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Dominación Hombres, Gays, Masturbacion Masculina

Mi vecino sordo-mudo

Mi vecino sordo mudo me da su culito para rompérselo .

Este relato es muy corto por qué solo fue una única ocasión que sucedió.

Soy un hombre gordito de 26 años, peludo, con una verga gruesa, venosa y muy velluda, acompañada de unos testículos grandes y pesados. Mido bastante alto, lo que hace que mi presencia se note fácilmente.

Era una noche normal después de la fiesta de cumpleaños de mi tío. La mayoría de la familia ya estaba peda, dormida o simplemente viendo televisión. Me fui al fondo del patio a recoger una ropa que había dejado colgada. Mi patio da directamente al terreno del vecino, un gran espacio con animales de campo. Justo enfrente siempre había un chiquero de cerdos que apestaba horriblemente, pero yo solo me quejaba en silencio por el olor.

De pronto salió mi vecino, el hijo sordomudo. Le llamaremos Diego. Era un chico delgado, chaparro, de 18 años recién cumplidos, mayor de edad. Tenía un pene de unos 12 cm, delgado y con poco vello. Su culito era peludito solo alrededor del ano. Al ser sordomudo, se comunicaba solo por gestos y señas.

Me saludó con la mano y me hizo varios gestos. Su padre no estaba en casa esa noche, lo cual me pareció irresponsable, pero sabía que Diego se las arreglaba solo. Empezó a mirarme fijamente a los ojos y luego bajó la vista hacia mi entrepierna. Señaló directamente mi verga con el dedo.

Me quedé pensativo, tratando de entender. Le hice un gesto de confusión. Entonces él señaló más claramente mi entrepierna y luego se tocó su propio pene, ofreciéndome tocárselo. Estaba nervioso, pero la excitación ganó. Asentí.

El cerco que separaba nuestros patios era bajo. Primero me saqué la verga ahí mismo, en la oscuridad de mi patio, solo con la débil luz que salía del chiquero. Diego se quedó mirando asombrado mi pene grueso, venoso y peludo, con mis grandes testículos colgando. Luego él también se sacó el suyo: un pene delgado de 12 cm con poco vello.

Intentamos tocarnos por encima del cerco, pero era muy incómodo. Con señas me indicó que pasara a su patio. Puse un banquito, crucé fácilmente y salté al otro lado. Pensé que me llevaría a su casa, pero en vez de eso me llevó a una parte escondida del chiquero. Apestaba mucho, pero en ese momento la excitación era tan fuerte que no me importó.

Sin decir nada (obvio), Diego se agachó y empezó a chuparme la verga. Su boca estaba caliente y parecía saber exactamente lo que hacía. Me sacó los huevos del pantalón y me la mamaba como un experto: succionaba, escupía, lamía. No sé dónde lo había aprendido, pero lo hacía increíblemente bien.

Después de un rato dejó de mamar, me dio la vuelta y empezó a lamerme el culo. Solo duró un minuto, pero acepté sin problema. Luego me volteó de nuevo y siguió chupándome la verga. Con señas me pidió que yo le mamara el culo a él.

Lo acepté. Lo acosté sobre una mesa vieja que había ahí, le bajé el short (no nos quitamos toda la ropa por si alguien aparecía) y tuve total acceso a su culito. Se veía cerrado y apretado, con un poco de vello solo alrededor del ano. Eso me excitó mucho. Empecé a mamarle el culo: le metía la lengua, escupía, succionaba y le daba pequeñas nalgadas. Él me hacía gestos de que no le pegara, así que solo seguí lamiendo. Gemía y pujaba bajito, claramente le gustaba.

Se detuvo, me señaló mi verga y luego su culito. Entendí que quería que se la metiera. Estaba inseguro porque se veía muy cerrado. Me hacía gestos de “por favor, cógeme”. Acepté. Primero le mamé el culo un poco más y traté de meter un dedo, pero se quejó y me hizo señas de que lo sacara. Esperé. Luego intentó con dos dedos. Pasaron varios minutos hasta que su cara mostró solo placer.

Le di una última chupada profunda al culo, escupí en su ano para lubricar y acerqué la cabeza de mi verga gruesa. Entró solo la mitad de la cabeza y él se quejó, empujándome con las manos para que parara. Mantuve solo la cabecita adentro hasta que se relajó. Poco a poco seguí empujando. Entró completa la cabeza, luego más, y después de quejas y gestos, por fin logré meterle toda mi verga hasta el fondo.

Diego temblaba de placer y sudaba. Yo también estaba sudado. Empecé a cogérmelo lento. Poco a poco aceleré. Él me abrazó fuerte y ese movimiento hizo que entrara aún más profundo. Pujaba y gemía. Lo besé y él me devolvió un beso baboso y lleno de lengua.

La excitación era tanta que lo bajé de la mesa, lo puse de pie con el torso apoyado en ella y lo seguí cogiendo desde atrás, abrazándolo fuerte por la espalda. Gemía demasiado alto, así que le tapé la boca con la mano. Lo levanté un poco, cargándolo contra mi panza gordita, haciendo que su verga delgada rozara mi barriga mientras lo embestía.

Paré un segundo, saqué mi teléfono y le pregunté con señas si podía grabar. Aceptó. Lo dejé colgado de mí como un chango, con mi verga todavía dentro de su culo, y empecé a grabar mientras lo cogía en diferentes posiciones. Al final, lo empujé contra una pared para que la cámara grabara bien mi culo moviéndose hacia adelante y atrás. Aceleré fuerte y, con un gemido placentero, me vine profundamente dentro de él. Sentí cómo mi verga palpitaba soltando mucha leche. Al sacarla sonó un “pop” fuerte. Sus piernas temblaban como las de un venado recién nacido.

Se agachó con esfuerzo y me chupó toda la verga semierecta, limpiándola. Lo levanté, lo senté en la mesa, me escupí la mano y empecé a masturbarlo mientras le metía un dedo. Fue rápido: se vino con un chorro de semen que cayó sobre mi panza.

Lo bajé, le di un último beso y me subí el pantalón. Diego estaba tan tembloroso que le costaba mucho ponerse el short. Me crucé de nuevo el cerco, sin olvidar mi teléfono. Antes de irme, él me hizo una seña de beso y un adiós.

Regresé a mi casa, me bañé porque estaba todo sudado y, mientras me duchaba, puse el video que grabé y me masturbé viéndolo.

Este fue un pequeño relato. Solo ocurrió esa única ocasión. Poco después descubrieron que Diego se acostaba con su primo y se lo llevaron a vivir con la abuela a un rancho lejos del estado. Nunca volvimos a vernos

Lamentablemente el vídeo lo perdí así que no lo vayan a pedir.

5 Lecturas/2 abril, 2026/0 Comentarios/por Gordo peludo
Etiquetas: cogiendo, culo, cumpleaños, hijo, mayor, padre, semen, vecino
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