Mi compañero de la escuela me viola
Esta historia es verdadera. A la temprana edad de 10 años sufrí un episodio de abuso sexual por parte de un compañero de clase mayor que yo..
Esta historia es verdadera. A la temprana edad de 10 años sufrí un episodio de abuso sexual por parte de un compañero de clase mayor que yo.
Eran los años sesenta, en aquel entonces los padres eran más confiados y enviaban a los niños a la escuela en ocasiones solos, sin un acompañante mayor en edad, o adulto que velara por su seguridad. En mi caso recorría a diario una distancia de más o menos tres kilómetros y siempre iba y regresaba de la escuela sin ningún tipo de problemas. Pero siempre ocurren cosas inesperadas.
Mi tía y mi abuela me enviaban todos los días, solo, junto a otros niños que siempre íbamos por el mismo camino. Las clases finalizaban al medio día.
Uno de esos días regresando a mi casa se acerca un compañero, por cierto el nombre le quedaba bien; Bastardo y era mayor y más alto que yo.
Me toma por el brazo y me dice:
—Sigue caminando, no te pares.
Me asuste al ver ese muchacho que me hablaba en un tono amenazador y, me deje llevar, por el, sin ofrecer resistencia.
Después de transitar la mitad del trecho, bajando a la izquierda de la vía, había un terreno baldío lleno de espesa vegetación; nos adentramos en una zona bastante tupida y oculta a lo ojos de la gente.
Una vez que recorrimos un corto trayecto y lejos de cualquier mirada, rodeados por una tupida maleza, no detuvimos.
Mi corazón latía acelerado, más que todo por la incertidumbre de no saber que iba a pasar.
Bastardo se baja los pantalones y me muestra su pene totalmente erecto. Yo seguía sin entender, jamás había visto el miembro de un varón y menos en ese estado de total excitación.
El muchacho se comenzó a masturbar delante de mí, veía como se jalaba la verga y me pelaba un glande gordo y muy rojizo
—Bájate los pantalones.
Obedecí con algo de miedo; mi experiencia con otros niños de mi edad no pasaba de un manoseo y de algunos tocamientos más que todo de mis nalgas, ya que la función sexual del pene para mí era desconocida.
Le dije:
— ¿Qué me vas a hacer?
Me voltio y procedió a bajarme el interior. Mi pequeño virginal ano quedo expuesto delante de él.
Acerco su cara a mis descubiertas nalguitas de niño; comenzó a sobar mi suave trasero con sus toscas manos; yo por reflejo contraía mi ojete y cerraba la entrada de mi culo.
Ya podía sentir el aire que expulsaba por su nariz, ya que jadeaba de la excitación que experimentaba por lo que estaba a punto de hacer.
Separo mis nalgas con algo de brusquedad, eso me sobresalto, ya sentía que me respiraba muy cerca, una incómoda sensación de desprotección se apodero de mí. Estaba solo con un hombre desnudo de la cintura para abajo situado detrás de mí y, sin saber que me iba a pasar.
Escupió en la entada de mi agujero, sentí la saliva que se escurría por mis nalgas. Me inserto el dedo índice de la su mano derecha, apreté más mi culo virgen. Nunca nadie jamás lo había profanado de esa manera.
Comenzó un movimiento de giro del dedo hasta lograr vencer la resistencia; aprovecho y lambio la zona restante y la lleno más con su espesa saliva. El se tomaba su tiempo, quería alargar más ese instante de rica excitación previo a la penetración, además de lubricar mi esfínter para facilitar la entrada de su pene.
Vi cuando de acerco el dedo a su nariz con lujuria, se le quedo oliendo por un tiempo, mientras que su verga se endurecía cada vez más.
Acerco la punta de su miembro a la entrada de mi agujero anal, yo me sobresalte más, ya sentía la la punta de su glande en mi entrada y preparada para una inminente penetración.
Luego sentí su miembro largo y duro que me penetraba por detrás. Poco a poco se abría camino dentro de mi virgen canal rectal. El estrecho conducto fue cediendo a la presión del glande. Como cosa extraña la penetración no resulto dolorosa y el pene penetro mi recto din ninguna resitencia.
Rápidamente embistió con más fuerza y termino de insertar su verga. Ya mi culo dejo de ser virgen
El miembro siguió entrando y saliendo cada vez con menos resistencia en mí indefenso cuerpo.
Su miembro entraba y salía cada vez con más fuerza, sentí que mi pene se endurecía y aumentaba de tamaño; no comprendía que me estaba pasando ya que esa excitación era nueva para mí.
Saco rápidamente su miembro de mi maltrecho ano.
—De rodillas —me dijo.
—Y ahora que —le dije.
—Vas a aprender a mamar.
—¿Como es eso? —replique.
Me puse de rodillas y el acerco la punta de su miembro a mi boca.
—Mételo en la boca y chupa con suavidad —me dijo.
—Me da asco!!
—Tranquilo cuando te acostumbres te va a gustar y lo vas a disfrutar.
Nunca se me hubiera ocurrido hacer semejante cosa; además nunca había visto un pene erecto y con la rigidez suficiente para una felación.
Comencé por olerlo, a pesar de que anteriormente estaba insertado en mi ano no se percibía ningún olor desagradable y como yo siempre fui un niño muy aseado solo capté un pequeño olor rectal con un suave aroma de talco para bebés. Eso sí, su agujero uretral estaba muy dilatado y botaba enormes cantidades de líquido pre seminal.
Tome la verga de Bastardo con ambas manos y la acerque a mis labios. Un fino y espeso hilo del líquido cubrió se pego a mi comisura labial. Lo probe y apenas me supo simplón. El hombre comenzó a gemir de placer, confieso que la sentirlo también excitado yo también me contagié de esa excitación y sentí un espasmo en mi entrepierna. A partir de ese momento me dedique a recorrer el miembro con mi boca desde la punta del glande hasta la base muy cerca de los testículos. Aproveche de la dilatación de su Ureta para penetrarla con la punta de mi lengua, eso me dio una sensación de yo también penetrar dentro del hombre que anteriormente me había cogido.
Mientras me dedicaba a la felación con mis manos acariciaba sus testículos con suavidad. Con un rápido movimiento me llevé sus bolas a mi boca y las lambi con suavidad.
En el fragor de la excitación y con el pene dentro de mi boca puse ambas manos en las nalgas de Bastardo; a percatarme de que no oponía resistencia avancé un poco más y le entre abrí sus duras posaderas. Al no ver ninguna queja vi la oportunidad de penetrar su culo con el dedo índice de mi mano derecha; eso me permitió sentir que yo también podría penetrar su cuerpo al igual que el lo hizo con el mío.
Seguimos en esa actividad sexual, hasta que comencé a sentir que un liquido salía poco a poco por el pene de Bastardo.
—¿Te estas orinado? —le dije.
No, esa leche no son orines.
—La voy a poner en tu boca —no te asustes.
Me mantuve con el miembro en la boca; si no eran orines, como será esa leche de la que hablo Bastardo.
El clímax se acercaba yo lo percibía en mi boca ya que el pene emitía contracciones cada vez más intensas. Sentir cuando un hombre va a acabar en una experiencia muy lujuriosa ya que tu sabes que gracias a ti el macho que esta contigo va a tener un placer inmenso y vas a recibir una fuerte descarga de semen en tu boca.
Bastardo trataba de contener el fuerte deseo de vomitar du esperma, gemía y se retorcía de placer, yo le metí dos dedos en el culo para estimularlo más.
En un corto momento su esfínter se cerro con mucha fuerza y enseguida una fuerte explosión de semen salió por su verga entumecida y rígida. Sentí la eyaculación con mucha fuerza, mi boca de lleno de mucha esperma; el hombre gritaba de placer a la vez que encajaba su miembro con fuerza en mi garganta. Después de esa eyaculación vino otra ola de líquido espermático ya que el hombre además de estar muy cachondo tenia meses sin eyacular y guardo mucho liquido en sus testículos.
—Tranquilo ya casi acabo.
Transcurrieron como dos minutos aproximadamente cuando siento que me están orinando en mi interior.
—Coño me estas meando, —le dije llorando.
—No te estoy meando —me respondió.
En mi ignorancia no sabía que los hombres eyaculaban, mi escaso conocimiento se limitaba a la función de orinar y, por eso pensé que bastardo había orinado dentro de mi maltrecho culito.
Después de soltar su carga espermática, me retiro la verga de mi culo. Este se vino en una mezcla de semen algo turbio, ya que no había ido al baño antes de que me cogiera.
No recuerdo cuanto tiempo duro la penetración.
El retiro el miembro y después se subió los pantalones y se marcho.
Me toque mi agujero anal se sentía muy adolorido y abierto
Después de esta experiencia quede envuelto en un mar de dudas y confusión.
Me preguntaba cosas como. ¿Qué me paso? ¿Qué era ese liquido que dejo dentro de mí cuerpo?, y más y más preguntas.
Pasado el tiempo aprendí a vivir con el recuerdo de esa experiencia que definitivamente me marco en vida.


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