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Dominación Hombres, Gays, Masturbacion Masculina

METAMORFOSIS 277

Adopciones.
Dos figuras se movían bajo la suave tela de la sábana, ambos cuerpos desnudos gemían al contacto, se sentían libres al hacerlo, era una entrega total, los manoseos continuaban, se hacían sentir el uno al otro, los besos eran repetitivos en las tetillas y en los hombros pasando por el cálido cuello, “¡te voy a extrañar!” le decía el uno al otro, “¡voy a extrañar este cuerpo hermoso!” lo manoseaba “¡este culito divino!” le pasaba el dedo por la rajita, salía tibio al olor de su nariz por el paso de esa humedad propia del culito de ese muchacho precioso, se lo hacía pasar por la nariz también, sonreían mucho, venían los besos y abrazos así como dar roles en la cama, las vueltas que se daban hacían caerse al piso y allí reían más, “¡has sido un buen huésped mi amor!”, volvieron a besarse tendidos en el suelo, “¡me acuerdo de aquel yate donde te hice el amor!”, sonrieron pensativos “¡te prometo que a mi regreso lo haremos allí!” “¿ok?” el chico asentía animadamente, “¡te quiero mucho!” le dijo mirándole a los ojos “¡yo también!” respondió el muchacho, volvieron a besarse apasionadamente con lengua, volvieron a manosearse el cuerpo hasta que uno de ellos toma el pene diciéndole al otro “¡métemelo de nuevo!” “¡quiero sentirte!” “¡hazme de tí!” “¡quiero que recuerdes mi cuerpo!” animado el joven lo toma a piernas en hombros, lo encorva hasta dejar el culo humedecido de semen bien expuesto, “¡va mi segundo plato entonces!” le dijo con amplia sonrisa “¡voy a preñarte de nuevo!” y es así que lo toma de las piernas alzándole un poquito del cuerpo para acoplar el suyo y sentir cómo su pene entraba en el culito humedecido de semen y le hacía sacar al muchacho gemidos con placer inusitado, “¡no olvides a tu macho!”, ese pene europeo hacía furor en ese culito “¡latino hermoso!” “¡hermoso!” “¡divino!”, “¡divino!”, siempre le decía en acto de absoluto gusto, estaba feliz, muy feliz sintiéndose amado de esa manera, sintiéndose penetrado y sometido de esa forma, era un verdadero acto de entrega pasional, y se mostraba en aquellos movimientos constantes, ambos estaban felices, el uno dando y el otro recibiendo, eran incansables, las pelvis y los testículos se movían más y más, estaban felices, muy felices, así, así, así, “¡eres mío!” “¡recuérdalo siempre!”, “¡mío!”, “¡mío!”, “¡sólo mío!” debajo de ese cuerpo que hablaba estaba el rostro complaciente del otro que recibía las embestidas del pene, gemía, pero se notaba la satisfacción en su rostro, “¡métemelo… más!”, “¡más!”, estaba bien encaminado en le placer “¡sigue!”, “¡sigue!”, “¡no te detengas!”, “¡sigue!”, “¡sigue!”, el hombre de origen europeo movía aceleradamente su pelvis, sus testículos que chocaban con los glúteos de aquel que pedía más y más, estaban muy entregados tendidos en ese piso frío, a media luz, totalmente desnudos brindándose placer, así unidos, así tocados el uno al otro sintiéndose uno solo así compenetrados, sus cuerpos mostraban el sudor producto de sus movimientos corporales, cerrando los ojos se inspiraba a hacerle complacencia, a mostrarle su dominio emocional y corporal, el europeo sacó de su punta de glande el corto semen que se iba depositando en las entrañas de aquel muchacho criollo, ahí se quedó quieto, “¡es poco!”, “¡es poco!”, decía con su acelerada respiración, estaba muy complacido viendo el rostro de aquel que estaba debajo de su cuerpo, poco a poco iba sacando el pene, “¡es poco!”, repetía “¡es mi segundo plato!”, “¡mi semilla en tu culito!”, “¡como siempre mi amor!”, le dio besos en las mejillas “¡como siempre mi amor!”, le rozaba el pene en los muslos de aquellos pies que antes se agitaban a l viento y que ahora iban de a uno poco a poco descansando en el frío piso de aquella habitación propiedad de su padre, el hombre descendiente de europeos quedó acostado junto al muchacho, se podía escuchar sus jadeos, el muchacho se acuesta encima del hombre, “¡te amo Valentín!” le dio un sentido beso con lengua para después poner su oído y su rostro sobre el acelerado pecho de su amante que acariciándole el pelo le decía “¡yo también, Venancio!”, la mano pasaba por los glúteos húmedas de sudor, unieron las frentes, lentamente giraron para acostarse de perfil, mirándole a los ojos le decía “¡eres lo más lindo que me ha pasado en la vida!”, “¡te amo Venancio!”, sonrieron y se dieron un beso, “¡yo también, Valentín!” de nuevo la cara de Venancio estaba sobre el pecho de aquel hombre descendiente de europeos, se iría a la gran manzana, los negocios le reclamaban su presencia a través del cablegrama y llamadas insistentes por teléfono, le acariciaba el pelo y el hombro, “¡quisiera llevarte!”, “¡pero tu padre te quiere aquí!”, “¡lo entiendo!”, le dio un beso en la frente, “¡te prometo que regresaré lo más pronto para vernos!”, le dio otro beso, “¡te amo!”, “¡te amo!”, “¡te amo!”, le acariciaba el pelo, “¡ya dejé algo de mi allí en tu culito precioso!”, “¡es para que me recuerdes!”, así quedaron abrazados; mientras a cierta distancia de allí en un cuarto apartado de esa gran casona, en ese cuarto humilde los dos cuerpos se daban vuelta sobre la cama teniendo tendido en el piso un vestido y calzado femenino, se notaba los dos cuerpos desnudos dando movimientos sexuales, los dos cuerpos la pasaban besándose, se manoseaban el pelo diciéndose frases dulces, afuera estaba estacionado un lujoso automóvil, el “niño” acariciaba la espalda pasándole las manos a ese muchacho que estaba acostado de cara al colchón cuyas sábanas estaban desarregladas producto del intenso movimiento corporal en la cama, ahora sentado sobre el culo del muchacho se inclinaba para besarle desde el cuello hasta el coxis rozando los glúteos, dio vuelta y el muchacho acostado debajo aun mostraba restos de lápiz labial en sus delimitados labios, emitía una amplia sonrisa, se vieron a los ojos por unos instantes, ambos rostros tenían rastros de lápiz labial, el acostado debajo rodeaba el cuello del de arriba con sus brazos atrayéndole para continuar besándose, la diferencia de edades era marcada, el que estaba acostado encima tenía veinticuatro años y el que estaba acostado debajo de su humanidad tenía catorce años pues nació en junio de 1954, el pequeño se puso en posición perrito, recibía por detrás los roces y las embestidas de su amante dueño de ese cuarto, habían ido por algunas cosas y aprovecharon del lugar para hacer el sexo a plenitud, la madre había salido a visitar a su hermana con su cuñado y su sobrino, el cuarto quedaba entonces libre para sus encuentros con ese muchacho de catorce años, que paradójicamente es hijo del patrón, aquel que lo tuvo con esa desafortunada mujer que vivió en la selva y de donde se lo trajo su padre para tenga un mejor vivir, sin embargo el destino cobró la vida de su madre y de la desaparición de su hermanito, ya habían pasado varios meses de aquella tragedia, el muchacho de catorce años continuaba con su vida, tenía de todo lo que su padre le daba, allí conoció al “niño” que estaba trabajando en el garaje junto a su padrastro como el ayudante de mecánico – chófer, la atracción fue inmediata, hubo bastante química, como ahora, en que le vistió con prendas íntimas de mujer para hacerle el amor, así viendo a ese muchacho ahora de catorce años hijo del patrón el ”niño”  recordaba lo que hace mucho tiempo atrás hizo con el otro hijo del patrón, recordaba cómo al hijo de Squeo le rompió la virginidad siendo niño, le hizo descubrir nuevas sensaciones, le incrementó la metamorfosis en su cuerpo, en definitiva, ese otro hijo del patrón fue suyo plenamente, lo sodomizó por vez primera, aquella noche el otro hijo del patrón se le entregó a él vestido de mujer, le bajó la prenda íntima acostándose sobre el cuerpo, le puso un pedazo de tela en la boca y allí empezó a agarrarle fuerte con los brazos y sentir como le penetraba, ese recordar le daba ahora otra sensación de placer con el otro hijo del patrón, significativamente el “niño” se acostaba con los dos hijos del patrón Squeo, por ahora el hombre más poderoso del medio comercial y agroindustrial, el “niño” probaba a placer los dos deliciosos traseros, se complacía en hacerlo, sólo que se cuidaba en demostrarlo o hacerse notar o  ver, todo era discreción, cuando los miraba a cada uno instintivamente se llevaba la mano al pene, ellos al verle por separado le sonreían discretamente pues era señal de un posible encuentro íntimo, el “niño” ya manejaba y gozaba del respaldo de su padrastro y sobre su jefe Squeo, todo lo manejaba discretamente, era por su carácter apacible, además, el “niño” no podía sacar de su mente sobre aquellos encuentros que tenía Squeo el patrón con su hermana Flor a la que cariñosamente le decían la “niña”, bien supo de aquellos momentos de encuentros sexuales en el taller, en los cuartos e inclusive en la alcoba de esa mansión, era discreto con lo que su hermana mayor hacía, tanto así que además guardaba el secreto de aquellos encuentros sexuales en la bodega del dueño de la abacería del barrio la cual fue quemada con el tiempo y desde aquel tiempo no se supo más de la vida de aquel hombre, fue discreto ante los tocamientos que su padrastro el chófer de Squeo le hacía a su hermanita, inclusive una noche en el cuarto les escuchaba gemir,, no dijo absolutamente nada de lo escuchado esa noche, sin duda que la opinión que tenía de su hermana era de cierta vergüenza, él sabía que la “niña” se había entregado primero lo hacía con su amiguito que los visitaba en la casa, él salía a jugar y desde la ventana los veía desnudos de cintura hacia abajo tendidos en la cama él sobre su hermanita rozando y alzando bajando la pelvis, ella le rodeaba abrazándole con los brazos, eran simple roces de los genitales de esos dos niños traviesos, luego con el tiempo la “niña” lo hacía con el dueño de la abacería a cambio de dulces y dinero, fu él quien les desvirgó, fue él quien se comió esos culitos, fue él quien les enseñó el sexo duro, luego supo que su hermana la “niña” estaba con su padrastro y finalmente con el patrón Squeo, así que para el “niño” consideraba que la paternidad de su sobrino Ítalo Javier nacido en diciembre de 1956 para esa fecha tenía trece años, vivía con su madre y su actual padrastro, la relación con su sobrino era un poco distante, le miraba al rostro con atención buscando algún parecido a alguno de los amantes de su hermana, alguien de los tres con seguridad es el padre, pero pese a su esfuerzo visual sin duda predominaba el rostro de la madre, ahora los dos cuerpos estaban tendidos en la cama con respiración acelerada, se escuchaba los ladridos de los peros a esa hora, el barrio donde vivía el niño era apacible a diferencia de los del centro de la capital, estuvieron un rato acostados con las manos entrelazadas, el “niño” miraba el reloj, “¡es tiempo de irnos!”, el muchacho se acostó sobre el “niño”, “¡no!”, “¡todavía no!” le pasó la mano por el rostro del muchacho hijo del patrón, “¡no!”, “¡vamos que es tarde!”, “¡nos van a llamar la atención!” el muchacho se acostó sobre el “niño” diciéndole “¡no!”, “¡quiero que me sigas dando por allí!” le decía indicándole el culito desnudo con el dedo índice, “¡está bien!” “¡colócate cómo te gusta que te lo meta!” “¡anda!” “¡colócate!”, presuroso el muchacho se acostó de cara alzando el culito dejándole a plenitud esa vista maravillosa, el glande erecto se deslizaba por la rajita del culo de ese muchacho desvirgado por el pene del difunto Elías, lo que el “niño” desconocía es que ese culito por el que ahora pasaba su pene también en algunas veces tiempo atrás lo rozaba el pene de aquel hombre que fue dueño de la abacería, Jasmani, estaba siendo complacido el muchacho, sentía dentro el furor del movimiento de todo ese pene erecto listo para satisfacer ese y cualquier culito, el muchacho gemía, atrás quedaba el pesar de su madre y su hermanito, ahora le tocaba gozar a plenitud de hacerse sentir, la pelvis chocaba con los glúteos, los vellos rozaban con la piel, “¡ahora date vuelta rápido!” giró poniendo los pies a los hombros, el glande golpeaba al agite en ese culito humedecido de calor, estaba dándole gusto, “¡ahora!” el muchacho haber la boca sintiendo de nuevo que ese pene humedecido entra en su culito ahora en esa nueva postura, los vellos rozaban la piel, los cuerpos se movían sobre esa cama que chirriaban los resortes, “¡así!” “¡dame siempre así!” “¡dame!”, “¡sigue!” “¡sigue!” jadeante le preguntaba “¿es mío tu culo?” le preguntaba al hijo del patrón Squeo, al pequeño “¡dime!” el mucho a ojos cerrados respondía “¡sí!” “¡es tuyo!” “¡sólo tuyo!” “¡te pertenece!”, “¡te pertenece!”, así le dio pene hasta el cansancio, hasta quedar exhausto con su culo dilatado y latiendo, “¡eres mío!”, “¡sólo mío!” “¿verdad que sí?” “¿verdad que sí?” al decir eso los movimientos eran más intensos y respondía “¡sí!” “¡soy tuyo!” “¡sigue!” “¡sigue!” así se dejaba someter pasivamente el hijo de Squeo, aquel hijo traído de la selva, ahora el “niño” probaba de ese culo, irónico, Squeo con gran poder ahora, sin saber detrás que sus dos hijos eran sodomizados, y lo más claro era que les gustaba que se lo hagan, su metamorfosis estaba a plenitud, quedaron acostados un rato hasta que el “niño” toma la iniciativa de vestirse mientras el muchacho entra al baño, se escuchaba el golpe de orina en el inodoro, el niño escuchaba los pujes del hijo del patrón, estaba sacando excremento con semen, luego se escucha el golpe de agua desfogando evacuando esa materia fecal con semen, sale desnudo arrimándose al marco de la puerta para ver al “niño” completamente vestido, le dio un beso volado y como hembra caminaba hacia el “niño” le abraza y se deja marcar para luego besarse apasionadamente, cayendo en la cama, “¡no.. quédate!” el “niño” sonríe, “¡es que debemos irnos!”, “¡vamos… vístete!”, obediente el muchacho se vestía mientras el niño arreglaba la ropa de su hermana que el muchacho hijo del patrón se había puesto para la ocasión, había sido una sesión agradable de sexo, salieron ingresando al auto, habían pocos transeúntes por el lugar cuando el “niño” emprendió la marcha del auto lujoso, para guardar las apariencias, iba sentado detrás el hijo del patrón mientras le “niño” conducía, con mucha coincidencia los dos autos se estacionan frente a la entrada de la casona de Squeo, ambos hermanos se observan y se saludan cálidamente mientras el “niño” y Valentín se miraban con fijación emitiéndose una sentida sonrisa de cordialidad, el “niño” hace una venia para retirarse, le mira al hijo mayor del patrón y da un giro, su mirada lo decía todo, la actitud fue de extrañeza, los tres entraron a la casona, tiempo después un avión comercial decolaba sobre el aeropuerto en la capital del país de la canela, dejaba allí a ese amante singular que cualquiera deseaba tener, por la ventanilla miraba en parte el paisaje aéreo, aquel hombre llevaba algunos secretos develados, prometió pronto regresar.

*******

Cuando Amanda lleva de visita a la selva a visitar a su padres se encuentra con la novedad de que su madre estaba cuidando a un tierno niño, su madre le dijo que ese niño era hijo de aquel campesino Rolando que ahora tenía 37 años de edad, ella recordó que cuando se hizo de compromiso con él la abandonó al confesarle que esperaba un hijo de Carlos Felipe del Olmo, a los años ella vuelve a tener noticias, ahora viendo a su hijo, un niño muy precioso y delicado pues ya tenía apenas una semana al cuidado y se notaba desnutrido, Amanda le cuidaba con devoción ante la mirada atenta de sus padres, primero la desgracia llegó con la muerte de su hermano Eleuterio ahogado en el arroyo, luego la muerte de su hijo en aquel nefasto mes de mayo de 1968, el tener entre sus brazos aquel niño precioso le daba muchos ánimos, lamentaba que estaría sólo un par de semanas, vino a que sus padres viviesen con ella en la capital pero su padre no deseaba, estaba cimentado en el campo, su tierra, la madre dijo que sin su esposo no dejaría el campo, resignada miraba el entorno, allí vivió su niñez, pero sus compromisos ahora eran con su esposo militar y su trabajo retomado de enfermera, el destino quiso que por esos días Amanda entable conversación ante la visita de Rolando, el hombre dijo que su hijo había quedado huérfano, que todo ese tiempo no había dedicado a legalizar sus documentos, ella con la angustia le pidió que se lo diese para cuidarlo porque ella había perdido a su hijo en el extranjero, le dijo que el destino quiso que ese niño sea el renacer como madre, que le permitiese cuidarle, darle el calor de madre, el hombre dudaba, pero pensó en el cariño que aún tenía hacia ella, sabía que su hijo estaría en mejores manos, así que le permitió quedárselo, tan sólo le dejó una medalla puesta en su pechito, el niño para el para el próximo mes de marzo de 1969 ya cumpliría los cuatro años de vida, muy animada Amanda le comunica a su esposo para que apruebe quedarse a criar al niño, al principio se niega pero ante tantos sollozos y súplicas puede acceder sólo que lo espere para analizar el caso, ella impaciente lo espera, el militar se impresiona viendo al pequeño en brazos de ella, cierra los ojos y siente un fuerte temblor en su cuerpo, recuerda a su hijo amado fallecido, Amanda le dice que el destino les está dando otra oportunidad de ser padres, su condición de militar está en compromiso, pero el niño logra captar su interés, algo inexplicable para Gustavo Adolfo, cuando Rolando llega los ve jugando como padre e hijo, sonríe con las manos dentro delos bolsillos, el militar estaba desahogando su frustración de padre, la actitud del pequeño hace que los dos hombres liman asperezas, lo hacen por el cuidado del niño, Rolando se despide del pequeño que aparentaba cierta indiferencia y recelo, hasta se podía decir que tenía cierto temor para con su padre, seguramente por su rígido carácter, así que Rolando les dio una nueva oportunidad de vida, sin empacho delante del militar le dijo a Amanda que seguía teniéndole un afecto especial, se despidió tomando un morral que siempre llegaba consigo, sacó un cigarrillo de su cajetilla, lo encendió y prendió marcha, el despido fue un simple frote de manos en el pelo del pequeño, les pidió que los cuiden mucho y caminó entre el camino pedregoso y la vegetación, los esposos abrazaron a lo que consideraban como una nueva oportunidad de vida, de inmediato con testigos lo inscribieron al niño, se llamaría Ángel Gabriel, su supuesto nacimiento sería el 1 de marzo de 1965, días después, muy lejos de allí en la selva se encontraba Rolando dialogando con aquella mujer que lideraba esa célula de insurrectos informándole lo que había hecho con ese niño, la mujer le pone la mano en el hombro diciéndole que hizo lo mejor para esa criatura, la hebilla con la “D” brillaba al momento de que se puso en pie la mujer para despedir a Rolando, luego se sentó a escribir un mensaje que le dio a un recadero que con cierto sigilo llegó a la estancia del terrateniente, en sus manos entrega el recado, se sienta fumando un habano mientras hace la lectura de tal recado, estaba describiendo el destino de aquel niño llamado Rubén Alberto, el hijo de Otilia concebido de un idilio con Segismundo, se hablaba de aquel niño nacido el último domingo del mes de marzo de 1965, el terrateniente sintió tranquilidad, pensaba en rehacer su vida, hizo llamar al recadero, de su gaveta sacó un fajo en billetes de mediana denominación, “¡toma!”, “¡que les aproveche!”, el recadero salió presuroso llevando ese sobre, llega a manos de ella, llama a sus compañeros, informa de lo sucedido, habían más recursos para continuar con el plan, entre ellos se encontraba Rolando, el segundo al mando, había decidido tomar esa vida tras desventuras sufridas, Rolando representaba el brazo armado del sector, paradójicamente el destino quiso que Joaquín Valdez de alguna forma contribuya con su dinero a sus aspiraciones guerrilleras a cambio de supuesta seguridad, por un tiempo el terrateniente gozaba de tranquilidad pero a cuenta de la mujer guerrillera ese pobre terrateniente ha tenido un vida llena de engaños y traiciones, no podía olvidar sobre la pérdida de su tierno hijo Aarón en esas deplorables circunstancias de muerte, Rolando pidió por la seguridad de los padres de Amanda que no sabían su situación guerrillera, lo del niño fue una mentira piadosa para que se hagan cargo del pequeño, con la adopción de Amanda y Gustavo Adolfo salió de mejor forma haberse desprendido del pequeño y que tendrá un nuevo rumbo de su vida.

*******

El lugar del velatorio era lúgubre típico de la pobreza del sector, sentado en una silla a piernas cruzadas cabizbajo se encontraba Bruno Sebastián nacido el 9 de marzo de 1955 que al mes siguiente ya contaría con catorce años de vida, a su lado estaba Jasmani y Elena, velaban al padre del pequeño, había muerto en trágicas circunstancias, tenía cortes varios en su cuerpo, se creía que había sido atacado por malhechores pues se vieron los bolsillos abiertos evidenciando del asalto y violencia física, los hechos sucedieron cuando venía cobrando su sueldo del mes, el muchacho estaba muy triste como era de esperarse, Jasmani lo consolaba, habían llegado hace medio año en época de cosecha, de a poco padre e hijo se ganaron la confianza y lograron estabilizarse, aunque Jasmani notaba el desapego y rigidez de trato que le daba el padre a su hijo, con el tiempo la relación afectiva entre Bruno Sebastián y Elena iba en aumento, ella miraba en el muchacho a uno de los hijos que había perdido, no cabe duda que tras el entierro del padre ella le invitó a vivir con Jasmani, así, simbólicamente el muchacho se convertía en el protegido de la pareja, su pocas cosas fueron acomodadas en su cuarto, ella estaba muy atenta y con el tiempo se vio el cambio en el muchacho, mostraba una belleza en su rostro pese a que a su edad los cambios físicos se daban poco a poco, estaban muy contentos con esa relación de padres e hijo, la gente los miraba orgullosos paseando y trabajando juntos, sin embrago, con el tiempo se notaba una mayor atracción entre Bruno y Jasmani, él le enseñaba administración y cierto liderazgo ante el trabajo, el muchacho aprendía pronto, lejos estaba de saber Jasmani que ese muchacho fue el protegido de Luis Izaguirre quien lo sacó de su vida por haberle traicionado con otro hombre, lejos estaba de saber Jasmani que Bruno fue desvirgado por Luis y que su propio padre lo sodomizaba y de allí los gestos de desapego entre padre e hijo, la vida continuaba, Jasmani galopaba por el campo, le da deseos de micciar, desmonta y amarra el caballo bajo un frondoso árbol, se baja el pantalón tomándose el pene para micciar, de cerca la figura de Bruno lo ve orinar, su mirada estaba puesta en ese pene, el muchacho instintivamente se lleva la mano al pene vestido, sus ojos estaban prendidos a la vista de ese tronco grueso de pene, esas venas, ese vello, acuclillado estaba mirándole por entre los matorrales, vio que Jasmani se tendía en el suelo, allí acostado como estaba de cara a la sombra del árbol respiraba profundo tocándose el pene erecto que parecía un asta de bandera de lo tieso que estaba, presuroso y con cuidado Bruno se acercaba más entre los montes a donde estaba acostado Jasmani, allí al escuchar la sangre se le heló, Jasmani a ojos cerrados tocándose el pene exclamaba “¡Bruno!”, “¡Brunito!” “¡como quisiera tener tu culito!” “¡tu culito!”, seguía a ojos cerrados diciendo “¡cómo me gustas niño hermoso!”, “¡quisiera tenerte aquí ahorita para metértelo!” “¡metértelo por el culito!”, “¡ah!”, “¡ah!”, “¡por el culito!” el niño tragaba saliva al ver a su protector tirado en el suelo con sus dos manos masturbándose, de pronto vio salir escaso semen de ese pene de sesenta y ocho años, pero eso no quitaba que se viese a plenitud de forma ese atractivo pene llamándole la atención lo bien cuidado y depilado, lo mismo que esas piernas y esas manos atrayentes, vio cómo se ponía de pie tocándose el pene diciendo “¡Brunito!”, “¡Brunito!”, “¡cómo quisiera tenerte ahora para mostrarte mi amor!” “¡para metértelo por ahí!” “¡por ahí!”, luego caminó arreglándose el pantalón y subir al caballo emprendiendo marcha hacia la estancia, desde ese momento Bruno Sebastián se propuso espiar a su protector, y así en contadas veces al disimulo se acercaba, hubo la ocasión de que el Jasmani se encontraba solo bañándose en el río, allí lo vio acostado en la arena completamente desnudo y se había puesto la manga del calzoncillo por donde estaba saliendo el pene, que se estaba masturbando y diciendo lo mucho que deseaba a Brunito, “¡te deseo aquí!” “¡mi amor!” “¡quiero tu culito!” “¡tu culito!” y así el muchacho de catorce años veía salir semen del pene de su protector, en otra ocasión lo siguió a Jasmani hasta las caballerizas donde había una letrina improvisada para los peones, se apega a la parte trasera de la pared y lo escucha gemir “¡Brunito!” “¡Brunito!” “¡cómo me gustas!” “¡cómo me gustas!” “¡quisiera tenerte aquí para demostrarte lo mucho que me gustas!” “¡lo mucho que te quiero!” “¡dame tu culo Brunito!” “¡dame tu culo!” para el muchacho era agradable que Jasmani sólo piense en él pues en todas las veces sólo hablaba de él, no habían otros nombres, sólo su nombre salidos de los labios de Jasmani, y se notaba la creciente actitud de protección hacia el muchacho, los roces y tocamientos eran más frecuentes al saludarse o al manifestar acuerdo de algo, Bruno se dejaba y sutilmente iba incrementando el interés por Jasmani que lo iba entendiendo de a poco cuando jugaban a las luchitas, fue en aquella ocasión que yendo al pueblo por víveres Bruno iba de copiloto y súbitamente sintió el roce de la mano de Jasmani que se deslizaba por sus pierna, iba vestido con camisa y pantaloncito corto, se vieron sonrientes, él puso su mano guiándole los movimientos en señal de aceptación, siguieron mirándose sonrientes, ahora la punta del dedo índice rozaba la tela del pantaloncito corto que cubría al penecito que ya se podía ver la erección, los dos miraban el movimiento del dedo en forma circular por la punta del pene que se hacía en la tela, “¡ha de ser precioso!” le dijo con un atragantado de saliva, el muchacho asentía de forma picaresca viéndole el rostro que se ponía acalorado rojizo, quizá la amplia confianza se hacía para permitirse eso, Jasmani gustaba ver que Brunito de forma voluntaria se deslizaba la cremallera sacándose  el pene, de inmediato empezaba a deslizarse el prepucio mostrándose el pene erecto con el glande rosáceo de tanto tocamiento, “¡es muy linda tu cosita!” “¡guau!” “¡es gruesa y bonita!”, el muchacho reía, sorpresivamente con una  mano se deslizó la cremallera sacándose su pene adulto, estaba depilado, una manito de Bruno Sebastián tocaba ahora ese grueso “¡quiere estar allí… en tu culito!” le vio el pene preguntándole a Bruno “¿tu culo es virgen?” la sonrisa se diluye del rostro del pequeño dando paso a una cierta seriedad con tristeza poniéndose cabizbajo, la mano de Jasmani acariciaba el pelo de Brunito, luego rozaba las mejillas, se arrimó el rostro al hombro de Jasmani, detuvo la marcha orillándose al margen de esa carretera debajo de unos árboles frutales, apartó la cara, se vieron al rostro sonriente, la mano de Jasmani rozaba el rostro, sin decir palabra acercaron sus rostros, los labios rozaban, fue su primer beso, los brazos de Jasmani rodearon los hombros, deseaba besarle con más intensidad, se encontró con ciertos movimientos de recelo y rechazo, pero logra dominar la situación, Brunito se deja llevar por las caricias en el cuello, por los besos con lengua a los que acertadamente correspondía el muchacho, de vez en cuando miraban a su alrededor, “¡sé de un lugar!” “¿vamos?” tímidamente Bruno estaba cabizbajo con una sonrisa con timidez, escucha encender el motor poniéndose en marcha, levanta su rostro, “¡verás que bien la pasaremos allá!” esa frase le recordaba a la que le decía Luis Izaguirre en sus encuentros y cuando vivía con él antes que lo saque de su vida, a fin de cuentas Bruno tenía vida con Jasmani y Elena y se le hacía atractivo el cuerpo de su protector, llegaron a un apartado paraje tupido de vegetación, fueron a pararse bajo la sombra de frondosos árboles, le abraza por detrás al muchacho besándole cuello y espalda, le pasa la lengua por las orejas golpeándole la respiración haciéndole la piel de gallina, le iba deslizando la mano dentro del pantaloncito corto haciéndole deslizar por las piernas, luego las manos se metían por el calzoncillo del muchacho tocándole el pene erecto, el mentón de Jasmani se posaba sobre el hombro del muchacho diciéndole al tocarle el pene “¡aquí nadie nos molesta!” vieron deslizarse el calzoncillo descubriéndose el pene con pelusita de vellos púbicos, “¡que hermoso lo tienes!”, siguió tocándole a manera de masturbe, luego las manos pasaban por los glúteos, “¡que suavecitos están!” salió una leve sonrisa del muchacho, luego le ayudaba a Jasmani a quitarse la ropa, ahora los dos desnudos se miraban abrazaditos cayendo suavemente en el suelo “¡ahora nos conoceremos mejor!” acostado quedaba Jasmani teniendo encima el cuerpo de Brunito, se daban besos, las manos de Jasmani recorrían a desliz la espalda y glúteos, los dos penes estaban rozándose al alzar y bajar la pelvis, unieron las frentes “¿sabes que siempre te deseaba así, Brunito?” “¡quería tenerte así!”, “¡así!”, abrió los glúteos y pasó el dedo por la rajita sintiendo al pasar la tibieza del culo, se lleva el dedo a la nariz, Brunito sonríe, “¡quiero probarlo!” “¿me dejas?” el niño pone su cara en el pecho, Jasmani le besa el pelo de manera apasionada y constante, “¡te soñaba así, sobre mí!” “¡también en tu culito precioso!” “¿me dejas?” Bruno Sebastián levanta la carita, asiente, “¡vamos!”, “¡primero quiero que me sientes!” el muchacho empezó a besar el cuello, luego el pecho chupando las tetillas haciendo reír a Jasmani, luego fue al abdomen, besaba la pelvis, con sus mejillas rozaba el pene le miraba y sonreía “¡hazlo, mi bebé!” por vez primera Bruno probaba en su boca ese pene erecto de su protector, “¡sigue, no te detengas, sigue!” le decía un apacible Jasmani a ese muchacho, la lengua se deslizaba desde los testículos hasta la punta del glande, sin duda Jasmani reconocía que el muchacho sabía hacerlo, tenía experiencia, seguramente pensó que fue quien lo había desvirgado quien le enseñó todo esto, las piernas se ponían rígidas los labios ensalivaban cada vez más el tronco del pene, a su edad aún se ponía erecto, sin duda que Jasmani aún gozaba de vitalidad, le hacía falta alguien como Bruno para desenfrenar su pasión, Jasmani tenía naturaleza bisexual, amaba a los niños y a los muchachos y también a los del otro género a quienes había desvirgado en múltiples ocasiones, “¡ahora me toca!”, “¡ven acá!”, le puso en posición perrito y pasaba el glande entre la rajita, “¡voy a probar tu rico culo por primera vez!” “¡a ver a que sabe!” abría los glúteos poniendo saliva así lubricaba el culo con un dedo y se lo metía hasta el fondo, “¡ahora te lo mando a guardar!”, el glande entraba era grueso, le recordaba al glande de Luis, ése si era pene de verdad, pero este actual de Jasmani lo superaba, este si le hacía pujar, entraba la mitad aun así se notaban los movimientos de pelvis, estaba rico cogiéndole así, se dejaba Brunito, esa sensación no la había probado desde la última vez que Luis se la hizo en cama días antes de salir de aquella mansión, ahora Brunito probaba las estocadas de Jasmani, de pronto de tanto gusto Brunito sintió semen dentro de su culito, le dio una palmada en los glúteos en señal de satisfacción, así lentamente caía al piso el muchacho quedando encima Jasmani, “¡qué rápido te cogí mi amor!” “¡eres delicioso!” “¡así te deseaba!” “¡así!” le besaba el pelo, el cuello, la espalda y fue a morderle suavemente los glúteos, tenía un gran apego y se notaba, besaba las piernas rellenitas que tanto le atraían al caminar cuando vestía short ajustado, “¡todo tú eres hermoso!” “¡hermoso!” le seguía besando el culito “¡a mi edad hiciste que acabe rápido!” “¡es señal de amor!” “¡amor!”, siguió besándole el pelo “¡no lo había hecho así desde hace tiempo!” “¡me despiertas el amor!” “¡el gusto!”, “¡la pasión!” continuaba besándole, “¡te amo Brunito!” “¡te amo!”, esa entrega se notaba sincera, Bruno Sebastián no decía palabra, solo se dejaba acariciar y escuchar, en el fondo aún amaba a Luis, y es más, cuando Jasmani lo cogía le recordaba ese sentir a Luis cuando le hacía sexo, sin embargo, allí estaba sintiendo otra vez la metida del pene de Jasmani en su culito, ambos no habían hecho sexo de esa forma desde hace tiempo, era su momento, era su primer encuentro, era su oportunidad de sentirse y de conocerse, Bruno le brindaba esa satisfacción de entrega a Jasmani, le complacía en ese deseo que discretamente lo sabía desde cuando lo seguía a escucharle, Jasmani estaba muy feliz de esa entrega, el pene entraba y salía en ese movimiento pélvico hasta el cansancio, estaba feliz de penetrarle, en verdad que el hoyito estaba dilatado y entraba fácilmente el pene en esas entrañas, sexo pleno, sexo pleno, allí quedaba tendido el cuerpo del muchacho, estaba inmóvil parcialmente tras aquellas embestidas, Jasmani le esperaba sentado en el auto, Bruno se acuclillaba pujando, se notaba el tronco de pene y el testículo colgado al aire, esos pies alargados y esas piernas hermosas que le cautivaban, Jasmani sonreía, estaba feliz el haber cumplido su deseo, el culo de Bruno ya era suyo, sólo suyo, el muchacho se vestía con pausa, se ajustaba la ropa, Jasmani pita para que se apure, si algo estaba claro era que se notaba la autoridad de Jasmani sobre Bruno Sebastián, a fin de cuentas su situación de cuasi adoptado era de carácter servil, el muchacho sube y de inmediato le abraza Jasmani y se dan de besos, así continuaron el trayecto, “¡iré de viaje por unos días!” “¡al regresar quiero estar contigo!” “¡mi amor!” le dio otro beso al que Bruno correspondía, de esa forma había nacido la relación entre protector y protegido, la tejida de hechos que el destino estaba creando será muy significativo a futuro.

FIN DEL DUCENTÉSIMO SEPTUAGÉSIMO SÉPTIMO EPISODIO

23 Lecturas/10 enero, 2026/0 Comentarios/por Betelgeuse
Etiquetas: bisexual, hermana, hermanita, hermano, hermanos, mayor, militar, sexo
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