Mi nueva vida (comedor) // Incluye scat//
Lucas descubre lo que significa «Comedor».
La siguiente historia contiene escenas algo fuertes si eres sensible abstente de leer.
Desperté con el sol golpeando mi cara a través de los barrotes de mi jaula. Todo el cuerpo me dolía, especialmente el culo que ardía como si tuviera brasas dentro. Marcos ya estaba despierto y me miraba con una sonrisa siniestra.
Marcos- Buenos días perrito, espero hayas descansado porque hoy será un día muy especial. Hoy tacharemos el tatuaje de «Comedor» y créeme que este te va a encantar JAJAJA
*Me sacó de la jaula y me llevó al baño donde me hizo las necesidades en un váter especial para perros, después me bañó de nuevo y me puso unas rodilleras nuevas más acolchadas.
Marcos- Hoy tendrás que verte presentable porque vamos a salir, así que nada de suciedad. Max vendrá en un rato para llevarte.
*Se fue dejándome solo en el baño hasta que Max apareció con una correa nueva de cuero fino y un arnés que decía «PROPIEDAD DE MARCOS – PERRO PÚBLICO»
Max- Hola perrito lindo, hoy es tu día de suerte. El jefe organiza una vez al mes una comida con todos sus socios y empleados en el pueblo, y tú serás la atracción principal. Básicamente serás el basurero andante, comerás todo lo que tiren al piso, limpiarás lo que se caiga y si alguien quiere usarte como váter pues te aguantas y tragas.
*Mis ojos se abrieron de par en par, ¿me iba a llevar al pueblo? ¿delante de toda esa gente? La humillación sería total, no solo estaría siendo tratado como un perro sino que todo el pueblo me vería así.
Max- Ah y otra cosa, algunos de los invitados querrán cogerte así que estate preparado. Si te quejas o haces algún berrinche el jefe ha dicho que te castrará igual que al anterior perrito ¿entendido?
*Asentí con la cabeza sintiendo como las lágrimas comenzaban a brotar, Max me limpió la cara con brusquedad.
Max- Nada de llorar, arruinas el maquillaje que te puso el jefe. Ahora vamos que ya casi es hora.
*Me llevó hasta una camioneta donde ya estaba Marcos esperando vestido con un traje impecable, me subieron a la parte de atrás dentro de la jaula y emprendimos el camino.
El trayecto duró unos treinta minutos hasta que llegamos a lo que parecía la plaza principal del pueblo, había mesas largas llenas de comida y cientos de personas, hombres de todas las edades vestidos elegantes platicando y bebiendo.
Marcos- Señores, les presento a mi nueva mascota, el perrito número 101. Hoy nos acompañará durante la comida y está a disposición de todos ustedes para lo que necesiten. Las reglas son simples: no lo maten, no lo dejen inválido y cualquier cosa que quieran hacerle está permitida.
*Un rugido de aprobación y risas llenó la plaza, Marcos me bajó de la camioneta y me llevó al centro donde todos podían verme. La vergüenza era insoportable, cientos de ojos observándome desnudo en cuatro con esa máscara de perro y el arnés humillante.
Hombre 1- ¡Jefe Marcos está mejor que el anterior! Este sí se ve que aguanta vara
Hombre 2- ¿Puedo probar su boca antes de que coman?
Marcos- Claro, adelante. Perrito abre la boca.
*Un señor gordo y sudoroso se acercó, se bajó el cierre y me metió su verga sin miramientos, olía a días sin bañarse y el sabor era asqueroso pero no podía hacer nada, me folló la boca hasta correrse y me obligó a tragar todo.
Marcos- Muy bien perrito, ahora empieza tu trabajo. Quiero que vayas de mesa en mesa y comas todo lo que tiren al piso, limpia con tu lengua los zapatos que estén sucios y si alguien quiere usarte te quedas quieto ¿entendido?
*Asentí y empecé a gatear hacia la primera mesa donde ya había comida tirada, restos de carne, arroz, frijoles y tortillas pisoteadas. Me agaché y comencé a lamer el piso mientras todos reían y tomaban fotos.
Hombre 3- Oye perrito también límpiale los zapatos a Don Fernando que los tiene todos embarrados de lodo
*Gatee hasta donde estaba Don Fernando, un señor de unos sesenta años que me miraba con desprecio, sus zapatos estaban cubiertos de lodo seco y olían horrible. Comencé a lamer cada zapato mientras él seguía comiendo como si nada.
Don Fernando- Buen perro, así me gusta. Oye Marcos ¿puedo mearle encima?
Marcos- Es todo tuyo Don Fernando, el perrito debe mantenerse hidratado JAJAJA
*Don Fernando se levantó y me roció con su orina desde la cabeza hasta las piernas, el líquido caliente y apestoso me cubría por completo mientras todos aplaudían y reían, algunos grababan videos con sus teléfonos.
La comida continuó y yo seguí mi ronda humillante, comiendo del piso, limpiando zapatos, siendo meado y escupido. En una mesa un grupo de jóvenes me llamaron.
Joven 1- Ven aquí perrito, queremos jugar contigo
*Me acerqué y uno de ellos me dio una patada en las costillas tirándome al piso.
Joven 2- Vamos a ver cuánto aguantas sin respirar
*Me agarraron de la cabeza y me la metieron en una cubeta llena de agua sucia, aguanté lo más que pude hasta que me sacaron tosiendo y escupiendo.
Joven 3- JAJAJA qué asco mira cómo escupe, oye ¿y si le ponemos comida de perro en el culo y dejamos que se la saquen las moscas?
*Antes de que pudieran hacerlo Marcos intervino.
Marcos- Tranquilos muchachos, guarden energía para después. Ahora es momento del plato fuerte.
*Me llevó al centro de la plaza donde habían puesto una mesa larga con varios platos llenos de comida, pero no era comida normal, eran sobras mezcladas con tierra, saliva y lo que parecían ser heces de animal.
Marcos- Señores, como evento principal mi perrito se comerá todo lo que ven en esta mesa. Tiene treinta minutos para terminarlo todo o recibirá un castigo público.
*La multitud se acercó formando un círculo alrededor mío, no podía creer lo que estaba viendo, ¿de verdad tendría que comer eso? El olor era nauseabundo y solo verlo me daban ganas de vomitar.
Marcos- Empieza perrito, el tiempo corre.
*Me acerqué al primer plato y empecé a comer, el sabor era lo peor que había probado en mi vida, tierra mezclada con restos de carne podrida y algo que definitivamente era mierda. Vomité pero Marcos me obligó a seguir.
Marcos- Si vomitas comes tu vómito también, así que mejor aguántate.
*Seguí comiendo plato tras plato mientras la gente me gritaba insultos y se burlaban, algunos me aventaban más comida encima, otros me escupían. Había perdido toda dignidad, ya no era Lucas, solo era un perro comiendo mierda para entretener a un montón de desgraciados.
Finalmente terminé todos los platos justo cuando el tiempo se acababa, Marcos aplaudió.
Marcos- Muy bien perrito, te ganaste una recompensa. Señores formen una fila, quien quiera coger a mi perro tiene cinco minutos cada uno.
*Mi corazón se detuvo, miré a mi alrededor y había al menos cuarenta hombres formados esperando su turno. Max me puso en una especie de potro que me dejaba en cuatro sin poder moverme.
El primero fue un tipo joven y fuerte que me penetró sin lubricante, sus embestidas eran brutales y me arrancaban gritos de dolor. Se corrió dentro de mí y salió, inmediatamente entró el siguiente y luego otro y otro.
Perdí la cuenta después del décimo, mi culo era un desastre de semen, sangre y dolor. Algunos solo me cogían, otros me golpeaban mientras lo hacían, algunos me meaban dentro antes de penetrarme.
Después de lo que pareció una eternidad finalmente terminó el último. Me bajaron del potro y me dejaron tirado en el piso cubierto de fluidos, comida y humillación. No podía moverme, apenas respiraba.
Marcos se acercó y me levantó la cara.
Marcos- Excelente trabajo perrito, hoy demostraste que vales la pena. Has ganado que tache tu tatuaje de «Comedor».
*Sacó su pluma y tachó la palabra en mi pierna, después me cargó hasta la camioneta donde me puso en la jaula.
El camino de regreso fue silencioso, yo solo podía pensar en lo que acababa de pasar, había sido usado y humillado públicamente delante de cientos de personas. Lloré todo el camino de regreso.
Al llegar a la finca Marcos me llevó a la bañera y me limpió con más cuidado que nunca, incluso me puso pomada en las heridas.
Marcos- Lo hiciste muy bien hoy Lucas, estoy orgulloso de ti. Descansa porque mañana viene otra prueba pero será más privada, solo nosotros.
*Me llevó a mi jaula y me dejó con comida y agua limpia, me acurruqué en una esquina y traté de dormir pero las imágenes de lo que había pasado no me dejaban en paz.
¿Cuántas pruebas más tendría que pasar? ¿Cuánto más aguantaría antes de perder completamente la razón? Y lo peor de todo ¿por qué una parte de mí había sentido placer en medio de toda esa humillación?
Me dormí con esas preguntas atormentándome, sabiendo que mañana sería otro día de sufrimiento pero también extrañamente esperándolo…


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