Mis primeros cacheros (Segunda parte)
Se incrementan las aventuras sexuales del protagonista.
Pasaron los días, y mi macho era cada vez más dominante en la intimidad, me daba nalgadas y alguna bofetada, acusándome de coquetear con mis compañeros y de dejarme manosear en los baños; solo me permitió cachar una vez más con su hermano; pero este aprovechaba de tocarme el culo cada que podía en el colegio delante de todos y me decía: cabro chupapinga, como es obvio de ahí todos me perdieron el respeto y me insultaban cada vez que podía, hasta que un día en el baño luego de la clase de educación física: Fico, un compañero de contextura gruesa (sin llegar a ser obeso) me tomó de las caderas por la espalda (yo vestía un short azul)y me puso contra la pared y se sobó contra mi fingiendo un coito anal, ante la celebración de los 5 compañeros que estaban alrededor, yo solo me dejaba. Dale duro al cabro…Cachalo rico que se nota que le gusta…Es una putita loca por la pinga, etc.
Pero de pronto ingresó el profesor de educación física.
-Dejen de huevear y salgan del baño todos, menos tú. – señalándome.
Yo me quedé mirando al suelo mientras todos salían en silencio.
-¿Por qué dejas que te manoseen Alex? – me preguntó el profesor, un hombre de unos 50 años, calvo de contextura gruesa musculada y barba canosa tupida.
-No sé, ellos son más fuertes y no quiero que me golpeen. – contesté con la voz quebrada.
-El miedo es de cobardes y maricas.
-Yo no soy así, es solo que …- no supe qué decir y comencé a gimotear.
-Creo que debo hablar seriamente con tu padre…
-No, porfavor- lágrimas cayeron de mi rostro.
-Deja de llorar como mariquita. – me dijo con una sonrisa perversa, mientras tocaba mi hombro.- A la salida irás al depósito de educación física y hablaremos, ahora vete y nos vemos más tarde “Alexito”.
No pude prestar atención a las siguientes horas de clase, mi mente estaba en el escándalo que se asomaba, me imaginaba a mi padre golpeándome y echándome de la casa, mis compañero riéndose y burlándose, mientras que mi macho se alejaba de mí, así que tomé la decisión de cómo enfrentar a mi profesor de eduación Física.
Cuando entré al depósito estaba el profesor solo, cerré la puerta detrás mío y me acerqué lentamente hacia una de las colchonetas que estaban en el piso, tomé asiento ante su atónita mirada.
-¿Por qué te sientas ahí, si yo no te he dicho nada?- me preguntó sorprendido.
-Es que estoy cansado- le respondí con una voz muy débil y aguda.
-Debemos hablar de lo que pasó en el baño. – el profesor se acercaba caminando hacia mi ubicación.
-¿Me puedo recostar profe? Es que estoy muy cansado.- le dije mientras bostezaba y me puse boca abajo.
-¿Que significa esto maricón de mierda?- dijo en voz baja.- Acaso te gusta lo que te hicieron en el baño…
-No, eso no me gusta … mucho, prefiero otras… cosas. – lo miré de reojo esbozando una pequeña sonrisa.
De pronto sentí su mano acercándose con violencia a mi cabeza, intentó jalar de mi cabellera, pero se contuvo.
-Puto de mierda – susurró en mi oído derecho.
Yo me quedé inmóvil, esperando que él hiciese algo, cuando siento que se quitaba el pantalón deportivo, así decidí cerrar los ojos y recostar mi cabeza boca abajo, luego me desvestí de la cintura para abajo y me quedé con las piernas abiertas, entonces sentí su verga dura en mis nalgas intentando abrirse camino, era muy gruesa, pero decidí aguantar el dolor apretando los dientes y dejando salir suaves gemidos hasta que entró completamente dentro de mí, su cuerpo se movía con violencia, su calor corporal me hacía sudar y luego de varios minutos sentí latir su verga y eyacular en mi hueco, nos quedamos quietos un par de minutos, cuando él retiró su pinga y se visitó rápidamente.
-Ni una palabra de esto a nadie, maricón de mierda.- me dijo mientras yo me vestía, yo salí primero del depósito y fue al baño a limpiarme, solo estaba el conserje, quien me vió sorprendido.
-¿Qué te ha pasado muchacho?¿Por qué cojeas?
-Es que me caí en educación física.- le respondí nerviosamente.
-Entiendo muchachito. – se alejó mientras me lanzó una sonrisa burlona.
Ahora sabía que el profesor no diría a mi familia nada sobre mi comportamiento, no se atrevería a que yo les diga que me “violó», porque además ya tenía un testigo, ahora podría disfrutar más libremente de mi vida sexual.
Así pasó el tiempo y retomé mis actividades sexuales con mi macho y alguna vez con su hermano, mientras que el profesor evitaba mirarme a los ojos, podía sentir su nerviosismo y eso me excitaba.
Pero como era de esperarse la tranquilidad de la rutina no duró mucho. En el mes de noviembre, se celebraba el día del colegio y hubo una serie de actividades deportivas todo el día sábado que acabaron casi de noche, mis padres estaban tomando cerveza con sus amigos, mientras que yo deambulaba cuando, de pronto.
-Oye Alex, vamos a conversar un rato al parque que está afuera, hemos conseguido unas cervezas y como ya está oscuro no nos van a ver.- me dijo el hermano de mi macho.
-No sé, le preguntaré a mi papá. -le contesté.
-Ya pues, estaremos otros 3 patas de mi clase.
Mi papá me dio permiso pues estaba muy entretenido junto con otros padres de familia, así que fui a encontrarme con mis compañeros, aunque nunca había tenido mucha cercanía con ellos, por intentar ser parte del grupo acepté beber cerveza mientras ellos hacían bromas, pronto comenzaron a hacer comentarios sexuales sobre distintas maestras, yo ya me sentí algo mareado, cuando uno de ellos al que le decía “el gordo” (por su corpulenta contextura) me preguntó: ¿Es cierto que eres cabro?
Yo me quedé en silencio y solo atiné a reirme y decirle que estaba equivocado, pero de pronto intervino el hermano de mi macho que dijo: Además de maricón eres mentiroso, si yo te he cachado y te he dejado el culo lleno de leche.
Quise irme de ahí, cuando sentí que entre dos me agarraban de los brazos, luego caí contra el césped mientras una mano tapaba mi boca, me bajaron el pantalón y mi ropa interior, sentí al gordo intentar penetrarme, pero no lo lograba, entonces el hermano de mi macho, puso sus dedos en la entrada de mi ano, sentía que tenían vaselina (es para que resbale mejor la pichula, les explicó a los demás), yo no pude evitar emitir un gemido (se nota que le gusta al puto, comentó uno de ellos) y de ahí uno por uno me penetraron, yo ya no puse resistencia, sabía que si lo hacía iba a sangrar peor, así que me dejé hacer y hasta lo disfrute, llegando a eyacular mientras sus bocas emitían palabras arrechas a la altura de mi cuello. No sé con exactitud cuánto duró todo, creo que fue media hora. Al final me pude levantar y vestirme con la ayuda de uno de ellos en silencio y así fui al encuentro de mis padres que seguían bebiendo, les dije que me quería ir a mi casa, ellos me dijeron que esperara un poco y que era muy tarde para que vaya solo además se percataron que había bebido, pero en eso vi a mi macho que me hacía señas, y le dije a mi padre que me iría acompañado de un compañero mayor, entonces me dio permiso.
-Ya me enteré lo que te hicieron hace un rato- me dijo mi macho.
-El idiota de tu hermano y sus amigos me violaron – dije bajando la cabeza.
-¿Te lastimaron?
-No mucho creo, acompáñame a mi casa por favor para poder bañarme y descansar.
-Vamos.
Llegamos a mi casa y me acompañó a la ducha, ahí revisó mi hueco.
-Te lo han dejado muy irritado y lleno de leche.
-Déjame solo. -empecé a llorar.
-No llores Alexito. -me abrazó.- Los hijos de puta esos van a pagar lo que te hicieron.
Días después me enteré que hubo una pelea entre salones a la salida del colegio, siendo mis “violadores” los más afectados con varios golpes. En el fondo me alegré no solo por el resultado de la agresión, sino porque comprendí que mi macho de cierta forma me se interesaba por mi y que no solo era sexo, sino que tal vez me quería. Lo que me perturbaba es que ahora por las noches me masturbaba recordando no solo las cachadas de mi macho, ahora me excitaba recordar aquella noche en el parque con mis compañeros.
Gracias por leer, besos a todas y todos.
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