Mi vecino maduro
Un jovén caliente conoce a su recién mudado vecino.
Hace unos meses se mudó un señor de 41 a la calle en donde vivo, es un fraccionamiento donde las casas están juntas y se escucha todo, el señor no parecía tener familia por qué llegó solo, para ser sincero quedé intrigado por el, desde siempre he sido un niño muy morboso y caliente, me pone cachondo tan solo imaginar tener sexo con alguien mayor que yo, actualmente tengo 14 añitos, mido 1.63, tengo buena nalga y buena verga, de cabello oscuro, piel morena clara, muy delgado y de rasgos finos en general. A comparación de mi el señor era alto, de 1.80, blanco de barba de candado, cabello corto y ya con canas, tenía cara de estar enojado todo el tiempo, era robusto, algo gordito pero musculoso a la vez, un hombre de ensueño.
Yo soy mucho de estar en la calle fuera de mi casa porqué por ahí nos juntamos varios niños, algunos de mi edad, otros más grandes y otros más pequeños, me gusta estar ahí por qué ya me he comido a varios, curiosamente los que caen más fácil son los que tienen fachada de macho, pero cuando estamos solos y les enseño el culo caen solitos, también los nenes que pasan por ahí no están nada mal, la mejor chupada que me ha dado alguien fue un niño de 8 años nada más (y también el mejor culo), cosas que pasan en un barrio con poca supervisión adulta.
La cosa es, que yo tengo un amigo que se llama Cristian, el y yo somos muy morbosos, peor cuando estamos juntos. Un dia nos pusimos a espiar al vecino de 41 por la barda del patio de atrás de su casa, el vecino parecía no tener cortina en su ventana trasera, no parece ser un problema cuando lo que hay después del patio trasero es un lote baldío, pero se convierte en un problema cuando dos jovencitos deliberadamente van a espiarte. Mi amigo Cris justamente antes de que el vecino nos viera se fue corriendo, el vecino volteó y me vió, cuando me di cuenta ya venía por mi, rápido me fui corriendo también obviamente.
Unos días después iba caminando solo por la misma calle de siempre, el vecino estaba en el patio delantero por lo que forzosamente nos volvimos a ver, allí el me saludó, sorprendentemente para mí no me regañó por lo que había hecho, me saludó amigablemente y charlamos un rato sobre cosas mundanas, que si com quien vivía, cuántos años tenía, mi nombre y demás. Resulta que el vecino se llama Alfonso, se habia divorciado de su esposa y ahora estaba viviendo solo, su aliento olía a alcohol y cigarros y se notaba ligeramente borracho, me invitó a pasar a su casa y yo acepté.
Al entrar no había mucho que ver, tenía pocos muebles, apenas un sillón, un mueble donde arriba estaba una televisión mediana, un pequeño refrigerador, un ventilador, y una mesa y sillas de plástico. Me sentó en el sofá y fue por algo de agua para traerme, seguimos charlando y ahí fue cuando las cosas subieron de tono, vi de reojo que le puso seguro a la puerta y me llevó a su cuarto, luego me aventó con mucha fuerza sobre la cama y rápido se subió arriba de mi, con una sola mano me inmovilizó los brazos y me bajó los shorts que llevaba puestos (hace tan solo cinco minutos atrás me había dicho que esos shorts me resaltaban muy bien las piernas), el pensó que iba a poner resistencia o algo así pero al contrario, me dejé dominar por tremendo hombre y hasta le paré el culito, eso le gustó mucho más porque según el siempre había querido probar carne jovén. Se puso a comerme el culo ferozmente, metía su lengua dentro de mi y me metía el dedo sin parar.
Luego me dió la vuelta y me desnudó por completo, se bajó su short con todo y su calzón de señor y salió su verga, era un trozo largo de 19 centímetros, pero delgado y caído, de esos penes que van hacía abajo, estaba completamente rasurado, no un solo vello en el pene, tenía un olor bastante fuerte a humedad que lejos de espantarme me calentaba más, yo estana boca arriba y el se sentó en mi pecho para después ponerme su verga en la cara, con poco esfuerzo me la metí a la boca y comencé a mamar ese trozo, mi recién mudado vecino solo gemía y hacia la cabeza hacia atrás, me decía «A partir de hoy vas a ser mi putita», obvio no me iba a quejar.
Tristemente se vino sin avisar en mi boca y se le pasaron las ganas, yo quería que me cogiera pero ese dia no se pudo, y como estaba algo borracho pues no estaba completamente cuerdo al momento que hicimos todo eso. Probablemente se arrepienta de haberme dado verga pero espero y que el alcohol haga su efecto de nuevo y ahora sí me meta ese trozo entero por el culo.
Eso es todo por este relato, si les gusta el morbo, compartir experiencias, fantasías o cualquier cosa déjenme su telegram en los comentarios y yo con gusto les escribo.



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