Mi padre me dijo de manera bien seria. “Hijo por tu bien, te voy a enseñar a ser toda una profesional del sexo anal y oral.” primera parte.
Un joven cuyo padre es muy rico lo convence de que se disfrace y actúe como si fuera una mujer, para proteger su vida, pero el padre del chico quiere que también se comporte como una mujer sobre todo en la cama, por lo que lo convence de que se deje dar por el culo, y ponerse a mamar vergas..
Al día de hoy no sé cómo mi propio padre me pudo convencer de hacer eso, mi padre es un hombre sumamente rico, dueño de infinidad de negocios, también tiene muchas tiendas y haciendas, además es amigo personal del presidente, si del mismo loco es que se cree, un prócer, por lo que cuando mi padre se me acercó de la manera en que lo hizo y me pidió lo que me pidió, y de la manera en que me lo pidió, honradamente no pude negarme.
Primero me habló, de que tanto su vida como la mía se encontraba en peligro, pero cuando me dijo que necesitaba que yo me vistiera y actuara como una mujer, al principio lo tomé a broma, fue cuando me explicó que, dentro de sus múltiples negocios, hay un grupo de hijos de la gran puta, que lo quieren hacernos mucho daño, incluso llevarlo a la quiebra y hasta matarnos.
Por lo que mi viejo me dijo que necesitaba que yo actuara como una mujer, para no levantar sospechas, lo que en realidad yo siendo uno de esos tipos, a mí me hubiera parecido de lo más sospechoso, que el hijo del dueño apareciera de repente y para colmo vestido de mujer.
Pero si lo anteriormente dicho a esos tipos no les hubiera creado sospechas, yo sí debí sospechar cuando continuó diciéndome, que justamente por eso no iba a levantar sospecha, ya que además de estar vestidito de mujer, debía actuar, comportarme, hablar y hasta dejarme dar por el culo como si realmente fuera una chica trans.
Ahora ustedes se estarán preguntando o diciendo, y por qué no lo mandé bien largo al carajo, y la razón es porque mi papá me ha dado de todo, a cambio de nada, lo único que reconozco que tengo bueno es mi cuerpo, es decir a pesar de ser chico, mi cara es como la de una lida nena, además mis nalgas siempre han sido bien paraditas, y para completar mi pecho no es del todo plano como el de la mayoría de los chicos de mi edad, según mi papá todo se debe a una condición que heredé de mí ya fallecida madre, que tenía unos enormes senos.
Además, la verdad es que siempre detesté la escuela, pero las fiestas siempre las he disfrutado, y a mi padre eso no le incomoda, en lo más mínimo, tan es así que cuando le dije que a mí no me gustaban las mujeres, mi padre no se molestó conmigo, es más fue debido a eso que pensó en mí para realizar esa investigación.
Por lo que cuando me dijo que él debía adiestrarme personalmente, no vi nada malo en ello, y casi de inmediato me mandó a desnudar, cosa que honradamente les diré que sentí mucha vergüenza, pero a medida que me fui desvistiendo frente a él, mi padre me fue diciendo que una vez terminado el adestramiento, ya estando dentro de la investigación debería aceptar hacer cualquier cosa, incluso tener sexo anal u oral con otro hombre.
De inmediato mi padre comenzó a tocar toda mi piel, con sus manos a modo de suaves caricias, al mismo tiempo que me repetía una y otra vez que yo tenía un bello cuerpo de nena, debido a lo suave de mi piel, lo parada de mis nalgas, lo sedoso y abundante de mi cabello, en fin, me fue describiendo, desde el punto de vista de él, todas las características femeninas de mi cuerpo.
Al rato de estar acariciando todo mi cuerpo y de seguir diciéndome todas esas lindas cosas, me ordenó que me fuera a poner la ropa que él había escogido para que yo me pusiera, cuando terminé de vestirme con una mini falda y una ajustada blusa incluyendo un set completo de ropa íntima femenina de color rojo, y regresé a la sala donde mi papá se encontraba, donde me sorprendí verlo semi desnudo, y cuando le pregunte la razón, me repitió que hay un grupo de tipos que quieren joderlo, por lo que la única forma de descubrir quienes son es que yo haga todo lo que él me indique, sin protestar.
Tomando en cuenta todo lo que me dijo, y como me lo dijo, no me quedó más remedio que obedientemente hacer todo aquello que mi padre me indicase, sin protestar, y poniendo buena cara, por lo que cuando me dijo que yo debía vestirme de manera bien femenina y actuar de manera como si lo que me estuvieran haciendo me gustase, aunque él sabía que eso para mí sería un sacrificio, ya que en ciertos momentos seguramente me llegarían a penetrar o a ponerme a mamar vergas, por lo que yo para llevar a cabo el plan debía actuar como si todo eso que me hicieran me gustase y lo disfrutase.
En ese momento mi padre colocándose tras de mi me agarró por las caderas, mientras me besaba por mis orejas, y poco a poco fui sintiendo como su boca se fue deslizando por mi nuca, al mismo tiempo que me besaba y mordisqueaba mi nuca, y los lóbulos de mis orejas, mismo tiempo que siguió diciéndome. “Con la práctica diaria, te voy a enseñar a ser toda una profesional del sexo anal y oral.”
Yo algo sorprendido le pregunté que estaba haciendo él, y fue cuando me dijo a de manera de orden. “Tienes que actuar como si te gustara estar sometido, y dedicarte a darle mucho placer a quien te lo ordene.”
Mi padre al tiempo que restregaba suavemente su dura y caliente verga contra mis nalgas, me siguió diciendo. “El papel que vas a desempeñar es el de una chica trans, y esas chicas se caracterizan por varias cosas, primero son expertas en el sexo anal; segundo no hay mujer que las supere mamando vergas; y tercero dan muy buenos besos, así que por ahora es lo que vamos a practicar.”
Por lo que después de escucharlo decirme eso se colocó frente a mí, puso sus manos en mi rostro y dirigiendo su boca contra la mía me plantó un tremendo beso, con lengua y todo, al mismo tiempo que sentí que colocó sus manos sobre mis paradas nalgas, apretándome contra su parada y caliente verga, la que aun a pesar de la ropa de él y la mía, yo podía sentir su gran verga contra mi cuerpo.
A medida que mi padre continuó besándome, ocasionalmente separaba sus labios de los míos y me hacía saber lo que debía hacer o corregir, como por ejemplo chupar su lengua y cosas así por el estilo, para de inmediato volver a seguir besándome.
Yo aun sumamente avergonzado por entre otras cosas el no poder complacer en todo a mi padre, me disculpe con él, en ese momento me ordenó que me arrodillase, al mismo tiempo que él se quitaba los pantalones, y dejaba ante mis ojos su parada verga, diciéndome. “Ahora vas a pajear mi verga, y luego la vas a mamar.”
Yo, aunque no debía hacerlo proteste diciéndole que se supone que un hombre no haga esas cosas, en ese instante mi padre me propinó una fuerte cachetada diciéndome. “Hasta que termine la misión que te estoy encomendando, tú vas a ser y te comportaras y actuaras como una esclava, o sea que debes actuar, hablar y hasta sentir como si fueras una verdadera mujer, nada de llevarme la contraria, o de lo contrario nuestro plan puede fracasar completamente, y si eso pasa, mi vida, así como todos mis negocios estarían en peligro.”
Por lo que después de escuchar a mi padre decirme todo eso, voluntariamente no tan solo lo comencé a pajear, sino que se me ocurrió también comenzar a pasar mi lengua por su colorado glande, y aunque mentalmente me decía a mí mismo que eso era bien vergonzoso, y muy humillante para mí, en esos momentos, también deseaba que mi padre no fuera acabar dentro de mi boca.
Yo me mantenía con mis ojos cerrados, hasta que él tomándome por el cabello me ordenó que lo mirase a los ojos, y que al mismo tiempo que le mamaba la verga, tratase de sonreír, para hacerlo creer que lo que yo estaba disfrutando de todo lo que él me hacía porque supuestamente eso me gustaba.
Por lo que apenas pude con voz aflautada le dije que me encantaba mamar su verga, lo que de seguro le agrado escuchar, ya que siguió enterrándome toda su verga dentro de mi boca y garganta, hasta que se vino.
Por lo que pensé que después de eso seguiríamos con el entrenamiento en otro día, pero me equivoqué y no fue así, mi padre me ordenó que me quitase tanto la minifalda que estaba usando como los pantis que tenía puestos, por lo que de inmediato le hice caso y me desprendí de la minifalda, así como de los pequeños pantis, quedando por completo desnudo de la cintura para abajo, lo que me dio una mayor vergüenza, por la manera en que mi padre veía mis nalgas y mi pequeño miembro.
Yo a pesar de todo aun no entendía la razón por la cual debía pasar por algo tan vergonzoso como el quedarme desnudo frente a mi padre, y cuando así se lo hice saber a mi papá, a medida que comenzó a pasar su dedo por sobre el esfínter de mi apretado culito el me respondió. “Hijo te estoy preparando para lo peor que pueda pasarte, y así evitar que seas descubierto, piensa que todo lo que te estoy enseñando en un corto futuro, a mí y a ti, nos puede salvar la vida, pero por los momentos se buena chica y permanece callada, mientras yo te dilato tu ano.”
Mi padre en esos momentos además de hablarme y tratarme como si yo fuera una chica, me fue introduciendo poco a poco, todos y cada uno de sus dedos, en orden, primero uno, luego dos, y así sucesivamente hasta que prácticamente ya me había introducido toda su mano por completo, al mismo tiempo que con su otra mano acariciaba mis testículos, y mi pequeño miembro.
Fue cuando extrayendo todos sus dedos de mi apretado culito, me informó que pasaría a penetrarme con su verga, la que yo desde un principio al verlo completamente desnudo freten a mi, la comparé con mi pequeño miembro, y sin ser exagerado me pareció el comparar el grueso de una pequeña batería triple A, con el grueso de una batería D.
Yo me encontraba de lo más asustado, pero rápidamente mi padre se colocó tras de mi que me encontraba en posición de gateo, con una de sus manos sobre mis nalgas, comenzó a embadurnar mi esfínter con vaselina, mientras que con la otra mano dirigía su enorme verga al centro del hueco de mi culo.
En ese instante comencé a sentir como aquella cosa comenzó a penetrar el hueco de mi ano, yo comencé a quejarme por el dolor, pero a medida que yo más me quejaba mi padre con más fuerza me penetraba por el culo, diciéndome que aprendiera a ser hombre, y no me quejase por eso, y que actuara como toda una mujer trans a la que le gusta que le den por el culo.
Debido a eso que mi padre me dijo, o a que quizás de manera involuntaria yo comencé a mover mis nalgas, ese insoportable dolor fue dándole paso, muy lentamente a un desconocido placer para mí hasta esos momentos, el sentir cada vez que mi padre metía y sacaba casi por completo todo su miembro de mi apretado culito fue para mi toda una experiencia.
Mi padre a medida que seguía penetrándome una y otra vez me fue advirtiendo que diariamente seguiríamos practicando, hasta el momento en que yo gimiera completamente, pero de placer, en lugar de hacerlo por dolor, en ese momento colocó sus manos en mi plano pecho, y aunque realmente tengo unas pequeñas tetillas, mi padre me dijo que hablaría con el boticario, para que me diera algo que hiciera que mis pechos parecieran realmente a los de una mujer.
Pero mientras tanto, antes de que él decidiera venirse dentro de mí, cambiamos de posición, por lo que yo me recosté boca arriba sobre el sofá, luego mi padre tomándome por los tobillos, separó mis piernas, para proseguir a penetrarme, la diferencia fue que pude ver, en vivo y a todo color como dicen, como poco a poco el hueco de mi culo se fue tragando su enorme verga, mientras que la mía se veía o por lo menos así la vi yo, bien chiquita y pequeña en comparación con la enorme verga de mi padre.
Luego después de un largo rato que me estuvo penetrando de esa manera, se vino dentro de mí, por lo que yo pensé erróneamente que ya íbamos terminando, pero no fue así, me orientó a que fuera a expulsar su semen de mi culo y me lavase, pero cuando regresé a su lado, me sorprendí al escucharlo decirme que me pusiera a mamar su enorme verga otra vez.
Cosa que sin dudarlo por un segundo me puse hacer, ya que mi deseo era el poder complacer en todo lo que mi padre me pidiera o exigiera, al principio mi boca apenas y cubría la cabeza de su colorado glande, pero al poco rato sus manos las colocó sobre mi cabeza, y marcando el ritmo hizo que mi boca se tragase gran parte de su enorme verga, casi ahogándome desde el principio.
Después de eyacular dentro de mi boca, obligándome en gran parte a tragarme casi todo su semen, mi padre en un tono bastante desagradable me dijo, que estaba muy decepcionado de mí, pero que esperaba que en un futuro mejorase, y recordándome nuevamente que fuera a ver al boticario para que mis pechos parecieran los de una verdadera mujer, y también me dijo que desde ese momento en adelante yo debería andar vestido todo el tiempo como una chica, y aprender a maquillarme, peinarme, y actuar como una, en todo momento.
Cuando fui a la farmacia que era atendida por el boticario, al principio no me reconoció debido a que yo andaba completamente vestidito y actuando como una nena, pero una vez que le dije que mi padre me había enviado donde él para que me diera algo que hiciera crecer mis pechos, como si fueran los de una verdadera mujer.
El boticario, me ordenó que lo siguiera, y una vez que estuvimos dentro del laboratorio, buscó unas pastillas o capsulas y me las dio, indicándome que, en condiciones normales, debía tomar una al día, pero en mi caso lo mejor era que me tomase tres, tres veces al día o sea que diariamente me debería estar tomando nueve de esas cosas.
Luego me dijo que eso que me estaba dando eran hormonas de estrógeno femeninas, y que en un término de quince días ya comenzaría a ver los resultados, ya estaba por marcharme cuando el boticario, me comentó que, si bien era cierto que mi padre pagaría todo, yo en agradecimiento debía complacerlo a él.
Al principio no entendía a que se refería, con eso de complacerlo a él, y menos en agradecimiento de qué, pero cuando me di cuenta la forma o manera en que me veía las nalgas, como que rápidamente caí en cuenta de que era lo que el boticario hablaba, y como mi padre me dijo que debía practicar bastante, sonriendo al mismo tiempo que le mostraba mis nalgas al boticario, le ofrecí mi culo.
El boticario se sorprendió al ver que yo le ofrecía mis nalgas, pero más me sorprendí yo cuando vi las dimensiones de su verga, y si la de mi padre en comparación con la mía es bastante grande, la del boticario es aún mucho más grande que la de mi padre, apenas vi esa cosa, comencé a arrepentirme de haberle ofrecido mis nalgas.
Por lo que para distraerlo un poco lo primero que se me ocurrió fue arrodillarme frente a él para ponerme a mamar su inmensa verga, con la esperanza de hacerlo venirse lo más rápido posible, pero realmente me equivoqué, ya que después de estar un buen rato mama que mama, él boticario sin previo aviso sacó su enorme verga de mi boca y en un dos por tres me penetró por el culo, pero de eso les sigo charlando en otra ocasión.


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