Mi compañera de clases, Vicky
Mi compañera es la típica putita del colegio y yo un pajero que vive pensando en cogermela..
Me llamo lucas, tengo 15 años y voy a segundo de secundaria. Esto paso ayer. Mi compañera victoria tiene mi misma edad.
Ella siempre fue una mina a la que no le importo nunca nada, no tenía pelos en la lengua a la hora de hablar. Yo siempre la ví como una amiga, obviamente me hice mil pajas imaginando como me la cogía.
Eran las 9:00am y como de costumbre ella se sentó conmigo. Siempre está bien perfumada y es súper femenina.
Tiene un cuerpo un tanto voluptuoso, la verdad es que tiene un orto que estoy seguro que se puede bancar tranquilamente 4 pijas a la vez. Es la típica putita de la escuela.
-eu nene – mientras me tocaba el hombro para que le dé bola – ¿me prestas una lapicera? – dijo con una sonrisa inocente como si no supiera que no me gustaba prestarle nada porque nunca me lo devolvía.
-no nena… No empieces a molestar – dije mientras sacaba las cosas de mi mochila.
– faaa viste que sos re malo – dijo de una manera tierna para convencerme – dale nene… No le quiero pedir a Martin – dijo mientras giraba la cabeza hacia la dirección donde estaba Martin.
Martin era el típico nerd, con anteojos y toda la bola. Vicky siempre lo molestaba con su sensualidad porque decía que seguramente se la pasaba haciéndose la paja. Si supiera que yo era igual y que encima pensaba en ella.
– euuu… Martuuu, venii – lo llamada mientras reía de manera burlona.
Martin vino con las manos en los bolsillos como si tuviera vergüenza.
– cheee martuuu… ¿Vos sabés que yo te quiero no? – dijo mientras ponía una de sus manos sobre el brazo de Martin – veni que te quiero decir algo al oído – en ese momento se le acercó a la oreja y no pude escuchar lo que decía.
Al instante Martin dió un salto como si se hubiera asustado. Entonces fue hasta su aula y enseguida volvió con una lapicera para Vicky.
– ayyy sos un amor martuuu – mientras se paraba y le daba un beso en el cachete.
Yo la quedé mirando con sorpresa, ¿que era lo que le había dicho para que Martin tenga esa reacción?
– eu nena… ¿Que le dijiste? – le pregunté curioso.
– jajaja… Nada nene, ¿para que querés saber? – dijo de una manera desafiante. Como si supiera que no me gustó que le hable al oído.
– dale boba… ¿Que le dijiste? – volví a preguntar.
Ella me quedo mirando como si no estuviera segura de contarme que era lo que le había dicho.
– le dije que le iba a mandar unas fotos desnuda si me prestaba la lapicera – en ese momento comenzó a reír de una manera burlona como si estuviera esperando una reacción mía – no se para que las quiere… Si no levanto ni sospechas, ¿No? – dijo mientras me miraba con una mirada atrevida y llena de sensualidad.
En ese momento pensé «¿que pasaría si le dijera que vivo día y noche dedicándole pajas?» De solo pensar eso me dió un ataque de risa, a lo cual ella se puso seria como si le hubiera molestado que me reiriera de ella.
– de que te reís tarado – dijo con enfado.
– de nada boba… Vení para acá – la abrace para que se le pase el enojo.
Ella comenzó a reír de manera tierna y al momento ya estábamos bien, siempre fuimos muy cariñosos el uno con el otro así que no era raro mi abrazo.
Fue pasando el tiempo hasta que llegó la hora del recreo. Normalmente el recreo dura 30 minutos ya que solo es un solo recreo.
Salimos los 2 juntos como siempre! Vivíamos pegados en la escuela. De la nada se me dió por preguntarle si le iba a mandar esas fotos a Martin, obviamente todo de una manera irónica. A lo cual ella me dijo que obviamente no lo iba a hacer. A parte de que no se sentía bien con su cuerpo así que sin duda alguna no lo iba a hacer.
– sos hermosa nena, nose que decís – dije mientras la rodeaba con un brazo el cuello.
– nada que ver nene… ¿Que tengo de linda? – dijo mientras me miraba con unos ojos esperando escuchar lo que ella quería escuchar.
Pensé en ignorar su pregunta como siempre, ella siempre fue de hacer esas jodas así. Buscando calentar a todos los pibes, pero está vez fui sincero y le dije lo que en verdad pensaba.
– yyy… Tenés lindo cuerpo boluda, encima tenés unos ojos re lindos – hablaba en un tono que sin duda no era el de todos los dias – encima tenés una sonrisa re linda – dije mientras dirigía mi mirada a sus labios.
– los pibes dicen que tengo labios de petera y una sonrisa de puta – dijo entre risas.
– si… Pero eso no te quita lo linda… ¿A parte que tiene si tenés labios de puta? – dije mirándola a los ojos que me miraban con una ternura con la que nunca me miró – ¿cuántos pibes habrán en la escuela que tienen ganas de que los uses para que les saques la leche? Porque yo conozco una banda – estábamos prácticamente pegados, yo murmuraba cerca de ella y a centímetros de su boca.
Para este momento ya estaba que explotaba de la excitación que me generaba esa nena. No me importo el vocabulario si total, ¿que era lo peor que me podía pasar? Un cachetazo y hasta ahí nomás.
– ay nene… Anda, vos me estás re boludiando – dijo mientras desviaba su mirada hacia el lado contrario al mío como si estuviera esperando que yo insista con todo lo que dije.
– nena… A mí me encantas – dije ahora sin importarme nada y pasando me nuestra amistad por las bolas – a mí me encantan tus labios de puta… ¿Y cuál fue? – dije mientras ella lentamente iba mirándome con ojos de sorpresa.
Enseguida esa mirada se iba convirtiendo en una mirada de sensualidad y lujuria. Ella sonrió de manera avergonzada pero no me quitaba los ojos de encima.
– así quee… ¿Te gustan mis labios de puta? – dijo mientras me miraba ahora con una mirada más romántica y esa sonrisa atrevida que tenía – veni que quiero hablar de algo – me llevo devuelta al salón de clases donde no había nadie ya que todos estaba en el recreo.
El que conoce sabe que en las escuelas publicas casi nadie le da bola a los que entras y salen del salón después de un recreo. Así que no había problema en que esté hay con vicky.
Nos sentamos en nuestros lugares en el aula. Ella me miraba con una cara de seducción.
– che lu… Te la voy a hacer corta boludo, tengo unas re ganas de chupar una pija – dijo mientras ponía una de sus manos encima de mi verga y trataba de apretarla para sentirla.
Yo estaba que explotaba de leche, tenía tantas ganas de cogermela que no me importaba si era en ese mismo instante en la escuela.
– ¿si?… ¿Tantas ganas de verga tenés? – dije mientras ponía mi mano encima de la de ella para que pudiera agarrarme la pija con firmesa – ¿está pija querés? – dije con una sonrisa atrevida. Ya había entrado en ese juego de seducción.
– mmm… Si Lau – me comió la boca enseguida. Metía su lengua hasta donde podía y su respiración se volvimos agitada.
Yo correspondi al beso y enseguida mande una de mis manos a sus tetitas que parecían limones.
– uuhhh Vicky… Tengo unas ganas de cogerte la boca – le tire sin miedo a nada – ¿te animas a chuparme la verga acá? – dije mientras seguía besándola.
– jajaja que pendejo que sos… Obvio Lau, por mi macho hago cualquier cosa – dijo con una sonrisa en la cara. Comenzó a desabrocharme el pantalón y acto seguido me lo bajo, solo quedaba mi boxer en el cual podía verse la terrible erección que tenía – ahh buee… ¿Todo es eso para mí? – fue bajando lentamente hasta terminar arrodillada frente a mi. Ella acariciaba mi pija dura y le daba mimitos, la besaba y pasaba la lengua. Todo por encima del pantalón.
Para ese momento mi verga estaba que babeaba como loca, mi boxer estaba con una mancha gigante de presiminal.
– sácame el boxer y chupame la pija pendeja, dale – dije mientras agarraba su cabeza con fuerza.
Ella sin decir una palabra me lo bajo y dejo a la vista mi pija que parecía un fierro de lo dura que estaba. Tengo una pija de unos 12 u 14 cm como mucho, no es mucho pero tampoco es poco para mí edad.
– ayy Lau… Que hermosa que es – dijo y rápidamente se la llevó a la boca. Era una experta en chupar pijas, se notaba la experiencia que tenía.
– pffff… Uhhh hija de puta – haciendo presión en su cabeza para que se trague hasta el último centímetro – que pendeja trola… Cuántas pijas chupaste nena? ¡Uhh! – yo ya tenía unas ganas de correrme en esa boca que no se cómo pude aguantar. La calides de su boca era preciosa, esa lengua que rodeba toda mi cabeza me daban ganas de no sacarla nunca más de hay.
– pffff – saco mi pija de su boca y la escupió – y bueno nene… Por algo tengo la fama de puta, ¿no? – dijo con una risa atrevida y agitada.
Se volvió a mandar mi pija y mientras chupaba no me sacaba la mirada de encima, era como si me estuviera pidiendo leche a morir. Ella sabía que era la primera vez que me la chupaban y ella tenía el control de la situación.
– ahh.. Vicky… Uhhh estoy por acabar mi amor – dije mientras me tiraba para atrás como si mi alma se estuviera escapando de mi cuerpo.
En ese momento comenzó a chupar con más ganas, más rápido, más fuerte, más intenso. Me succionaba la pija como si estuviera tratando de arrancarmela. Ya no pude aguantar y enseguida mande 3 chorros de leche que le fueron directo a la garganta.
– ¡Ahhhhh!… ¡Uuhhh Vicky! ¡Hija de puta! – fueron mis palabras a las terrible acabada que me hizo dar la pendeja.
Para cerrar con broche de oro la muy putita en vez de tragarsela directamente me dió unos cuantos toques en la pierna para que la mirara. Cosa que hice y pude ver cómo abria su boca para mostrarme toda la leche que le había dejado. Acto seguido la trago y volvió a abrirla para que pueda ver que no dejo ni una gota de semen.
Lo único que pude hacer fue reírme de la situación. Ya había gastado todo lo que tenía y ella lo sabía.
– eu… Me encantó tu pija – dijo mientras se paraba y con la mano se limpiaba toda la baba que le habían quedado a los costados de los labios – estoy toda mojada acá abajo – dijo entre risas de complicidad.
– jajaja nena… Sabía que lo habías hecho antes, pero no pensé que fueras una profesional – dije mientras me subía el boxer y el pantalón.
– tampoco tanto… Igual, si queres algun dia lo podemos volver a repetir – dijo mientras se sentaba alado mío nuevamente.
Yo la mire y no pude evitar besarla. Todavía estaba caliente y el solo hecho de que esa boca se había tragado mi semen me hacía querér saborar todo el aliento que le había quedado en la boca.
Después de un rato besándonos decidimos salir del aula. Faltaban unos 5 y 6 minutos para que el recreo termine y no queríamos que nos hechen la culpa si algo desaparecía.
Al salir nos percatamos que todos nos miraban raro. Yo me puse tenso por la situación, el siemple hecho de pensar en que nos pudieron haber visto y escuchado me ponían la piel de gallina. No hicimos dos pasos que enseguida nos llevaron a dirección.
Como deben estar pensando, si, no vieron y escucharon. A decir verdad era obvio que iba a pasar, pero por la calentura que teníamos no nos importo. Para no alargar más la historia básicamente nos expulsaron a los 2 de la escuela. Hasta hace un ratito estaba hablando con Vicky sobre lo que pasó entre nosotros en el aula. La verdad es que no tiene pinta de que eso sea lo único que pase entre nosotros. Por una parte me alegra, ojalá poder probar ese culo hermoso que se carga y hacerle el amor a dos manos. Pero bueno, hasta acá llega este relato.
Espero que les guste. Puede que no sea muy coherente pero trate de hacer lo mejor que pude. Chau
Qué ricas las de 15!!!