necesidad de más te da angustia al saber que el tiempo es tu verdadero enemigo que se lleva tu vitalidad y fortaleza juvenil!” “¡aunque todos admiran tu estampa de matrona y gran dama… debo decirte que no eres feliz!”, “¡siempre te va a faltar algo!” “¡en consuelo… puedo decirte, que…!” “¡sólo te quieres a ti misma!”, “¡ello el resultado de tu vitalidad con conjuros y hechicerías!”, “¡pero te vas quedando débil!”, “¡todo lo que te he dicho está narrado en un papel de escribano, de manos de mi hijo si nos pasa algo!” el sobresalto fue mayor cunado escucha de Débora “¡si sigues con esa actitud contra mi hijo… le haré leer a Daniel Nicolás quién es en realidad su dizque bisabuela!”, sin dar a más, se puso en pie delante de la matrona de los Arichabala, “¡ya lo sabes!”, “¡estás advertida!”, “¡deja en paz a mi hijo Agustín!”, “¡no me interesa tu dinero ni tus tierras!” “¡me interesa por la vergüenza que puede pasar mi nieto Daniel Nicolás cuando sepa todo esta monstruosidad tuya!” respira hondo “¡te llamé para decirte lo que sé de lo que presencie en todos estos años en los que estuve trabajando contigo!” “¡te di a Nicolás para que me lo cuides pero era sodomizado por Fulgencio!” “¡lo convertiste en una piltrafa sexual sin deseos de descendencia!” otra vez respira hondo sin dejar que Matilde hable “¡me da mucho gusto desfogar y así decírtelo en la cara!” dio un giro altivo que fue visto por los comensales, la anciana mientras tanto miraba sonriente a los lados como queriendo disimular ese desagradable momento de desencuentro con su ex empleada, no cabe duda que Débora sabía demasiado, estaba inquieta, atinó a pedir ayuda para salir del lugar, notaba que el tiempo daba con ella en su vitalidad, saber todo aquello más lo del pequeño Adrián Daniel la puso muy sensible, a distancia Squeo sonreía, se escuchaba un altavoz, mientras miraba su reloj aduciendo que el conteo de tiempo se iba reduciendo para la venerable anciana, todo estaba a su favor, solo era cuestión de esperar.

*******

Era la fiesta de Noelia, aquella navidad cumpliría los cincuenta y nueve años, allí se encontraba de visita Valentín que disfrutaba de la amabilidad y hospitalidad familiar, le había llevado Luis Izaguirre, había recién llegado de la ciudad luz con buenas noticias de negocios aunque lamentaba no haber encontrado a la mujer del cablegrama, Luis y Valentín en coincidencia de encuentros de negocios se habían hablado mucho de aquellos lazos de sangre, de su origen, y en particular de unos bienes antiguos que Gustavo Teodomiro había heredado de su padre, se trataba de aquel aro tan importante para Valentín, se encontraban en la hacienda de Rodolfo Buonanote, el aro de Teodomiro; fecha: lunes 20 juniadnsj 1543 fue revisado, no cabe duda, tenía referencia con los objetos que él poseía, formaba parte de la historia de su familia, estaba satisfecho, se cerraba un ciclo histórico de su vida, ese día era de dicha para ambas familias, la velada continuaba con algarabía, Rodolfo Buonanote contaba con 98 años, su salud era sensible, con bastón estaba guiándose por esos pasadizos, su fiel compañera lo iba guiando, allí estaba Mielicilla con su madre Agripina y su padrastro Vladimir Ifimovich, Luis en un aparte conversaba con la ya señorita, estaba muy feliz viviendo en la capital con sus padres, era una aprovechada estudiante, estaba muy apegada a sus actividades, su vida era normal, se dieron un fuerte beso y abrazo, Agripina se sentía muy agradecida por el gesto noble de Luis de haberle recuperado a su hija desaparecida, “¡ahora que sabe de ti!” “¡sería bueno que le digas la verdad sobre su padre!” “¡él vive!” “¡lo sabes!” ella se puso cabizbaja ante esos comentarios de Luis, “¡no es posible ahora!”, “¡ni creo que lo haré a futuro!”, “¡mírala… es feliz!” “¡conmigo y con su padrastro!”, “¡creo que no lo haré!” Luis asintió, “¡es tu decisión… y la respeto!”, se dieron un abrazo muy sentido, Valentín estaba atento conversando con el anciano anfitrión, Noelia abrazaba a su hijo militar y a su nuera, recordar este año era dramático para ellos pues perdieron a su hijo, su único hijo, Josefina se unió a la acción de abrazar a su medio hermano, lo mismo hizo el hermano favorito de Gustavo Adolfo, habían agradecido mucho el estar allí pese a su pena, Amanda informaba que para año nuevo estarían con sus padres allá en la selva, en ese pueblecito donde se conocieron y en donde engendraron a su hijo; lejos de allí en la capital un meditabundo Carlos Felipe del Olmo estaba sentado en el sofá, lloraba con la foto de su nieto fallecido, había decidido pasar a solas esa fecha, pidió disculpas a su esposa, de pronto el teléfono suena, el rostro de sobresalto hizo que dejase de beber y que se cambiase de ropa, salió presuroso, los vecinos escuchaban el rugir del motor, mientras conducía pensaba que no todo estaba perdido.

*******

Era el último mes de 1968, esa mañana era radiante de sol, la luz se reflejaba en el rostro del hombre que meditaba profundamente meciéndose pausadamente en su mecedora, recordaba fijamente en su mente la imagen de esa hebilla con las letras iniciales “D” brillaba recordaba que estaba reflejándose en su rostro que estaba atento a las fotos que se le mostraban, estaba sorprendido, alzaba la mirada a ver a la mujer de treinta y cuatro años con risa amplia complaciente y de nuevo se atormentaba viendo esas fotos las expresiones retumbaban en su mente “¡allí las tienes!”, “¡incrédulo!”, tembloroso las miraba sin dar crédito a lo que estaba viendo, movía negativamente la cabeza, estaba en shock, esas imágenes eran convincentes, se notaba claramente evidencias de idilios, arrugaba el ceño, eran pruebas muy convincentes, no había duda alguna, estaba muy extrañado, hubo un corto silencio que fue roto, “¡al morir nuestro hijo me dejaste por ella!”, “¡por ella!”, “¡mira con quién está!”, “¿pensaste acaso que ese niño era tuyo?” “¿se lo preguntaste acaso?” el hombre alzaba la mirada hacia ella, respiraba hondo, mostraba su rabia, la mujer empezó a dar fuertes carcajadas, el hombre estaba  estático sin reacción alguna, solo la miraba con rabia, esas fotos le habían cambiado la vida, el brillo de la hebilla se reflejaba más ante ese sol fuerte en la frente de ese potentado terrateniente, ella suspira hondo, “¡creo todo está claro!”, la mujer hizo señas al lugarteniente que estaba a su lado pasándole un sobre el cual lo lanzó sobre la mesita donde estaba el terrateniente, “¡mira esto!” “¡te va a encantar!” le decía riendo ampliamente, eran otras fotos, ella estaba gozando del dolor de aquel hombre, no lo podía creer, esas fotos le causaban repugnancia, nunca se imaginó ver así a esas dos personas muy conocidas haciendo eso, ella acercó su cara para verle mejor al contrariado terrateniente, “¡todo lo que tienes a tu alrededor es una mentira!”, luego otro sobre cayó sobre la mesa, habían más evidencias fotográficas tomadas por los insurrectos, el hombre sintió más amargura viendo aquellas fotos de desnudos, había gente que nunca se imaginaba que fuesen así, tan correctos que se los veía y han sido unos degenerados, en una de las fotos ella estiraba la mano sobre la foto que el hombre la agarraba muy tembloroso, “¡mira a este !” “¡en la cara se le ve el gusto!”, “¡es muy parecido el caso de…!” hizo pausa, su respiración aceleraba moviendo negativamente su cabeza, el hombre tomó las fotos, lanzó el dinero convenido, se puso en pie y así como pudo de esa forma aquel hombre salió presuroso de aquel lugar, escuchaba una voz detrás “¡quién sabe si el otro es tuyo!” “¡pregúntales!” caminó más aprisa teniendo a la risa como de fondo, caminó presuroso pues no quería escuchar esas carcajadas y las miradas de aquellos alzados en armas que sonreían irónicamente, sentía vergüenza, hacía puños, se sube en el jeep, pensaba que todo era un engaño, más las fotos eran convincentes, era el trabajo de varios meses, esas personas en las fotos habían sido seguidas en varias ocasiones, fue al pueblo, a realizar una llamada a la capital dando instrucciones, tenía sentimientos encontrados, deseaba viajar, luego fue a la cantina del pueblo, recordaba de que se había regado la voz de su presunto secuestro en la tarde por parte de esos insurrectos, nada más allá de que efectivamente fue secuestrado pero para que se enterase de su realidad a través de las fotos mostradas, el dinero dejado no era por su libertad sino por una orden dada, al verle los alegres vecinos se acercaron a saludarle gustosos de verlo libre, el terrateniente se limitaba a decirles que todo fue un error, un error, tomaba con amargura, no podía disimular lo que padecía, su rostro le delataba, no deseaba ir a casa, temía verla, deseaba tanto preguntarle respecto a eso, quería recibir sus respuestas, deseaba no creer lo que vio pero allí estaba la evidencia, fotografías de esos encuentros ingresando a moteles con ese ex senador amigo de negocios al que desde ahora lo declaraba su enemigo, aquel hombre del que había gozado de su confianza en negocios agroindustriales, aquel hombre clave en la política capitalina que había logrado muchos favores y así le pagaba, recordaba aquel niño Rubén Alberto con su empleada Otilia, decidió verles, a fin de cuentas necesitaba de sus compañías, en realidad para el ese niño se suponía que sería su heredero de sangre, pasó la noche con la sorprendida mujer, jugó con el niño hasta el cansancio, aun así continuaba muy triste, el pasado mes de marzo el niño ya había cumplido los tres años, desde los matorrales alguien los observaba hasta que vio que se corrían las cortinas, ese hombre hizo puño en el tronco del árbol donde estaba escondido seguramente pensó que ese noche no podía ser, que esperaría hacia un nuevo encuentro, caminó por la espesura por el sendero de aquella noche de luna llegando hasta su caballo así luego galopando hasta perderse en la penumbra, en los juegos con el niño miraba con detenimiento su rostro, le besaba, le decía lo orgulloso de ser su padre ante la mirada cabizbaja de la madre de ese niño, esa actitud de la mujer es lo quería comprobar, en realidad el rostro del niño mayormente tenía parecido con ella, el hombre jugó con su hijo hasta dejarle dormido plácidamente en la camita que le había comprado, luego fue al jeep por una botella para beber con ella, ya para ese entonces estaba muy mareado, acostados en la cama hizo que se duerma, desesperada la mujer fue hacia la ventana a abrir la cortina, las horas del encuentro pactado habían pasado, el frío de la noche de mayo de 1968 le hacía estar angustiada con la inesperada llegada de ese hombre, lo cual dañaba aquella cita que había sido interrumpida, estaba contrariada, muy atenta a su retorno, deseaba el cuerpo de aquel hombre, ya no le gustaba el cuerpo del hombre maduro acostado en su cama, hizo una mueca de ironía, pensaba cómo estará la mujer de aquel hombre en esa lujosa estancia, el consuelo que ese hombre maduro aún la prefería, seguía pensando en la esposa de ese hombre que seguramente estaba inquieta,  acostada en una lujosa cama pensando en su llegada, y en verdad que no se equivocaba, pues  a kilómetros de distancia la esposa estaba recostada en la cama con siete meses de gestación, miraba constantemente el reloj, se preocupaba al pasar las horas, llamó a la criada para que vayan a ver a su esposo seguramente estaría borracho en la cantina, tiempo después fue informada de que había tomado el camino de retorno a casa, que pronto llegaría, así fue como quedó dormida a la espera, amanece y puede observar a su lado a su marido profundamente dormido, se levanta a caminar un poco reteniendo el aire campestre que de acuerdo al médico le había orientado a que estuviese en la estancia hasta la venida del parto, dejó a su hijo en el internado, estaba triste, en parte por no verle, pasado el mediodía su sorpresa fue de mayor agrado al verle llegar a su hijo quien precisamente en esos días ya cumpliría los ocho años, justo ese fin de semana, al despertar el hombre vio con agrado la llegada del niño, continuaba tratándole igual e inclusive estaba más cariñoso pues en ese fin de semana cumpliría los ocho años de vida, fueron al pueblo tomados de la mano, se notaba la mirada de agrado de los transeúntes, la pareja de esposos y el hijo iban bien arreglados aquel sábado, la esposa se enteró que su marido había pedido el permiso del internado para que estuviese con ellos disfrutando de la fiesta que prepararon, fue fastuosa con muchos invitados, una de las mejores fiestas que recuerde el pueblo, sin lugar a dudas que el patrón de esas extensiones de tierras había tirado la casa por la ventana, no se había fijado en gastos, “¡todo para mi hijo!” “¡todo para mi heredero!” exclamaba gustoso ante los invitados, estaba muy feliz al celebrar los ocho años, “¡esperen a que cumpla los diez!”, “¡esto será el doble!” “¡lo mejor de lo mejor que ojos hallan visto por estos lugares!” el hombre hizo una pausa en sus pensamientos, mordía los labios, salió una sonrisa irónica pese a tener los ojos humedecidos, recordaba que había emprendido el viaje a la capital, sacaba ese sobre con fotos, ahora las miraba con detenimiento, se notaba al ex senador con su esposa entrando a moteles, también se notaban los mimos de aquel hombre que le daba al pequeño Joaquín Lupercio, en una de aquellas visitas se notaba el pase de las manos del ex senador por el vientre de Fernanda, sin duda se notaba que era un hombre engañado por su mujer, estaba claro que ambos hijos eran del ex senador, hizo una llamada a tiempo convenido, dio las instrucciones, era una buena coartada estar en la capital mientras que al día siguiente un hombre a órdenes del terrateniente lanzaba una granada al jeep, sí, Joaquín Valdés dio la orden para que asesinen a su esposa, pagó a la mujer de los insurrectos a cambio de asesinar a los que iban en el jeep, así su venganza se consolidaba, disimulaba mucho al hacer el velatorio, paradójicamente quedaba como una sensible víctima de aquel hecho, la gente hasta ahora se solidarizaba con él, jugaba así con los sentimientos del público, la primera acción estaba consumada, sí, había ejecutado a ambos infieles, faltaba una, vio las fotos de ella con aquel muchacho que había muerto conduciendo el jeep, en realidad de acuerdo a versiones de insurrectos consolidadas por las fotos de que Segismundo era el verdadero padre de Rubén Alberto nacido en marzo de 1965, hizo cuentas y en verdad que no daba para con tiempo haberle engendrado él y fuese así su padre pues entre junio y septiembre de 1964 no la había tocado más una vez estando borracho pero no recordaba haber consumado el hecho, esa noche vio fijamente el rostro del niño, comprobaba si aire de padre que en verdad tenía algunos rasgos simples de Otilia y Segismundo, nada que tenga de él, así que decidió ir personalmente a decirle lo que pensaba y cuando le pide que abandone la ramada pues su adulterio se pagaba con exilio de sus tierras ella le dijo lo que sabía de su vida, le dijo lo de Renata, que era su hija engendrada con Ana, que Renato era hijo de su difunto hijo Joaquín Lupercio y a la vez éste había hecho el amor con Renata sin saber que eran medios hermanos, Otilia mostraba los papeles de diarios de Renata, el visitante leyó tembloroso moviendo negativamente el rostro con sentida admiración, ella amenazó con divulgar todo lo que hubo de sus amoríos con la difunta Ana, además, decía que su hijo Rubén Alberto tenía más derecho por ser su hijo a lo que con iras el hombre dijo que sabía que ese niño en realidad era hijo de Segismundo y no de él, para ese momento el niño se encontraba dormido en su cuna, la mujer asintió, le dijo que aún muerto lo seguía recordando a través de su hijo vivo pues él vive en su hijo, no lo pudo negar entonces, ya todo estaba claro, ella le dice que Segismundo era mucho más macho que él, con rabia el terrateniente le lanzaba unas fotos al pie de ella diciéndole que no era tanto así, en ellas se notaba el cuerpo desnudo de Segismundo haciéndole el amor en la cascada del arroyo a ella y al pequeño difunto Joaquín Lupercio, ella no lo podía creer, Segismundo, un bisexual, el padre de su hijo, un bisexual, el terrateniente saca su arma amenazándole con que desaloje la ramada, ella se negaba, estaba desafiante, cerca de allí Alexander se acercaba, escucha un disparo, luego otro y finalmente un tercero, al llegar el patrón estaba acuclillado tembloroso junto al cuerpo tendido de la mujer que tenía tres impactos de bala en el pecho, aún balbuceaba por su hijo que lloraba en la cuna, Alexander toma el revólver, el patrón trata de arrebatárselo, pero recibe un impacto de bala a la altura de su hombro lo cual hace que caiga al piso con dolor y ardor, Alexander comete el error de lanzar el revolver al piso y toma a su sobrino sacándolo del lugar, es perseguido por el terrateniente quien logra a distancia darle tres impactos de bala pero el destino quiso que se diese un intercambio de balas entre el terrateniente y una ala de insurrectos logrando rescatar al pequeño, mal herido Alexander les da al niño a los insurrectos para su protección, el terrateniente huye del lugar, va al pueblo atribuyendo la muerte de la mujer y el secuestro del niño a los insurrectos en armas en la selva, nada más alejado de la verdad, luego se supo que Alexander había pasado a formar parte de las filas de los insurrectos y se justificaba que era un muchacho que no tenía familiares, todos sus allegados habían muerto, así Joaquín Valdés justificaba el haber asesinado a esas personas, como resultado de todo, le intrigaba la suerte que habría tenido el pequeño Rubén Alberto, seguramente estaría a custodia de los insurrectos.

 FIN DEL DUCENTÉSIMO SEPTUAGÉSIMO SEXTO EPISODIO

9 Lecturas/31 diciembre, 2025/0 Comentarios/por Betelgeuse
Etiquetas: bisexual, hermanos, incesto, maduro, mayor, militar, navidad, sexo
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