Mi Hermana Mayor Es Dominada
Mientras tanto, dentro de la casa, yo sentí por primera vez un extraño cosquilleo en mi vagina..
Esta historia sucedió hace 3 años e involucra a mi hermana Fabiola, 3 años mayor que yo. En ese momento ella tenía 15 años y yo 12.
Antes de comenzar, déjenme describirles como era mi hermana. Mi hermana Fabiola es de estatura alta, delgada, piel blanca, cabello lacio claro a media espalda, ojos negros medianos, nariz delgada y alargada, boca mediana de labios delgados. Tiene un par de tetas bastante grandes para su edad, caderas anchas, muslos firmes y un trasero grande y redondo.
Desde el primer año de secundaria, ha sido la estrella del club de Karate del instituto, lo que me hace estar muy orgullosa de ella. Ha ganado infinidad de trofeos, medallas, reconocimientos, etc. a nivel local, estatal y nacional. Para mí, ¡Es la persona más fuerte, genial y amable que conozco!
-¡Ah, Yuyu! ¿Has venido a animarme?- me dijo sonriendo mientras se secaba el sudor de su cara.
-¡Si!- le conteste emocionada y feliz.
-Gracias- me dijo mientras acariciaba cariñosamente mi cabeza.
Siempre la he admirado y he querido ser como ella. La seguía y trataba de imitarla.
Un día, Fabi llego a casa.
-He vuelto- dijo entrando a la casa.
Yo me acerqué a saludarla, pero en eso vi que ella había venido con un compañero de mi clase, un chico al que le decían Willis.
-Vamos, entra- dijo haciéndole una seña y haciéndose a un lado de la puerta.
-G-gracias, por invitarme- dijo Willis nervioso y apenado entrando a la casa –así que Yuyu vive aquí también después de todo…
Willis era un chico de estatura baja, gordo, moreno. Es un prodigio del karate, invicto en los torneos de primaria. Dicen que sin duda se convertirá en miembro del equipo nacional en el futuro. Aunque es un estudiante de primaria, entrena en el club de karate de la secundaria de mi hermana. Sabía que mi hermana y Willis se conocían, pero quien iba a pensar que ella lo invitaría a venir.
-Yuyu- dijo ella sonriendo amorosa cuando me vio –tengo que hablar con él en mi habitación. Si me necesitas, llama a la puerta y espera mi respuesta antes de entrar.
-Entendido…- conteste extrañada.
Mi hermana se encamino hacia su habitación mientras Willis se acercó a mí.
-Mejor no entres en su habitación…- me dijo sonriendo burlón mientras ponía una mano sobre mi hombro.
-¿Eh?- exclame sorprendida.
Willis y yo no nos llevábamos bien…
-Entendido…- dijo malicioso apretando fuertemente mi hombro.
-¡!- exclame sorprendida.
Nos peleamos como perros y gatos.
Todo empezó por culpa de mi amigo de la infancia, Roberto. Roberto era un chico delgadito, bajito, de piel pálida. Nuestros padres han sido buenos amigos desde que éramos pequeños. A menudo venía a nuestra casa y jugábamos juntos. Para nosotras, era como un hermano. Pero… incluso a mí, siempre me pareció un chico un poco débil y tímido, así que… era solo cuestión de tiempo que alguien como Willis empezara a meterse con el…
-Oye, Beto, déjame practicar una técnica que vi ayer en la tele…- dijo Willis sonriendo malicioso tomándolo firmemente de la camisa y levantándolo un poco del piso.
-No, espera… mis lentes… se pueden romper, así que…- contesto Roberto asustado.
Apretando fuertemente mi puño le dije:
-Oye enano, deja de meterte con el…
-¡¿Qué?!- exclamo Willis sorprendido girando a verme.
-¿Sabes…?- dije segura –meterse con alguien como Beto… ¡Es tan patético!
Al principio tenía miedo, pero… si mi hermana mayor estuviera ahí, ella haría lo mismo.
-Yo también… quiero ser fuerte como Fabi- pensé segura mirándolo seriamente –así que seré igual como ella, ¡Voy a usar mi propia fuerza!
A partir de ese día… comenzó el acoso de Roberto.
Un día, Roberto se encontraba limpiando el pizarrón que tenía una gran cantidad de groserías escritas. Yo estaba aún lado de él, cuando Willis comenzó a gritar emocionado señalándonos:
-¡Gran primicia…! ¡se acaba de forma una nueva pareja en el 6° D! ¡un chico débil con una chica marimacha… la pareja perfecta! Ja, ja, ja.
-L-lo… siento, Yuyu… lo arreglare enseguida…- dijo Roberto apenado.
Pero…
-¿Por qué te disculpas, Beto?- dije mirando seriamente a Willis –oye, préstame eso- agregue extendiendo mi mano.
-¿Eh?- exclamo Roberto sorprendido.
-Beso… beso… be… ¡Arghf!- gritaba Willis cuando el borrador se estrelló violentamente en su cara -¡Eres tonta o quieres pelear!- agrego furioso y adolorido.
-¡Tú eres el que hace tonterías, enano!- grite molesta.
Sacando fuerzas que hay en mi corazón, me opuse a él con todas ellas.
-¡Espera… Willis…! ¡Yuyu…!- gritaba Roberto asustado -¡Que alguien llame al maestro!
Por supuesto, no soy tan fuerte como mi hermana Fabi, así que… a pesar de todas mis bravuconerías, al final él puede dominarme fácilmente…
-Date prisa, Willis- dijo mi hermana desde la puerta de su habitación.
-Sí, señora…- contesto Willis apenado encaminándose hacia ella.
Yo me quede sonriendo en silencio mientras sobaba mi hombro…
-¡Te lo mereces, enano estúpido!- pensé contenta mientras giraba a verlo –parece que… ¡Mi hermana finalmente se ha enterado de nuestras peleas! Mírate, tan sumiso con gente que es más fuerte que tu… ¡Que patético! Ja, ja, ja, bueno… supongo que, al final, tuve que recurrir a Fabi, pero… fui yo quien se lo conto- en ese momento me imagine a mi hermana poniéndole la regañada de su vida a Willis –cuando se enfada, ¡Es como un demonio! ¡se avecina el peor de los castigos…! Más tarde echare un vistazo a escondidas. A ver si Willis está llorando… ja, ja, ja.
Eso es lo que pensaba…
Media hora después…
Sigilosamente me acerque a la habitación de mi hermana y muy suavemente abrí la puerta y me asome.
-¿Qué?- exclamo Willis aterrado tratando de cubrirse con la sabana de la cama de mi hermana.
-Yuyu…- dijo mi hermana aterroriza también.
Mi hermana se encontraba acostada boca abajo sobre su cama, con su cabeza sobre su almohada y al parecer totalmente desnuda. Estaba muy colorada y sudorosa. Willis se encontraba acostado encima de ella, al parecer también totalmente desnudo y también estaba muy colorado y sudoroso.
-¡¿Por qué nos estas espiando?!- dijo Willis molesto tratando de cubrir a ambos con las sabanas -¡Me has asustado…!
-Ella… je, je, je… ah… lo siento… ¿Has oído ruidos extraños en mi habitación? Te has asustado y has venido a ver como estaba, ¿Verdad?- dijo mi hermana sonriendo apenada y abrazando su almohada –no te preocupes, no pasa nada… no hay ningún problema, entonces… ¿Puedes cerrar la puerta?
-S-si…- conteste atónita cerrando la puerta suavemente –n-no… como sucedió esto…- agregue parada afuera de la habitación de mi hermana.
Mientras tanto, dentro de la habitación de mi hermana.
-P-por eso dije que mi casa era una mala elección…- dijo Fabi excitada.
-¡No hay de otra! Mi padre está en mi casa. ¡Olvídate de Yuyu!- dijo Willis excitado –después de entrenar… tengo que follarme este culo inmediatamente… o me irritara todo el semen que se acumula dentro de mi… ah… eso se siente tan bien…- agrego mientras agarraba firmemente las nalgas de Fabi y penetraba una y otra vez el dilatado e irritado ano de esta.
-Ugh, mmm, aah…- exclamaba Fabi tratando de aguantar estoicamente las fuertes embestidas que recibía en su trasero.
-Fabi… se mi mujer…- exclamo Willis excitado.
Yo me había ido rápidamente a mi habitación, que estaba al lado de la mi hermana, y pegando una oreja a la pared, trataba de escuchar lo que estaba pasando en esta.
-Fabi… no entendí muy bien lo que estaba pasando, pero… ¿Por qué Willis estaba desnudo encima de ti…? ¿Por qué no te resistes en absoluto…?- pensé confundida.
-Ugh, mmm, aah…- se alcanzaba a escuchar a través de la pared.
Y en la habitación de mi hermana.
-Oye… Fabi- dijo Willis sonriendo acercando su cara a la de ella mientras pasaba uno de sus brazos por su cuello.
-¿Eh…?- dijo ella sonriendo excitada girando a verlo.
-Ese chico del club de karate con el que salías, dejo de venir a los entrenamientos, ¿Verdad? ¿tan devastado le dejo que Fabi le dejara?- dijo moviéndose un poco lento –ese chico no tenía talento. Yo soy más fuerte que él.
-Ugh… idiota… no digas eso… siento pena por el…- dijo sonriendo apenada.
-No… nooo… no pierdas… p-por favor Fabi…- pensé mientras escuchaba todo esto a través de la pared.
-Ah… ya viene… te ahorcare como siempre…- dijo Willis excitado mientras apretaba fuertemente el cuello de Fabi.
-Vale…- exclamo excitada Fabi mientras sentía como la respiración se le cortaba de golpe –me encanta… esto… más fuertes… ah…
-Oh, ¡Ooohh…! ¡oh!- exclamo Willis de placer al tiempo que ahorcaba con todas sus fuerzas a Fabi y se corría con abundancia dentro del culo de esta.
-Ah, ahh… me vengooo…- exclamo Fabi de placer viniéndose también.
-Ah… ahh… aaaahh…- exclame mientras derramaba lágrimas de coraje y rabia –esa voz… justo ahora… creo que… mi hermana Fabi, la más fuerte… acaba de perder contra Willis…
Momentos después, Fabi se encontraba acostada boca arriba sobre su cama, con sus ojos entre cerrados, lamiendo gustosa la verga de Willis.
-Ahm, mmm, slup…
Willis, de rodillas a un lado de su cabeza, dejaba que esta le limpiara la verga con su boca mientras se agarraba firmemente de una de sus tetas.
-Uf… que bien se sintió esto… ahora, lámelo todo…
-S-shi… ahm, mmm, slurp…
Del aun abierto, rojizo e irritado de ano de Fabi, escurría una gran cantidad de semen tibio y muy espeso.
-Fabi, gritabas muy alto… mientras te follaba, Yuyu lo oyó todo- dijo Willis sonriendo burlón –ahora veo a la verdadera Fabi, pervertida…
Dos horas después, Fabi y Willis, completamente vestidos con ropa deportiva, se encaminaban hacia la puerta de la casa.
-Adiós, Yuyu. Voy a salir con Willis- dijo Fabi sonriendo volteando a verme –dile a mama que hoy voy a cenar con un amigo.
-Hermana, ya sabes…- dije apenada y triste –por culpa de el… Roberto…
-Ah… me entere de eso- contesto mi hermana sonriendo –Roberto estaba preocupado por no ser lo suficientemente masculino, así que Willis se ofreció a entrenarlo, ¿Verdad? Como están en la misma clase, deberías llevarte bien con él, ¿Vale? ¡Es un futuro miembro del equipo nacional, ya sabes!
Sin más, ambos salieron de la casa, dejándome ahí parada.
-Hermana Fabi… nunca pensé que ella, precisamente ella… diría algo así…- pensé triste y cabizbaja –quizás… Willis… no sea tan mala persona después de todo…
Mientras tanto, afuera de la casa, Fabi se encontraba recargada contra la puerta de la casa mientras Willis la abrazaba con fuerza y restregaba su cara contra sus tetas…
-Con Yuyu cerca, no podía concentrarme en absoluto…- exclamo Willis cachondo –intentémoslo de nuevo en mi casa.
-Por Dios, eres un caso perdido, nos pueden ver…- contesto Fabi sonriendo apenada, dejándose hacer -¡¡Oye!! Más te vale no intentar nada con Yuyu hasta que esté en la secundaria… ¿Entendido…?
-No te preocupes, es muy molesta y plana como una tabla. Ah… pero… si sus pechos fueran tan grandes como los tuyos, me gustaría follarla. Es tan engreída, que me dan ganas de someterla… vamos, ayúdame… Yuyu escuchara cualquier cosa que le pidas Fabi…
-¡Aun no es el momento!- exclamo Fabi sonriendo divertida –si la quieres, me tendrás que complacer.
Mientras tanto, dentro de la casa, yo sentí por primera vez un extraño cosquilleo en mi vagina.
-Siento un hormigueo abajo…- pensé sorprendida llevando una mano a mi entrepierna.
Fin.
Un nuevo relato, espero sea de su agrado.


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