METAMORFOSIS 283
Espuma.
Febrero de 1970, la capital del país de la canela estaba viviendo una rápida transformación urbana, se notaba el éxodo rural que había comenzado a mediados del siglo XX ahora estaba alcanzando su punto más alto en la fecha presente, y miles de personas se mudaban a la capital en busca de mejores oportunidades de empleo, esto convirtió a la ciudad en un lugar más diverso, pero también sobrepoblado y con grandes problemas de infraestructura, a pesar de esto, el crecimiento económico, impulsado por la industrialización, generó una clase media creciente que demandaba más servicios, mejores condiciones de vida y, por supuesto, cultura y recreación, de esa forma fue que el Carnaval se desarrollaba, aunque todavía en sus etapas iniciales, representaba una forma de desahogo para las clases populares, un espacio de diversión en medio de un contexto tenso del momento, en el carnaval del setenta ya existían manifestaciones culturales que buscaban resaltar la identidad local, las festividades carnavalescas en ese entonces se basaban en tradiciones muy populares que surgieron como una reacción a las imposiciones culturales y políticas, tenían un carácter menos institucional y mucho más espontáneo y se mostraba esto en los desfiles y comparsas que eran parte del proceso de reivindicación de la cultura popular, durante estos días, las calles se llenaban de música, bailes, disfraces y sátiras, y muchos lugareños aprovechaban para disfrutar de las festividades como un alivio temporal a la dura cotidianidad política y social del momento, estos eventos también eran un espacio para la crítica social: se realizaban carrozas satíricas y performances artísticas que cuestionaban el poder, la corrupción política y las desigualdades sociales, algo muy característico en ese contexto histórico; los juegos de los niños durante el Carnaval en 1970 eran un reflejo de la cultura popular y las costumbres tradicionales, los niños no solo eran espectadores de las festividades, sino que jugaban un rol activo en la celebración, participando en actividades lúdicas que en muchos casos se transmitían de generación en generación, una de las tradiciones más representativas del carnaval en esa época era el uso de agua y harina. Los niños (y a menudo los adultos) se lanzaban aguas de colores (generalmente agua teñida con tintes naturales o artificiales) y se arrojaban harina o polvo de talco en las calles. Este tipo de juego no solo era divertido, sino también una manera de romper con la seriedad de la vida cotidiana, provocando una liberación colectiva, a menudo, la gente se disfrazaba de personajes cómicos y de figuras de la cultura popular, y los niños eran los que más se entregaban a estos juegos de agua y harina., las calles se llenaban de risas y burlas, creando una atmósfera de caos controlado donde el desorden y el juego no solo eran bienvenidos, sino que eran el alma de la fiesta, el lanzamiento de globos de agua, aunque simple, era una tradición muy popular entre los niños, las guerras de globos de agua se realizaban en los barrios, especialmente en zonas residenciales donde los niños organizaban pequeñas batallas, creando rivalidades amistosas entre las diferentes zonas o manzanas del barrio, estas batallas no eran solo una manera de divertirse, sino que también creaban un sentido de comunidad y pertenencia en la que todos participaban, sin importar la edad; eso se notaba en el juego de Parcemón y sus amiguitos del sector, lo llevaba a “muelitas” al terreno baldío entrando corriendo descalzos por entre el elevado monte que conducía al sendero humedecido de las lluvias caídas en ese tiempo, iban manchados de su shorts puestos, allí se acuclillaban para no ser vistos, ya sintiéndose que estaban a solas de los demás se deslizaban le short que era lo único que tenían puesto, con los pies se liberaron del short, se miraban los penes, sonreían de gusto de verse así desnudos, se abrazaban, a la vez que brincaban de felicidad, por la diferencia de estatura se inclinaba un poco para que los penes se rocen, se manoseaban los glúteos y se daban besos así agarraditos, Parcemón le decía a su amiguito “¡vamos muelitas, acuéstate nomás!”, “¡rápido… que nos pueden ver!” “¡acuéstate… así!” “¡quiero metértelo rápido!” el niño voluntariamente se acostaba de cara al suelo con carita apoyada en sus manitos, el pene erecto rozaba el culito, “¡suelta el culo!” le dio unas palmaditas en cada glúteo, escupía saliva al abrir los glúteos mostrándose el hoyito rosadito por donde se deslizaba la saliva, “¡te lo voy a meter!” Parcemón se inclinó más y el pene entraba por ese culito, la cabeza del niño se alzó un poquito tocando el pecho de Parcemón que estaba acostado inclinado encima, bufaba, “¡quieto!” “¡quieto!” “¡ya está ensartado!” “¡ya está!” “¡ya está!” en verdad que sentía el pene adentro, bien adentro de su culito, “¡me gustas mucho así!” los labios de Parcemón buscaban las mejillas y el pelo para besarle, “¡me gusta tenerte así!” “¡así!” “¡así!” comenzó a bombera el pene, el meter y sacar se hacía rápido “¡vamos!” “¡vamos!” “¡aflójate!” “¡afloja tu culo!” “¡quiero preñarte!” “¡por el culo!” “¡por tu culo!” sentía rico el penetrar a ojos cerrados, debajo de su cuerpo “muelitas” recibía pasivamente resignado las embestidas, “¡quiero dejarte mi leche!” “¡quiero preñarte!” “¡en tu culito!” “¡rico!” “¡rico!” respiraba hondo y seguía penetrando, hasta que Cesar Emanuel sintió que el cuerpo encima de sí se detuvo, de inmediato sintió ese líquido dentro de sus entrañas, era señal que ya había acabado, de inmediato que se escucha voces por los alrededores, Parcemón se aparta del niño levantándose y rápido poniéndose el short, mientras Cesar Emanuel reaccionaba acuclillándose para que pueda pujar y sacar el semen de su culito, tomaba el short y se lo pasaba por la rajita, miraba la mancha dejada en la tela, la acercó a la nariz para olerla, le gustaba oler semen a culo, quedó a solas, seguía acuclillado pasándose el short por el culo, se miraba los pies con sus dedos alargados, de empeine propio de un pie cavo de formación, seguía pujando pues Parcemón se lo había mandado a guardar bien adentro de su potito, inolvidable carnaval para él, se puso el short y salió de la maleza, ya se habían ido, al salir a la calle vio algunos amiguitos, se mojaban con baldes llenos de agua, aprovecho de eso para no dejar rastro de semen en la tela del calzoncillo, desde lejos vio a Luciano de la Sierva sentado junto a su ventana viéndoles jugar, era tanta su alegría que en un espacio en el que se encontraba a solas en el rincón sin que lo viese sólo Luciano se bajó el short mostrándole el penecito humedecido y algo con restos de lodo, lo estiraba para que se lo viese el adulto, Luciano respondía sonriente pasando la lengua por los labios mostrándose así la complicidad de hacer sexo en secreto, al verse a solas en ese rincón el niño dio vuelta agachándose un poco ahora deslizándose el short para mostrarle el culito con esa rajita abierta testimonio de haber sido penetrado hace poco, al ver eso Luciano tragaba saliva, sus respiración estaba en aumento, se tocó el pene erecto vestido por su short, metía sus manos manoseándole, el nene se subió rápidamente el short y salió en carrera, era señal de que la próxima vez harían acercamientos y tocamientos muy sentidos en sus cuerpos, sin lugar a dudas que a “muelitas” le encantaba tener dentro de su culito el pene de Luciano y Parcemón, así es que al niño inquieto le gustaba mucho participar de ese “jueguito”.
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Cansado de jugar carnaval con sus amiguitos llega a casa a ducharse pues Elena le había llamado para comer, el ocaso caía, Jasmani había salido de viaje de negocios, sólo estaba Elena y Bruno Sebastián en la mesa, se cruzaban las miradas de complicidad, estaban atentos a los movimientos que hacía uno del otro, “¿vienes o voy?” el muchacho se recostó en la silla, sonrió ampliamente ante la pregunta, se apuntó con el dedo índice a su pecho, “¡está bien!” le dijo su benefactora, “¡te espero!” “¿negro o rojo?”, el muchacho alzó la gelatina sabor a cereza, ella sonrió “¡te gusta ese color!” Bruno sonreía ampliamente, ella se pone en pie acercándose al muchacho, le acaricia el pelo pasando sus dedos por el cuello y nuca, se inclina a darle un beso en el pelo y otro en la mejilla, “¡iré de compras!”, “¡nos veremos en un par de horas!”, “¡espérame que ya regreso!”, le dio unas palmaditas en los hombros, ella había despertado un inusitado despertar sexual femenino, se acordó del libro de narraciones, subió a estar a solas en su cuarto, por la ventana vio a Elena caminando en dirección a la tienda de abarrotes, saca el libro del lugar secreto en donde lo tenía guardado, lo abre y empieza a leer lo que describía René Buonanote en sus relatos: “Desde la ventana de alto atisbaba hacia la calle donde estaba mi sobrinito Luisito, estaba jugando con otros chicos en aquella construcción a medias abandonada por el gobierno, observó con detalles todos los movimientos de Luis especialmente me atrajo la atención cuando vi que Luis entraba a uno de esos cuartos abandonados únicamente con su amiguito Fernando de cinco años que era el nene que más frecuentaba la casa de Luis para jugar con los autitos o soldaditos, de ello daba cuenta cuando visitaba a mi prima Andreina, esperaba con mi mirada a que salieran, luego de un largo rato Luis lo conducía abrazándolo del hombro a ese nene que iba caminado cabizbajo, vi que mi sobrinito se detuvo con su amiguito para ponerse bien el calzoncillo con las manos dentro del pantalón corto, vi que estaba aprovechando en estirarse el pene vestido, vi que estaba subiéndose la cremallera, mi sobrinito llevó los dedos a la nariz oliéndose seguramente la orina de su pene estirado, Fernandito también se arreglaba el calzoncillo, por detrás metía las manitos sacándolas y llevándolas a la nariz para olerse lo que tenía en la nalga, Luis le ayudó a subirle la cremallera, antes de salir a la calle le limpió la espalda y el pecho de la camisa que estaba lleno de polvo, se quitaron la mugre del pelo alisándolo con los dedos de la mano peinándose improvisadamente en algo para que el pelo no esté tan alborotado, caminaron por direcciones distintas a seguir jugando, yo reía plácidamente, ya había pasado buen tiempo que desde aquella vez en la habitación de la estancia no lo había cogido por recelo o respeto, pero ahora que estamos aquí alejados de esa peste me vino a mi mente la voz de Lastenio que taladraba mi subconsciente que cuando me penetró esa vez escuché de sus labios mulatos que salía con ternura espontánea el nombre de Luis, esto mi hizo reaccionar con celos y furia en contra de Luisito, me estaba masturbando, recordando ahora lo que acabo de ver hace poco con Luisito y su amiguito Fernandito, la mañana del día siguiente los habitantes de la casa fueron invitados a un cumpleaños del vecino de la casa de al lado junto con otros vecinos, yo muy atento observaba detenidamente los movimientos de mi sobrino Luisito, al poco rato seguí cautelosamente a Luis y lo vi que estaba en un rincón alejado entre plantas tupidas, mi sobrinito hacía gestos disimulados llamando a alguien, miré alrededor y vi que llegó un pequeño que miró un juguetito que Luis se sacó del bolsillo con la mano, el pequeño también sacó del bolsillo mostrándole y comparándolos, se rozaban sus manitos, mi sobrino Luisito le dijo algo en el oído, segundos después el pequeño se puso de espaldas a Luisito, estaba arrimado abrazando detrás y manoseando la nalga vestida de su amiguito Giovanni de cuatro años, nieto de emigrantes italianos, Luis tenía la barbilla puesta sobre el hombro del pequeño, le lamía las orejas, Giovanni se dejaba, quizás aún por su inocencia de lo que estaba pasando creyendo tal vez que era un juego cariñoso como le hacían sus padres, pero Luis si estaba consiente recorriéndole los muslitos con sus manos, vestían pantalón corto ajustado con botones y camisa manga corta, le dijo algo a su amiguito al oído, de súbito vi que Luisito saltaba la cerca que daba a su casa, percatándose que nadie lo vio saltar le ayudó a que su amiguito la cruzara rápido, vi que fueron caminado con rumbo al baño de la casa de Luisito, entraron, me quedé esperando, así que fueron saliendo al poco rato, Luis lo tenía abrazado a Giovanni por detrás de la espalda, le iba frotando el pene vestido en el trasero del nene, vi que mi sobrinito le detuvo para meterle en el bolsillo su juguetito para posteriormente hacerle movimientos con su cadera adelante y atrás en un claro movimiento de que se lo estaba cogiendo vestido, lo inclinó a Giovanni en el suelo haciéndolo acostar boca abajo con la carita descansando sobre sus manitas, Luisito ya estaba montándose sobre el nene con movimiento de cogidas en el trasero vestido le frotaba las manos por los bracitos y piernas descansando su cara sobre el pelo de Giovanni , vi que duró poco eso pues Luisito se levantó ya que se percató que una ventana de madera en que daba a la cocina estaba entreabierta, le ayudó a subir a Giovanni entrando a la casa, con mucho cuidado sin ser visto yo esperé unos instantes y como rayo entré también por la ventana, con cautela fisgoneaba por las habitaciones, no estaban, subí despacio por las escaleras, tampoco se encontraban en los dormitorios, sólo faltaba entrar a su dormitorio que tenía la puerta apegada, así que con cuidado me acerqué pegando mi oreja a la madera escuchando gemidos, confirmando así la presencia de los niños dentro de esa habitación, sentí un nudo en la garganta, irónico, el pequeño Luisito de ocho años había elegido mi cama para cogerle sexualmente a Giovanni de cuatro años, me quedé escondido detrás de la puerta y observaba justo cuando Luisito hacía a un lado los pantalones cortos, Giovanni estaba acostado en la cama sin pantalones boca arriba con su pene lampiño descansado a un lado de la pelvis, yo miraba que mi sobrinito Luis se acostaba encima de su amiguito que estaba recibiendo un gran peso en su estómago por lo que pujaba al tiempo que los dos penes lampiños se frotaban moviendo las caderas a los lados, Giovanni con desesperación pujaba más fuerte queriendo acomodarse bien de esa posición incómoda, de eso se dio cuenta Luisito que se levantó del cuerpo del pequeño, le tomó de las piernitas deslizándole el cuerpo hasta que su cadera quede a filo de cama y sus piernitas dobladas tocando el piso, de nuevo Luisito se acostó sobre Giovanni haciendo que sus penes se froten, pegó sus mejillas a las de Giovanni moviendo su cadera arriba y abajo en una cogida típica de niños en la que solo se daban frotadas, vi que Luisito le dio un giro al cuerpo de Giovanni poniéndolo a filo de cama esta vez el pene de Luisito frotaba el culo de Giovanni, las movidas de la cadera de Luisito eran rápidas, decidí entrar en ese momento dizque sorprendido por lo que estaba viendo, Giovanni quedó acostado en la cama sin decir palabra con cara de extrañeza pero de algo de tranquilidad dibujado en su carita, lo contrario de mi sobrinito Luisito que estaba asustado, vi que buscaba la ropa para ponérsela, su piel blanca estaba ruborizada totalmente producto de la vergüenza quedando cabizbajo, Giovanni inocentemente no se movía de la cama se sentía relajado, desconocía aun seguramente lo que Luis le estaba haciendo, movía los talones de sus piernas dobladas a los muslos, yo simplemente les di una cordial sonrisa disimulando tinte de enojo mirando a mi sobrinito Luisito que tímidamente me miraba y volvía a estar cabizbajo, le pregunté con sutileza y candidez a Giovanni que era “eso” que estaba haciendo con Luisito, el nene inocente dijo que estaba haciendo un “juego secreto”, dirigí la mirada a Luisito preguntándole como inquisidor que cuantas veces había hecho ese “juego” con Giovanni, mi sobrino me respondió algo tembloroso y con miedo que esta era la primera vez, Giovanni se levantó dirigiéndose con el pene descubierto a abrazarle a Luisito para que le diera el juguetito que le prometió regalar por si hacían el “juego secreto”, hice una mueca de risa irónica cuando el inocente amiguito le rodea a Luis de la cintura, al sentirse abrazado los ojos de Luis se agrandaron mostrándome más angustia y vergüenza, trataba de quitárselo del cuerpo, que irónica la situación, antes lo tenía abrazado cogiéndolo y ahora lo aborrecía, en fin, me dijo para mis adentros, por unos instantes me quedé pensativo analizando la situación, lo primero que hice fue ir y abrazar a mi sobrino como quien lo alentaba frotándole los cabellos rubios en contraste con el pelo castaño oscuro de Giovanni, le observo entre serio y con muecas de ironía a Luis haciéndole gestos de que se tranquilice, pensé que era mejor chantajear a Luis ya que con eso estaba a mi control y de que en cualquier momento lo cogería plenamente sin miedos, ahora tenía en mi delante a ese precioso nene se me vino la idea de sacar un pañuelo de mi bolsillo, hice que el inocente Giovanni se siente a su lado, le dije que iba a recibir de mi parte varias monedas de a cuarto de peso si jugaba a la gallinita ciega, pero que ganaría las monedas si callaba lo de este “juego secreto” y que en sí no dijese a alguien, vi que el nene aceptó brincando de gusto, se animó a jugar cuando saqué de mi bolsillo varias monedas diciéndole nuevamente que serían todas suyas, el niño brincaba emocionado con sus monedas en sus manitos, le puse una venda al emocionado Giovanni, pero no lo hice con Luis, más bien le ordené a que se baje el pantalón corto, les puse a filo de cama con las nalgas empinadas, se veía lo voluminosas que estaban, por supuesto que la de mi sobrinito era la más empinadita y voluminosa por su edad, mi libido y mi mente se estimulaba con lo que presenciaba, vi que estaba quedando su medio cuerpo al desnudo, me agitaba el pene hasta ponerlo lo más largo en tamaño, pasé mi glande húmedo por las nalguitas de Giovanni empujando mi húmedo glande con líquido pre seminal al aguante de Giovanni que al metérselo más comenzó a gemir fuerte diciendo que le dolía, me incliné un poco más hacia él, así vendado no sabía de lo que se trataba más mi sobrinito de reojo miraba mis movimientos de pelvis, dejé esa nalguita preciosa para puntear la de mi sobrinito Luis, estaba tibia esa nalguita, comprobé que el anito de mi sobrino seguía virgen porque lo apretaba con la punta de mi pene y le entraba con dificultad, le hacía pujar al moverle en el culo solo la punta de su glande, en eso que lo estaba pasándole con roce mi pene por el culito de Luisito vi a Giovanni que estaba a mi lado, de repente dio un giro acostándose boca arriba, con las piernitas abiertas alzadas pasándose el dedo por la raya de las nalguitas llevándose los dedos a la nariz oliéndose lo que había sentido, me inquieté porque el travieso niño quiso quitarse la venda, de inmediato le agarro de las manitos, le dije que si se la sacaba la venda perdía en el “juego secreto” y asimismo ya no le daba las monedas, Giovanni se resignó haciendo un leve puchero y ya estaba quedándose ahora acostado de perfil con las piernas abiertas jugando con su dedo índice pasándose entre las nalgas y también estaba agitándose el penecito con la otra manito, yo estaba acostado encima de mi sobrinito, mi pene seguía deslizándose sobre las nalgas, entrelacé las manos para agarrarlo de mejor manera y empecé a puntearle el culito, lo tuve así por un momento, luego mi tronco de pene estaba golpeándole en la piel de su culito, vi que en su piel se mostraba lo que le había mojado con mi líquido pre seminal, miré hacia donde estaba el otro pequeño travieso, dejé de frotarle el pene a Luisito, acomodé a Giovanni en el centro de la cama, en su delante puse a Luis recostado a filo de cama, las piernas estaban bien abiertas las de Giovanni que rodeaban los hombros de Luis cuya barbilla estaba sobre el colchón emitiendo fuerte respiración, yo con mi pene ahora le frotaba la nalga de mi sobrinito Luis al mismo tiempo que Luisito acercaba su boquita bien abierta hacia el pene de Giovanni que seguía vendado, era simple, yo trataba de penetrar el ano de Luisito a la vez que con ese movimiento mi sobrinito le mamaba ese delicioso penecito de Giovanni, vi con gusto que ambos pequeños estaban en una posición en la que le dejaba hacerle y se dejaba hacer, fue largo el tiempo que estuvimos así, yo por detrás dándole pene al culo de Luisito y al moverme en su culo la boca de Luisito chupaba el penecito de su amiguito, vernos así como estábamos me encantaba, nunca me imaginé tener a esos dos hermosos niños de esa forma, más aún que les gustaba el “jueguito peligroso”, luego solté a Giovanni que estaba lleno de risa moviendo sus piecitos al aire y ahora me dedico a penetrar el ano de Luisito quien suplicante me decía que ya no más, yo ansiosamente con mi calentura de alguna manera justificaba lo que le estaba haciendo diciéndole hipócritamente a mi sobrino que eran un lindo juego que quedaría en secreto, a mi mente vino la idea de que no era el momento de desvirgarlo todavía a sabiendas que actualmente el ano de Luis seguía virgen y me propuse que luego de buen tiempo sería todo mío, otra cosa era que ya llevaban mucho rato fuera de la fiesta lo que crearía sospechas por su ausencia, así que lo subo a la cama y lo pongo en posición de perrito, le entallo el pene y comienzo a rozarle entre las nalguitas blancas, era mi segunda vez que lo cogía a mi sobrinito, que delicioso culo me estaba saboreando en verdad, algo le punteaba y él se movía instintivamente en adelante, mientras a mi lado el otro nene doblaba sus piernitas poniendo las rodillas al pecho pasándose el dedo por el culo y oliéndolo después, me concentro en lo que estaba haciendo con Luisito, ahora ya lo veía diferente, me vino la idea de no permitir que Lastenio le rompa el culito ni a Luisito, me limité a dejar el semen en la espalda de Luis, le limpié rápido, les vestí, le saco la venda a Giovanni dándole después las monedas, brincaba de felicidad, con mucho cuidado y sigilo los niños salieron por la ventana corriendo en dirección al costado de la casa que da a la calle por el cerramiento del jardín, yo esperé un poco más en salir en otra dirección, todavía estaba algo impresionado en lo que yo había visto y en lo que les hice, sobre todo a mi sobrinito.” Hasta allí llegaban esa páginas leídas por Brunito, le extrañaba la falta de algunas páginas siguientes que estaban sacadas del libro, en su delante estaba a vista la página siguiente escrita por la caligrafía inconfundible de Luis Izaguirre, que narraba en su escrito: “Mi tío René había encontrado el lugar propicio para desmontarse, yo estaba medio alegre y miraba las colinas de monte tupido golpeándome la fuerte brisa en el rostro, mi pelo se agitaba al viento, muy por debajo de mis pies se veía una especie de precipicio cuyo fondo estaba el río, me senté a contemplar mejor el panorama desde una amplia roca saliente, lanzaba piedrecillas al vacío, me acuerdo que en ese memorable día yo vestía una camisa manga larga a cuadros, cinturón grueso de cuero cuya hebilla brillaba al exponerse al sol, me la había regalado mi abuelo Rodolfo por mi cumpleaños junto con otros juguetes, además tenía puesto un pantalón vaquero con botas y un sombrero corto que se ajustaba a mi cabeza, y algo similar vestía mi tío René que se me acercó por detrás en donde yo ya estaba sentado, me tomaba de la cabeza frotando mi pelo, mi tío acariciaba mis orejas suavemente como a mi me gustaba, mi tío me seguía acariciando el pelo y sentí por detrás de mi cabeza el roce del pene vestido de mi tío que estaba hecho bulto, yo no tomo asunto a ese movimiento y seguí contemplando el panorama preguntándole si todo esto era de su papá Rodolfo, mi tío René por detrás me decía que sí, masajeándome el cuero cabelludo con el frote de sus dedos, sentí que mi tío René se sentó por detrás de mí, abriendo las piernas de tal suerte que el pecho de mi tío René tenía por delante a mi espalda, vi sus dos piernas junto a las mías, las de mi tío eran más largas por la edad que tenía, sentí que mi culo era rozado por detrás por el movimiento del pene de mi tío René, sentí el bulto pero igual no hice mucho caso dejándome hacer, la barbilla de mi tío René se posó sobre mi cabeza, oliendo el pelo característico de niño rico, mi tío frotaba su nariz en mi pelo rubio y en las orejas, entrelazamos las manos para tener más seguridad de lo que estábamos sintiendo, yo no le hacía preguntas, yo simplemente me dejaba llevar, le tenía mucho respeto aunque sabía lo que deseaba, me vino un recelo con temor, mi cuerpo se electrocutaba al sentir que la lengua de mi tío René pasaba por mi cuello, pasaba por mi oreja que ya estaba llena de saliva por tantas lamidas que recibía, mi piel se me puso de gallina, sentí su aliento en mi oreja y me hacía cerrar los ojos cuando, y cuando los abrí vi en mi delante las manos de mi tío René que soltaba mi cinturón desabotonándome el pantalón, luego fue con sus manos adultas deslizándome la cremallera, yo tan cachondo como estaba voluntariamente alcé un poco mis nalgas impulsado con mis brazos y mis manos puestas de apoyo en el suelo para que mi tío René pudiera deslizarme el calzoncillo y el resto de ropa a las rodillas, mi tío René recién se había afeitado y sentía delicioso el contacto entre las mejillas, ambos reíamos viéndome así y dirigimos las miradas al pene, así fue que comenzó con los dedos de mi tío René que me frotaban la piel, después estaba manoseándome parte de los testículos, en la oreja me decía si me gustaba eso, yo tímidamente viendo mi penecito erecto respondía asintiendo sin dejar de sonreír tímidamente, a través del contacto de la piel en mi pudo notar que yo ya estaba excitándome ya que mi pene cada vez se estaba poniendo más erecto a causa de los besos repetidos que mi tío me daba en el cuello y en las mejillas, mi tío René me cargó en peso con todo llevándome hacia un frondoso árbol rodeado de maleza con altas rocas amplias, nunca olvidare ese lugar hasta el resto de mi vida, era una gran coincidencia, era el lugar donde tiempo atrás había desvirgado a Lastenio, sí, eso lo supe después, me sentó sobre una roca junto al árbol y me quitó toda la ropa, me acostó dejándome tendido tendido completamente sobre la ropa que servía de cama, yo me dejaba llevar, me decía que lo haríamos con amor, yo abría las piernas sin dejarme de frotar el pene con las manos, es que lo tenía sudoroso y tieso, era una forma de gusto con el que pedía insinuante sexo, mi tío René me contemplaba por unos instantes, me dijo que deseaba recordarme siempre así, estaba desnudo de alma en mi delante, mi tío sin duda quería fijar en su mente mi imagen de precioso nene desnudo, vi que mi tío con sus manos me estaba agitándose el pene, luego por un instante estiraba el mío, le vi hacérmelo con gusto, luego me abría, me alzaba y me unía las piernas con las rodillas dobladas a mi pecho, el miraba mi culo con mi pene expuesto, él estaba así haciéndome eso lentamente con cuidado, me repetía que me lo iba a hacer con amor, eso me decía ahora sin dejar de frotarse con una mano el pene y con la otra frotándose el trasero metiéndome un dedo entre mis nalgas llevándoselo a la nariz para olerlo, juguetonamente yo alzaba las piernas sujetándome los talones alzados con mis manitos, as{i es que seguía en esa postura abriendo las piernas dejándome ver el trasero blanco y el ano arrugado, rosadito, virgen que tanto les gustaba a Lastenio y a mi tío René, al hacer eso yo miraba a mi tío René insinuándome con movimientos de las manos en la cadera para que me dejase coger, qué lejos estaba de pensar yo por lo que pasaría a continuación acerca de este dizque “jueguito secreto” que lo haría mi tío René, yo refrescaba mis labios rojos carnudos con la saliva que pasaba por la lengua, mi tío René ya estaba completamente desnudo juntando la ropa con la mía y que a su orden yo me acostaba sobre ella, yo quedé acostado boca debajo de cara al suelo viéndome mis nalgas apuntando hacia arriba, a orden de mi tío quería verme haciendo movimientos sexuales como si estuviera cogiéndole a la ropa con movimientos de pene y cadera hacia arriba y abajo, mi tío René se sentó en mi delante, le vi abierto de piernas agitándose el pene, así como yo estaba acostado tendido sobre la ropa abría la boca acercándola a donde estaba sentado mi tío René para mamarle el pene en forma golosa, yo ya era un habilidoso en el arte de mamar, lo había aprendido de Lastenio, por un instante me quedé quieto luego de que mi tío René sacó el pene de mi boca, nos acomodaron haciendo un 69, ya antes lo había con Lastenio, así él chupaba y yo también al mismo tiempo, me dijo lo delicioso que estaba mi pene y ahora iría a “jugar en secreto” con mi colita, de esa manera me puso boca abajo tendido en su delante, me abrió las nalgas para verme seguramente ese rosadito ano virgen al que me ponía abundante saliva, giré las piernas a los costados al sentir ese líquido que recorría mi ano y muslos, repetidamente mi tío René besaba sin descanso mi cuello al preciso momento en que su glande lo frotaba entre mis nalgas, acomodó bien el pene en dirección a mi ano y comenzó a empujar, milímetro a milímetro, segundo a segundo era todo placer para mi tío René mientras que yo soportaba la suave penetrada que estaba siendo objeto, sentí al principio un dolor más de lo normal eso era porque el glande de mi tío René ya casi penetraba toda la entrada del ano, yo sentía que el dolor se incrementaba, mi tío René sintió que el esfínter impedía la total penetración, yo ya le rogaba que de una me lo saque porque me dolía mucho, exhalé un poco al sentir que mi tío René sacaba el pene de mi culito, vi que de nuevo llenaba de saliva el glande y puso otro poco en el hoyito, sentí que me metió uno y dos dedos para lubricar mi ano, sentí que el glande otra vez entraba en el ano, yo gemía y pujaba cada vez más fuerte en la cuando sentía la entrada del pene en el ano, sentí que el glande de mi tío René se deslizaba haciéndome sentir el latir de las paredes del ano y eso también lo sentía él y creo que le estimuló seguramente para seguir penetrándome, mis lamentos eran conmovedores que así mi tío René optó por sacarle el pene, se separaron un rato sentándose sobre la ropa, yo mostraba mi carita de estar pensativo con la mirada al piso mis dedos de las manos estaban entrelazados, mis brazos estaban apoyados en las rodillas de mis piernas medio abiertas en que se podía ver mis pies que mi tío decía que los tenía bien hermosos por lo bien cuidados con uñas bien cortadas, vi que mi pene de piel blanca estaba rosadito mojado de saliva, es que se notaba que por debajo de los testículos corría la otra porción de saliva, mi pelo estaba alborotado, estaban rojas mis mejillas y mis labios apretados con saliva, a mi lado estaba mi tío René en la misma posición que se manoseaba el pene, se acercó a besarme las mejillas y el pelo, estaba frotando la yema de los dedos por el hombro recorriendo mi espina dorsal, miré la cara de mi tío René, bajé la cara para verme el pene que antes lo estaba penetrando mi tío, le insinuaba algo a mi tío, sí, lo deseaba, en realidad lo deseaba, mi tío René lo interpretó, ese despertar en mí por él, solo que, tenía miedo al dolor, vi que se sentó detrás de mí, los pies de mi tío René volvieron a rozar mis piernas y que aprovechó en lamer mi cuello y mis orejas, yo cerraba los ojos gimiendo suavemente, mi tío René se acostó de espalda al piso alzándome de mis caderas y así apoyando las manos sobre el piso con los brazos estirados, yo pensé que iba a cabalgar como otras veces le hacía a Lastenio que curiosamente ese pene salía al lado del pene de Lastenio mirándose en la subida y bajada cómo se frotaban, así fue como yo los vi en el granero sin que se dieran cuenta, pero en este momento yo sentí, que, en esta vez, lo que pensaba no era así, no iba a ser un simple roce como en otras ocasiones en las que estuve con él, mi tío René me sostiene de la cintura y empieza de a poco a bajarme las nalgas abiertas con los dos pulgares abriéndome el ano, el glande mojado de saliva entraba suavemente en mi ano cuando ya estaba algo adentro empecé a gemir fuerte y fue allí que mi tío René lo sacaba, de nuevo, bajaba mi cintura y el glande otra vez entraba pero lo sacaba de nuevo al puje mio, así mi tío René me hizo varias veces hasta que de un sentón con las manos y la cadera hacia abajo mi ano fue roto, esfínter dilatado y sangre, mi reacción inmediata fue de llanto, le estaba suplicando que me suelte pero mi tío René no me hacía caso, el pene estaba totalmente adentro, el ano estaba desvirgado, había sido suyo, en ese preciso momento mi tío René se convirtió en el hombre que me desvirgó, mi primer experiencia anal, aquel al que yo recordaría para toda mi vida, mi tío René aprovechó en ponerme boca abajo, volvió a meterme el pene en un suave mete y saca para que se dilaten más las paredes del ano latente por la desvirgada, eso decía él, yo pujaba llorando, le decía que ya no más pero él insistía, vi que estaba enloquecido de gusto escuchándome mis sonidos haciéndome fuertes embestidas que me hacían berrear de llanto sintiendo fuerte dolor, mentalmente mi tío René se complacía de haberme desvirgado, me dijo que era su sobrino favorito, eso no compensaba el fuerte dolor sentido en mi latente culito, yo miraba a mi tío que cerraba los ojos lleno de placer, le gustaba ver cómo los muslos se movían para adelante mis nalgas blancas y mi pene sanguinolento con saliva, el pene entraba y salía de mi ano desvirgado, sentía desfallecer, sentí que se incrementaron los movimientos del meter y sacar hasta que se detuvo dejándome adentro del ano el semen salido de su pene, poco a poco se normalizaba la respiración acelerada de mi tío René teniendo el pene todavía dentro del ano, seguía lamiéndome el pelo con descanso, yo no paraba de llorar, me dolía el ano y la barriga, mi tío René sacó el pene flácido del ano, vio la sangre mezclada con saliva y semen sacándosela con los dedos terminándosela de limpiar con mi calzoncillo, me puso en cuatro para limpiarme el ano desflorado sangrante que todavía botaba hilillos de sangre, mi tio René me dijo que lo esperase pues iba al rio a traer agua, me ordenó que me escondiera recostado en el árbol.” Bruno ve el fin del escrito con cierto color de tinta, luego vienen unas hojas más claras y continúa leyendo: “… En lo que mi tío René tomaba agua en un recipiente de reojo vio unas botas a su costado, se levantó abriendo sus ojos con temor al ver que era apuntado con un arma, el rostro sudado de aquel individuo demostraba ira, estaba diciendo con furos y determinación que lo había visto todo, según me cuentan, mi tío René alzó las manos, se arrodilló pidiéndole que no lo asesine, el individuo movió su revólver agitándolo con la orden de que se levantara, lo hizo caminar unos pasos dentro de la maleza se puso enfrente de mi tío René que sudaba llorando suplicante con las manos entrelazadas, sin inmutarse el criminal le lanzó el primer disparo a los genitales, mi tío René se dobló cayendo al suelo lentamente agarrándose la entrepierna gritando desaforadamente, el individuo no contento con su hazaña acercó el cañón del revólver dentro de la boca de la víctima y le descargó el resto de balas del tambor del revolver destrozándole la cabeza y así tan rápido se fue por la orilla del río sin dejar rastro con las botas caminando en el agua, de lejos dijo ese hombre que me vio sentado inocente de lo que había pasado, el individuo se complació de que yo no hubiera escuchado los disparos, ese hombre corrió por la orilla hasta donde el río en partes es caudaloso y se lanzó al nado con la idea de no dejar rastro, ese asesino fue… mi padre Aparicio, mi verdadero padre hizo justicia ante mi tío René…” el asombro se mostraba en el rostro de Brunito, ahora sabía otra verdad de Luis, acongojado continuaba leyendo donde se quedó a media página: “… el tiempo transcurría para mi en ese lugar apartado, mi ano me dolía un poco, fui en busca de mi tío René, caminé con dificultad por los alrededores, el caballo estaba inquieto por los gritos de llamado a mi tío, me acordé de bajar al río, allí vi las pisadas y las seguí al matorral donde me encuentro con ese cuadro macabro del cuerpo de mi tío René destrozado a tiros, entre dolor y sorpresa angustiante me arrodillé llorando por lo que había visto, instintivamente le moví con el deseo mental inocente de que se levante pero era demasiado tarde, mi tío René había muerto instantáneamente, corrí desesperado hacia el caballo, me subí con dificultad luego de varias caídas con gran dolor en mi culo, recordé de que mi padre me decía de que para llegar a la casa de la estancia tendría que regresar por sobre las huellas frescas recientes en las que galopaba, lentamente el caballo se movía, su ano le dolía más o menos ahora tanto al moverse bruscamente como al tranquilizarse, lloraba desconsoladamente, ahora lo que más me dolía era mi alma, me sentía raro, miraba diferente, la metamorfosis se apoderaba de mí cuerpo, era otro, lo sentía así entre angustia por querer llegar y esconder la vergüenza por la que mi tío me hizo pasar, al cabo de horas llegué a casa informándole a mi padre del asesinato y que fueran a ver el cuerpo siguiendo las huellas del lindero y el río, no dije más, desde mi cuarto vi partir a un grupo de jinetes encabezados por mi abuelo Rodolfo y mi padre Guillermo, antes que vengan a cuidarme limpié cuidadosamente mi ano, guardé el secreto de que había sido desvirgado, eso pasó a segundo plano, después de traer el cuerpo de René, mi padre Guillermo me preguntó que cómo lo asesinaron a mi tío René y respondí que mi tío me había dejado con su permiso sentado en el árbol porque a mí me gustaba mirar desde la loma, le dije que mi tío fue a refrescarse al río, en ningún momento escuché los disparos y rato después de que no venía vi la puesta del sol y me preocupé por eso bajé a verle y lo encontré muerto, todos me creyeron el argumento que di, qué más se podía hacer con un relato de un niño de ocho años, quedaba impune la muerte del hombre que disfrutó pocos minutos haberme desvirgado, el que lo haya sodomizado quedó en secreto, hasta que supe la verdad de propios labios de mi padre biol{ogico al morir.”, leer esta parte del libro le consternó a Brunito, lo cerró despacio poniéndolo a un lado de donde estaba acostado, puso su manos sobre el pecho, meditaba, no daba crédito a lo que leyó, ahora sabía propiamente cómo había sido desvirgado Luis, era entrañable su pensamiento, suspiró profundo, pensó qué estaría haciendo Luis en este momento, con quién estaría haciendo el amor, le vino la angustia, la rabia, pero sobre todo… la necesidad de estar con él.
FIN DEL DUCENTÉSIMO OCTOGÉSIMO TERCER EPISODIO



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