Mi amigo y yo nos encontrábamos solos de excursión por el bosque, pero al darme cuenta de cómo él miraba mi verga le pregunté ¿Quieres comértela?
Mi amigo se puso a orinar casi frente a mí, mientras que yo no dejaba de ver su verga, sin dejar de orinar se dirigió a mí diciendo. ¿Quieres comerte mi verga? ..
Recientemente me encontraba con un amigo mío al que, de manera insistente, lo he invitado a que hiciéramos una excursión por el bosque, la verdad, es que en eso de las excursiones él es un cero a la izquierda, pero por aquello de no hacerlo sentir mal, lo insistí hasta que me dijo que sí.
Ya llevábamos unas cuantas horas caminando, cuando de momento encontramos una pequeña quebrada, y una posa, fue cuando se me ocurrió que aquel lugar era un buen sitio para acampar, lo cierto es que, en todo el trayecto, no vimos ni un alma, a pesar de mi interés de que él disfrutase de la excursión, mi amigo se veía algo aburrido, pero cuando a mí de momento me dieron ganas de orinar, quizás de manera inconsciente, mi amigo se quedó viendo mi verga, pero al darse cuenta de que yo lo observaba, cambió la mirada en otra dirección, luego de que armé el campamento y la fogata, y que después de tomarme un poco de agua, que vuelven a darme unas fuertes ganas de orinar.
Y nuevamente quizás por no tener nada que hacer, mi amigo también se quedó viendo otra vez mi verga, aunque procuró que yo no me diera cuenta, pero aun y así, me di cuenta de que mi verga le llamaba mucho la atención a mi amigo, comenzamos a charlar, y tras volver a tomar agua, que a mi me dan nuevamente ganas de orinar, y mi amigo también se le volvió a quedar mirando mi verga.
Algo pasaba que cuando yo ponía a orinar, a mi amigo le llamaba la atención, en eso casualmente estaba pensando, mientras miraba el cielo, aunque mi amigo no se veía que fuera maricón, me di cuenta de que por cuarta vez vi que nuevamente me puse a orinar casi frente a él, pero a diferencia de las otras ocasiones, mientras que él no dejaba de ver mi verga, sin dejar de orinar me dirigí a mi amigo diciéndole. “¿Quieres comerte mi verga?”
Mi amigo estaba paralizado, cuando nuevamente dirigiéndose a él le volví a preguntar que, si él quería comerse mi verga, de momento se me ocurrió pensar en seguir preguntándole lo mismo, pero antes de que mi amigo dijera algo, sacudiéndome el orine le dije. “Te lo pregunto, porqué se ve que mi verga te llama, mucho la atención.”
Mi amigo ni tan siquiera pensó en negarlo, por lo que me tendí a su lado y le dije. “Anda no seas malo, y dale un beso.” no sé, si fue lo que dije, o como lo dije, lo que, si se es que apenas me recosté a su lado, con mi parada verga entre mis dedos, mi amigo como hipnotizado, acercó su boca a mi verga, y como si lo hubiera hecho un sin número de veces, primero la besó de manera tierna para luego dedicarse a mamarla como es debido, pero a medida que fue mamando mi verga, continué diciéndole. “Ya sabía yo que esto te iba a gustar, lo supe desde el primer momento en que te vi cómo te la comías con los ojos.”
Mi amigo a todas estas sin saber por qué precisamente, no dejaba de mamar mi pedazo de carne, que entraba y salía de su boca, y llegaba a lo más profundo de su garganta, al poco rato le dije. “Espera no quiero que me hagas venir muy rápido, ponte en cuatro para que yo te dé por el culo.” esas palabras le debieron sonar en su cabeza, una y otra vez, mientras que él sumisamente me obedecía, poniéndose en cuatro patas.
De inmediato sintió mis manos agarrando sus blancas y pálidas nalgas, y a los pocos segundos mis dedos rozando su apretado esfínter, la verdad es que de momento me pareció que mi amigo iba a salir corriendo, pero no lo hizo, ya que la posición en que se encontraba se lo impedía, además él ni idea tenía a dónde dirigirse, él continuó como congelado, sin mover ni un musculo, cuando comenzó a sentir mi boca, mis labios, y hasta mi lengua lamiéndole el culo.
Pero a medida que yo le iba haciendo eso, él me decía que una especie de sabrosa corriente eléctrica le fue recorriendo todo su cuerpo, fue cuando dándole una ardiente nalgada y retirando mi cara de sus nalgas le dije. “Vamos mueve esas nalgas, deja de aguantarte, que por la manera en que me veías la verga, se ve que te gusta y mucho, que te den por el culo maricón.”
Tras decir eso retiré mi cara de entre sus nalgas, y dándome una ardiente nalgada, le dije. “Prepárate que te lo voy a meter.” él se quedó tal y como se encontraba, cuando comenzó a sentir la cabeza mi verga presionando su rosado esfínter, quizás por la mucha saliva, o por como mis dedos y lengua fueron abriéndole el culo, cuando comencé a enterrarle mi pedazo de carne, no me dolió tanto como yo esperaba, digo si le dolió algo, pero como mi amigo mismo me dijo, se trataba de un sabroso dolor.
Mis brazos lo sujetaron con fuerza, y él me decía que se sentía de lo más feliz, y sin que yo se lo dijera, nuevamente comenzó a mover sus nalgas al ritmo que yo metía y sacaba toda mi verga de su apretado culito, tal fue el placer que sintió que, a los pocos segundos, era él quien me pedía a mí que le diera más y más duro, que le reventase el culo, que le enterrase hasta los huevos.
El resto del tiempo que pasamos en el bosque, mi amigo se la pasó completamente desnudito, y cuando no se encontraba dejando que yo le estuviera dando por el culo, él se la pasa gustosamente mamando toda mi verga…




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