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Dominación Hombres, Gays

Mientras el pequeño Lucas dormía, le preparé el culo para recibir mi carnoso y peludo vergón.

Fernando observó como el ano de Lucas se abría, se cerraba y expulsaba la saliva que le había inyectado en el beso negro anterior, y entonces, escupió sobre el dildo y lo ubicó justo en la entrada rosadita del niño dormido… y empujó..

*****

Como cada relato, gracias a los que lo disfrutaron. Disculpen a los que no contesté pero me enfocó en los que mandan foto verga jeje. Este capitulo está dedicado a  Nwp & Mtt94, gracias por las exquisitas fotos de sus vergas.

La siguiente es una historia ficticia hecha con fines de entretención, disfrute, y no como manual para cometer actos reales.

*****

Capítulo 9: Mientras el pequeño Lucas dormía, le preparé el culo para recibir mi carnoso y peludo vergón.

Lunes, día ocho.

Consensuado el acto. El niñero rodó la silla y le pidió a Lucas que se sentara, dejando su espalda pegada al mesón. Respiró profundo, batallando con lo que estaba a punto de hacer, pero rápido se llenó de valor y se ubicó en frente, exponiendo su masculinidad ante la atenta mirada del menor.

— F: Esto ayudara a que tragues fácil — comentó al tiempo que agarraba una lata de leche condensada y comenzaba a esparcirla por toda su extensión.

Lucas observó la sustancia caer sobre su verga con la boquita semi abierta y su estómago rugió. El espeso liquido empapó cada carnoso centímetro tornándolo brillante y altamente apetitivo. Su boca se hizo agua y la saliva se le cortó, causando que se escurriera y que babeara de forma instintiva.

Las pupilas de Fernando casi estallan al observar tal nivel de sumisión. Se acercó con el miembro palpitando, lo tomó de la base, dirigiéndolo a la boca del menor el cual abrió, engulló y saboreó, deleitándose con el sabor de la leche condensada mezclado con el aroma a verga que emanaba. Cada lamida provocó espasmos en Fernando quien observaba desde arriba como poco a poco su verga desaparecía en parte gracias a la leche condensada que lubricó la pequeña garganta del menor y le permitió penetrarlo con suavidad.

Poco a poco y siguiendo los movimientos del video, Lucas fue tragando pedazo a pedazo, pero su boca no le permitía alojar demasiado. Fernando notó la dificultad. No quería traicionar el pacto, pero sus piernas temblaban y el glande le palpitaba. No iba a soportarlo mucho más. Así que llevó sus manos a la cabeza del niño y lo sujetó. Abrió las piernas y empezó a mover la cadera, penetrando su boquita con firmeza, hasta que empujó, e hizo que el resto de su verga entrara… empalando su boca entera.

— F: Ahh ¡Mierda! — gruñó — Díos que apretado que está acá dentro ~ uff ~ mi verga ~ uhh.

Contra todo pronóstico el niñero inició una lenta penetración, embistiendo y gozando de la apretada boquita del pequeño. Las paredes de su garganta empezaron a convulsionar, apretando su tallo y su glande en un masaje palpitante que le sacaba un espasmo tras otro. Lucas por otro lado permanecía inmóvil aguantando cada estocada con los ojitos llorosos y la cara roja por la brusquedad, pero aun así… le gustaba… solo que no le dejaba respirar.

— F: Ahh, respira pequeño ~ahh — expresó luego de sacar su verga de un tirón.

— L: Coff ~ coff, Fer así no, así me duele ~ coff.

— F: Deja me hecho más leche condensada.

— L: No Fer ya no quiero.

— F: ¿No?… bueno entonces no hay medicina.

— L: ¡No! no se vale eso es trampa.

— F: No me la quieres chupar, no hay medicina.

— L: No Fer si quiero… pero es que…

— F: ¿No quieres? porque si no mejor me voy y te dejo solo, es mas no volveré nunca más.

— L: ¡Noo! No Fer, no te vayas — lloriqueó.

— F: Entonces abre la boquita y chúpamela.

Y finalmente Lucas accedió. Vio fijamente como su niñero se volvía a llenar su erección de leche para luego apuntarla a su carita. Una señal con las cejas le indicó que empezara, así que abrió y engulló el glande, sintiendo el dulce que lo empapaba. Así siguió, chupando y abarcando cada vez mas de los 19cm en su cavidad. Pero al llegar a la mitad el bloqueo de su boca le impedía continuar.

— F: Aguanta la respiración hasta que te diga.

Así lo hizo, Lucas respiró y aguantó el oxígeno en sus pulmones al tiempo que la dura verga entraba de nuevo y lo corrompía, abriéndose paso hacia su faringe lentamente, hasta que sintió los huevos del mayor chocar contra su mentón.

— F: Uhh por díos ~ ahh ~ que bien se siente.

Lo había logrado… El pene de Fernando yacía todo introducido hasta el fondo. Sentía las pulsaciones de sus órganos en cada vena y la viscosidad y el cálido aliento en sus huevos. No perdió el tiempo y empezó un vaivén lento, disfrutando al máximo la rica garganta del pequeño. De a momentos sacaba su verga y le dejaba respirar, pero rápido volvía a insertarla por completo comenzado un frenesí con cautela en su agujero y luego puso su pierna en la silla y comenzó a dar cortas y firmes embestidas en su boquita, causando audibles arcadas al sentir como entraba y salía.

— F: Ahh ~ ohh ~ mierda, que rico ~ mmm.

En la cocina solo se escuchaban sus gemidos junto con las arcadas del niño, quien con la carita roja aguantaba cada estocada como todo un sumiso. El choque de sus huevos en su carita, el calor de sus pieles, las arcadas, el olor de la saliva que brotaba con cada embestida y sobre todo la sensación de su garganta apretando su verga sin parar fueron demasiado para el joven inexperimentado y en pocos segundos sintió que estallaría.

— F: Ahh, coño como duele ~ ahh ~ ya viene ~ ahh ~ ya viene tu medicina ~ mmm.

Fernando sacó su verga de un tirón y empezó a masturbarse, sintiendo la agitada respiración del menor en su glande. Era el cuadro perfecto, un joven de 20 años de cuerpo trabajo, desnudo y masturbando su verga de 19cm en el rostro de un nene de 6 años… seguro cualquier hombre caería.

— F: Uhh, ya viene ~ ahh, toma Lucas ~ ahh, toma toda tu maldita medicina ~ uhh.

Y con aquel sonoro gemido el joven niñero eyaculó seis potentes chorros de tibia leche en la carita del menor. Chorros espejos que se esparcieron por el cuerpecito de Lucas, dejándolo repleto y hediondo a semen y sexo. Su carita sumisa fue la cereza del pastel, una carita que con los ojitos cerrados y la lengüita por fuera recibió cada tallazo, cada gota que cayó… una carita que comenzó a saborear y tragar cada cumulo de su espesa corrida y que hizo que sus testículos se llenaran nuevamente en segundos, haciéndole eyacular por segunda vez, y terminado de empapar el infantil rostro que lo tenía transpirando como un criminal sexual.

— F: Ahh, que delicia ~ ohh — suspiró alejándose unos pasos del niño — ¿Te gustó?

— L: Me… me duele la boquita.

— F: Ahh ~ es tu culpa por andar provocándome.

— L: Sentí que me ahogaba — respondió con la voz entre cortada seguramente por el ardor.

— F: Tienes que aprender o de lo contrario tendré que… buscarme a otro niño que si quiera.

— L: ¡No Fer! Yo sí sé, yo puedo, yo te hago caso, ya no me quejo — comentó con sumo desespero por perder a su niñero, a lo que este sonrió.

— F: Buen chico… creo que te ganas…

No logró completar la frase cuando el sonido de las llaves en la puerta los interrumpió. El niñero se entumeció; se vio a sí mismo desnudo, con el pene semi erecto y al niño con la cara manchada por su néctar y el terror lo invadió. Como pudo lo acostó en el piso detrás del mueble, intentando ocultarlo.

— F: Quédate aquí y no hagas ruido — le susurró con pánico, intentando vestirse, pero fue muy tarde y su culo terminó siento visto por Manuel.

— M: ¡Wou! — respondió dándose la vuelta — Es la segunda vez que te pillo desnudo.

— F: Mierda, disculpa Manuel es que… como la casa esta sola no me importó mucho la ropa – mintió tratando de ocultar que no tenía calzón.

— M: ¿Cómo que casa sola? ¿Dónde está Lucas?

— F: Sa… salió al parque con abuela — le dijo con la esperanza que no se moviera hacia la cocina y lo viera en el suelo — ¿Saliste temprano?

— M: No, eh voy a doblar un turno en el hospital de urgencia y ya que estoy te pregunto… ¿te importaría quedarte con Lucas esta noche?

— F: Seguro… ehh si, si, no hay problema.

— M: Genial, voy por unas cosas y salgo.

Apenas Manuel salió al cuarto, el joven aprovechó para levantar el niño y ocultarlo en el despacho, pero eso no importó, pues el hombre desapareció tan rápido como llegó. Fernando por fin respiró; por poco todo se iba a la mierda y terminaba en prisión… pero entonces se dio cuenta… la petición del mayor… y su verga endureció de solo imaginar las posibilidades.

— F: Ya puedes salir… Manuel ya se fue.

— L: Ay me siento pegajoso — expreso el menor mientras lamia sus dedos llenos de semen.

— F: ¿Te limpiaste la cara con los dedos?

— L: Es que sabe rico tu medicina Fer – confesó volviendo a extraer el semen de sus deditos.

La imagen revolcó los huevos de Fernando e hizo que su pene se agitara. Con una sonrisa de pura provocación se paró en frente y empujó tanto la pantaloneta como su ropa interior, liberando su verga y huevos por completo. Estaba bien rígida y con la punta brillante con una gota de pre-semen resbalando lentamente. El joven llevó la mano y lo esparció desde la base hasta la punta con una lentitud deliberada, como si estuviera presentando a Lucas… una obra de arte.

— F: Ya me volviste a provocar — susurró con su voz ahora más grave, más áspera — ¿Quieres?

Y Lucas ni siquiera habló. Con una tierna sonrisa asintió sin titubear y se acomodó frente a él. Nada le importaba más que la verga que tenía en frente, palpitante, demandante, con ese aroma masculino que lo hacía babear.

— F: Límpiamela Lucas — ordenó con un susurro ronco que vibró en el aire — Anda, de prisa.

Lucas no lo pensó dos veces e inclinándose hacia adelante, abrió la boca y dejó que su lengua se deslizara desde la base de su verga hasta la punta, recogiendo el semen esparcido en un movimiento largo y lento. El sabor explosionó en su paladar, gimió contra su piel, calentando el frío mástil con su aliento y luego fue lamiendo cada rastro.

— F: Así, pequeño, buen chico — jadeó llevando los dedos a enredarse en el pelo del menor.

Los labios del nene se apretaban alrededor de su tronco mientras su lengua trabajaba en círculos alrededor del glande, asegurándose de no perder ni un ápice de su leche, ni del sabor de Fernando. Pero desafortunadamente la pasión no duró. Con cada estocada su verga se incrustaba más y más, causándole mucha molestia al menor. Su boquita seguía lastimada y aunque estaba claro que quería de nuevo su medicina, las molestias lo hicieron parar y expresarle a su niñero lo que sentía.

— F: Maldición… ¿Enserio te duele mucho?

— L: Sí Fer… yo… yo quiero medicina, me gusta mucho Fer, pero me duele la boquita.

— F: Esta bien… mira mejor vete a darte un baño mientras salgo a comprar algo para el dolor ¿va?

— L: Bueno… si se me quita te la sigo chupando.

— F: Eres bien goloso, no te preocupes que tengo mucha medicina para esa rica boquita.

Así que, mientras Lucas se limpiaba en la ducha, el joven se apresuró a la farmacia más cercana a comprar medicamentos para aliviar la molestia en su garganta. Pero el tiempo pasaba y el desespero aumentaba. El joven se sentía muy caliente, casi con fiebre. Su verga seguía semi rígida, esperando por la acción, pero al final no tuvo más remedio que dejarlo descansar. Lo acostó llegada las 8pm, le dio el relajante y lo arropo para que descansara, pero antes de salir el niño lo detuvo.

— L: ¿Puedes dormir conmigo, Fer?

La simple frase estallo en un sinfín de emociones en su pecho, una petición infantil e inocente, pero que su mente enseguida trastornó. ¡Por Dios! solo quería que durmieran juntos.

— F: Esta bien… voy a recoger y vuelvo ¿Bueno?

El niño asintió y rápido el niñero terminó de limpiar deshaciéndose de toda evidencia, pero cuando volvió, el menor ya estaba dormido. Se acercó con cautela, observando su cuerpecito. Era hermoso, con esa piel sueve y carita tierna. Por un momento se sintió como un mounstro que no fue capaz de controlar su propio instinto. Quizás había sido muy rudo y se había excedido, pero para su fortuna, internet le afirmó que esos síntomas eran de lo más normal luego de un acto oral homosexual.

Eso lo alivió y despejó de la culpa. Entonces se quitó la camisa quedando solo en la pantaloneta corta y el calzón, y se acostó junto al niño y pasó su brazo sobre su cuerpecito, uniéndose en una cucharita, abrazados por su calor corporal, y así, se quedó profundamente dormido.

Martes, día nueve.

Eran las 7 am cuando Fernando despertó. Como cada mañana su pene se imponía duro, atrapado bajo la tela, aunque algo se sentía diferente. La presión en su pantaloneta era fuerte, más que de costumbre, y al mirar abajo recordó la razón. El pequeño Lucas reposaba pegado a él, con la colita posada justo en su erección y para colmo, no tenía el pijama, solo su ropa interior; unos calzoncitos que resaltaban la voluptuosidad de su colita y que se metían entre su rajita, haciéndolo provocador.

Con cuidado de no despertarlo, el niñero se bajó y se acomodó en el suelo arrodillado y con el pecho en el colchón. Lo miró con deseo, observando la perfección de esas pequeñas nalgas partidas a la mitad por el calzón y entonces lo movió hacia un costado, exponiendo su ano cerrado, rosado y con un suave olor a sudor. Olfateo y adsorbió el infantil aroma, llenando sus pulmones a tope. Respiró hondo, esperando por esa voz en su interior que lo detuviera, pero al contrario solo una frase resonó; “Hazlo, devórale el culo a ese putito provocador”.

Posó ambas manos en sus glúteos, separando las carnosas paredes y exponiendo el pequeño anito. Sus pupilas se dilataron, su boca se humedeció y sin más, acercó el rostro directo a ese ano que lo llamaba a devorarlo. Sacó la lengua y empezó a lamer, deleitándose por primera vez con el sabor peculiar del menor. La textura impactó de lleno en su paladar; sabia delicioso, un poco salado pero adictivo a mas no poder.

Lentamente las lamidas aumentaron, empapándole el anito por completo. Cada lengüetazo arrancaba la esencia del menor, mezclando su aroma con su propio olor a sudor. No se pudo detener. Aflojó el calzón y luego sujetó una piernecita, levantándola, abriendo sus nalgas y dejando su anito expuesto para seguir succionando. Sabía exquisito, mejor de lo que imaginó que incluso Lucas dormido lo notó. Sus gemidos se hicieron presente, tenues sonidos que salían de su boquita mientras su cuerpo se movía… parecía que le gustaba tanto como él.

Fernando quería más, necesitaba más. Su lengua desesperada buscada a la fuerza penetrar en esa apretada entrada. La saliva escurría como fuente lubricando cada milímetro de piel, hasta que el ano empezó a ceder, abriéndose lentamente, a lo que sin dudar empezó a presionar, introduciendo la lengua dentro de la cavidad.

Y no se detuvo. Abrió aún más el culito llevando la pierna hasta donde pudo. Su lengua daba vueltas rosando las paredes del niño y causándole varios gemidos. Fernando se alertaba, pero sencillamente Lucas no despertaba. Metía y sacaba la lengua con lentitud y profundidad, inundando las entrañas con sus babas y preparándolo para su acto decisivo.

Acomodó a Lucas como al principio y comenzó a deslizar su ropita interior, pero el menor empezó a moverse y no lo consiguió. Errado por el morbo pensó en una solución, misma que halló en las gavetas del ropero; unas tijeras. Sin embargo, también encontró una grata sorpresa.

Al fondo de a gaveta se hallaba un objeto que el niñero reconoció de inmediato; un dildo compuesto por esferas una más grande que la otra, el mismo que Lucas usaba cuando lo descubrió aquella vez dándose placer. Sus ojos brillaron en perversidad mientras se hacía con el objeto. Volvió hacía Lucas con una sonrisa cínica y empezó a cortar el calzón con las tijeras. Le costó, pero finalmente el culito del niño rebotó brillante y oliendo a su salvia.

— F: Ahora si pequeño… nos vamos a divertir como no tienes idea — expresó viendo fijamente el dildo y luego el cerrado y rosadito anito del niño.

Fernando admiró la infantil silueta de la misma en la que un depredador admira su presa. Se relamió los labios, deleitándose con las suaves nalguitas que brillaban por su saliva y sin dudarlo se lanzó a devorarlas. Su lengua recorrió cada centímetro, enseñándole a su paladar la exquisitez del niño.

Fernando entro en una especie de posesión, una atracción inhumana ante el ano rosado de Lucas que se abría y se cerraba como latidos mientras expulsaba parte de la saliva que le había inyectado con el beso negro anterior. Y entonces tomó una de sus piernecitas y la levantó, abriendo sus pliegues y teniendo pleno acceso a su hoyito. Luego escupió sobre el dildo de goma, empapando buena parte con la saliva, y lo ubico justo en la entrada rosadita de su anito.

— F: Prepara es culito Lucas, aquí voy…

Con un firme empujón, presionó la punta del dildo, visualizando de inmediato como los pliegues anales comenzaban a ceder. La primera esfera, pequeña pero firme, se hundió con un sonido húmedo que provocó la sacudida del niño. Fernando se detuvo buscando que Lucas no percibiera la intrusión y cuando se calmó, continúo ejerciendo presión.

La segunda esfera, más grande que la primera, entró acompañada de otro plop, y luego siguió la tercera. Fernando observó con detalle como la piel anal del niño se estiró, absorbiendo las bolas de goma entre sus paredes. Entonces comenzó a sacar y meter el objeto con movimientos lentos mientras lo hundía centímetro a centímetro y el niño recibió cada esfera sin inmutarse, como si su cuerpo estuviera hecho para ello.

El sudor ya perlaba su espalda, resbalando entre los surcos mientras observaba como el culito de Lucas se tragaba el juguete, hasta que llegó a la quinta esfera, la más grande y gruesa, pero que aún no se igualaba al grosor de su verga. Por un instante pensó que no entraría, pero al sacar el dildo notó como el anito comenzó a pujar como con vida propia… y entonces entendió que el niño lo sentía aun estando dormido, y que además… pedía a gritos ser llenado con ansias.

*****

Hasta acá la novena entrega. No se olviden de mandar foto verga😈jeje, les doy regalito si lo hacen. Les dejo el tele @Samu19973. NO hago cambios, solo relatos y morbo. Se que los he hecho esperar por la penetración, paciencia, apenas el joven niñero pruebe ese culito no va querer sacársela al niño nunca más… 😈

 

151 Lecturas/31 diciembre, 2025/2 Comentarios/por Byron6969
Etiquetas: anal, baño, culito, culo, mayor, oral, semen, sexo
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2 comentarios
  1. PasivoX7 Dice:
    1 enero, 2026 en 3:29 am

    Como sigue?

    Accede para responder
  2. Marcos__018 Dice:
    1 enero, 2026 en 10:22 am

    Excelente relato. como sigue?

    Accede para responder

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