• Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Relatos Eróticos
    • Publicar un relato erótico
    • Últimos relatos
    • Categorías de relatos eróticos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Publicar Relato
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos)
Cargando...
Bisexual, Dominación Hombres, Gays

METAMORFOSIS 278

Reacciones.
Entre los trastes de limpieza del cuarto del fallecido Luis Alfonso Pérez, un empleado se acerca a entregarle una especie cajita amarrada, al patrón, se sienta con calma a abrirla y en su contenido estaba una especie de cuadernillo que de inmediato se puso a leerlo, se trataba de unos escritos, confesiones, si alguna duda tuvo del suicidio de su hijo lo podía disipar leyendo ese cuadernillo, el ex senador se asombra leyendo que cuando tenía siete años en 1947 fue desvirgado por Dagoberto en la cabaña abandonada donde murió su hermano Arnulfo, continuó leyendo y su sorpresa fue mayor leyendo que aquel viernes sombrío del mes de julio de 1956, cuando tenía dieciséis años, sin saber que era su hermano, le penetra a Daniel Eduardo de entonces 9 años en la bodega de herramientas de internado, luego de leer aquel apartado conoció más de la vida de su difunto hijo, quizá esa monstruosidad de lectura marca un estilo de vida desconocido por su padre, Luis Alfonso había sido desvirgado por su hermano y luego él desvirgó a su otro hermano, en parte se entiende el que su difunto hijo cabalgue borracho a ese lugar donde fue desvirgado y haberse dado un tiro en la cabeza, seguramente su débil carácter hizo que no soporte esa realidad, ahora de saber que aquel muchacho de entonces que le desvirgó era ahora su hermano de padre, Dagoberto, Dagoberto, le retumbaba ese nombre en su mente, sentía sentimientos encontrados, estaba inquieto, fue a beber, la soledad imperaba en su sentir, de ver su realidad, vivir para haber visto morir a sus hijos, sólo le quedaba Dagoberto, pero no sentía ese gusto por verle, por conocerle, eso escrito por su hijo marcaba una brecha, recordar penosamente la muerte de su hijo Daniel Eduardo en manos de la policía por ser insurrecto, recordar la muerte de su hijo Joaquín Lupercio y su otro hijo en gestación en el vientre de Fernanda, recordar ahora la muerte de su hijo Luis Alfonso era demasiado para sí mismo, sus hijos varones, y a eso sumar la muerte de su hija Justin con su yerno Nicolás Arichabala significaba un gran pesar, sólo le quedaba su nieto de la rama de los varones, su nieto Daniel Nicolás, con él ahora pasaba su tiempo, él era sin duda su alegría aunque a veces recordaba la sombra de la existencia de su hijo no reconocido Dagoberto, estaba pensativo, el dolor lo embargaba, meditaba el trato que la vida le daba.

 *******

Estaba sentado con las piernas al aire en ese alto sillón, mostraba su piel blanca, ojos café, su cuerpo bien formado y grueso para su edad, piernas rellenas gruesas, trasero con glúteos grandes redondos, nacido en noviembre de 1961, a la fecha tenía siete años, agitaba sus pies descalzos, en ese momento se le veía muy hermoso con short ajustado que es lo único que tenía puesto, miraba con sus ojito a su alrededor, cerca de él estaba Luciano que no podía evitar verle y acariciarle el pelo, el nene se sentía cómodo en ese lugar ya que con el tiempo “muelitas” se había ganado el favor y la confianza de aquel dueño de casa, se lograba ver sus tetillas abultadas, de inmediato sin darle tiempo de reaccionar Luciano que también sólo tenía puesto el short se arrima dándole caricias en el rostro y ciertos sutiles tocamientos en la barriga y así podía suavemente arrimarle al espaldar y sobarle el bulto en sus muslos de arriba abajo, el niño pensaba que eso era un “juego” normal, entre risas se abría de piernas ahora, Luciano se inclinaba más sobre el muchacho, le muestra un par de monedas de alta denominación “¿quieres jugar?” el niño allí sentado asiente, le levanta marcándole con sus piernas al aire, le lleva a su cuarto, “muelitas” mira los alrededores del cuarto, Luciano está detrás, ve que el inquieto niño se lanza en la cama y se cubre bajo las sábanas, su risa angelical despertaba el aumento del inusitado morbo en Luciano de la Sierva, y así él también se mete debajo de las sábanas a abrazarle con gusto de tenerlo así junto a él, le daba muchos besos en el cuello, en las mejillas, se sentía el desliz de las manos sobre la piel del pequeño deslizándole el short cayendo a un extremo de la cama en el piso, luego se vio caer a otro de mayor tamaño, la sábana se deslizaba mostrándose los pies y con piernas de diferente tamaño, daban vueltas en la cama sin dejarse de besar, le manoseaba el culo, levantaba la sábana “¡mira!” el niño miraba ese pene erecto, “¡es más grande que el de Parcemón!” “¿verdad?” el niño asentía inocentemente, se notaba cierto interés en ver con detalle ese pene que la sabana queda a un lado de la cama mostrándose los dos cuerpos desnudos, “¡ven!”, “¡toma!” el niño sonriente se arrodillaba en la cama junto al cuerpo tendido de Luciano, las manitos de siete años tomaba ese tronco de pene, lo sobaba con sutileza, “¡sigue!” el rostro del nene que se acerca al pene, “¡vamos, hazlo!” el nene con sonrisa cómplice llena de recelo a la vez miraba a Luciano “¡hazlo!” “¡no tengas pena!” “¡nadie lo sabrá!”, “¡es nuestro secreto!”, para Luciano fue grato ver cómo los labios de “muelitas” se abrían dando paso a la entrada de ese glande grueso “¡sé que es más que el Parcemón!” le decía sonriente, el nene trataba de sonreír con el pene dentro de la boca, su sonrisa se mostraba en lo arqueado de sus cejas, seguía lamiendo y chupando con ganas, sabía que e esperaba un premio con varias monedas que el pobre nene estaba ganando, la cabeza se alzaba y bajaba la desliz del pene, la carita quedaba justo en su entrepiernas seguía con ganas de darle placer, Luciano se contuvo para no eyacular con ese movimiento oral, Luciano  estaba riendo y retorciéndose de gusto, la lengua le deslizaba por el tronco y testículos, luego el pequeño se quedó acostado sobre Luciano, las piernas quedaron juntas con sus piernas y sus brazos hacia arriba con las manos que sutilmente se deslizaban por las costillas entre las tetillas bellas estaba sintiendo su cuerpo acostado en parte en su pen, las risas continuaban, se empieza a notar el sudor de los cuerpos y en Luciano de la Sierva se notaba más morbo y así logra girar y acostarse sobre el pequeño y empieza a moverse sobre el penecito sin dejar de besarle las cosquillas y tetillas a la vez que con una mano pasaba acariciándole el pelo, con la otra mano tenía tendidos los bracitos para ahora comenzar a besarle las axilas haciéndole reír y moverse un poco por las cosquillas recibidas, pero llega un momento en que el nene se pone serio por un momento cuando siente el calor del pene rozándole al movimiento de pelvis “¡tranquilo ,i amor!” “¡te estoy sintiendo!” el pene bien duro se deslizaba entre sus piernas luego le toma de la cabeza ladeando sus cuerpos tomando ahora con una mano el rostro del pequeño y con la otra acariciaba sus nalgas, ls manitos del niño acariciaban las tetillas, se notaba el gusto por ellas pues empezaba a  chuparlas, luego rozaba las manitos en el abdomen, Luciano estaba muy emocionado con la actitud del pequeño que se entretenía con los frotes para hacerme reír con su inocencia salida de su hermoso rostro, así le quedó mirando fijamente “¡eres hermoso!”, “¡hermoso!”, bastó eso para aprovechar agarrarle por la cintura en pleno apogeo de movimientos de manoseos y acuesta ahora con un giro uniendo la pelvis de los penes quedando el pequeño acostado encima del pene de Luciano y con el mismo movimiento empieza a moverse y luego le hace mover como galope en caballo, llegó un momento que se queda en silencio, a ojos cerrados, y al quedarse quietos el nene pone su carita sobre mejilla y oído, Luciano sentía como que le sale un gemido y jadeo con suspiro, al escuchar su gemido en el oído, Luciano dio cuenta que ya lo tenía listo para explorar y llegar más allá en ese cuerpecito de niño precioso, así que trata de acomodarle de mejor manera, y logra con su mano izquierda tomarle sutilmente en su nuca y la otra mano ya estaba agarrando de manera suave esas pompis deliciosas voluminosas, se arqueó un poquito al sentir el dedo entre la rajita del culo, eso hacía más excitante la labor del adulto, así los roces entre penes ahora se sentían bien duro y empezaba a tocarse cogiéndose mutuamente a movimiento de pelvis, el cuerpo del niño rozaba con el adulto “¡que rico se siente, mi amor!” “¡quiero más de ti!” sonreían y se daban besos, el nene correspondía a aquellos besos !Que rico se siente! Suspiraba y gemía ante esos roces, “muelitas” corresponde al mismo movimiento, estaba en el éxtasis, sentir sus pompis haciendo el movimiento de las manos en el culo, sin duda se sentía bien, era lo máximo, estuvieron así pegaditos por unos cuantos minutos sin decir absolutamente palabra alguna, estaban sintiéndose con los ojos cerrados y acariciando sus cuerpos, hasta que empezaba a besarle el cuellito, de esa forma se da cuenta Luciano de la respiración profunda y agitada y empieza hacer el movimiento mucho más intensos, los labios rozagantes delimitaban ese rostro de niño bonito que daba con movimientos rápidos, se notaba su corto orgasmo en el pequeño que seguía acostado moviendo la pelvis, se siente de repente lo caliente de los penes que continuaban frotándose ahora, las caderas del niño las sostenía el adulto, al pequeño le vino la sensación de orinar, experimentaban una rica sensación, de pronto que el pequeño se sienta, viéndose entre sus piernas, le ve al rostro con timidez su carita se ruboriza, estaba sudorosa, de imprevisto se levanta con movimiento brusco buscando algo debajo de la cama, extrañado Luciano siente algo húmedo en su entrepierna, era resto de orina que algo humedecía la sábana, presuroso se levanta de la cama, ve al niño que saca una bacinilla y se sienta, se escucha el sonido del líquido saliendo del pene y chocando en la bacinilla, estaba avergonzado, el deseo de micciar le había ganado y se notaba los restos del líquido en el piso, se contuvo un poco hasta micciar completamente en la bacinilla, vio sentado al niño, sus dedos eran alargados con poco empeine elevado, sus manitos entrelazadas rodeaban sus piernitas, era maravilloso verlo así desnudo con su culito botando gases, Luciano toma la sábana para oler los restos de orina, para Luciano jocosamente era un olor rico mezclado con su olor de pene de niño virgen, era característico oler aquello, estaba sentado en la bacinilla, ahora con las manitos en la cara lleno de preocupación, se acerca acariciándole el pelo, estaba asustado pensando en que ya no seguiría con el “jueguito”, .le tranquiliza acariciándole las mejillas “¡tranquilo Cesar Emanuel!”“¡no pasa nada!” lo toma de las manitos “¡todo está bien!” le da un beso en la frente “¡mi tesorito, tranquilo!” “¡todo esto es normal en este juego!” le acaricia el pelo “¡no te apenes!” Luciano le anima a seguir jugamos a lo que juega mami y papi en las noches le acariciaba el pelo de nuevo “¡tranquilo mi bien, no pasa nada!” la mirada de Cesar Emanuel va hacia la entrepierna viéndole el erecto pene, “¡cuando termines ven acá!”, el niño vio acostarse en la cama a piernas abiertas tocándose el pene que de por sí ya estaba bien tieso, el niño se pone de pie y da unos cortos pasos hasta el filo de la cama viendo con atención el cuerpo de Luciano, ese pene, esas manos que antes habían tocado su culito y penecito, “¡ven, no tengas pena!”, “¡sigamos jugando!”,“¡anda, ven!”, y es así que lentamente se acuesta el niño sobre el adulto, la cara se posaba sobre el pecho, olía el pelo, sus manos pasaban por la espalda rozándole el culito “¡ya!”, “¡ya… mi pequeño Cesar!”, le hace dar vuelta, “¡te voy a enseñar algo que te va a gustar mucho!”, “¡seguro que sí!”, le mira a los ojos, los labios de Luciano van deslizándose al mismo tiempo que subiendo y mordiendo sus piernitas, ya mucho más intenso mordía suave y al vez le lamía esas hermosas piernas buscando el objetivo principal, Luciano nota que vuelve a tener confianza escuchando que su risa se torna más grave mientras llega a su abultado penecito y se detiene a observar y oler, “¡ah!” “¡mmm!” “¡tienes un rico olor a orina!” le excitaba el roce de sus labios en  su piel angelical que le tenía loco, le daba muchos besos con la idea de que se quede quietecito, al verle estático le vuelve a dar otro beso acompañado de un lenguazo sintiéndose una sensación tan rica, agita el penecito y se lo lleva a la boca, al sacárselo le sonríe “¡no te asustes en sólo un juego!” le dijo que se tranquilice y disfrute, continuaba haciéndole el sexo oral, estaba pensativo encorvándose ante esa succión que recibía en su pene, luego empieza abrazando y chupando sus testículos lampiños, lo voltea, pone la almohada debajo del vientre de Cesar Emanuel conocido como “muelitas” y le abre las piernas sin pensar más y sin darle chance a qué volvieran los temores en el niño, así que le arrima el pene en la entrada del ano y empieza a  hacer movimientos circulares con la punta del glande en cada glúteo voluminoso “¡lo tienes precioso!”, empezó a puntearle con el glande “¡precioso!”, qué sensación ya sentía su rica y voluminoso culo en su pene mojado de excitación, la abrazo más de manera que no se pueda zafar y me le afincó en su entrepiernas y lamiendo su cuello, Luciano continuaba sin responder, estaba solo con besos y su mano explorando su cuerpecito llevándole desde la cintura hasta su cuello, “¡uf!” “¡qué sensación tan rica!” estaba con sentimientos encontrados por la excitación, la malicia y lo sádico que se sentía, que le hacían olvidarse de mundo, solo disfrutar de aquel hermoso manjar que le estaba entregando ese hermoso vecinito con ese culito voluminoso al que besaba repetidamente y mordía esa suave piel, siente la sumisión del pequeño Cesar Emanuel y decide bajar lamiendo la piel del culo y estaba consciente que estaba rozándole la rajita del culo, le hizo humedecer con saliva, el glande agitado al viento como péndulo estaba a causa de los movimientos del culito y caderas, “¡vas a sentir delicioso, ya lo verás mi pequeño!”, le metió un poco el glande entre las pompis entrando al ano “¡ah!”, “¡ah!”, se puso tembloroso, “¡cálmate mi bien!”, “¡cálmate!” le acariciaba el pelo y le besaba el cuello, el pene entraba otro poquito, unos cuantos milímetros, era para comprobar si ese culito era virgen y así lo era efectivamente, le hizo dar vuelta y se dieron besos cortos, la nariz y labios descendía por el cuello hasta meter en la boca sus tetillas, gustaba saborearlas a ese sudor característico de un niño de su edad, gustaba mucho lamerlas dejándolas brillosas a efecto de la saliva, le gustaba chuparlas muy suavemente sintiendo el desliz de labios en las  tetillas que al pequeño le hacía suspirar, Cesar Emanuel “muelitas” solo gime, se notaba la excitación del pequeño algo raro para esa edad, le acariciaba con intensidad esa parte de su cuerpo y ya estaba de nuevo besándole, así la boca de Luciano disfrutaba las sensaciones extraídas del pecho de ese precioso niño en las tetillas y el pene volvía a rozarse al movimiento de las pelvis, estaba masturbándose con su rico y delicioso cuerpo, los pies se rozaban unos a otros, salían gemidos por decir alaridos, luego llegaban los besos, estaban muy felices viéndose así, eran muy aprovechados los besos con lengua, van rodando hasta que Luciano se levanta de la cama, se sienta en el borde, y levanta el cuerpo lampiño de Cesar Emanuel para sentarle montándole encima de su cuerpo velludo, no articula palabra el pequeño, solo ve cómo le acomoda el peneque estaba a punto de eyacular sobre su rajita del culo, Luciano se contiene, se tranquiliza, quiere disfrutarle más, y así suavemente lo desliza entre la rajita sintiendo su tibieza, empieza los movimientos nuevamente de arriba hacia abajo, ahora como si estuviera cabalgando, Cesar Emanuel le abraza fuerte y hace posar su carita sobre el cuello, Luciano le abraza fuerte sosteniéndole para moverse de lento a rápido afincándome para soltar todo el poder de respiración considerando que el niño sentía eso a ojos cerrados, le gustaba más así, se podía notar en su rostro, la metamorfosis evolucionaba en el cuerpo del pequeño, se estaba haciendo adicto seguramente al pene de Luciano pues se daba cuenta que le gustaba, no se suelta, sigue afincado a Luciano que seguía deslizando su pene sobre el coxis y espalda de ese niño bonito, luego caen en la cama abrazados un tanto agotados, así ya tirados en cama, mira la carita del niño, mantenía la excitación aún con ojos cerrados, su piel ya estaba algo sudada y roja, le acaricia la carita ordenando su cabello alborotado le dice en voz grave casi susurrando “¡Cesar!” “¡Cesitar!” “¡me gusta tenerte así… mi amor!”, “¡me gusta jugar contigo!”, “¡a cogerte como el papá a la mamá!” Luciano le pregunta “¿así juega Parcemón contigo, verdad?” el niño queda en silencio a ojos cerrados sintiendo las caricias de ese hombre al que dependía de obtener monedas, después levemente abre los ojos y con sonrisa picaresca asiente, lo que le hace reir a Luciano, “¡picarón!”, “¿te gusta mucho?” el niño asiente, “¿Qué sientes en tu cuerpito?” el nene se toca las costillas “¡hormigueo!” Luciano asiente “¿también sientes cosquillas allí?” señalándole el culo, “muelitas” sonríe  “¡si… también!” “¡y aquí!” señalando el penecito, ambos ríen, seguramente el pene experimentaba esa sensación de un cuerpecito virgen que experimentaba caricias inusuales de un adulto pues solo se entendía que con Parcemón hacía esos “jueguitos”,  era una sensación vivida que no dejaba de potenciar el pene de Luciano de sólo pensar en ese culito que ya lo tenía bien parado como mástil, le recordaba al niño que este es un secreto de ellos dos y que nadie debe saber nada, Cesar Emanuel con cara de desear más solo asiente con la cabeza, agotado se queda quietecito viendo hacia el techo, se tocaba su pene erecto, Luciano se levanta, ve al niño que señala entre las piernas, sonríen de forma contagiosa, el niño alza los pies y se pone los brazos rodeando las piernas alzadas mostrando el culito, se entendía que estaba con ganas, de seguir “jugando”, el niño ahora pone las piernas estiradas en la cama y se abre de piernas tocándose el pene, se lo mostraba a Luciano que se estaba poniendo crema en el pene “¿para qué es eso?” preguntaba inquieto Cesar Emanuel, “¡para jugar mejor!” respondía Luciano, “¡ah!” exclamaba el niño, “¿no te han puesto esto allí?” el niño negaba con la carita, “¿quieres que te ponga un poco?” con brillo en el rostro movía afirmativamente la cabeza y más lo hizo cuando supo que Luciano le iba a dar tres monedas más, así se abrió bien de piernas alzadas y el dedo humedecido de crema de Luciano iba rozando el culito, de pronto el dedo índice entraba humedecido en el ano, “¡ah!” “¡ah!”, “¡ah!” respondía el pequeño mostrándose al tacto su culo virgen, “¡lo tienes cerradito!”, “¡eso me gusta!” de nuevo bajó las piernas con su culo ya humedecido, “¿quieres seguir jugando?” le pregunta Luciano y le contesta afirmativamente el nene entre suspiros sintiendo latente su culito, “¿me va a doler mucho?” le dice con su linda voz angelical, Luciano le dice “¡no mi niño, solo que debes hacer silencio!”, “¡verás que padre lo vas a pasar!”, se acuesta junto al niño y empieza acariciar su cuerpo, empieza directamente en sus tetillas que al sentir sus labios chupando iba creciendo el bulto que estaba rozando los muslitos, el pene explota de excitación y se entiesa de inmediato, el nene trata de imitar lo que hace Luciano y luego de un tiempo le toma del pene mirándose a los ojos, “¿por qué se pone así como el mío? Le pregunta a Luciano y éste le responde “¡porque nos queremos!”, “¡mira ala tuyo!” “¡también está así porque desea jugar!”, “¡ven!” “¡siéntate aquí… vas a sentir rico!” “¡rico!” lo sienta al niño sobre su pene y de a poco lo va punteando “¿no me va a doler?”, “¡no mucho mi pequeño!”, le dice al oído a ojos cerrados con sus mejillas unidas, lo tenía bien sujeto de las caderas y el niño sintió algo de molestia en su culo al alzarse y bajarse, “¡ah!”, “¡ah!”, “¡ah!”, permanecieron así sintiéndose el uno al otro por unos minutos mientras Luciano le besaba el cuello y mordiendo leve, el nene hacía lo mismo en el pecho de Luciano, en su mente estaba el deseo de montarle y penetrarle pero se controlaba, quería de a poco seguir disfrutando del pequeño, se dieron un apasionado beso, se miraron, Luciano era el de la iniciativa, “¿jugamos al papá y a la mamá, mi pequeño?” el niño asentía con los ojos cerrados rozando sus manitos en los brazos del que va a ser su iniciador en el sexo pleno, “¡debes ser muy fuerte!” “¡así tendrás más monedas!” los ojos del niño se abrieron de gusto mostrando en su rostro angelical, “¡vamos a cogernos!” “¡a hacer lo que hace tu mami!” “¿recuerdas que sí?” el nene asentía “¡te va a gustar como le gusta a mami!” el niño recordaba cuando los “amigos de su mami” le visitaban, a la madrugada se escuchaban gemidos los cuales al nene la hacían salir de la cama, allí discretamente miraba a través de la puerta la expresión de gusto que se dibujaba en el rostro de su madre, primero al sentir la entrada del pene gemía pero ya adentro cuando le bombeaban pene en la vagina se notaba el placer, e inclusive pedía más y más, esos recuerdos ahora a Cesar Emanuel le eran precisos en ese momento para lo que estaba haciendo, al abrir los ojitos y sintiendo el culito latiendo ve que los labios de Luciano se prendían de sus tetillas, “¡las tienes de mujercita!” le decía entusiasmado, “¡deberías ser hembrita mi Cesitar!”, “¡uan linda hembra!” le acaricia el rostro “¿quieres hoy serlo?” el nene sonreía cabizbajo con timidez “¿quieres sentir lo que siente tu mami?” “¡recuerda lo que me confesaste esa vez!” “¡te di dinero por eso y he callado!” “¡ahora te doy más para que sientas lo que siente tu mami!” “¡bien sabes que Parcemón no puede hacerte sentir eso!” “¡vamos!” “¡hagámoslo!” “¿sí?” “¿sí?” el nene se limitó a asentir lentamente, “¡ven!” “¡acuéstate!” “¡te va a gustar mucho!” “¡ya lo verás!”, le acuesta en el extremo de la cama, le abre de piernas empinando el culito, siente el pene humedecido de crema entrando con la punta del glande en el culito, de esa forma empieza a gemir y agarrar los brazos, está sintiendo lo que Luciano le hace y entre gemidos cierra los ojos y los abre, estaba sumergidito en la acción, metía las manos sobre su culito tratando de abrirle más en esa postura abierta que lo tenía bien agarrado el niño le mira y con los labios que ya estaban resecos por su respiración agitada, llevo los dedos al tronco del pene para fijarle en el culito y mete el otro dedo pulgar buscando tocar su labios, abriendo sus glúteos consigue que el glande entre un poco más y es allí que los gemidos del niño aumentan, de esa forma suelta un gemido fuerte que no pudo controlar pues fue muy rápido y porque se escucha fuerte, le tapa la boca para poder continuar, el pequeño estaba con susto, se movía mucho, estaba inquieto, eso hizo que se detuvieran unos segundos haciendo silencio por un momento, ya o se escucha nada, el morbo de Luciano se despertaba más queriendo manosear constantemente ese cuerpo desnudo de Cesar Emanuel, le besa su cuello y llega a su boca, le besa sin soltarle, lo hace con gran pasión tratando de meter la lengua, “muelitas” solo se dejaba, le mordía suavemente el labio suave y estirando un poco el pene, estaba muy extasiado, Cesar Emanuel solo se le sentía la respiración profunda, sus brazos intentaban tomar el cuerpo, Luciano se le une m{as llegando sus labios al oído y le dice “¡eres bonito Cesitar!” le rozaba los brazos con sus manos “¡me gustas mucho!”, ahora le rozaba las caderas sujetas “¡vas a ser mío por completo!” “¡te voy a hacer mi mujer!”el niño para ese instante ya estaba vulnerable, su instinto de “mujercita” estaba desarrollándose evidenciándose en sus amaneramientos de hembrita, su metamorfosis estaba a toda plenitud, su aliento y suspiro le estaba insinuando más d aquello, sus ojos cerrados se evidenciaban permitiéndole paso a la lujuria, bajan sus labios a ese pechito infantil para chuparle las tetillas y le muerde de forma  lenta y suelta otro gemido, le pasó la lengua buscando los labios a los que el corresponde con  besos, le acuesta viéndole abierto de piernas, le pasa los labios por los pies, piernas hasta llegar al penecito que lo chupa con desenfreno, pasa sus mejillas por le penecito humedecido de saliva “¡lo tienes tiesito como me gusta!” y le vuelve a chupar, le agarra la cabeza con fuerza en señal de gusto, “¡date vuelta Cesitar!” as{i obedece el niño mostrándose el humedecido culo, se humedece el dedo con crema y empieza a introducir en su hoyito explorando el límite, “muelitas” se queja por un momento pero no le detiene con movimientos bruscos, el nene vulnerable estaba excitado, Luciano creyó que ya  lo tenía a su voluntad, era suyo aquel pequeño niño llenándole de placer, se acuesta en la cama sobre el niño, su cuerpo sudado junto al del adulto, se notaba que sin parar hacían juego de las pelvis frotando sobre el culito, el pene se deslizaba humedecido de crema entre la rajita del culito, le besa en las mejillas y el nene corresponde como un experto imitando desde abajo los movimientos, mueve a un lado su carita para seguir besándose y así le muerde el labio nuevamente de manera sutil, entre susurros Luciano le decía: “¡es el momento mi amor!”, le besaba el cuello repetidamente, el dedo índice bajaba desde la nuca al coxis haciéndole retumbar el cuerpo poniendo su piel de gallina, “¡ahora vas a ser mío!” toma la sábana y la pone cerca del rostro del pequeño, agarra el pene humedecido de crema, y la dirige hacia la entrada de su voluminoso culito y con un poco de presión en la piel entre el glande y la entrada del ano le dice: “¡mi niño Cesitar, te va a doler un poco!” “¡pero recuerda no puedes hacer ruido!” le alcanza a decir a la vez que el nene empieza a gemir Luciano con su brazo izquierdo le abraza con una fuerza inusitada, con el brazo derecho le ajusta el pene erecto en la entrada de su culito de niño bonito, de pequeñito travieso y empieza a empujar, “muelitas” se deja abrazar muy fuerte y dice “¡duele!” “¡ah!” “¡ya!” “¡deje!” “¡ya!” “¡duele!” “¡deje!” “¡ay!” “¡ay!” “¡ya no!” “¡me duele!” “¡me duele!” Luciano estaba animado “¡te dije que te iba a doler un poco mi precioso!” “¡aguanta!” “¡aguata mi amor!” “¡aguanta!”, el nene seguía exclamando “¡duele!” “¡duele!”, Luciano seguía con su intención “¡shh!” “¡sh!” ”¡Aguanta solo te va a doler al principio!”, .logra ponerle parte de la sábana en la boca, así es que le agarró más fuerte y volvía a empujar el glande en el culito de ese niño citadino, le muerde duro a la sabana mostrándose las venas en la sien, su piel se vuelve algo rojiza, sale saliva de su boca impregnada en la sábana esto es para no gritar, vuelve a empujar, de pronto siento su esfínter, sentía las ganas de reventarle pero tratando de controlar y no hacer ruido, así que solo seguía empujando más fuerte, Cesar Emanuel se tensa y se aferra más fuerte con sus manitos a la sábana, sentía todo el peso de aquel hombre sobre su cuerpito, el dolor aumentaba cada vez más en su culito latiendo dilatado, rogaba que no siga, que le estaba doliendo mucho, “¡aguanta!”, “¡ya casi!”, “¡ya casi!”, “¡aguanta mi amor!”, “¡aguanta!”, de pronto se siente un alarido fuerte, seguido de un chillido ensordecedor al principio pero ahogado con la sábana puesta en la boca del desesperado niño que sentía un dolor profundo, eso se debía a que había pasado ya la mitad de ese pene en su estrecho culito, lo había logrado, estaba dentro de ese niño hermoso, continuaba gimiendo fuerte, la sabana ahogaba el grito, las venas en su rostro se hinchaban, sudaba, temblaba, la metamorfosis estaba haciendo su efecto, Luciano le abrazo fuerte y su grito ahogado quedaba en esa tela, le agarra de la cabeza y besa su pelo con lujuria oliéndole y golpeando su respiración, y sus gritos quedando ahogados, luego un leve detenimiento empieza a bombear suave pero con lujuria, arriba abajo, arriba abajo, arriba abajo… Luciano siente que empieza a llorar pero no le da importancia, le estaba haciendo suyo, estaba perdido en sentir que le pertenece, ella encoge sus brazos tendidos en la cama, tirita de dolor pues aun estaba adentro de su culito aquel grueso pene, más grueso que el de Parcemón, aun sin soltar su cuerpo empieza a sentir como se mueve sobre Luciano, aun se sentía en cada movimiento lo estrecho que lo tenía que no aguantaba más, aun acostado sobre él y le da dos empujadas se lo saca y le lanza varios chorros potentes en su cuerpo, en especial en la espalda, coxis y rajita ensangrentada del culito, “¡no quiero preñarte aun!” “¡te has portado como una mujercita valiente!”, “¡te amo!” “¡te amo!” el niño estaba tendido en la cama, lentamente dio vuelta, no importaba manchar con sangre y semen esa sábana, el nene solo se quedó quietecito sintiendo como el pene votaba toda la leche en su cuerpecito, le observa su lampiño penecito, se pone de perfil, estaba tiritando del dolor pasándose las manitos por el culito recogiendo esos restos de manchada de sangre producto de haber sido desvirgado, con amplia satisfacción decía vi la sangre en los dedos del niño y acercándose al culito le dice con gusto viéndose el glande ensangrentado producto de desvirgamiento “¡soy el primero en comerme este virgo!” “¡el primero que te rompe el culo!” sus manitos estaban aferradas a la sábana, se sentía plenamente mal, y miraba como el hilo de sangre salía otro poquito, toma la sábana y le limpia cuidadosamente porque lloraba y le decía que le ardía “¿te gustó mi niño?”… “¡Ya eres mi niña mi mujer!”… “¡soy tu primer hombre!”, “¡ahora me perteneces!”, “¡soy tu marido!”, se acomodan en la cama, así los dos juntitos abrazaditos acostados de perfil, detrás Luciano abrazando a “muelitas”, los dos en la cama estaban unidos, le dio un beso en la cabeza, agotado le dijo al recién desvirgado “¡descansa mi niño!” el nene no articulaba palabra, estaba tiritando de susto, dolor y angustia, le limpió y le curó el culito, estuvieron horas en casa, la madre aun no llegaba, el niño pensativo escuchaba música aun tiritando de miedo, tenía en sus bolsillo una gran cantidad de monedas de baja denominación, Luciano hacía todo lo posible para que vuelva a su estado de ánimo anterior en ese pequeño, aún tenía rasgos de haber sido desvirgado, cuando llega la madre a ver al pequeño ya éste estaba dormido en casa, los días siguientes para Luciano eran de una gran prueba, tenía el recelo de que ese niño delatase lo que habían hecho, no se dejaba ver por un tiempo, “muelitas” pasaba pensativo, su madre era indiferente, gustaba de paseos y dejarle allí en el cuarto con la promesa que al volver traería dulces, comida y dinero, así era la vida y el desarrollo de la metamorfosis del pequeño Cesar Emanuel que los siete años le entregó la virginidad anal a Luciano de la Sierva, su vida ya no sería la misma desde aquel jueves 17 de julio de 1969.

 FIN DEL DUCENTÉSIMO SEPTUAGÉSIMO OCTAVO EPISODIO

111 Lecturas/15 enero, 2026/0 Comentarios/por Betelgeuse
Etiquetas: amigos, anal, confesiones, hermano, madre, mayor, recuerdos, sexo
Compartir esta entrada
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en X
  • Share on X
  • Compartir en WhatsApp
  • Compartir por correo
Quizás te interese
El vaso de agua y Pedro
EL INTERNADO (17) El Pollón de Rashîd el Francés
Me tire a la secretaria en UNI
Follada por el Dependiente del Motel Otra Vez
mi primer experiencia no agradable
El pequeño Esteban Parte 2
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Buscar Relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.357)
  • Dominación Hombres (4.085)
  • Dominación Mujeres (3.002)
  • Fantasías / Parodias (3.261)
  • Fetichismo (2.709)
  • Gays (22.099)
  • Heterosexual (8.240)
  • Incestos en Familia (18.237)
  • Infidelidad (4.511)
  • Intercambios / Trios (3.136)
  • Lesbiana (1.157)
  • Masturbacion Femenina (992)
  • Masturbacion Masculina (1.902)
  • Orgias (2.054)
  • Sado Bondage Hombre (449)
  • Sado Bondage Mujer (183)
  • Sexo con Madur@s (4.300)
  • Sexo Virtual (265)
  • Travestis / Transexuales (2.434)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.514)
  • Zoofilia Hombre (2.208)
  • Zoofilia Mujer (1.670)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba