Mi nueva vida (la jauria)
Lucas descubre el significado del tatuaje «Jauría».
Marcos se acercó mientras me observaba ahí en la bañera, todavía temblando del miedo y el dolor acumulado. Pasó su mano por mi espalda cubierta de picaduras de hormiga, presionando apenas para que sintiera el escozor.
Marcos- ¿Entonces perrito? ¿Jauría o piscina? No tengo todo el día.
*Mi mente giraba tratando de adivinar cuál sería peor. Jauría sonaba a que estaría con animales, con perros de verdad quizá. Piscina podría ser ahogamiento o quién sabe qué más. Ambas opciones me aterraban pero algo en mi interior ya estaba resignándose. Había aprendido que resistirme solo empeoraba las cosas, así que señalé con mi cabeza hacia mi pierna donde decía «Jauría».
Marcos- Excelente elección perrito, justo necesitaba probar a mis nuevos pastores alemanes y tú vienes perfecto para el trabajo.
*Me sacó de la bañera de un jalón y me arrastró mojado por el piso de la casa. Pasamos por varios pasillos hasta que llegamos a la parte trasera de la propiedad donde estaban los corrales que había visto ayer con Max. Había una estructura grande, como un ring cercado con malla metálica alta.
*Dentro había cuatro pastores alemanes enormes, negros y cafés, con collares de púas. Me miraban con interés cuando Marcos me arrastró hacia la entrada, algunos movían la cola y otros gruñían.
Marcos- Estos cabrones llevan tres días sin follar. Los tengo entrenados para montar cualquier cosa que les ponga enfrente. Tú vas a ser su juguete de hoy, perrito. Las reglas son simples: aguantas hasta que se cansen los cuatro o hasta que te desmayes, si gritas mucho los perros se ponen más agresivos así que mejor te aguantas. Ah y una cosa más, si logras que los cuatro se corran dentro de ti sin desmayarte tacharé ese tatuaje.
*Me empujó dentro del corral y cerró la reja con candado. Los cuatro perros se acercaron olfateándome, gruñendo bajito. Uno me lamió la cara dejándome una baba caliente, otro fue directo a mi culo y empezó a lamer alrededor del plug, sus lengüetazos me hacían estremecer.
Marcos se sentó en una silla afuera del corral con una cerveza en la mano, como si fuera a ver un espectáculo, junto a él estaban Max y el doctor observando con interés.
*El pastor alemán que estaba en mi culo mordió el plug y lo arrancó de un tirón haciendo que gritara del dolor, el jengibre todavía estaba adentro ardiendo. El perro montó mi espalda y empezó a buscar entrada con su verga caliente y babosa, sentía sus patas delanteras apretándome los costados con fuerza.
*Traté de mantenerme firme en cuatro pero el peso del animal me hacía tambalear, finalmente logró meter su verga y comenzó a embestir sin control, sus embestidas eran rápidas y desesperadas, sentía como su verga se hacía más grande dentro de mí y de repente un dolor punzante me hizo gritar, su nudo se había inflado dentro de mí atrapándome.
Marcos- JAJAJA mira nada más ese nudo ya te tiene bien cogido perrito, ahora aguanta que le faltan los otros tres
*El perro seguía embistiendo hasta que sentí como se corría dentro de mí llenándome de un líquido caliente, se quedó quieto por unos minutos hasta que su nudo se desinfló y pude sentir como su verga salía de mí junto con su semen escurriendo por mis piernas.
*Apenas tuve tiempo de recuperarme cuando otro pastor alemán ya estaba montándome, este era más grande y su verga entraba con facilidad por todo el semen del anterior, sus embestidas eran más fuertes y me hacían gemir sin control a pesar de que trataba de aguantarme.
Max- Vaya vaya parece que al perrito le está gustando, míralo cómo gime
Doctor- Es el efecto de las drogas que le inyecté, su cuerpo está respondiendo al estímulo anal con placer aunque su mente esté en pánico.
*Era cierto, mi cuerpo traicionaba mi mente, a pesar del dolor y la humillación sentía un placer extraño que me hacía querer más, la jaula de castidad apretaba mi verga que intentaba ponerse dura sin éxito.
*El segundo perro se corrió dentro de mí llenándome aún más, al salir su verga el semen comenzó a escurrir formando un charco debajo de mí. Los otros dos perros se peleaban por quién sería el siguiente hasta que el más grande ganó y me montó con una fuerza brutal.
*Sus embestidas eran tan fuertes que me hacían perder el equilibrio, caí de cara contra el piso mientras él seguía follándome sin piedad, sentía sus garras arañándome la espalda y sus gruñidos en mi oído.
Marcos- Aguanta perrito solo te falta uno más después de este
*Ya no tenía fuerzas, mi cuerpo estaba entumecido y adolorido, el tercer perro se corrió dentro de mí y al salir todo el semen acumulado salió de golpe manchando mis piernas y el piso, estaba al borde del desmayo cuando el cuarto perro se acercó.
*Este era el más agresivo, me mordió el cuello suavemente como advertencia y me montó con desesperación, sus embestidas eran erráticas y fuertes, sentía que me iba a partir en dos pero aguanté, no quería darle el gusto a Marcos de verme rendirme.
*Finalmente el cuarto perro se corrió dentro de mí y se bajó dejándome tirado en el piso cubierto de semen, tierra y sangre de las mordidas y arañazos. Marcos entró al corral y me observó.
Marcos- Muy bien perrito lo lograste, felicidades (sacó una pluma y tachó el tatuaje de Jauría), ahora descansa porque mañana empezamos con otra prueba.
*Me cargó en brazos y me llevó de vuelta a la casa, me metió en la bañera y me limpió con cuidado, después me llevó a mi jaula dentro de su habitación y me dejó ahí con un plato de comida y agua.
Marcos- Duerme bien perrito, te lo ganaste hoy.
*Cerró la puerta de la jaula y se fue a dormir a su cama, yo me quedé ahí acurrucado pensando en lo que acababa de pasar, una parte de mí estaba destrozada pero otra parte extrañamente satisfecha, ¿qué me estaba pasando? ¿por qué empezaba a gustarme esto?
*Me dormí con esos pensamientos rondando mi cabeza, mañana sería otro día y otra prueba que superar si quería seguir vivo…


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!