Mis amigos y yo en los carnavales quisimos robarnos unas botellas de ron aprovechando que yo estaba disfrazado de puta, lo que no me esperaba era que.
Unos chicos en los carnavales quieren robarse unas botellas de ron y escogen a uno que está disfrazado de chica, para que distraiga al guardia, pero el guardia termina comiéndole el culo..
La idea era que, en las fiestas de carnaval, robásemos unas botellas de ron, por lo que a todos nos pareció excelente, cada uno de nosotros iba diciendo lo que debíamos hacer, hasta que el mayor de todos nosotros dijo señalándome. “Como tú ya estas disfrazado de mujer, vas y te pones a actuar y hablar como una chica, para distraer al guardia, del almacén.”
En teoría el plan era bien sencillo, me acercaba a la puerta del almacén, buscaba conversación al guardia, y mientras lo distraía, mis amigos entraban por una ventana, y agarraban unas cuantas botellas de ron, tras lo cual yo me marchaba.
Con lo que no contaba, era que yo estaba disfrazado de puta, ya que aparte de que la faldita me quedaba bien corta, me tuve que quitar las medias y los zapatos, para ponerme unas sandalias de goma.
Además, la blusa era sumamente pequeña, por lo que me quedaba bien apretada, uno de los chicos me echó un poco de talco en la cara, mientras que otro trajo el pinta labios de su madre, mientras que yo le tomé prestado un gran bolso de mano a mi hermana.
Además me solté mi largo y abundante cabello, por lo que, entre una cosa y otra, cualquiera que me viera, y no me conociera, de seguro pensaría que era una chica, o por lo menos eso me dijeron mis tres amigos.
Como les dije el plan era bien sencillo, y la verdad apenas pasé frente a la puerta, procurando moverme como una chica, que de inmediato el tipo que estaba de guardia me buscó conversación, a lo que yo haciéndome la tonta, seguí con el plan, procurando comportarme como una chica, y hasta riéndome como una tonta, de todas las cosas lindas que me decía el guardia.
Pero con lo que ni mis amigos ni yo contábamos, era que precisamente en ese momento, callera una torrencial lluvia, tan fuerte y rápida que fue, que en un abrir y cerrar de ojos, quedé completamente empapado de pies a cabeza.
Yo estaba que maldecía a todos mis amigos mentalmente, y ya estaba por marcharme, cuando el guardia me tomo por el brazo, invitándome a pasar dentro del almacén, diciéndome que no dejaría de llover por lo menos en un buen rato.
Lo cierto era que aquello parecía un diluvio, y bueno no me quedó más remedio que aceptar su invitación, pensando que mis amigos, ya habían aprovechado para agarrar unas cuantas botellas de ron, y marcharse.
Ya estando dentro del almacén los dos, él cerró la puerta, y me invitó a tomar asiento, al tiempo que sacó una botella de ron, y tras abrirla con la excusa de quitarme el frio que sentía por la mojada que me di, me la dio la botella para que me diera un trago a pico de botella.
Trago que me di de inmediato, ya que la verdad es que tenía mucho frio, después de eso él tomó asiento a mi lado, y diciéndome lo linda que yo era, al tiempo que comenzó a pasar sus calientes manos por mis mojados brazos.
Yo que estaba pensando en salir bajo la lluvia, ya que me pareció que debido a que el guardia pensaba que yo era una chica, lo más seguro era que tratara de acostarse conmigo, cosa que por lo menos en esos momentos, yo no estaba de acuerdo.
Pero por las fuertes ráfagas de lluvia, mientras que él me continuaba diciendo que yo tenía un lindo cuerpo, y los siguientes tragos de ron que me seguí dando, y yo me seguía tomando como si fuera agua, cuando de momento quizás por el frio que tenía, me dieron unas fuertes ganas de orinar, y con mi fingida voz le pedí permiso para ir al baño.
Cuando regresé del baño, me invitó otro trago, de momento él me tomó entre sus fuertes brazos, y me ha plantado un tremendo beso, cosa que yo que no me esperaba, del susto que me llevé me quedé paralizado sin saber que hacer.
En eso momentos sentí como sus manos acariciaban todo mi casi desnudo cuerpo, lo digo por lo pequeña que era la falda que cargaba puesta, ya que yo estaba tan nervioso, asustado, y borracho que en ese momento que me puse a llorar.
El sentir como sus manos me acariciaban, mis nalgas, los muslos, y mis piernas, al tiempo que me seguía besando, introduciendo su lengua dentro de mi boca, me dieron un miedo tremendo a que descubriera que yo realmente era un chico, y no una chica.
Por lo que él al verme llorando, me preguntó que me pasaba, y quizás por el ron que me había tomado, sin dejar de llorar le dije. “La verdad es que yo no quería hacer esto, mis amigos me obligaron, y antes de que me caigas a golpes, déjame decirte que no soy una chica de verdad.”
Aun lloraba como una Magdalena, mientras que él seguía besando y acariciando todo mi cuerpo, cosa que me confundió más aun, ya que no esperaba que el guardia reaccionara de esa manera, sobre todo después que le dije que yo era un chico.
Cuando de momento me dijo. “Eso ya yo lo sé, es más apenas comenzaste a hablar conmigo en la puerta, me di cuenta de que no eras una chica, pero cuando fuiste a orinar al baño, en lugar de sentarte, orinaste de pie.”
Cosa que era verdad, ya que no pensé en esos momentos que las mujeres orinan agachadas, pero a medida que me fue diciendo eso, me siguió besando, y continuó acariciando mis muslos, y gran parte de mis nalgas, cosa que en ningún momento traté de impedir, pero a medida que me besaba, y me acariciaba me dijo. “Ahora estas tan excitado, por lo que te he dicho, que tu verga se ha salido de la falda”
Yo no lo podía creer, pero al bajar la vista me di cuenta de que lo que él decía era verdad, mi pequeña verga estaba toda parada, y sobre salía de la pequeña falda que yo cargaba puesta, de inmediato siguió diciéndome. “Eso a mí no me importa, yo lo que quiero es que me dejes que te dé por el culito, ahora mismo amor.”
Y al tiempo que me fue diciendo eso, como que me agarró por los hombros, hizo que me pusiera de espaldas a él, y sin que yo pudiera decir, o hacer nada para evitarlo, me recostó sobre el banco de madera en que nos encontrábamos sentados.
En ese momento me subió la pequeña falda, y me bajó y me quitó mis interiores, y casi de inmediato comencé a sentir sus ensalivados dedos recorriendo mis nalgas y el hueco de mi culo, al poco rato sentí la caliente cabeza de su verga, como comenzaba a presionar el hueco de mi culo.
Lo cierto es que al principio me dolió, y mucho, a medida que él me fue enterrando toda su verga entre mis nalgas, yo seguí llorando, pero, aunque en mi vida jamás había tenido una experiencia como esa, al mismo tiempo que seguía llorando, no sé ni como, ni porque gustosamente comencé a mover mis nalgas.
Fui sintiendo una, y otra vez como todo su pedazo de carne, entraba y salía de mi cuerpo, al tiempo que yo abriendo más mis piernas, comencé a pedirle que me diera más, y más duro.
Todo eso me producía un placer indescriptible, algo que jamás en mi vida había sentido, ya que hasta esos momentos jamás había tenido sexo con nadie, ni con hombre ni mujer.
Tan es así que de momento me di cuenta de que me estaba viniendo, y sin tan siquiera tocar o agarrar mi propia verga, su boca me mordisqueaba las orejas, y mi nuca, mientras que yo apretaba más mi culito al sentir que me penetraba sabrosamente.
De momento me ha sacado toda su verga de mi culo, y agarrándome por los tobillos, hizo que yo me diera vuelta, separó mis piernas, y nuevamente me ha enterrado toda su verga, yo chillaba como toda una puta, a medida que seguía sintiendo como su verga se abría paso dentro de mi cuerpo.
Por lo que cuando él se fue a venir, sacó su verga de mi culo, y sin perder tiempo me la colocó en mi boca, por lo que yo sin pensarlo, me dediqué a mamársela, hasta que se vino, tragándome en gran parte toda su leche.
Más tarde me vine despertando, o mejor dicho él me dio una ardiente nalgada y me despertó, me ayudó a vestirme, y con mis propios interiores me limpié la cara ya que un gran taco de su leche me cayó en la cara, y dándome otro ardiente beso me dijo que me estaría esperando al día siguiente.
Antes de salir del almacén, aproveché que él se distrajo buscando las llaves, y sin que se diera cuenta metí unas cuantas, de botellas de ron, en el gran bolso de mano que le tomé prestado a mi hermana, así que se pueden imaginar cómo iba yo, aunque con mi culo algo adolorido, borracho, vestido de mujer, y con varias botellas de ron en aquel enorme bolso.
Yo pensé en ir a mi casa, pero al darme cuenta de mi facha, me encaminé al lugar donde mis amigos y yo nos reuníamos, al fin y al cabo, ahí debería estar mi ropa.
Cuando llegué, me di cuenta de que mis amigos se encontraban hablando, ninguno se dio cuenta de que yo había llegado, por lo que sin decir nada, dejé en el piso, el bolso a un lado con todas las botellas dentro.
Por lo que cuando di unos cuantos pasos ellos se dieron cuenta de mi presencia, de inmediato me dijeron que, debido a la lluvia, y a que la ventana por la que pensaban entrar estaba cerrada, decidieron olvidarse de robar ese ron.
Fue cuando uno de ellos me preguntó que me había pasado, por qué había demorado tanto en llegar, y fue cuando les comencé a contar todo lo que me sucedió con el guardia, y de cómo me dio de beber a pico de botella, y posteriormente como me dio salvajemente por el culo, y hasta me puso a mamar su verga.
Al principio mis amigos no me creyeron, pero al mostrarle el gran bolso de mano, con todas esas botellas de ron, uno de ellos se dio cuenta de que, bajo la corta falda, no cargaba mis interiores puestos, y que tenía regado todo el lápiz labial, además de estar completamente despeinado, y bastante borracho, por lo que apenas abrí una de las botellas de ron comenzamos a beber, y ellos a preguntarme que me había pasado.
Por lo que yo en medio de mi borrachera, y como si fuera un chiste, y con un tono de voz bastante afeminado, nuevamente les conté todo lo sucedido, pero con lujo de detalles, como aquel guardia después de que me invitó varios tragos de ron, comenzó a acariciarme las nalgas y a besarme por la boca y el cuello, y que debido a lo asustado que yo estaba, le confesé que era un chico, cosa que a él poco le importó.
No había terminado de contarles como ese tipo me estuvo besando, y acariciando mis nalgas y muslos, cuando les comenté que el guardia se dio cuenta de inmediato que yo no era una chica, ya que con tanto besuqueo, y todas esas caricias, se me paró la verga, y él de inmediato se dio cuenta, solo que en lugar de molestarse conmigo, me pidió que le diera el culo, y como yo estaba tan borracho, tenía tanto miedo a que me callera a golpes, además también estaba muy confundido, además de bastante excitado, le dije que sí.
En esos momentos mis tres amigos, y yo seguimos bebiendo, al tiempo que los tres también comenzaron a acariciarme y besarme por todas partes, y a pedirme de manera insistente, que me dejase dar por el culo por ellos tres, y la verdad es que no supe como decirles que no.
Por lo que, entre trago y trago, me recostaron sobre un cartón, separaron mis piernas, me levantaron la falda que estaba usando, y el primero comenzó a ir enterrándome toda su sabrosa verga, mientras que yo gemía de placer.
Al poco rato otro de mis amigos, me agarró por mi larga cabellera, y guiando mi cabeza, colocó su verga frente a mi boca, por lo que, tras darme otro trago de ron, me dediqué a mamársela con mucho gusto y placer.
Yo chillaba como una loca, a medida que los tres me siguieron dando por el culo, o poniéndome a mamar sus vergas, hasta que ya sea por el cansancio o por lo borracho que estaba, me debí quedar dormido.
Lo malo de todo eso, es que ahora entre mis amigos, y algunos conocidos tengo fama de que cuando me emborracho me gusta vestirme de mujer, y dejar que me den salvajemente por el culo, cosa que no es del todo falso, ya que sin estar borracho también me gusta hacer, por lo que creo que la fama maricón travesti, que me he ganado, no me la quita nadie, pero también desde esa fecha ocasionalmente paso vestidito de nena, por donde el guardia y él me da sabrosamente por el culo, cuando no es que me pone a mamar su inmensa verga.


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